Carmelita Flórez
Triste, áspera, hosca, brusca y tosca fue la vida viajera de Juan de Yepes Álvarez, San Juan de la Cruz, aquel caminante entregado a la oración y a la meditación, errante por las trochas del alma y las veredas sufrientes del cuerpo, sin duda el más grande poeta que dio el siglo XVI y sufrido pensador de elevado espíritu. Juan de Yepes, que compartía con Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada la misma pasión mutua por el amor a los demás, el mismo enredo ambos, sin otro interés que disfrutar de la dicha de Dios y la caridad con el prójimo.

Senda azarosa la mundana de Juan de Yepes, buscando sus amores por montes y riberas, sin recoger las flores ni temer las fieras, pasando por fuertes y fronteras…
Tanto como la del alma, siempre abierta al diálogo con el ser querido que le iluminaba el oscuro camino de servicio a los demás: Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo, y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo…
Para celebrar el trescientos aniversario de la canonización del santo abulense y el centenario de su nombramiento como doctor de la Iglesia el locutor y musicólogo Daniel Quirós Rosado y el organista de la catedral de Ávila Francisco Javier López García han emprendido un proyecto discográfico sobre la vida del poeta. Que se complementa con una gira por diversos lugares relacionados con la vida y obra del santo, donde se realizarán conciertos dramatizados que recrearán los momentos más representativos de la poesía y de la vida del carmelita, unido espiritualmente a Santa Teresa de Ávila.

Las Navas del Marqués, Ávila, Fontiveros —lugar de nacimiento de San Juan de la Cruz— Alba de Tormes, Córdoba o Tarragona serán los lugares donde se podrá escuchar el alma poética de Juan de Yepes a través de la voz de Daniel Quirós y del órgano de Javier López, acompañados de percusión similar a la que se oía en el siglo XVI. Escuchar a Daniel y a Javier, una buena ocasión para recrearse con el espíritu místico del poeta santo.


- Yo no supe dónde entraba
- pero, cuando allí me vi,
- sin saber dónde me estaba,
- grandes cosas entendí;
- no diré lo que sentí,
- que me quedé no sabiendo,
- toda ciencia trascendiendo
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