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Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Archivos de autor: Ángel Aguado

Camaleones

16 viernes Mar 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Gabriel de Araceli

Para Manuel Pérez Barriopedro

     —Las que eligen siempre son las mujeres. Yo digo: esta es la foto, pero después, a ellas nunca les gusta. Prefiero fotografiar hombres. Con las mujeres nunca aciertas.

     —A mí me pasa igual. Puedes fotografiar a un académico, a un escritor, a un presidente de Gobierno, a un jefe de Estado que nunca te pondrán pegas. Están acojonados pensando cómo saldrán en los papeles, lo que dirán los colegas, lo que pensarán sus lectores, los votantes, los no votantes… Nunca se quejan. Pero con las mujeres… nunca aciertas. Que si ese no es mi lado bueno, que si el lugar no me gusta, que si parezco muy mayor, que si no me saques desde arriba, que si este vestido que me he puesto no me favorece, que si me falta el rímel, que si después me quitas con el “fotochop” las arrugas, que si las quiero ver yo antes, que…

     —Mejor no llevarles la contraria…

—Si dicen esto, pues esto, mejor complacer siempre a las mujeres.

— Sus cafés, señores.

     La camarera dejó sobre la mesa dos tazas y se fue. El Comercial estaba lleno de público variopinto. Aquí un caballero con aire de dandi, acá un lector impenitente de periódicos —aún quedan, periódicos—, tras la columna unos amantes furtivos, allá una joven consultaba su móvil, allá un señor tecleaba el interior de una manzana mordisqueada, aquí un grupo de jubilados, en un rincón unas señoras bien titilaban sus joyas, los visones sobresalían del respaldo de las sillas.

   —La que me gusta es Isabel Muñoz. Esa sí que hace fotos. Las maras salvadoreñas, extraordinarias. Hay que echarle muchos huevos para meterse en una cárcel así, con esos tíos dispuestos a todo. Se ganó su respeto.

    —Cojonudas. Es de lo mejorcito que tenemos en España. Y la García Rodero.

    Manolo se levantó como un felino. Con tanto brío que casi tira los libros y el cuaderno de notas de la mesa, esas cosas que van en la bolsa de los fotógrafos.

    —Mira a cámara. Así. ¡Clic! Ahora gira la cabeza, vale. ¡Clic! Mira a la ventana. Bien. Cruza los brazos. ¡Clic! Sube la barbilla. La luz, un poco escasa, pero me gusta el ambiente. ¡Clic! El sombrero te da un aire interesante. Pareces… pareces Truman Capote. ¡Clic!

     —Sí, un camaleón viejo es lo que parezco. Y sin música. Voy a tener que darles la razón a las señoras. Cuando me veo en las fotos nunca me gusto. La editorial, que me ha pedido las fotos para la solapa del libro, si no…

—Pues el Berni se ha comprado una Harley Davidson.

    —Se ha jubilado, estaba harto de llevar las cámaras a cuestas. Esos equipos que arrastrábamos, que pesaban tanto, las lumbalgias…

    —Ahora las cámaras son cojonudas. Las fotos de fútbol. ¿Tú has visto las fotos de fútbol que se hacen ahora? Cuando iba al Bernabeu tenías que ser un virguero para sacar dos fotos enfocadas. Y ahora hay unos teleobjetivos con estabilizador que le sacas hasta las caries a Cristiano.

    —¡Y las fotos del tiempo en la tele que saca la Mónica!  La gente, con un teléfono. La tecnología.

    —¿Y en el Congreso? En los pasillos, en el hemiciclo. Han cambiado la iluminación, deben ser diodos. ¡Y la resolución de las cámaras! ¡Si sale todo enfocado! ¡Sin flash! Por eso se acojonan la Sorayita y la Cospe, porque nos temen, porque fotografiamos sus aviesas intenciones. En cuanto se descuidan salen con la cara de mala leche, siempre mirando de reojo a los fotógrafos, como regañándolos. Si pudieran nos prohibirían la entrada. Son camaleones, cambian de peinado como de sonrisa.

    —Mujeres y políticas, lo tienen todo. Peligrosísimas. Es más fácil fotografiar a los señores. No ponen inconvenientes —y Manolo indica con la mirada un rincón entre los espejos, cerca de las señoras enjoyadas—.  En ese rincón, ponte en ese rincón, para sacar la atmósfera literaria del café, sí, ahora con sombrero.

    Obedezco. Yo siempre obedezco a un reportero que ha dado diez veces la vuelta al mundo que te sugiere una foto, sin rechistar. Es la autoridad. ¡Clic! Las señoras de las joyas nos miraban continuamente. ¡Clic! Siempre soy yo el que toma las fotos. ¡Clic! Eso de posar, pocas veces. ¡Clic! No sé, me siento perdido al otro lado del espejo. ¡Clic! Y encima, las señoras tan cerca, cuchicheando como cotorras. Las joyas, los abrigos, aquellas miraditas tan directas, sin perder ripio. ¡Clic! «Nunca le había visto con sombrero, pero así también me gusta» se decían entre ellas.

    —Contaba Nachtwey que cuando le dieron el Princesa de Asturias estaba nervioso. Que no se acostumbraba al protagonismo. Que prefería el anonimato de los lugares tan terribles donde trabaja.

    —Nachtwey es mucho fotógrafo. Es de esos que hacen de su trabajo la razón de su existencia. Ves sus fotos de Sarajevo y te acojonas. No le han matado de milagro, se ha jugado la vida muchas veces.

     —Acuérdate de Juantxu Rodríguez, en Panamá, en el 89. Lo mataron los americanos a sangre fría.

     —Hay algo de profeta, de justiciero, de valedor de las causas perdidas en los fotógrafos de guerra. Es como si el periodista se encarnara en defensor de los oprimidos.

     —Y para acabar, algunas a contraluz.

    Y Manolo avanzó como un gato y me hizo fotos mientras yo fingía escribir en el cuaderno. ¡Clic, clic, clic!

    Sería la estilográfica, ya nadie las utiliza. Casi nadie escribe a mano. Sería el desorden del bloc de notas, los libros, la cámara sobre la mesa lo que llamó la atención de la señora, o que Manolo llevaba un rato trasteando con las fotos. El caso es que se dirigió decidida hacia nosotros. Pensaba que nos iba a regañar.

    —Le he reconocido, es usted el novelista —me dijo convencida.

     Yo miraba a la señora con sorpresa porque en esas situaciones conviene mantener la calma sin decir nada. Solo observando, que es lo que hacemos los periodistas. Calladito, calladito.

    —Sí, he estado en todas las presentaciones de sus libros. Me encantan esos personajes, ese ambiente de novela negra que tienen sus relatos, el suspense, sus tramas, la psicología de los figurantes, los lugares que se inventa.

     Estaba confuso. Sí, es cierto que he hecho un par de presentaciones de mi novela. Una en el Café Central. Pero fue para un círculo muy reducido. Mis amigos, algún cliente ocasional que pasara por allí. Nadie más. Me extrañó el elogio de aquella dama. Quizás estuvo aquel día. Era improbable, pero no me atrevía a dudarlo, era una señora. Para una vez que una lectora te alaba…

     —Y sobre todo las mujeres. Siempre son protagonistas en sus novelas. Son fuertes, decididas, acostumbradas a luchar contra cualquier obstáculo que se ponga en su camino. Son heroínas. Y usted es un defensor de la mujer. Seguro que de haber nacido en el XIX hubiera escrito Fortunata, o La Regenta.

     Mi única protagonista de las novelas se llama Carmelita. Y ahora anda por ahí con un novio boxeador. Hace tiempo que no sé de ella. Hace su vida. Me extrañaba mucho que aquella señora supiera algo de mi chica protagonista.

    —Me gustaría que me firmara uno de sus libros. Para mí sería un honor enseñárselo a mis amigas. ¡Qué importancia!, ¡qué alegría!, lo que voy a presumir con su firma en esa novela. Incluso la volvería a leer entera. Me quedé a la mitad porque no la entendía. Pero ahora le prometo que sí la acabaré, señor Pérez Reverte.

     Y señaló la mesa donde, entre las cámaras, la estilográfica y el cuaderno de notas había un ejemplar muy leído de “La reina del sur”.

     —Usted, ¿se llama?

—María Teresa, pero puede poner Maite.

     «Para Maite, porque tiene el encanto, la sabiduría, el valor, la perspicacia y el conocimiento necesarios para ser una reina. A P R» escribí en la primera página de la novela. La señora se emocionó, me dio un beso de agradecimiento y se fue al rincón de los visones a presumir de libro firmado. Las otras amigas la miraban con envidia.

      Manolo y yo recogimos las cámaras, la estilográfica y los papeles y nos marchamos del Comercial con dudas de conciencia, pensando que habíamos cometido un fraude, como camaleones. Pero a ella no podía confesarle la verdad. Siempre hay que complacer a las mujeres.

_DSC9074_web

Señoras en el Café Comercial

 

 

 

 

 

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Galería

8 de marzo

09 viernes Mar 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Esta galería contiene 9 fotos

Gabriel de Araceli      El 8 de marzo de 2018 en Madrid, día señalado universalmente como el de reivindicación de …

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¿Involución u oportunidad?

07 miércoles Mar 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

En Santa Cruz de Tenerife, cerca de un antiguo cuartel, se levanta una ridícula estatua en homenaje a Franco. Así ha sido, durante años, para engallamiento de una parte y humillación de la otra, tras haber sido sufragada por aportaciones populares. El monumento, típico de aquellos esperpentos que le encargaban a Juan de Ávalos durante el régimen fascista, nunca tuvo la pretensión de ser una obra realista, sino simbólica, ya que parece representar a un ángel vengador, que despliega sus alas para llevar hacia la eternidad a un caudillo triunfante. Se ha dicho que a Franco no le gustó la iniciativa, pero ahí quedó, sin aclararse si se trataba de una conmemoración de “la Cruzada”, “la Victoria”, el vuelo del Dragón Rapide que trasladó al golpista para ponerse al mando de las tropas sublevadas o –según la denomina la Fundación Juan de Ávalos– un “Monumento Conmemorativo a la Paz”. Hasta ahora, la inútil o mal aplicada Ley de la Memoria Histórica no ha podido con el símbolo y se eleva el tono en Tenerife de las voces de quienes exigen su eliminación del mobiliario urbano, ante la resistencia de la autoridad municipal. Hace unos días, Mariano Rajoy, aprovechando una visita a Tenerife, dio su habitual caminata deportiva por la zona acompañado por un selecto grupo de altos cargos del PP canario. Una fotografía bien elegida recoge el paso de la comitiva por delante del vencedor, con lo que el símbolo avanza décadas o nos anuncia que se ha iniciado, oficialmente, el retorno de los brujos. Uno, en su ingenuidad, no puede saber si la fotografía responde a la habilidad de algún viandante que captó el momento, o si el espectáculo estuvo organizado por el comité de festejos. Dicen que los ideólogos del PP andan divididos entre quienes piensan que hay que ponerse de acuerdo cuanto antes con su marca naranja y gobernar, que hay muchos asuntos pendientes y se recauda poco, y quienes sostienen que no pueden dejarse adelantar por la derecha y propugnan una recuperación de los valores. La foto de Rajoy triunfante y en bermudas, posando junto al ángel vengador y al caudillo que salvó a España de la amenaza roja, hace pensar en lo segundo, si bien no hay forma de confirmarlo, más allá de la especulación literaria. Sea por uno u otro motivo, la imagen refleja el momento de involución que vivimos. La crisis está permitiendo a la derecha ajustar las cuentas de la familia, mientras las diferentes visiones de la izquierda contemplan el paso de las tropas, y el miedo a hacer chistes con doble sentido inunda los escenarios. Se nos ha ido Forges y estamos más solos. En la calle, como decía Azcona que pasaba en Madrid durante la posguerra, hace frío, el Ártico se deshiela, el nivel del mar sube y la lluvia llega sin avisar. Hace días fue el aniversario de la ejecución de Puig Antich, y ayer del último viaje de mi madre. Mañana hay huelga general feminista. Aún hay esperanza.1520285002120

Enlaces relacionados

44 aniversario de la ejecución de Puig Antich

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El Cristo de Medinaceli

03 sábado Mar 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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                                                                                Gabriel de Araceli

       El primer viernes de marzo es tradicional visitar el cristo de Medinaceli en Madrid, una iglesia ubicada justo detrás del lujoso Hotel Palace y a poco más de 250 m del Congreso de los Diputados. El poder político, religioso y ecónomico se dan la mano en el viejo barrio de las letras, un lugar en el que habitaron Cervantes, Quevedo o Lope de Vega.  Un lugar que el turismo invasivo está desvirtuando a velocidad de vértigo, donde los comercios tradicionales están desapareciendo y donde la concentración de bares ruidosos y restaurantes de comida basura por Km cuadrado debe ser de las más altas del mundo. _DSC0021_web

       El Cristo de Medinaceli es un cristo rico. Y la asistencia de fieles a Medinaceli es multitudinaria. Aunque  llueva a mares, como este último 2 de marzo de 2018, aunque haga frío, aunque sople un viento huracanado todo devoto que se precie debe  comparecer a la cita como si fuera esa tarde la última vez.

       El Cristo de Medinaceli es una de las imágenes que cuenta con más fervor en Madrid. Por ir va hasta el Rey, que se cuadra militarmente ante la imagen siguiendo la tradición borbónica de rendir tributo al cristo. Miles y miles de personas aguantan horas y horas hasta conseguir entrar en la recoleta iglesia. Sí, hay que hacerse amigo de los ricos, aunque sea para rezar.

_DSC0003_web

      Las medidas de seguridad se multiplican. La calle Medinaceli se acordona y se corta al tráfico, protección civil y policía se movilizan para garantizar que los fieles puedan presentar sus respetos y rogativas a la talla.

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        Fotografías realizadas con una cámara digital de hace doce años, dotada con un único objetivo de hace treinta años, Nikkor de 50 mm de distancia focal, 1:1.8, enfoque, obturación y exposición manual. Menos es más.

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He ganado el premio TIFLOS 2017 de narrativa

27 martes Feb 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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     Ángel Aguado López

     Tengo el inmenso placer de comunicar a todos que he obtenido el premio TIFLOS 2017, en la versión de Cuentos. Extraigo lo siguiente de la notificación del jurado:

      ….El jurado de los Premios Tiflos de Literatura, convocados por la ONCE en su XXXI Edición de Poesía, XXVIII Edición de Cuento y XX Edición de Novela, ha elegido a los escritores Felipe Benítez Reyes, Ángel Aguado López y Juan Fernández Sánchez, como ganadores entre los 708 trabajos presentados, todos en lengua castellana.

     En Cuento, el ganador ha sido Ángel Aguado López, de Boadilla del Monte (Madrid), por su trabajo titulado “Perdedores”, por unanimidad del jurado. Sobre el trabajo, Santos Sanz Villanueva ha querido destacar que se trata de “un libro de cuentos más o menos articulados que giran en torno a una historia sobre cómo escribir cuentos. Son tres historias entrelazadas que reflejan, como su propio título indica, una historia de perdedores”…

Un prestigioso jurado

     En el apartado de Poesía, los jurados han sido los prestigiosos escritores Luis Alberto de Cuenca, Ángel García López, Ángel Luis Prieto de Paula y el editor Jesús García Sánchez (Editorial Visor). En Cuento, los miembros fueron Fanny Rubio, José Manuel Caballero Bonald, Santos Sanz Villanueva y la editora Penélope Acero (Editorial Edhasa Castalia). Y en Novela, el jurado ha estado compuesto por el académico de la RAE Luis Mateo Díez, Manuel Longares, Ángel Basanta Folgueira y la editora Penélope Acero.

     En esta XXXI edición de los Premios Tiflos se han presentado un total de 708 trabajos: 288 en el apartado de Poesía (274 de autores videntes y 14 de escritores con discapacidad visual); 199 originales en el apartado de Cuento (184 de videntes y 15 en el apartado de discapacidad visual); y 221 en la categoría de Novela (214 de escritores videntes y 7 con discapacidad visual). Los trabajos proceden de países de todo el mundo….

http://www.once.es/new/sala-de-prensa/notas-de-prensa/felipe-benitez-reyes-angel-aguado-lopez-y-juan

     “Perdedores”, el conjunto de cuentos ganador, trata sobre el exilio y las consecuencias funestas que sufrieron aquellos a los que el destino chungo, cruel y canalla les privó de la gloria. En un tono sarcástico no exento de humor dialogan personajes que fueron verdugos o víctimas de la historia, y a los cuales la memoria ni los ha absuelto ni los ha olvidado.

«Perdedores»: una historia pendiente de final

     El 16 de noviembre de 1936 la Legión Cóndor bombardeaba Madrid apoyando el ataque que las tropas rebeldes del general Franco realizaban en esos días sobre la capital. El Museo del Prado fue seriamente dañado, como revela el informe que el arquitecto José Lino Vaamonde, responsable de la defensa del edificio, realizó tras examinar la pinacoteca. La Junta de Defensa, en colaboración con la dirección del museo decide proteger las obras pictóricas y enviar las más representativas a Valencia para evitar su destrucción.

      De allí llegarían, tras un largo y tortuoso viaje a Ginebra, Suiza, donde permanecerían en depósito hasta 1939. Transportadas en camiones salen del museo en diciembre de 1936. Al llegar a Arganda, pueblecito al este de Madrid, a unos 30 Km, los camiones cargados no pueden traspasar el gálibo del puente de acero que cruza el río Jarama. Las Meninas, de Velázquez, Las tres gracias, de Rubens, o El descendimiento, de Rogier Van der Weyden, se ven obligados a descender de los camiones y cruzar el puente sobre rodillos metálicos bajo la amenaza de destrucción de los Junkers Ju 87 que la Luftwaffe probaba a discreción sobre los cielos madrileños. La foto inferior muestra el estado actual del puente de Arganda, ahora bombardeado sin perdón y con saña por los grafiteros, los nuevos stukas de los monumentos madrileños.

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Don Carnal domesticado

17 sábado Feb 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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_DSC8850_web.jpgGabriel de Araceli (Texto y fotos: viernes de Carnaval en Madrid)

Tras las carnestolendas, Doña Cuaresma y don Carnal comparten un cucurucho de castañas calentitas como dos viejos amigos y milan el anuncio del año nuevo chino en Usela, un barrio de Madrid. Conversan.

—Que me place, don Carnal, platicar con usted de cosas gentiles y profanas, que campan por el mundo los bellacos, que anda repleto de truhanes y de pícaros, sin que pueda remediarse el desatino al que nos lleva tanto guiso de whatsap y de tabletas.

—Siempre fue así, doña Cuaresma, que infante parecéis con tanta murga, no seré yo quien os descubra las trampas que ocultan los ingenios.

—Pues juro que enterrando a la sardina acabaré yo con tanta molicie, indolencia y desenfreno, que urge sosiego y resguardarse de tanto cachivache, de tanto invento y tanta leche… de burra, que acémilas con anteojeras parecemos.

—Imposible tarea se me hace remediar lo irremediable, señora mía. Que por más que adoctrine al catecúmeno y persiga vuecencia la herejía no ha de lograr parar el tiempo venidero. Y si ahora pintan bastos ni con oros detendrá los nuevos usos, así que serénese y temple en copas lo que no puede batirse con espadas.

—Metafísico estáis, don Carnal.

—Es que no como… que me han cambiado el relajo por teatro, que todo es espectáculo y no queda ya ni chirigota, que han domesticado la farra y el bullicio y lo han tornado en baile de salón, en sacristía, en recato. Procesión más bien parece antes de tiempo el tiempo que debiera ser irreverente.

—Pues yo no tengo queja, don Carnal, que todo me parece muy decente y apropiado, sin dar pábulo a la orgía, todas las calles contenidas de dulces bailarines y alegres cofradías, sin trifulcas, sin gritos ni susurros, muy recto y respetable, sin agudo sonar de chirimías.

—Triunfo es el orden del Justicia, que no hay vuelta atrás, con tanto temor y tanto miedo nos han robado el carnaval, domesticado en desfiles y trajes regionales, sin sorna, sin chanza, pasacalles infantiles e inocentes.

—Pues eso es lo que quiere la gente, don Carnal, no se me ofenda, que para ser usted tan talludito cree aún en libertades y librespensamientos. Y eso, don Carnal, bien lo sabe, se quedó en los tiempos del buen amor del Arcipreste y no en los actuales._DSC8864_web

Don Carnal bebe a morro de una litrona. Se la pasa a doña Cuaresma, que le da un viaje a la Mahou que la deja temblando. Don Carnal se queda pasmao de la aplicación cervecera de la doña, que le interpela.

—¿Y qué me dice usted, don Carnal, del año nuevo chino en un barrio de Madrid que Usera llaman?

—Un cuento chino, otro desfile, un espectáculo de masas, llenas las calles, prietas las filas, como en redil de ovejas amansadas.

—Andad, don Carnal, que estáis muy malcriado con esa lengua que a todo pone inconveniente. Sed más diligente y resignado, que a todo ultraja el triste pensamiento.

—Pues cómo no he de penar con tanto orden, que desorden era, en tiempos, carnaval. Y la fiesta del año nuevo chino camino va de convertirse en un pastiche, con tanto colorete y concejal, incluso anuncia su presencia la BBC y el New York Times, como si eso fuera noticiable y no farándula.

—Pues a mí me parece muy prudente, que se hable de los chinos en Usera, y menos de ese torpe presidente que quiere poner en México barrera.

—A su tiempo cada cosa. No se vuelva de los chinos portavoza. Y no confunda más, doña Cuaresma, a la pública opinión con el truco del manco. Que tanto engaña el que muestra lo indebido como el que la verdad oculta y la enmascara con finales felices y cuentos chinos.

Doña Cuaresma y don Carnal se acaban el cucurucho de castañas y se van amarraditos los dos de la mano, espumas y terciopelo, lejos del bullicio mendaz y amalillo de Usela.

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Desfile del año nuevo chino en Usera, un barrio de Madrid, fotos de 2016 y 2017

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Chinatown

 

 

 

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Nostalgia y mitos

24 miércoles Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

     Releyendo el Diccionario cheli uno se reencuentra con términos que se cruzan el sentido y que explican las cosas mejor que los que usamos en las celebraciones, en las tomas de posesión y en los discursos de apertura. Según Umbral –que cita muy bien, entre otras cosas porque se inventa las citas, que para eso es un  creador–, algunos estructuralistas, como Roman Jacobson y Claude Levi-Strauss, consideraban que los mitos eran tanto organizaciones conceptuales como obras de arte. Se pregunta Umbral si es primero el mito y acaba convirtiéndose en objeto de admiración, o son los objetos los que acaban mitificándose a partir de las reacciones estéticas que provocan o el contexto en que lo hacen. Cabría preguntarse si el mito estaba ya ahí, en algún sitio, como los pensamientos o los versos, hasta que alguien se los encuentra y les pone nombre, los titula y los coloca en el mercado. En su aparición estelar en Copenhague, ante una pregunta difícil y con mala leche, Puigdemont ha dicho que la democracia española solo está en los papeles, y tiene buena parte de razón, pero él mismo está echando una mano en ese sentido. ¿Es la democracia un mito, inventado por un selecto grupo de creadores a los que se encargó el proyecto? ¿O es el marco conceptual diseñado, precisamente, para que encajaran otros mitos que se iban construyendo a medida que se necesitaban? Es cierto que hay mitologías resistentes a las tormentas, a la mala prensa y al paso del tiempo, mientras otras han ido perdiendo la gracia y la frescura –que es lo peor que puede pasarle a un mito–, aunque se las siga citando para rellenar las enciclopedias. Si hay un mito postdemocrático que ha acabado en ropa interior es aquello de que los pueblos son muy sabios y no se equivocan al ejercer su voto. No merece la pena hacer la lista de equivocaciones, pero sí recordarlas con un minuto de silencio, a ver si nos enteramos. Decía Tierno Galván que la política era un arte noble, pero eso choca con la constatación o la sospecha de que la mayoría de las personas que se dedican a esa actividad con éxito –es decir, las que se presentan una y otra vez a elecciones y salen triunfantes– son expertas en el arte del trile y burlangas de la democracia, que hacen trampas cuando juegan al parchís o a los chinos. Lo cual nos lleva a aceptar, por contraposición, que quienes les votamos –ése supuesto colectivo que no se equivoca ante las urnas– somos masocas o andamos siempre pasados de pastillas. Un poeta postdemocrático y con la elegancia kitsch que tienen los poetas de derechas, como Luis Alberto de Cuenca, ha dicho hace poco que con Franco había más libertad de expresión. Hay ahí otro mito perverso, y es el de la nostalgia, un espacio en el que cabe todo el mundo. Al fin y al cabo, como dijo Andre Gide, “toda nostalgia es un fervor decaído”.

 

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San Sebastián

20 sábado Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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       Gabriel de Araceli (Texto y fotos)

   Sale San Sebastián en procesión para anunciarnos que ha pasado ya un mes del invierno. Es San Sebastián un santo guaperas y un tanto descocado, que se pasea sin pudor y enseñando heridas de saetas carmesíes en el pecho, en las piernas, en el abdomen, en los muslos… Algunas señoras, doña Rosita, doña Pilar, que contemplan la desnudez efébica de la talla camuflan una súbita animación en la entrepierna: «¡Qué guapo es mi santo!» piensan en un arrebato confuso entre beatería y cosquilleo. Los paracas homenajean al santo con trompetas y tambores, tan tiesos y marciales que parece que se han tragado un sable, pues fue Sebastián centurión romano, algo díscolo y malmandado, que le dijo no a Diocleciano en eso de perseguir cristianos._DSC0015_web

     —Y lo que tuvieran o no tuvieran Irene y él, qué más da —secretea en un aparte doña Rosita—, porque con ese cuerpo serrano es normal que algo tuvieran, ¿no?

     —Pues sí, algo tendrían, que la carne es débil. Yo lo siento por Cástulo, el marido, su protector ante aquella legión de gladiadores de flechazo fácil —responde doña Pilar—, que es el que peor lo pasaría. Le metes en tu casa y se lía con tu mujer. Ya se sabe, el hombre es fuego, la mujer estopa y llega el diablo y fu… sopla._DSC0026_web

     Se ríen doña Rosita y doña Pilar, ja, ja, ja, ji, ji, ji. Y don Crescencio, el cura párroco las recrimina con una mirada avizor sus alegrías.  «¡Qué cura más antipático es este!» piensa doña Rosita. «Pues a mí no me importaría que algún paraca de estos me tocase la trompeta» piensa doña Pilar. Abriendo la procesión marcha un abanderado, o empendonado que lleva la cruz como si fuera un escudo, barbudo mitad Cristo, mitad Jorge Cafrune. Y en las alas monaguillo y monaguilla. Será por la igualdad de género, que la archidiócesis se ha puesto en esto muy equiparable. La banda de la brigada paracaidista dale que te pego al parche y a los metales, los vecinos con traje de domingo. San Sebastián calladito, apoyado en el olivo, naranjitas y limones en el armón.

     Suuuiiiiiii… ¡Paf! Suuuiiiiiii… ¡Paf! Y venga cohetes y cohetes, que todo es quemar pólvora y regueros de humo como lagartijas que huyeran por el cielo. Los procesionistas a lo suyo, jolgorio y palabritas, las señoras cuchichean por más que don Crescencio las mire y las remire.

     —Apunta bien, macho — le sueltan a José Antonio, el cohetero—, que le vas a dar al alcalde. Y José Antonio, el cohetero, aumenta el ángulo de salida y le acerca un puro al cohete, que traza una parábola descendente y ¡pan! Explota encima del paso. La caña le atiza al santo en el cogote, ni pestañea, mirada al cielo, enamorado de Irene desde hace tanto. Don Crescencio echa chispas por los ojos, casi tantas como los cohetes.

     Están llenas la historia y la geografía hispánicas de sansebastianes, o de santiagos matamoros, o de reconquistas, de espantos de turcos o caudillos bajo palio, que entre espadones y sotanas reina confusión y no está bien deslindado lo civil de lo divino y todo se mezcla en procesión exhibicionista de estandartes, de muslos y reliquias.

     —Vendrá usted al chocolate de la hermandad, ¿verdad, don Crescencio? —le previene doña Pilar al cura.

     —Iré, hija, iré —se ríe el cura redentor.

     «No sé que pensará Pilar, pero a mí no me importaría que alguno de estos paracas me tratara como san Sebastián a Irene» piensa para sí doña Rosita._DSC0128_web

  [Las fotos, tomadas en Boadilla del Monte, Madrid, pertenecen a las procesiones de San Sebastián de los años 2016, en las que aparece la banda de la Brigada Paracaidista, y 2018.]

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Santos y Soldados

San Sebastián. Bernini. 1617. Museo Thyssen
San Sebastián. José de Ribera, 1636. Museo del Prado
San Sebastián. Guido Reni 1617-1619. Museo del Prado
El entierro de San Sebastián. Alejandro Ferrant. 1877. Museo del Prado
San Sebastián. Broncino. 1617. Museo Thyssen.
San Sebastián en el arte pictórico

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