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Carmelita Flórez

«Una nación es, a la postre, una ingente comunidad de individuos y grupos que cuentan los unos con los otros. Este contar con el prójimo no implica necesariamente simpatía hacia él… Nada se parece tanto al abrazo como el combate cuerpo a cuerpo».

ESPAÑA INVERTEBRADA. José Ortega y Gasset. 1921

Comentaba Manuel Vázquez Montalbán, reconocido por su amor a la camiseta blau-grana, que lo único que vertebra a España y le da sentido de nación colectiva es el Fútbol. En este estruendo que caracteriza la actualidad informativa de conflictos permanentes en las comunidades autónomas, gobiernos locales, nacionalismos excluyentes, pactos maquiavélicos forzados para repartir carteras y restricciones para eliminar derechos del ciudadano que nos resulta “diferente” las palabras de Vázquez Montalbán parecen adquirir un sentido categórico que, nunca antes hubiéramos imaginado, tras la victoria del “equipo de todos” y las muestras de orgullo patriótico que ha desatado el Mundial en todos los sectores sociales.

Celebración en las calles de Madrid.

Y ha tenido que ser la victoria de la selección de fútbol, ese conglomerado de razas, culturas y procedencias la que haya articulado en torno a una pelota el éxito de un país, la conciencia nacional por encima de regionalismos, orígenes, credos o culturas. Tanto es así que incluso el rinoceronte rubio que habita la White House se quiso apuntar al éxito de la victoria española saliendo en la foto con los ganadores, tras haber denostado en los días anteriores al país con todo tipo de menosprecios y desconsideraciones.

Todo un pueblo, Brunete, entregado a la selección el día de la final.

Un equipo es eso, un montón de personas de ideas y procedencias diferentes que se aúnan para conseguir un objetivo común. A veces se logra el triunfo, a veces te quedas en la cuneta. Convendrá reflexionar y ver en qué queda todo esto una vez que se amortice el éxito deportivo y regresen a la actualidad del debate nacional los argumentos prioritarios nacionales, xenófobos o ultranacionalistas que promueve el neofascismo en auge, que, de momento, se han guardado en el armario por el gol marcado a diez minutos del final.

Eso sí, ahora todos unidos alrededor de una pelota. Yo soy español, español, español, español…


Fotos de Terry Mangino