Hay otra Segovia más allá o más acá del acueducto o del alcázar. Una Segovia inédita y desconocida del gran público malferido por los aromas del cochinillo o de los judiones de la Granja. Una Segovia cosmopolita, como los cuadros expresionistas de Esteban Vicente (detalle, friso superior), o los esmaltes de Daniel Zuloaga, o la humildad de la casa de Antonio Machado, o la altanería del gallo de San Esteban cantada por los poetas. Descúbrala antes de que se llene de japos o de adolescentes asquerosos con espinillas. He aquí varios ejemplos:

A la torre de san Esteban en Segovia

Toda en el cielo tu columna pura
para un friso de nubes levantada,
espiga eterna, tu ascensión cuadrada
donde se hace el fervor arquitectura.

En tu tierna esbeltez la piedra dura
por los vientos y estrellas enhebrada,
llevan mis ojos tras de tu lanzada
recta de carne y oro hacia la altura.

Oh, pértiga de soles, luz plantada,
sendero de la tierra preferido,
mástil y primavera de mis horas,

del aire y de mi sueño, coronada
por el gallo sin voz, alto y herido,
que canta con el hierro tus auroras.

Dionisio Ridruejo


©Ángel Aguado López. Para todas las fotografías



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