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Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Archivos de autor: Ángel Aguado

ETA mató a 853 personas

03 jueves May 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Gabriel de Araceli (texto). Terry Mangino (fotos)

     ETA mató a 853 personas. Que no se olvide, que las generaciones venideras sepan que en nombre de la intolerancia una organización terrorista asesinó en todo el estado español a 853 personas. Que nunca tenga que suceder algo parecido. Que nunca ningún ciudadano se vea aterrorizado por las pistolas del odio que esgrimieron un puñado de asesinos en nombre de oscuras reivindicaciones totalitaristas bañadas en nacionalismos anacrónicos.

     ETA mató a 853 personas. Que nunca se repita aquel holocausto de seres inocentes. Que nunca nadie tenga que vivir la desazón del estruendo de las bombas, los cuerpos mutilados, los charcos de sangre coagulada sobre el asfalto, el llanto de los familiares al enterarse, el miedo de que cualquiera podría ser víctima de la barbarie genocida.

    Los que vivimos los años de plomo quizás perdonemos, pero nunca olvidaremos.

 

Un bebé durante la manifestación en Madrid, el 13 de enero de 2007.
Un bebé durante la manifestación en Madrid, el 13 de enero de 2007.
El inmenso aparcamiento de la T4 de Barajas, que se había inaugurado unos meses antes, quedó completamente destruido en el atentado perpetrado el 30 de diciembre de 2006. Las fotos corresponden a unos días después, al 9 de enero de 2007, tomadas durante las tareas de desescombro e identificación de los cientos de vehículos atrapados en el aparcamiento.
El inmenso aparcamiento de la T4 de Barajas, que se había inaugurado unos meses antes, quedó completamente destruido en el atentado perpetrado el 30 de diciembre de 2006. Las fotos corresponden a unos días después, al 9 de enero de 2007, tomadas durante las tareas de desescombro e identificación de los cientos de vehículos atrapados en el aparcamiento.
Una mujer coloca un ramo de flores en memoria de las dos víctimas mortales del atentado de ETA en la T4 de Barajas, ocurrido el 30 de diciembre de 2006. Las dos víctimas esperaban dormidos en el aparcamiento del aeropuerto a sus familiares que llegaban a España para pasar con ellos las fiestas de navidad. La terrible explosión les costó la vida.
Una mujer coloca un ramo de flores en memoria de las dos víctimas mortales del atentado de ETA en la T4 de Barajas, ocurrido el 30 de diciembre de 2006. Las dos víctimas esperaban dormidos en el aparcamiento del aeropuerto a sus familiares que llegaban a España para pasar con ellos las fiestas de navidad. La terrible explosión les costó la vida.
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Luis Montes

25 miércoles Abr 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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«El director de La Opinión me ha pedido que quite el término «sicario» y que no mencione al consejero de sanidad de Canarias, «porque el artículo le pone en apuros». Tras pensarlo, le he hecho el favor, de modo que la versión original solo se podrá ver en el escaparate y sitios similares».

La anterior nota es del autor: Rafael Alonso Solís

      Luis Montes, luchador por el derecho a morir dignamente, ha muerto hace pocos días de un infarto de miocardio, mientras conducía su coche. Con apellido de torero antiguo, a pesar del ejercicio de maledicencia y falsedad puesto en marcha contra él en 2005 por la mafia sanitaria que gobernaba la Comunidad de Madrid, que le acusó de sedaciones irregulares, era una persona pacífica, pacifista y entrañable. Su carrera como médico había transcurrido siempre en primera línea, al lado de quien sufría y en las barricadas en defensa de la sanidad pública. En alguna entrevista de la época había afirmado que en España “te mueres bien o mal, según el médico que te toque”. Tras una denuncia anónima, un oscuro sicario del PP a las órdenes de Esperanza Aguirre –Manuel Lamela, que ejercía de Consejero de Sanidad mientras manejaba negocios en la sanidad privada– puso en marcha una inspección que acabó apartándole de su puesto en el hospital Severo Ochoa de Leganés. La relación de los responsables políticos con las empresas del sector que administran no es inhabitual, sino todo lo contrario. En Canarias, por ejemplo, el responsable de dirigir la sanidad pública procede de un consorcio de clínicas privadas al que, según informaciones varias, se ha desviado un significativo número de intervenciones quirúrgicas durante los últimos años, en los que ha sido –y aún es, por desgracia– Consejero de Sanidad. En el caso de Montes, a pesar de que en 2007 la justicia sobreseyó el caso, el daño estaba hecho. No le perdonaron dos cosas: que defendiera la sanidad pública, y que tuviera la sensibilidad suficiente para tratar de mitigar el dolor de quienes iniciaban el trance de la muerte. En la campaña contra él se implicó la derecha española más casposa con toda la mala baba de que era capaz, con todo el odio que había acumulado contra un médico comprometido, con todo el potencial de los medios de comunicación a su servicio, con toda la inmensa hipocresía que caracteriza a la casta de meapilas del rosario en familia, pasión por la sotana y afición al cilicio. A Luis Montes lo llamó nazi y lo comparó con Hítler una colección de tertulianos que presumían de cristianos, una banda de periodistas que cobraban de las cloacas y hacían guardia frente a los luceros, y un grupo de médicos cobardes que decidieron apuntarse a la jauría que inició su caza. En parte –o tal vez por eso–, porque también era la caza de la sanidad pública. Como recordara el mismo Montes años después, por parte de la Comunidad de Madrid se aprovechó la situación para incrementar la creación de hospitales privados en pocos años. A Luis Montes le dolían el enfermo y la enferma que sufrían innecesariamente al coger el último tren. En realidad, la persecución a que fue sometido ni siquiera fue en respuesta a los deseos del dios tronante y patriarcal del ultracatolicismo, sino, sencillamente, porque molestaba. Levantemos una copa y, con respeto y admiración, brindemos por Montes.

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Angelitos Negros

23 lunes Abr 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Gabriel de Araceli

      Un águila que planeara a ras de suelo, que acariciara el asfalto. Vista y no vista. O gacelas bailarinas que saltaran ante el desprevenido vecino y desaparecieran sin darle tiempo siquiera a cerrar la boca de la sorpresa. Pasa la cabeza de carrera de la maratón de Madrid. Kenia y los demás… el mundo.

     La gesta deportiva reunió el domingo 22 de abril a más de 37.000 corredores. Era la edición nº 41. Ni frío ni calor, temperatura ideal, un recorrido sube y baja por las céntricas calles y los parques de la capital, el rompe-piernas de la complicada orografía madrileña. Y el griterío de los millares de espectadores, ¡todo Madrid lleno de gente!, que aupaban con sus ánimos a los maltrechos sufridores de las carreras urbanas.

Diecisiete angelitos negros a su paso por la Glorieta de Quevedo. El ganador fue el keniata Eliud Barngetuny, dorsal número 14, el tercero por la derecha con la camiseta gris, que registró un tiempo de 2h 10′ 15″.

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    Y el dolor, el sufrimiento físico, la agonía del cansancio infinito que quiebra la voluntad del atleta urbano, el calvario eterno de la distancia sideral, inmensa de los 42.195 m. Ese duelo interior entre la victoria en la Plaza de Neptuno o la derrota del abandono, la gloria de cruzar la meta o la desazón del coche escoba. Atenas o Esparta. ¿Es necesario acabar esa pesadilla? ¿Qué lleva a esos cuerpos abandonados, imposibles para la carrera a emprender semejante desafío? ¿Por qué tanto padecimiento? Seguir, seguir, siempre seguir, aunque no sepamos adónde. Por el Km 19,6, la Glorieta de Quevedo, pasan flotando diecisiete angelitos negros. El soplo del viento, apenas un murmullo. Saetas africanas del altiplano. Y después, mucho después, mundos después empiezan a llegar la élite, los buenos, las chicas, el resto. Y eras después, siglos después de los keniatas llegan los mejores y los normales, miles y miles de corredores populares.

El dolor terrible de la maratón no perdona ni a las atletas de élite como la keniata Chaltu, caída sobre el asfalto de la Calle San Bernardo, en el Km 20.

    Y quizás civilizaciones después aparece la cola del pelotón, los despojos, los desahuciados, los héroes anónimos del asfalto. Pero faltan aún muchos Km que correr, aún no se ha corrido ni la mitad de la prueba. Y en el km 23, en la plaza de Oriente, los reyes godos observan a los turistas remezclados con los vendedores de baratijas, a los buscavidas, a los descuideros, a los polis, a los últimos atletas urbanos que agonizan arrastrándose a cada paso, mortificados por la tortura de las zancadas dolorosas sobre el adoquinado berroqueño.  ¡Venga chaval, que tú puedes, que ahora, ya, es cuesta abajo! Y llega el Km 24 y el 25 y el 26 y el 27 y el 28 y falta una distancia pavorosa: 29, 30, 31, 32… 37, 38, 39, 40, 41, 42… más 195m. La meta. ¡La gloria, Filípides resucitado!

Fotos de Terry Mangino

 

 

 

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Una de rabo de toro

16 lunes Abr 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 3 comentarios

_DSC7786_webTerry Mangino

—En esa mesa se sentaba don Mario

—Qué don Mario

—Don Mario Vargas Llosa.

Julieta no puede sino entornar una sonrisa.

—Me engañás.

     La plaza de Lavapiés está llena de negros, de moros, de chinos, de ecuatorianos, de sinpapeles, de sintechos que beben vino barato tirados en un banco y de señoras del barrio de toda la vida que se preguntan cómo ha cambiado mi calle, por qué, antes no era así. Un paqui les ofrece una rosa –no, gracias– y sigue su peregrinación de mesa en mesa sin que ninguno de los parroquianos del Café Barbieri le compre nada. La poli pasa muy despacito por Tribulete, manteros y camellos siguen al coche con la mirada, los bares han invadido de mesas las aceras de la calle Argumosa, dos hare krishnas cruzan la plaza bailando con su tambor y un negrazo de dos metros, con abarcas y túnica azafrán, llama por un móvil a Nigeria. Ángel Cabrera, o su espíritu, toma hierba mate y dibuja apoyado en una mesa de mármol un mamífero. Simón bebe un trago largo de mahou, la espuma le queda entre los labios y Julieta desearía limpiárselos con los suyos. Los espejos repiten sus caras de frente y de perfil.

     —No te engaño. Don Mario se sentaba en ese rincón y escribía en un cuaderno horas y horas. Nadie le prestaba atención. Un escritor más en un barrio lleno de escritores y de artistas. Aquí se re-encontró su personaje, Ricardo, con el amor de su vida, Marcella, la niña mala de las travesuras. Vivían muy cerca, a la vuelta, en Ave María. Dicen que practicaban sexo explícito. En la novela, vamos. Pero el sexo siempre es explícito, cualquier polvo es mejor que una novela. En este café don Mario escribió mucho sexo de sus personajes. Todos son elogios a la madrastra, a los cuadernos de don Rigodón. ¿Sabías que aquí también vive Ian Gibson?…

_DSC0040_web.jpg

          Este es un fragmento del cuento Una de rabo de toro, que aparecerá en la revista CUADERNOS DEL MATEMÁTICO, a finales del mes de abril.

 

     Pedro Puig Adam (1900-1960) fue matemático, ingeniero y profesor, discípulo de Julio Rey Pastor (matemático luminoso, ligado a la Junta de Ampliación de Estudios, exiliado en Buenos Aires) y una de las mentes preclaras que tuvo este país. Su ciencia y su ingenio inmensos no fueron aprovechados o no se correspondieron con el raquítico y ramplón panorama científico en el que quedó sepultada España tras la belicosidad caudillista.cuaderno_matematico

Puig Adam y Rey Pastor redactaron libros para la enseñanza de los números en el bachillerato. Desde los 80, un instituto de Getafe de Enseñanza Media lleva su nombre.

Y desde hace ahora treinta años, un grupo de aguerridos profesores edita una revista literaria contra viento y marea, más bien contra tempestades y maremotos. Ezequiel Blanco es el coordinador-activista-director de Cuadernos del Matemático, que así se llama la revista. Es la decana de la prensa literaria española. En ella han aparecido las letras de muchos de los grandes nombres de la literatura, las fotos de grandes fotógrafos, los dibujos de grandes artistas, el pensamiento de grandes filósofos. Pero los recortes y el desinterés oficial por la cultura han llevado a Cuadernos del Matemático al borde de la extinción. Aún quedan posibilidades de supervivencia, aunque la cosa está más complicada que lo del lince.

     A finales de este mes de abril saldrá un triple número, quizás el último. Para evitar su final hacen un llamamiento para que todos aquellos que amen la literatura, el pensamiento, el arte, las letras… haga una donación y pueda mantenerse a flote una revista de letras y números, un faro en la negritud cultural del país, que como bien cantaba a grito pelao su más alto representante del Gobierno en una procesión reciente: la cultura es un ente al que la suerteee hirió con garra de fiera.

     Esta es la cuenta que admite donaciones, incluso de 20€:  ES92 3067 0163 1828 1628 0024 a nombre de la “Asociación Amigos de El Matemático”friso_matematico

 

 

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Tamara Cifuentes

13 viernes Abr 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

     A finales de los noventa, María del Carmen Cuenca Seisdedos se trasladó a Madrid junto a su madre. Con anterioridad había estudiado vocalización, iniciando una carrera en el mundo del show business cuya insustancialidad no impide calificarla de sostenida. Más aún, insistente, puesto que sus propias intermitencias han demostrado tener la fortaleza y moral del Guadiana en sus emergencias, reinventándose una y otra vez bajo nombres diversos. Siempre glamorosa, primero fue Tamara, luego Ámbar y finalmente Yurena, nombres que adoptaba con la familiaridad de quien lleva toda la vida usándolos. No está claro quién fue el inventor o inventora de los diferentes personajes con los que brilló en la escena pública, pero una y otra vez, y sin aparentar frustración, Mary Carmen se ajustaba la faja, se retocaba ligeramente el moño, se abombaba los labios y salía a la calle como quien pisa la alfombra roja por primera vez. Eso sí, con la frescura y el poderío de una diva. Sus primeras apariciones en la escena madrileña solían producirse por las calles emblemáticas de una movida que ya era puro crepúsculo. En aquella época formaba parte de una troupe circense junto a otros ejemplares tan pintorescos y entrañables como ella. Uno era Paquito Porras, hijo de un honrado guiñolista que tuvo un teatrillo en el centro del Parque del Retiro, quien, tras varios años buscándose la vida acabó encontrando sustento como consultor en el uso de verduras para curar los males del alma y los desarreglos intestinales. Otro, con cierto recorrido grabando discos para los bares de carretera, era Leonardo Dantés, autor e intérprete del “baile del pañuelo”, y creador de un movimiento personalísimo con las manos, con el que adornaba sus actuaciones. El tercero era Tony Genil, cuya celebridad había nacido por ser el primer intérprete que cantaba de rodillas, y del que uno recuerda encontrarse años después por los mentideros del foro presumiendo de que, a pesar de ser gay, por el culo no le cabía ni el pelo de una gamba. Con esas compañías, Tamara –a quien la maledicencia acabó por ponerle el apellido de “la mala”, para distinguirla de una excelente cantante de boleros, nieta nada menos que de Rafael Farina– era entrevistada a la salida de los bares de copas y discotecas de moda anunciando que estaba preñada de Paco Porras, que la había seducido bajo efecto de las drogas en casa de Tony Genil, mientras Dantés ponía la música. Cuando, en sus primeras apariciones en televisión, a Tamara, Ámbar o Yurena le preguntaban por su dudosa formación musical, ella contestaba con rotundidad que había estudiado, que tenía papeles con sello y firma, y que los podía mostrar. El afán por enseñar papeles como defensa, junto a un cierto parecido en la sonrisa y el estilismo, me han hecho relacionar a Mary Carmen con Cristina, al mundo de los friquis con el de la política, y a España con un inmenso patio de Monipodio, en el que la verdad y la mentira acaban siendo indistinguibles.

cifuentes_web

     Cifuentes saluda por bulerías a un público entregado durante la campaña electoral de 2015. Y sí, el palmero de la izquierda es Ángel Carromero, condenado en Cuba a cuatro años de privación de libertad por homicilio involuntario tras un accidente de tráfico en el que murieron dos personas en el coche que él conducía en la isla caribeña. Trasladado a una prisión española tras intensas negociaciones del ejecutivo de Rajoy apenas si estuvo un mes en la cárcel, quedando en libertad y reincorporándose al puesto como asesor municipal en la alcaldía de Ana Botella.

 

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¡A mí la legión!

07 sábado Abr 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

     A la Legión le sienta bien el luto, el pelo en el pecho de lobo desbordando la camisa, los correajes nostálgicos y el amor a la muerte. En un escorzo más del viaje al pasado en el que está empeñada la derecha española, la gran creación del general Millán-Astray se ha colgado la colección de medallas, ha hecho ondear la bandera y ha marchado en procesión castrense a celebrar –un suponer– la tortura y muerte de un judío rebelde que nació en Nazaret hace siglos, que dicen disfrutó de una estancia postdoctoral en los más avanzados centros esotéricos del antiguo Oriente, y al que el gran imperio romano utilizó a la perfección para poner en marcha un instrumento de dominio que ha llegado hasta nuestros días. En la Legión, a las unidades militares tipo batallón las llaman banderas, como para recordar de dónde venimos y a dónde vamos, como para hacernos sentir la llamada de la tribu, como para subrayar el mito eterno del trapo como señuelo de la tropa, en un juego de palabras cuyo significado no requiere análisis lingüístico alguno, porque penetra con sencillez y sin esfuerzo a través de los sentidos más primitivos. Puede que por eso la iglesia y la milicia hayan ido siempre de la mano, y mientras una amenazaba con el castigo eterno la otra enarbolaba la bandera, la bayoneta y el fusil. Más que un noviazgo con la muerte, la relación entre clérigos y soldados es una especie de cama redonda, teocrática y guerrera, adornada de barbas rijosas y poblada de túnicas de alma oscura, con el toque de animalismo inverso del macho cabrío a la cabeza del desfile, muestra del potencial androgénico que tiene el uso de las armas, para marcar el paso y que las botas redoblen sobre el suelo con la seguridad de la ausencia de misterio, con la simplicidad de aquel hallazgo de Hitler, cuando en un discurso memorable dijo que “un tanque es un tanque y una bomba es una bomba”, y que el actual presidente del gobierno español ha adaptado a las circunstancias al hacernos ver que “un plato es un plato y un vaso es un vaso”. Grandes verdades, al fin y al cabo, que los líderes están obligados a aclararnos de vez en cuando. Y es que no nos enteramos, coño. Si fuese cierto que hay dos Españas, con una siempre dispuesta a evangelizar a la otra, la Legión es el cuerpo místico de la que se cree grande, libre y elegida. Tal vez por eso pocas imágenes haya más esperpénticas que las de los caballeros legionarios, con su gesto tallado en rigor castrense, mientras pasean al Cristo de la Buena Muerte y hacen sonar los tambores por la calles de Málaga. Charanga, peineta y pandereta como símbolos de la España más negra y más retrógrada. Ésa que vuelve para salvarnos a través de la reencarnación juvenil del integrismo ibérico, mientras los ministros practican el karaoke o hacen playback sin creerselo del todo. Qué miedo.

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Pasión estrógena

02 lunes Abr 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 4 comentarios

Terry Mangino (Texto y fotos)

 _DSC0095_web      «¿Tendrá vergüenzas el cristo? Era un hombre, al fin y al cabo —se pregunta doña Angustias sujetándose la peineta de carey y la mantilla de Chantilly que el viento quiere arrancarle—, aunque lo del Espíritu Santo y lo de la Virgen…». Y le invade un sentimiento de pecado. Es un viento sarraceno y contumaz, ultramontano y hugonote que azota sin tregua a las procesionarias el viernes santo, luto riguroso, al final del cortejo palaciego. Los faldones del cristo soportan los envites eólicos sin revelar si bajo los braguetones se encuentra o no la santa hombría. Doña Angustias expía sus malos pensamientos con letanías y se absuelve: «Cualquier mujer lo habría pensado» —se dice reconfortada._DSC0075_web.jpg

     Para doña María Dolores es un día feliz. Y turbador. La inquieta esa virilidad desbordante de calzones apretados, tercios de Flandes y capotes encarnados que exhiben los lanceros velazqueños que acompañan al cristo. Y mira complacida esas alavergas, perdón, alabardas —se enmienda en su bisbiseo doña María Dolores— erectas, inmensas en los brazos de los hombres y esas espadas enhiestas como surtidores de sombra y sueños que homenajean al cristo. Y se ve doña Dolores como una Lolita de flores a María que tú bordaste en rojo ayer y soldadito español, deseada por esos pechos descamisados y esos brazos legionarios que elevan al cielo, por los vientos al cristo de la buena muerte. «Mi descamisado, Jesús mío, por qué llamas a mi puerta cubierto de rocío» —se pregunta para alejar de sí los malos pensamientos. Y bisbisea una contrición mercedaria.

     Doña Tristana no ve diferencias entre don Lope y el cristo. Un pater y esposo que la trastorna y la sojuzga. Padre severo y regañón, que solo tiene palabras para reprimendas. Cónyuge poco afectivo, que apenas si le complace su feminidad. «Flaquea mi fe» —se resigna. Y se le van los ojos entre los uniformes, las medallas en la pechera, las estrellas en la bocamanga y los sables y los soldaditos valientes. ¡Arde mi espíritu, Señor mío!, en esta semana de pasión.

     Doña Magdalena se alborota con los anderos del cristo, hombretones recios, castellanos con la mano en el pecho, marciales en sus túnicas cárdenas. Y se le va el querer en primaveras, enredado en su pecho un venablo carnal. ¡Ay, ese vigor nazareno!

     Y se encuentran al final del cortejo procesionario las miradas de doña Angustias y de doña María Dolores y de doña Tristana y doña Magdalena como un desafío, dios por medio, que soy yo quién tiene la fe, la peineta y la mantilla más grandes al servicio de cristo, nuestro señor. La imagen cadavérica las mira desde allá arriba sin decir nada, sin que el viento pueda arrancarle los faldones._DSC0090_web

     ¡Viva la blanca paloma! Rompe el sepulcral silencio un enfebrecido penitente, vozarrón de resolí y clavel en la solapa. Gran pagano, que se hizo hermano de una santa cofradía. «¡Qué guapa es mi virgen!» —grita doña Inmaculada entre los turistas del “segwey” que apunto están de atropellarla. Doña Inmaculada prepara el móvil mientras carraspea y se suelta con una saeta: ¡oh la saeta el cantar de la tierra mía! Mientras, se graba un “selfie” para enviárselo a los nietos de Córdoba «que la están esperando».

     ¡Al cielo con ella! señores!, grita el capataz. Le pega un martillazo a la campanilla y de un envión se levanta la virgen de las Calatravas, ¡desprevenida!, que casi le da un lumbago, empujada a los cielos por los 44 costaleros que cargan con los mil kilos de la talla. Y suena el chunda, chunda, ta chunda, chunda, chunda y todo es amor a la patria mía y al Jesús de la agonía y gritos de viva España en una confusión entre lo pagano y lo sagrado, la espada y la cruz, la Constitución y el catecismo. ¡Es una erección juvenil, contundente, rojigualda, militar, masculina! Una arremetida épica entre tricornios, capirotes, testosterona, trajes Giorgio Armani, señoras de negro, mantillas, peinetas y tambores de Calanda atronando la Puerta del Sol.

¡Señor, señor, danos tu fortaleza!

Doña Magdalena en la procesión de los alabarderos. Plaza de Oriente, Madrid, 30 de marzo de 2018.
Doña Magdalena en la procesión de los alabarderos. Plaza de Oriente, Madrid, 30 de marzo de 2018.
Procesión de los alabarderos. C/ Bailén, 30 de marzo de 2018.
Procesión de los alabarderos. C/ Bailén, 30 de marzo de 2018.
Doña Magdalena canta una saeta y se hace un "selfie" en C/ Alcalá.
Doña Magdalena canta una saeta y se hace un «selfie» en C/ Alcalá.
Plaza de Oriente
Plaza de Oriente
Las Calatravas
Las Calatravas
C/ Alcalá, procesión de las Calatravas.
C/ Alcalá, procesión de las Calatravas.
Tambores de Calanda en Alcalá, 20
Tambores de Calanda en Alcalá, 20
C/ Bailén.
C/ Bailén.
Tamborilera
Tamborilera
C/ Bailén
C/ Bailén

 

 

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Dos señores conversan

24 sábado Mar 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Gabriel de Araceli. Fotos, tomadas el 17 de marzo en Madrid

Secuencia 1. Interior, día.

Dos hombres conversan en un palacio rococó. El señor presidente, repanchingado en un sofá Freud, fuma una faria apestosa. El otro señor parece astuto, tiene un parecido mitad al Papa Inocencio X, mitad al personaje Monty Burns, de los Simpsons. Por la ventana del palacio se oye un coro de niñas que cantan:

«Al jardín de la Moncloa quiere mi madre que vaya, a ver si me sale un novio el más bonito de España».

PRESIDENTE

Cristóbal. ¿Cómo llevamos la hucha de los abuelos?

CRISTÓBAL (Con voz de vicetiple)

La hucha. ¿Qué hucha? No queda hucha, nos cargamos al cerdito.

PRESIDENTE

Cristóbal, ¿qué me dices? Pero si estaba llena.

CRISTÓBAL

Sí, estaba llena, pero tuvimos que pagarle a Florentino el agujero del gas de Tarragona, el Castor. Acuérdate, 1.350 millones de una vez y casi otros 300 más en conceptos de derechos retributivos.

PRESIDENTE

Pero, ¿eso no lo pagan los usuarios del gas hasta dentro de 30 años?

CRISTÓBAL

Sí, también lo pagan ellos. Lo van a pagar dos veces, en impuestos y en el recibo del gas.

PRESIDENTE

Bueno, pero algo quedará en la hucha.

CRISTÓBAL

Un poco de calderilla para propinas es lo que queda. Acuérdate que también tuvimos que rescatar a los bancos. 56.800 millones, lo del FROB. Y lo del Fondo de Garantía de Depósitos. Otros 20.000. Nos han devuelto un pellizco, 3000 millones.

PRESIDENTE (Chupando de la faria)

Bueno, eso fue una promesa que le hice a don Emilio y a su hija, doña Ana. No podía negarme, ya sabes cómo se han puesto las mujeres últimamente. Me montan unas manifestaciones que me hacen temblar. Las feministas, no sé qué de la igualdad de derechos, de sueldos, de violencia de género. Por qué crees que me he puesto el lacito morado. La verdad, no me pega nada con los trajes. Yo, que soy tan serio, esas alegrías no las ven bien Soraya ni María Dolores, que son las que me asesoran con la ropa. Ponte esto, me dice una, quítate eso, me dice la otra.

CRISTÓBAL (Venteando con las manos el humazo de la faria)

Y lo de las autopistas radiales. Otro pellizco nacionalizarlas. Se nos han ido otros 6.000 millones. De momento, que después será una pasta. Porque los jueces están subiendo las expropiaciones. Deberías decirle algo a Catalá, que ponga orden en el Poder Judicial, que miren por la cosa nostra. Ahora, eso sí. Ya tenemos comprador. Florentino nos las va a comprar de nuevo. Aunque tengamos que hacerle alguna rebaja. No todo va a ser para el Estado ganar dinero.

PRESIDENTE

Florentino es un buen presidente para el Real Madrid. Fíjate lo de París. Ahí tenemos al Madrid, otra vez campeón de Europa. A mí cada vez me gusta más el fútbol. Porque un presidente pega patadas el fútbol y en París hacen el Madrid, el Real Florentino mucho fútbol, mucha Europa, Madrid mucho, el Real ACS. Lo que no entiendo, Cristóbal, es dónde está el resto del dinero de la hucha de los abuelos, porque dinero había.

CRISTÓBAL

Sí, pero también tenemos que pagar la deuda pública a los chinos, que han comprado enormes cantidades de deuda pública española, son nuestros acreedores principales. Les debemos una pasta.

PRESIDENTE

¿A qué chinos, a los de Usera?

CRISTOBAL

No, a los de Usera no, a los de Xi Jinping, a los de Pekín.

PRESIDENTE

Ah, ¿es que también hay chinos en Pekín?

CRISTÓBAL (Sin hacer caso de las dudas del presidente)

Estamos en el 98,8% de deuda en relación con el PIB. Es como si cada español debiera 25.000€. Y somos 46 millones. De seguir así, hasta 2035 no habremos alcanzado el equilibrio. Y el crecimiento económico se ha ralentizado. Habíamos previsto un incremento del PIB del 3% anual pero las calificadoras de riesgos han rebajado la previsión por la crisis catalana y la incertidumbre de los mercados y las tasas a la importación de aceros y aluminio que ha impuesto Trump por la negativa europea a sus exigencias en el tratado de libre comercio.

PRESIDENTE

Cristóbal, ¡Cuánto sabes, qué bien informado que estás, cuántos datos manejas! Yo no sé tanto como tú. Y mira que me aplico en la lectura. ¿Quién es Trump? En el MARCA no dicen nada de eso. Son los periodistas, que no informan bien. Pero es que los abuelos…

CRISTÓBAL

No los llames abuelos que se enfadan. Pensionistas, pensionistas.

PRESIDENTE

Tienes razón, Cristóbal, pensionistas. Los pensionistas es que viven muchos años, los gastos sanitarios, las medicinas, el estado del bienestar… deberíamos hacer algo, Cristóbal. Subir la jubilación a los 80. O privatizar los fondos de pensiones, que no haya pensiones públicas. O que nadie trabaje, así como no trabajan no cotizan y no pueden reclamar una pensión. Fíjate en Bilbao, 150.000 pensionistas en la calle. Pero si no hay tantos habitantes en Bilbao. ¿O sí? Ando mal de bioestadística. Seguro que es cosa de Íñigo, que no es leal a Madrid, como él no paga ha echado a los pensionistas a la calle. ¡Hala, que protesten! Los pensionistas, que no son solidarios, que quieren que les subamos las pensiones. No hacen más que pedir y pedir, que lo saquemos de la hucha. Unos alborotadores, son unos alborotadores.

CRISTÓBAL

Nos queda una propina. Eso del Pacto de Toledo… nos lo hemos zampado. Ya puedes ir pactando de nuevo con la oposición.

PRESIDENTE

Pero es que no me hacen caso. Ni el Albert ni el Sánchez ni el de la coleta. Y ahora encima los abuelos, perdón, los pensionistas. Todo el día protestando, todo el día manifestándose, que tengo a Zoido sin ir a Sevilla, todo el día mandando a los de la UIP a las calles. Qué les digo, Cristóbal, qué les digo…

CRISTÓBAL

Tú diles cualquier cosa, lo que se te ocurra, el caso es entretener a los abuelos, perdón, a los pensionistas, que ahora viene la semana santa y después la primavera y ya podrán pasear por el parque sin estar tanto tiempo en casa, aburridos, pensando. No todo va a ser protestar. Ya se les pasará. Diles algo del fútbol, que tú de eso sí sabes.

PRESIDENTE

Tienes razón, Cristóbal. Les hablaré de lo bueno que es hacer deporte, del ejercicio preventivo a esas edades, de mover el corazón, de los triglicéridos, del colesterol, de los omega 3. Cualquier cosa.

CRISTÓBAL

Claro, cualquier cosa. Diles cualquier cosa. Si te van a votar igual.

Por la ventana se oye el coro de una canción infantil: «…vamos los dos, los dos, los dos, vamos los dos en compañía, vamos los dos, los dos, los dos, al jardín de la alegría».

FUNDE EN NEGRO

_DSC9166_webEl Real Nacional Fútbol Club apenas si intervino durante el partido celebrado el pasado 17 de marzo, en el que se registró el marcador de Gobierno 3; Pensionistas 0.

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