De Cibeles a Sol y media plaza todo lleno, tanta gente que sorprendía dados los pocos manifestantes que se reunieron en el mismo itinerario tanto el 14 de abril como el 1º de mayo últimos.

Y si la forma de medir las manifestaciones es directamente proporcional al despliegue policial sí podemos asegurar que fue un éxito rotundo, porque la marea  de los de la porra no la hubiera soñado ni el más furibundo ministro del orden público por mucho que rezara a la virgen María, o a san Isidro.

¿Llegará a alguna parte la primavera madrileña?

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