Lecturas de verano: Barriada III
Viene de Manhattan Transfer: ¡Marchando una de vecinos!
Carmelita Flórez
Un crisol de acontecimientos y personajes: La Puerta del Sol. Escrita entre 1992 y 1995. Un recorrido novelado por la trágica historia de España durante la primera mitad del siglo XX a través de los hitos que tuvieron como escenario y salpicadero el epicentro de la capital. Sociedad convulsa: lisiados, cojos y mancos de las guerras africanas y de Cuba que transitan por las calles madrileñas sin esperanza alguna de porvenir; la misma que se revuelve contra la brutalidad del gobierno de Antonio Maura en 1909, tras el desastre del Barranco del Lobo, cientos de españolitos muertos por defender los intereses de los capitalistas, el conde de Romanones y su majestad Alfonso XIII incluidos, propietarios de la Compañía Española de las Minas del Rif, acontecimientos que desembocaron en la Semana Trágica de Barcelona y en el ajusticiamiento brutal del pedagogo Ferrer Guardia; la que se alza contra la represión del segundo gobierno de Eduardo Dato, 1917, la huelga general revolucionaria, todos contra las inmensas ganancias que el gran capital español obtiene de alimentar al conflicto bélico europeo, del que nada llega al obrero; Bakunin y Marx en la mente de los agitadores; la dictadura de Primo de Rivera y el abandono, casi huida cobarde de Alfonso XIII; la que celebra en el mismo lugar la proclamación de la II República o, apenas ocho años después, el triunfo de Franco al acabar la Guerra Civil. La miseria humana de un país entero. Dictadura tras dictadura.

Es el teatro errante de la vida. El escenario: una portería detrás de la Gran Vía, en construcción en ese momento. El personaje principal, Ramón Gómez, el traspunte del Teatro Lara, en la Corredera Baja de San Pablo, el tramoyista que todo lo transforma en “FANTASÍA«, en alegría para ocultar la triste realidad diaria. Y a su lado Mariana Bravo, la actriz principal, la portera de la calle del Vergel, 9, entre Fuencarral y la Plaza del 2 de mayo, venida de la Castilla conservadora donde caciques y curas dirigen la triste vida de sus habitantes. Y la trama principal: el barrio y sus figurantes.

Y con ellos la evolución de costumbres y predicamentos que conforman sus vidas: las relaciones contradictorias de una pareja libertaria casados por conveniencia, pero a la vez por el Estado y la Iglesia, el amor libre contrario a la fidelidad matrimonial, de la pasión carnal al aburrimiento; las palizas que sufre la mujer por parte del varón, entonces como ahora; el alcoholismo destructivo del protagonista, algo habitual en la época; el desarrollo urbanístico de Madrid: de la Telefónica a los arrabales carabancheleros del barrio del Yeso, el más allá del Manzanares; la relación piramidal y jerárquica de los vecinos del inmueble: señoritos y criadas; referencias a Freud y al histerismo para justificar la locura, la opresión y el rechazo que sufre la mujer independiente, una rara que sueña con emanciparse del varón.

Y un Fernando Fernán-Gómez enciclopédico que anticipa en el prólogo los acontecimientos históricos del anterior siglo que desembocaron en la lucha revolucionaria por la justicia social y la distribución de la riqueza. Un Fernán-Gómez genial que borda cada frase, cada párrafo, cada página, cada capítulo dotándolos de energía y atractivo que mantienen al lector atrapado al relato hasta llegar al epílogo sin posibilidad de escape. Un cuentista al que escuchamos su voz y su genio en cada página, como si nos guiara por esa “FANTASÍA” que el traspunte Ramón forja en cada escena que conforma del otro lado del telón. Teatro, la vida es puro teatro: «Los nacionalismos se exacerbaron, se desmelenó la propaganda del patriotismo. De aquellos polvos vinieron estos lodos. No hay que tener esperanza. Eso es ponerle fechas al futuro, a la historia: basta con tener razón».
Basta con leer a Fernando Fernán-Gómez.

La Telefónica es obra de Ignacio de Cárdenas Pastor (1898-1979), que permaneció varios años en Nueva York trabajando con Louis S. Weeks, arquitecto de la ITT, la propietaria de la Telefónica. Se inauguró en 1929 y fue por unos meses el rascacielos más alto de Europa, mide 89 m. Cárdenas es de la misma generación que Carlos Arniches, Martín Domínguez, Gutiérrez Soto, Muñoz Monasterio o José de Azpiroz, arquitectos que llenaron Madrid de obras de arte. Mientras que el general Franco bombardeaba la Gran Vía durante la Guerra Civil, Cárdenas Pastor permanecía leal a la República y tomaba notas de los muertos que los obuses Schneider 155, que Franco disparaba desde el Cerro Garabitas, causaban entre la población civil. También de los desperfectos en su edificio, lo que le supuso a Ignacio Cárdenas Pastor el exilio al acabar la guerra. La ruleta elige tu futuro. No somos más que el capricho del destino.

FERNANDO FERNÁN-GÓMEZ
(PINCELADAS)
Lo vimos de fenómeno metiendo
un gentil gol de nalga o de cadera;
un capitán Veneno como cera,
o un Balarrasa vuelto reverendo.
Feliz emparejado y sonriendo
o tomando la vida delantera,
puso cara perpleja o lisonjera,
lo mismo a don Quijote que a don Mendo.
Bacanales, abuelos, mariposas,
viajes extraños y a ninguna parte,
un rey Ordás infame, anacoretas…
Cine, teatro, libros… Son sus cosas:
las que doran el tiempo, vida o arte,
de amarillo, verano y bicicletas.
EMILIO PASCUAL, un grande. Madrid, 28 de agosto de 2001.
Leído en casa de Fernando Fernán-Gómez ese día que cumplía 80 años, todos los presentes oído avizor, por el gran Agustín González, otro grande de la escena.
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