CAMPEONES (II)

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La vida y la muerte bordada en la boca tenía Merceditas la del guardarropa…

La victoria o la derrota, el todo o la nada tenía el gran Laurent Fignon dibujadas en su mueca amarga mientras esprintaba sur les Champs Elysees camino de un drama anunciado que le dejó a ocho putos segundos de ganar su tercer Tour de Francia en 1989. Que le ganó en un suspiro Greg Lemond porque fue mejor, gracias también a que el genial Perico se dispersaba en la prólogo durante dos minutos interminables brindando al sol su recia estirpe de sufrido héroe castellano y perdiendo su, más que probable, segundo Tour.

¡Qué duro perder en tu casa (Fignon nació en Montmartre, donde los pintores, donde los genios, donde Picasso tuvo su taller, a poco más de dos Km des Champs Elysees, de la Arrivée en la que perdió)! La épica, la lírica y la tragedia se fraguaron tras 3285 Km en la última etapa, en un recorrido contre la montre de 24 putos Km en los que Lemond le arrebató apenas los ocho putos segundos que le valieron a él la gloria, Eros, y a Fignon la muerte, Tánatos.

Laurent Fignon en un descanso durante los 6 días ciclistas de Madrid, 1987.

Laurent Fignon en un descanso durante los 6 días ciclistas de Madrid, 1987.

Fue un Tour heroico, el gran Miguelón ganó una etapa. Lo corrieron también Fabio Parra y Lucho Herrera y Erick Breukink y Álvaro Pino y Steven Rooks y Anselmo Fuerte y muchos otros y se subió le Tourmalet et l’Alpe d’Huez y hacía un calor de caldera y España se paralizaba a las cuatro de la tarde para ver por la tele si el gran Perico podía remontar en los puertos hors categorie los minutos que perdía metódicamente en las contrarrelojes. Pero nada, Delgado siguió fiel a su estirpe de hidalgo aventurero y acabó tercero.

«Destino chungo cruel y canalla, te da champán y después cazalla» decía el Sabina homenajeando a otro perdedor, el Dioni, un golfo convertido en héroe popular porque en los mismos días de aquel julio del 89 soñó con ganarle en un golpe ferpecto a un banco ladrón. El champán que no se bebió Fignon se lo bebió un Lemond contenido, yanqui simpático que pasaba por allí para llevarse de la vieja Europa sus patrimonios deportivos, mientras que Perico se preguntaba cómo dilapidó su leyenda en aquel prólogo por Luxemburgo.

tour_1989

Fignon, Lemond y Delgado en el podium final del Tour 1989.

Laurent Fignon sobrevivió a su tragedia deportiva pero la vida le persiguió con saña y le tendió otra emboscada a la que no pudo sobrevivir. Un cáncer de páncreas se lo llevó en 2010 sin que su sonrisa se apagara en las retinas de los amantes del ciclismo.

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Gabriel de Araceli

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