• Bienvenidos
  • El negocio de los bancos
    • El FROB
    • 133 banqueros millonarios
  • Arquitectura, urbanismo y naturaleza
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Un veinteañero: el Guggenheim
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • Malasaña
    • La beauté est dans la rue!
    • La beaute est dans la rue (II)
    • La luz del membrillo
    • La cigüeña blanca
  • Gastronomía
    • Cocochas franciscanas
    • Los héroes también comen patatas
    • Comer es inocente
    • La luz del membrillo
  • Por tierras de Castilla
    • Viaje a La Alcarria
    • Castilla la Vieja: abandono y santería
    • Otoño en el monasterio de Santo Domingo de Silos
    • La revelación equinoccial de San Juan de Ortega
    • Angelitos belloS
  • Historias de la historia
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Son, o fueron
    • Manuel Vázquez Montalbán
    • 80 aniversario de la Batalla de Brunete
    • 80 aniversario del bombardeo de Guernica
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Brigadistas
    • Los Benedito: taxidermistas, artistas y científicos
    • Ángel Cabrera Latorre, zoólogo y paleontólogo
    • Venceréis, pero no convenceréis
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Dolores
    • 85 aniversario de la proclamación de la II República
    • 23F. 35 años después
    • Los Astados Unidos de España
    • Dos Passos, tras los pasos de Pazos
    • El último ajusticiado por garrote vil en España
    • El capricho de la historia
  • Deporte y salud
    • La insoportable erosión del tiempo
    • Barro, sudor y viento
    • Ali Bomaye
    • Aupa Atleti
    • Gimnasia Estética
    • Atletas populares
    • 42.195m
    • Eros y Tánatos
    • Roma no paga a los traidores
    • Citius, Altius, fortius
    • El furbo es asín
    • La salud importa
    • VO2 max: esfuerzo y rendimiento
    • Boxeo
  • Rincón del cuento
    • Estrellitas y duendes
    • EL FARDO, un cuentecito de Rubén Darío
    • Comentario de texto
    • Guillermo de Baskerville (I)
    • Bajo el volcán
    • ¿Dexe qué?
    • Cavalleria Rusticana
    • Reflejos
    • El inconsciente
  • Qué leer
    • El honor del general Franco
    • Leo, luego pienso
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Caronte aguarda. Fernando Savater
    • El Impostor. Javier Cercas
    • El cura y los mandarines
    • Pepe Carvalho tras las huellas de don Quijote
    • Vargas Llosa: El sueño del celta
    • Don Quijote de oidas
    • Comer es inocente
  • Ana Rodríguez de la Robla
    • La dama bifronte
    • Troncos
    • Volver una y otra vez
  • Poesía… eres tú
    • Luis Álvarez Piñer, un poeta
    • Troncos
    • De exilio y verdín
    • Carlos Oroza: Évame si me transito
    • Pascual Izquierdo
      • El Telero
      • Comentario de textos
      • Alba y ocaso de la luz y los pétalos
    • Emilio Pascual
    • Dionisio Ridruejo: A la torre de san Esteban
    • Aurora Vélez
    • Ana de la Robla
  • Fotogalerías
    • Desafecto
    • Los gritos del silencio
    • Chinatown
    • Sniper
    • Están cambiando los tiempos
    • No hay pan pa’tanto chorizo
    • Marchas de la dignidad
    • Fuego en la piel
  • El cine es maravilloso
    • Bajo el volcán
    • The front page boulevard
  • Peteneras, por Rafael Alonso Solís
    • Nostalgia y mitos
    • La vacuidad de la monarquía
    • Nostalgia y plata
    • España como mito
    • Ojos verdes
    • Chulos de la muerte
    • Alfonso
    • Bagdad, trece años después
    • Darwin y Mariano
    • La muerte de Borges
    • La farsa del discurso
    • El color turbio
    • Siglo XXI: el origen
    • Huevos de Pascua
    • La Cueva de Zaratustra
    • Arte, ciencia y revelación
    • Brujas y serpientes
    • Números y letras
    • Dolores
    • Évame si me transito
    • Amos de la guerra
    • España y su ciencia III
    • España y su ciencia II
    • España y su ciencia I
    • El careto de Billy el Niño
    • Los orígenes
  • Sociedad
    • San Sebastián
    • Jaque continuo
    • La leyenda del tiempo
    • Arturito Pomar, un genio en el país de la nada
    • La Columna Leclerc
    • Reglamento de protección de menores frente a internet
    • Orgullo Gay, Madrid, 2016
    • La Columna Leclerc
    • Mogollón en Sol
    • Pienso, luego estorbo
    • Semana de Pasión
    • Chinatown
    • Santos y soldados
    • Muerte de un ciclista
    • Libertades Públicas
  • Mujer
    • Dolores
    • Día de la mujer trabajadora
    • Machismo, ¡no, gracias!
  • Paris c’est la vie
    • 20 años y un día… después
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Last tango in Paris: 45 añitos
    • Atentados en París
    • El frío le salvó la vida
    • Una semana después
    • Fussillade à Paris, prise d’otages!
    • Paris, j’ai t’aime
    • Macron Président
    • Y entonces, llegó Le Pen
    • La France tranquille
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • 8 mai à Paris
  • Segovia, guía de la ciudad
    • Segovia inédita

Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

Las cartas de los Machado a Unamuno

04 sábado Dic 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 2 comentarios

Agustina de Champourcín

El género epistolar.  Vincent escribiendo decenas, cientos de cartas a su hermano Theo, su consuelo, la tabla de salvación de aquel loco maldito. Tres cuadros vendió en su vida. El muchacho frente al océano inmenso, allá en su garita, el recuerdo de su novia, tan lejos ella, ellos: Margarita, está linda la mar y el aire lleva esencia sutil de azahar, tu acento… Margarita, te voy a escribir una carta de amor…

 35000 escribió don Miguel de Unamuno a lo largo de su vida, no todas de amor, que sí lo hizo, enamorado, deseando a su novia Concepción durante aquel viaje juvenil con su tío: Apuntes de un viaje por Francia, Italia y Suiza, de 1889. Tenía 25 añitos, ¡cómo iban a ser castas! Después tuvieron nueve hijos. Y alguna denunciando el terror franquista que le costó la vida, la última visita que recibió, del falangista Bartolomé Aragón, ignoto personaje presente, ¡Presente! en su muerte. Aquella que escribió al ABC de Sevilla, el 11 de diciembre, apenas veinte días antes de morir: «… debo decirle [al director, Juan Luca de Tena] que por muchas que hayan sido las atrocidades de los mandos rojos, los hunos, son mayores las de los blancos, los hotros. Asesinatos sin justificación. A dos catedráticos, a uno en Valladolid y a otro en Granada por si eran masones. Y a García Lorca…». Cartas a Azorín, a Rubén («Hay que ser justo y bueno», tituló una carta de homenaje al poeta tras su muerte, en 1916), a doña Emilia, a las mujeres poetisas, no a las poetas hombre, con las que se debilitaba su emoción. Cartas que recibió de los Machado, muchas, cuyas respuestas se han perdido con el trajín del tiempo y las condenas de los exilios, que aparecen de repente en la almoneda de los mercaderes que comercian con los sueños ajenos.

Antonio y Manuel Machado, los hijos de Demófilo, el pretendiente folklorista del ingenio literario de doña Emilia, noviembre de 1883. Los Machado, vidas atribuladas por la tragedia nacional. Antonio, la humildad de siempre, la modestia, el sufrimiento perpetuo de su alma, la pérdida de su ser más querido, Leonor. Rubén les ayudó económicamente, en 1911, a regresar al hogar soriano desde París, herida de muerte su esposa-niña. Escribe Antonio a Unamuno una epístola dolorosa para ahogar sus penas, agonizando ella en la alcoba próxima. Y desnuda en sus misivas su espíritu patético marcado por el desenlace: «El hombre que habla como un libro es incapaz de escribir un libro que hable sobre el hombre». O aquella otra, la número 69, donde confiesa que: «Empiezo a comprender el valor de las cartas: en ellas se dice lo que se siente, fuera del ambiente social, donde ni el hombre se oye a sí mismo ni oye a su prójimo». ¡Ay, don Antonio! Nunca descendió de la edad de la inocencia. Y Manuel cabizbajo, a la sombra siempre, reconoce “el enorme talento literario de mi hermano Antonio y su libro Soledades”. Y le pide favores, que escriba don Miguel opiniones encomiables para sus libros, recomendaciones para publicar en los periódicos de Ortega Munilla, el padre de don José Ortega y Gasset. Y se ve a un don Manuel marcado por la presencia gloriosa de su hermano, subyacente a su figura, que después, amenazado por el terror del fascio, se verá obligado a vender su existencia por un plato de lentejas. Y a veces las ideas de todos son más contundentes en las cartas que en los textos. Y el mismo don Miguel, enriscado en algún debate teosófico duda de la autoría de su pensamiento: «Pero esto, ¿quién lo ha escrito, Machado o yo?».

Pollux Hernúñez, salmantino, investigador erudito y doctor en Unamuno lleva años persiguiendo la huella de don Miguel y los avatares temporales que soplaron su derrotero por los procelosos años que le tocó vivir. Una época terrible de la historia que le condenó al rechazo o al reconocimiento extremo de las dos Españas, que don Miguel afrontaba impasible, serena la mirada, firme su voz desde el rompeolas de su nao capitana en la que navegaba su azaroso batallar. Si antes Pollux se interesó por los viajes juveniles parisinos de don Miguel, o indagó, sabueso de Scotland Yard, en aquel terrible episodio del Día de la Raza, 12 de octubre de 1936, Unamuno levantando su voz contra Pemán, contra el tullido, también de cerebro, Millán Astray, ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia! pregonaba en un graznido de sarro el coronel, contra todo el falangisterio cavernícola que le amenazó con la hoguera en aquel bufido patriótico de la universidad, retirándose a su exilio interior, a la próxima muerte, protegido por el brazo de la Franca, ahora, Pollux, decíamos, se ha sumergido en las cartas conocidas de los hermanos Machados, una labor prolija de años de buceo. El fruto es este libro: Los Machado y Unamuno: Cartas, editado por Oportet Editores, recopilación de las epístolas íntimas que intercambian los tres escritores donde se desmenuza un tiempo y unos hombres víctimas de las circunstancias, aquellas que apuntaba el hijo de Munilla, el filósofo don José. Un trabajo hercúleo que ahora sale a la luz incluyendo textos relacionados con ellas, y añadiendo notas documentales, una bibliografía esencial, un índice onomástico general, y la reproducción fotográfica de varias cartas.

Pollux Hernúñez en la presentación del libro el pasado 28 de noviembre. Foto de Manuela Lozano.

En estos tiempos de prisas, de mensajes de 144 matrices, de abandono de los libros y de los periódicos, de las falsas noticias que anulan la crítica colectiva o convierten a la opinión pública en un campo abonado para el sistema, esa confabulación que ha encontrado en la tecnología el soma adormecedor del populacho, el pan y el circo del gran hermano, el aturdimiento colectivo a través de una pantalla de un teléfono móvil, ahora conviene reflexionar y hacer un alto en el camino. Y enfrentarse a la turbamulta de la estulticia con la valentía con la que se enfrentó Unamuno aquel 12 de octubre, a la caverna falangista. Hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado. Y releer las reflexiones de los Machado. El género epistolar. Ese que ya no se practica. Quizás aún haya algún centinela que desde su garita escriba cartas de amor a una novia lejana, cercana en su corazón, como don Antonio, como don Manuel, como don Miguel enamorados: “Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento”.

Enlaces relacionados:

Venceréis, pero no convenceréis

La tía Tula


Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

“Tormento”: Almudena y don Benito

30 martes Nov 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 3 comentarios

Agustina de Champourcín

Aún impresionados y maltrechos por la inesperada pérdida de Almudena Grandes viene a la memoria la charla coloquio que pronunció en la Sala Mapfre, Madrid, el 3 de diciembre de 2014. Almudena Grandes habló en aquella ocasión sobre “Tormento”, una de las tres Novelas Contemporáneas de Benito Pérez Galdós, cuya influencia en su obra admitió, en particular en sus “episodios” basados en la vida y personas que sufrieron la terrible contienda y la eterna posguerra que asoló este país bajo las órdenes del general bajito. Defensora a ultranza de Galdós, hay en sus novelas, más allá de su primer gran éxito, aquella historia femenina del descubrimiento tumultuoso y excesivo del sexo, una predilección por escribir bajo el aura galdosiana. Almudena se siente influida por don Benito, y como él, necesita comprender España. Quizás porque «la literatura es el ajuste de cuentas con la realidad. El espejo de la vida es la novela —dice—. Y hay que escribir de lo que se conoce».

Almudena Grandes en la Feria del Libro de Madrid, mayo de 2018.

Almudena Grandes contó aquel día que leyó “Tormento” (escrita en 1884) a los quince años, en el verano de 1975, en Becerril de la Sierra, un pueblo de la sierra de Madrid donde pasaba los veranos de su juventud. Recordemos que el 27 de septiembre de ese año el general Franco fusila a tres activistas del FRAP y a dos de ETA, las últimas condenas a muerte que llevará a cabo su Excelencia, que fallecerá apenas dos meses después. También recuerda que la República hizo una edición económica de los Episodios Nacionales para leerla en las trincheras. Y que el primer acuerdo del Ayuntamiento de Las Palmas (abril de 1939) tras la victoria de Franco en la Guerra Civil fue borrar a Galdós del Registro Civil. Galdós no existió para ese consistorio.

            Sobre la mujer en “Tormento” y la ambigüedad Pipaón-Amparo, Almudena declaraba que «me cae bien el personaje de la Pipaón, Rosalía. Las mujeres fuertes de Galdós suelen ser secundarias. La Pipaón está un paso por encima de la burguesa Francisca, de “Misericordia”. Francisca es el ama de la Benina, la mendicante que, ayudada por el judío y pordiosero Almudena, recurre al sacrificio personal con tal de proporcionar a su señora el lujo que no tiene. Rosalía-doña Francisca son el quiero y no puedo. En “Tormento”, el precio de la virtud es la humillación, la perdición que sufre Amparo. Rosalía es un planeta del sistema solar. Amparó, en sí, es abúlica y débil. Agustín Caballero es el “buen salvaje” que viene de América, un continente a medio hacer despreciado por los españoles. Agustín escoge a Amparo por guapa y por mansa, porque es el único resquicio de inocencia en esa casa. Rosalía está mendigando constantemente en la novela. Y abusa de Amparo como después la marquesa de Tellería abusaría de ella, de la de Bringas».

»Para la mujer sólo había tres opciones en la vida: casarse, la mala vida o meterse a monja. En un país tan corrupto como España, la de Bringas acabará en la mala vida. Refugio —hermana de Amparo— posa vestida para un artista (¿referencia galdosiana a Lorenza Cobián, madre de su única hija y modelo de Emilio Sala?).

»Hay una correlación entre “La Regenta” —con el magistral y Ana Ozores— y “Tormento” —con Amparo y Pedro Polo— (escritas ambas en 1884).

»“Tormento”, es una novela de interiores, sin protagonista, de antihéroes. Galdós rompe con el romanticismo. Galdós mimaba a sus personajes. Con Galdós se acaba leyendo en primera persona, el él se convierte en nosotros. Aunque sus personajes sean pusilánimes, como todos los españoles. Agustín Caballero es un pusilánime. También lo es Francisco Bringas. Como lo es Felipe Centeno. No lo es Pedro Polo, el cura apuesto del que se apiada Galdós, aunque sea un acosador. Y secundarios como José Ido del Sagrario, como Marcelina Polo son personajes que te dejan con hambre.

»El protagonista es España. El otro protagonista es La Gloriosa, la revolución fracasada, reina ya Alfonso XII. Galdós escribe desde la perspectiva de que nada ha servido para nada. La de Bringas es una pirámide de corrupción. Como ahora. ¿Hasta qué punto está podrido este país? Galdós detesta esa España. Estaría cerca del personaje de Agustín Caballero. No hemos llegado a ninguna parte, como en las novelas galdosianas.

Y sobre la influencia que las novelas del canario han tenido en la literatura española baste recordar a Buñuel, a Max Aub, a Alberti, a Cernuda… Galdós: “El estilo es mentira, la verdad mira y calla”. Tolstoi: “El estilo, mejor limpio que brillante”.

Y acabó con una frase rotunda, que quizás explique aquel rechazo que don Benito sufrió de este país cainita y clerical negándole el pan, la sal, la candidatura al Premio Nobel. Y que aún hoy enzarza a seguidores y detractores galdosianos: “Lo que no le perdonaban a Galdós es que fuera guapo”.


Enlaces relacionados:

Los amores asimétricos de Galdós

Centenario del fallecimiento de Galdós

El callejero novelístico de Galdós

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

La luz en la batalla

25 jueves Nov 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE EMILIA PARDO BAZÁN

Agustina de Champourcín

Este año se ha cumplido el centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán y para homenajear a tal extensa dama y comprender su obra, sus inquietudes, sus éxitos, el rechazo que provocaba en los hombres sus exigencias, las personalidades que acompañaron su vida, los hechos históricos que se desarrollaron en aquella difícil época y su tiempo nada mejor que leer su biografía “La luz en la batalla”, una obra faraónica escrita por la profesora Eva Acosta, que ha empleado trece años de estudio y metódica aplicación en investigar y desvelar la trayectoria existencial de la gran condesa de Pardo Bazán.  La biografía va pareja a la vida superlativa de la biografiada.  Un empeño y un resultado excelso, impropio de estos tiempos de prisas y emborronados. Usa la autora una prosa ágil que el lector agradece y que al interesado en las “hazañas” de doña Emilia le resultará provechosa y le desvelará algunos secretos de la sin par condesa. Está editada cuidadosamente por Ediciones del Viento, lo que también es de agradecer si el lector no quiere dejarse los ojos en su lectura. Aunque no se garantiza que el espíritu de doña Emilia no se le aparezca al reticente caballero que dude de sus propuestas feministas y le diga, trasferido a la jerga actual: «Macho, bájate del burro».


EXCESIVA, arrolladora, un volcán en erupción serían epítetos apropiados para calificar la personalidad exuberante de doña Emilia Pardo Bazán. Una vida interior exagerada y una lucha por sus ideas feministas, reivindicativas de los derechos de la mujer que aquella sociedad masculina tan raquítica y misógina no entendía o no estaba dispuesta a permitir. Su existencia fue un combate constante contra una legión de laureados hipopótamos, literatos oscuros que no admitían que una señora pudiera ser más inteligente o escribir mejor que ellos, o que pensara más allá de las tareas “propias de su género”, sesudos académicos interesados en darse esplendor y excluirla de los cenáculos donde decidían quién era el catecúmeno aceptado. Incluso tuvo que lidiar contra la opresión de su confesor, un retromacho franciscano próximo a la inquisición moral que la recriminaría por abandonar a su marido exigiéndola la vuelta al himeneo. No le hizo caso doña Emilia que recibió, no obstante, el apoyo decisivo de su padre, José Pardo Bazán Mosquera, hacendado, alcalde de La Coruña y diputado a Cortes, hombre tolerante y abierto que le animó a fluir por sus deseos de libertad y de saber.   

            Vivió la historia agitada de un país en descomposición que se arrastraba imparable a la tragedia. Nació en 1851, en tiempos de la reina de los tristes destinos. Se casa con 16 años, uno antes de La Gloriosa. Verá el asesinato de Prim, el efímero reinado de Amadeo, “Macarronini I”, la república federal, el golpe de estado del general Pavía, la república unionista, el golpe de estado del general Martínez Campos que llevó a Restauración borbónica del joven Alfonso XII, la regencia de María Cristina, el desastre del 98, el regeneracionismo, el reinado degradante de Alfonso XIII y los ecos de la Gran Guerra que destruía Europa. Y tres magnicidios más, el de Cánovas del Castillo en 1897, el de Canalejas en 1912 y el de Dato en 1921, apenas dos meses antes de su fallecimiento.

Fue el suyo un matrimonio de conveniencia al que renunció impulsada por el afán de conocimiento que le hervía en su espíritu. Aunque la relación cordial con su marido, José Quiroga Pérez, se mantuvo hasta el final. Él le concedió todos los poderes legales que la permitieran disponer de su hacienda a su voluntad en busca de la cultura y de los libros que calmaran su sed de luz. Y ella le guardó luto tras su muerte, en 1912. Fue madre de tres hijos (el primogénito, Jaime, militar africanista, fue fusilado en Madrid, en 1936 por los chequistas) y a pesar de eso viajera incansable por media Europa, sobre todo por el París más cosmopolita e ilustrado, amiga de los grandes escritores del momento: Zola, Goncourt e incluso Víctor Hugo (con el que tuvo una sonora pero amistosa controversia) le reconocieron su ingenio. Aunque sufrió las críticas acerbas de los más próximos, sus paisanos de la España consuetudinaria: Clarín fue el abanderado de una persecución contra sus escritos a la que se sumaron Menéndez Pelayo, o Palacio Valdés, o después Pío Baroja. Hasta el final de sus días sufrió el ensañamiento de la machista y refinada intelectualidad.

Emilia Pardo Bazán pintada al pastel por Joaquín Vaamonde, 1896. El pintor falleció en su casa de Meirás en 1900, con 29 años, fue su protegido y posiblemente amante.

Ateneísta, editora de colecciones formativas para la mujer, crítica literaria, poetisa juvenil, ensayista, autora dramática, mantiene amistad y correspondencia a lo largo de toda su vida con Francisco Giner de los Ríos, su padre espiritual, y con los krausistas, aquellos para los que la ecuación mujer-saber no es tabú. Y es amante de grandes figuras del momento como fueron el periodista José Lázaro Galdiano o don Benito Pérez Galdós, su amor secreto. Doña Emilia fue la primera en asistir al velatorio del maestro, fallecido el 4 de enero de 1920 en su domicilio de la calle Hilarión Eslava de Madrid, no muy lejos del 27 de Princesa donde ella vivía.

 Siempre fue contraria al regionalismo, ya fuera político o literario, lo que le valió el rechazo de un buen número de galleguistas próximos a Rosalía de Castro, con la que apenas si se vieron. Y también fue carlista militante en su juventud, contrarrevolucionaria, ultraconservadora, partidaria de las guerras del Rif (fue la suegra del general Cavalcanti) y patriota convencida de que era necesaria una mano de hierro que repusiera el honor perdido en Cuba. Y que metiera en cintura a la nación sin rumbo y sin gobierno. Y a poco estuvo de verlo, murió dos meses antes del terrible Desastre de Annual. Y dos años antes del golpe de estado de Primo de Rivera.

Pues todo esto y mucho más se cuenta en la biografía “La luz en la batalla”.

Y al igual que el marqués de Bradomín, el hijo literario de su amigo Valle Inclán al que trató en el Ateneo, la condesa de Pardo Bazán era fea, católica y sentimental.

Enlaces relacionados:

Los amores asimétricos de Galdós

Centenario del fallecimiento de Galdós   

Monumento a Emilia Pardo Bazán en la C/ Princesa, Madrid, enfrente de donde vivió y falleció. Obra de Rafael Vela del Castillo, 1928.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

El matemático Puig Adam, el abuelo del punki y la memoria

18 jueves Nov 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Teodosia Gandarias

La memoria, frágil latido que vuela con el tiempo sin dejar rastro. «El que no tiene memoria se hace una de papel» decía García Márquez, memorias de sus putas tristes que se abrazaban, viejas, al deseo tardío de las carnes jóvenes antes del final inexorable. Como nuestros seres queridos que permanecen vivos mientras les recordamos más allá del tiempo en que partieron.

«Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía y vile con caracteres que conocí ser arábigos» cuenta Cide Hamete Benengeli, aquel apócrifo recolector de historias que se las ofrece al lector de Don Quijote rescatándolas del olvido y de la destrucción del tiempo y de la materia.

Eso hace Josefina Carabias con sus memorias de “Azaña. Los que le llamábamos don Manuel”, libro reeditado actualmente, éxito de ventas escrito hace ya cuarenta años de que ella trascribiera sus recuerdos de otros cuarenta años antes. Don Manuel, persona y personaje al que las circunstancias llevaron a la tragedia, a la laguna Estigia, condenado al Hades por Polifemo. Época terrible de enfrentamientos en la historia de este país que azotó a generaciones de perdedores y que Carabias narra con la perspicacia de su saber periodístico.

Y es sentimiento encendido, puro ardor amoroso el que doña Pardo Bazán trasmite en su epistolario con Pérez Galdós, gozo y desenfreno que ha llegado a nuestros días y que causa rubor al lector de ahora que curiosea sus íntimos deseos, sus memorias descubiertas 135 años después: «A mí no sé qué me parece la idea de estar sin ti, y tú, pobrecito, también sin mí te encontrarías muy mal… Pues bien: yo no quiero que me dejes. No; tú eres para mí. Para mí tus besos todos, todos».

Fermat apeló, en 1637, a la falta de espacio en su cuaderno para obviar la demostración de su conjetura: an≠bn+cn siempre que n>2.  Fueron necesarios 358 años para que Andrew Wiles la demostrara en 1995. Un paso atrás en la historia de la humanidad que se hubiera evitado con un poco más de papel, con un poco más de memoria. Quizás fuera demasiado corta para el porvenir de este país la vida de Pedro Puig Adam (1900-1960), matemático, ingeniero, músico, pintor y pedagogo iniciado en su saber a la sombra de la Junta de Ampliación de Estudios. Hombre de ciencia cultivado junto a Rey Pastor, junto a Blas Cabrera, que impartió su saber en las enseñanzas medias y universitarias, y que escribió infinidad de obras dirigidas a la divulgación de los números para los más jóvenes. Aún se puede disfrutar de su docencia repasando sus libros de geometría escritos para los aprendices, o de cálculo diferencial para los técnicos. En Getafe, un pueblo enorme de la periferia de Madrid famoso por ser la cuna de la aeronáutica, existe un instituto de enseñanza media que lleva su nombre, un homenaje a un tiempo de esplendor y de amor por el conocimiento.

Por ese instituto ejerció también de profesor Ezequías Blanco, enseñante de varias generaciones, poeta, cuentista redomado, facedor de triquiñuelas admirables, enredador lírico, descriptor de la única clase de monos que estornuda, abuelo de un punki y editor durante treinta años (1988-2018) de una revista literaria que recogía a los más y a lo más destacado del panorama de las letras y de las artes que se producía en España: Cuadernos del Matemático.  

«Cuadernos del Matemático era una revista de vanguardia a la antigua usanza; es decir, luchó por llevar a buen término proyectos y sueños, pretendió abordar críticamente la realidad de la creación en todos sus ámbitos, aunque, sobre todo, en el literario, en el poético, dando cabida en sus páginas a las tendencias creativas más diversas. Convivieron en ella esencias maduras y elixires jóvenes, sin más pretensión que la de mostrar, la de ser espejo de su presente. Por otra parte, fue un lujo literario en el que el rigor se asoció con la experimentación dentro de una presentación impecable».

De aquella aventura —porque conseguir financiación y patronazgo para la cultura es tarea heroica— se editaron 61 números. Cíclopes y lotófagos sucumbieron en sus intentos de arruinar el viaje de Cuadernos, pero las circunstancias económicas de los últimos tiempos hicieron que mantenerla fuera imposible. Ezequías puso punto final a la odisea a la que se entregó durante tantos inviernos tempestuosos, cruzó victorioso el Hades del desánimo y desembarcó en Ítaca impulsado por los vientos venturosos del Aqueronte. Se reencontró con Penélope en el parnaso.

Afortunadamente, esa labor recolectora de un tiempo y de las obras de los hombres no se ha perdido. Sus cartapacios no cayeron en el desván de la intemperie de un sedero. Los ha recogido el Museo de Getafe, impulsado por la Asociación de Amigos del mismo y ahora están al alcance de cualquier curioso que quiera revisarlos y extraer de ellos aquella constancia de tres décadas de clasificación letrada y plástica.

Están disponibles en la siguiente dirección:  https://museo.getafe.es/omeka/collections/show/58#.YYGNLkHkz1w.facebook

 Es necesaria la memoria escrita, mantener encendidos los rescoldos del gran incendio de la vida. Gracias a esos testimonios, a esos archivos abiertos sabemos de la inexpugnable conjetura de Fermat y su desentrañamiento por Wiles; del interés lector de Cide Hamete Benengeli; de los amores de doña Emilia y don Benito; de don Manuel, cubierto su ataúd en Montauban, Francia, con la bandera de México, madrastra España; de la geometría de Puig Adam; de los gustos literarios y artísticos de aquella irreverente post-transición. Gracias al papel sentimos la presencia de nuestros seres queridos en los altarcillos domésticos, sus fotografías, que disponemos en nuestros hogares. Las memorias de las cosas, de las personas siguen vivas mientras alguien les dispense el tributo de su consulta, de su mirada.

Último número de Cuadernos del Matemático, marzo de 2018

Enlaces relacionados:

Los caprichos de Ceres

Tierra de luz blanda

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Quema de brujas en Logroño

07 domingo Nov 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Gabriel de Araceli

Para María (el agente JDR63)

Entre el 7 y el 10 de noviembre de 1610 se celebró en Logroño un auto de fe que llevó a la hoguera a cincuenta y tres personas, a cinco estatuas y a cinco esqueletos. Aquello concitó la presencia de más de treinta mil almas, que hasta de las Galias francesas llegaron miles, deseosas de oler la chamusquina de las carnes y de saber (esto era secundario) qué había pasado en la cueva de Zugarramurdi, en Navarra, donde los tratos con el maligno eran tan habituales entre la población (en todo el territorio vasco-navarro) como ahora lo es entregarse a la maledicencia de las redes sociales. No había otra diversión.

Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán. Pedro de Berruguete, sobre 1499, anterior a los hechos que se narran. Museo del Prado.

Repasemos el momento histórico. Reinaba en la corte más grande del universo conocido Felipe III. Aunque el que llevaba el bastón de mando era su valido el duque de Lerma, don Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, un… cómo decirlo: especulador, emprendedor, traficante de influencias, corrupto, sinvergüenza, embaucador, prevaricador, genocida y ladrón, que tenía al monarca agarrado por los… desde hacía tiempo inmemorial (Felipe II, el papá de FIII, había apartado de la influencia del de Lerma a su retoño, conocido por su estulticia y amor a la oración; pero cuando FII falleció, en 1598, don Francisco Gómez de Sandoval volvió a la jefatura del cargo y proyecto su rapiña sobre el tullido FIII).

El duque de Lerma es el hacedor, entre otros notables éxitos políticos, de la expulsión de los moriscos, entre 1609 y 1613, que dejó al campo de la nación exhausto, sin hortelanos que lo trabajaran, y sin comestibles ni para la corona ni para sus gentes. Pero que llenó sus bolsillos ducales de riquezas ilimitadas apropiándose de los territorios que los moriscos abandonaron por real orden. Aquellos apátridas terminaron masacrados en Argel por los piratas berberiscos, que querían apropiarse de las fabulosas riquezas que, imaginaban, portaban consigo los desterrados. No había tales réditos, sólo sangre, sudor y lágrimas lo que llevó consigo la población morisca al exilio. Sin embargo, el duque de Lerma sí consiguió una considerable fortuna apropiándose y comerciando con los campos de labor de los huidos. Y, sobre todo, trasladando la corte de Madrid a Valladolid en 1603, y devolviéndola a Madrid en 1609. ¡Un pelotazo!

El duque de Lerma pintado por Rubens, 1603. Museo del Prado.

Claro, que a cada cerdo le llega su san Martín. La reina doña Margarita de Austria, prima y esposa de FIII, y sobre todo más inteligente que el devoto monarca, sospechaba de las irregularidades empresariales del duque de Lerma, por lo que ayudada del intrigante confesor real fray Luis de Aliaga, nombrado para el cargo por el de Lerma (y en 1619 inquisidor real) consiguió que traicionara la confianza de este y le denunciara por corrupción y estafa continuada en los caudales públicos (la reina murió en 1611, con ¡26 años!). Es notorio y determinante considerar que, también, las riquezas que llegaban de las Américas menguaron considerablemente en 1604. No había pan para tanto chorizo. Así que en 1610 la reina y fray Luis de Aliaga elevaron una denuncia sobre el de Lerma que acabó con Rodrigo Calderón, el valido del valido y cooperador necesario en el fraude, ejecutado en la horca (en 1621), y con el de Lerma imputado. Y don Francisco Gómez de Sandoval abrazó, más si cabe, la fe del evangelio y consiguió que Roma le nombrara cardenal, con lo que, aquella púrpura le evitó el escarmiento público que le hubiera llevado al cadalso en la Plaza Mayor de Madrid. El populacho recitaba, estafado, aquella coplilla que ha llegado hasta nosotros, como cualquier otro meme o emoticón de esos que ahora bombardean las pantallas de los móviles: “Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado”.

Leandro Fernández de Moratín, pintado por Goya en 1799. Museo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

El caso es que, hace hoy 411 años, en Logroño era todo espectáculo y apuesta: que si a estos pocos les cae la hoguera, que a esos cientos la prisión perpetua y a aquellos receptos el destierro. Hete aquí que dos siglos después de aquellos sucesos diabólicos, hacia 1811, a don Leandro Fernández de Moratín le llegó aviso de que el impresor Juan de Mongastón imprimió en el año del señor de 1618 una exhaustiva relación del proceso acaecido en Logroño, que la tomó como suya y que de la cual escribió unas notas esclarecedoras de tanta oscuridad y nocturnidad que ahora resultan resucitadas en el libro “Quema de brujas en Logroño”, interesantes para todos aquellos que quieran recrearse con el conocimiento de la historia. Que ya lo hizo Alex de la Iglesia en su película “Las brujas de Zugarramurdi”, aquel relato mefistofélico que entre aquelarres y mistificaciones embrujaba a los espectadores.

Auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid. Francisco Rici. 1683. Museo del Prado.

Sabido es que Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) fue un adelantado intelectual, afrancesado y contrario a las letanías sacras, santerías y oscuridades eclesiales que opacaban la razón del siglo de las luces. En Pastrana, sus orígenes maternos, escribió una comedia que incitaba en las gentes a la reflexión sobre los casamientos que obligaban a las mujeres a aceptar un varón inconveniente y viejo (es decir, impotente) sólo por razón de conveniencia mercantil, un adelanto al tiempo en materia de feminismo: “El sí de las niñas”. Fue amigo de Goya y murió como él en el destierro. Don Francisco en Bordeaux, y don Leandro en París, el mismo año, 1828.

Leer las anotaciones festivas de esta crónica satánica y el teatro de Moratín es un placer en estos tiempos de prisas y trapisondas cibernéticas. Que todo se confunde y altera como si volviéramos a los estragos de la sinrazón, que parece que retornan los siglos de oscuridades a pesar de las pantallas móviles y la conexión permanente. Y aunque se reprueben las demoníacas sentencias que el Santo Oficio fallaba contra los acusados, muchos de ellos inocentes, que crepitaban entre estertores agónicos, las carnes cremadas por el fuego redentor (los condenados morían por la asfixia del humo, eso les libraba del horror de las llamas) no crean en los machos cabríos ni en las brujas ni en las meigas, porque haberlas las hay.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Memento mori

31 domingo Oct 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Fotos y frases de Terry Mangino

Al marinero bávaro Karl Schmidt le faltó un día para cumplir los 19 años. Su submarino U77 fue bombardeado por un avión Hudson inglés cerca de Cartagena, Murcia. Sus restos aparecieron días después en la playa. La mayoría de la tripulación yace en el fondo del mar. Cementerio Alemán Militar de Cuacos de Yuste, Cáceres.
Suzon Garrigues sólo quería divertirse aquella tarde del 13 de noviembre de 2015. Unos terroristas yihadistas la asesinaron en la Sala Bataclan, en París. Cementerio del Pere Lachaise, Paris.

12000 marines murieron el 6 de junio de 1944 en el desembarco de Normandía. Cementerio de Omaha Beach, Arromaches sur Mer, Normandía, Francia.

Jim Morrison era el cantante de The Doors. Murió en 1971 por una sobredosis de heroína en París. Tenía 27 años, como Pergolesi. Coppola le rinde homenaje en su película Apocalypse Now, en la que abre el film con un tema de The Doors. Cementerio del Pere Lachaise, París.
Alguien se acuerda aún de los soldados alemanes que participaron en la Batalla de Brunete y ha puesto unas flores en la lápida del cementerio de esa localidad madrileña.
  • Homenaje a los republicanos españoles que liberaron París. Cementerio del Pere Lachaise.
  • Placa en recuerdo a las 13 Rosas, fusiladas bajo el régimen de Franco. Cementerio Civil, Madrid.
  • Sepulcro de Marcelino Camacho, sindicalista. Cementerio Civil, Madrid.
  • Tumba de Théodore Géricaut. Cementerio del Pere Lachaise, París.
  • Monumento a La Fornarina, cupletista fallecida en 1915, a los 31 años. Obra de Mariano Benlliure, cementerio de San Isidro. Madrid.
  • Panteón de Rafael Leónidas Trujillo, el sanguinario dictador dominicano y de su hijo Ramfis. Mingorrubio, Madrid.
  • Quimera en el cementerio de San Isidro, Madrid.
  • Ante Pavelic, el dictador croata, falleció en Madrid en 1959. Cementerio de San Isidro. Madrid.
  • Tumba de Fulgencio Batista. Falleció en Marbella en 1973. Cementerio de San Isidro, Madrid.
  • Bajorrelieve en el Camino de Santiago, en Castrojeriz, Burgos.
  • Desconsuelo, obra de Joseph Llimona, 1907, Museo del Prado.
  • Arthur Byne fue el encargado de expoliar para William Randolph Hearst el monasterio de Sacramenia. Cementerio Inglés, Madrid.
  • Leonor Izquierdo falleció a los 18 años. Cementerio de Soria.
  • Tumba de Antonio Machado, Colliure, Francia.
  • Coquetería post mortem. Jesus Aguirre nació en 1934. Panteón de la Casa de Alba, Loeches.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Rafael Alonso Solís, Premio Nacional de Fisiología Antonio Gallego 2021

30 sábado Oct 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 3 comentarios

Gabriel de Araceli

Millón y medio de ejemplares vendía cada domingo el diario de referencia de España. La Associated Press y Reuter abrieron despachos en Madrid para informar al mundo de la situación política que aquí se vivía. Los directores de los periódicos influían más en la opinión pública que los secretarios generales de los partidos políticos. Al del PC, un zorro rojo que usaba peluca, el súper-policía Roberto Conesa, alumno juvenil de la Gestapo y doctorado en la CIA y ayudado de su fiel escudero Billy el Niño, le confesó, tras su detención —un rato en la DGS, en la Puerta del Sol—, que le preocupaban más los desórdenes que causaran los Guerrilleros de Cristo Rey que las protestas de los peceros por su arresto. Isidoro insistía en que «¡Hay que ser sosialihta anteh que marxihta!». Una revista ilustrada se marcó un éxito jamás soñado en la prensa mostrando en portada los pechos de Marisol, millones y millones de ejemplares vendidos que excitaban la libido (qué es eso) de los españolitos sin cultura sexual. Y el Butano y los transistores eran los reyes de la noche, bien retransmitiendo en directo el golpe de estado de Tejero, bien arremetiendo contra Pablo, Pablito, Pablete, el presidente del furbo español, español, español, antiguo falangista de pro. Sí, el periodismo era el rey del mambo de la Transición democrática.

Rafael Alonso Solís en Valsaín, Sierra del Guadarrama, donde se refugia del asedio de las raposas. Photo by Terry Mangino.

 Así que no es raro que un joven Rafael Alonso —no, no tiene nada que ver con el recordado actor—, licenciado en Medicina y Cirugía por la Complu, doctorado por la Universidad de La Laguna y con postgrados en el Massachusetts Institute of Technology —donde conoció a Hildy Johnson, redactor jefe de Sucesos del The Examiner— se inclinara por la aventura de escribir antes que por la fisiología neuronal. Rafael hizo su entrada triunfal como plumilla con un reportaje informando de los efectos de la colza sobre las barriadas, unas cuartillas que se las quitó de las manos Interviú, y que publicó a doble página justo después de las fotos atrevidas que llenaban de gozo el corazón de los lectores masculinos. Aquello fue el comienzo de una gran carrera periodística que continuó con exclusivas en Triunfo, en Hermano Lobo, en D16, en Mundo Obrero, en Claves de la Razón Práctica, en El Jueves, incluso le llamaron de Miguel Yuste 40 para encargarle las páginas de investigación sobre la situación sanitaria de aquel bichito malvado que tenía nombre, pero aún no tenía apellidos.

Afortunadamente, Rafa Alonso recobró la lucidez, bien porque maduró, bien porque se cruzó en su camino una señora, Dulce, chicharrera experta en la razón de Descartes que le dijo: ¡Tú, pa mí! Y Rafa encaminó su devenir por los senderos de la ciencia, volvió a la universidad y a Cajal y enfocó su existencia en la enseñanza a las generaciones sucesivas interesadas en los secretos de la Fisiología. Y aunque nunca abandonó el vicio de publicar crónicas negras en periódicos y escribir novelas llenas de crímenes sangrientos, crónicas presocráticas, pensamientos kantianos y ensayos por peteneras fue su faro la transmisión de conocimientos a los jóvenes, y el estudio de la fisiología su preocupación primaria, por más que alguna linda raposa le devolviera al lado oscuro del crimen literario.

Así que no es de extrañar que a Rafael Alonso, catedrático de Fisiología y profesor emérito de la Universidad de La Laguna, la Asamblea General de la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas (SECF), en su sesión del mes de octubre, le haya concedido el Premio Nacional de Fisiología Antonio Gallego 2021.

Todos nos alegramos por este premio fisiológico y médico tan merecido a don Rafael Alonso Solís, aunque sabemos que guarda en la cintura una chaira para coadyuvar las acometidas que las zorras literarias y el periodismo inoculan en su ser de novelista.

Enlaces relacionados

El canto de la raposa

La vacuidad de la monarquía

España y su ciencia

Évame si me transito

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

VIAJE POR TIERRAS DE CASTILLA (Y CANTABRIA)

05 martes Oct 2021

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 2 comentarios

Teodosia Gandarias


PASCUAL IZQUIERDO nació en Castilla y a ella ha dedicado o de ella le viene su poesía. Hombre inquieto y andariego entre las mieses y los retablos burgaleses, alfanhuí sobre dos ruedas, ingenioso con las palabras, las llena de belleza y de ellas se sirve para alzar bóvedas de albas, trazar catedrales de ocasos y pétalos o pentagramas de luces bermejas. También es crítico literario y alguna generación se educó en el rigor de sus anotaciones que acompañaban los libros de don Benito Pérez Galdós o de Gustavo Adolfo. Sus letras han ganado tantos premios que su casa parece la sala de trofeos de un ciclista campeón, pero él prefiere beber un vino en copa de vidrio antes que adentrarse por los oropeles de los bajíos traidores del mundanal ruido.

Viajero, guía de los senderos castellanos, poeta, crítico literario, ingeniero aeroespacial y experto en prosas y en caldos de la Ribera del Duero Pascual Izquierdo pertenece a esa saga de escritores forjados en la fragua del amor a las letras y a los libros.  Como tal, acaba de terminar un texto de caminantes en el que glosa la tierra épica que le vio nacer, arcillas y espadañas, campanarios y retablos, barbechos y rocíos, adanes y evas, capiteles y emociones, blasones y monasterios se dan cita en sus páginas. Es un libro de prosa mayúscula, refinada, destilada en el alambique de los chopos, de los páramos y de las pedaladas épicas por campos infinitos de cereales y vides: VIAJE POR TIERRAS DE CASTILLA (Y CANTABRIA).

SANTIAGO IZQUIERDO se detiene en el zaguán de un claustro, o de una alameda de sombras crepusculares y con sus pinceles retrata el aire, las viñas, los campos de trigo o de vides rebosantes de frutos y de colores. Después cabalga en su bicicleta de acero de dos arrobas y pedalea hasta el atardecer para llenar sus cuadernos de luces y de pigmentos mientras lee a Machado o a Rubén Darío.

También es músico y cuando el sol se pone entre los cipreses y la hierbabuena sube hasta el órgano de la iglesia de su pueblo para deleitar a los oyentes con una fuga de Juan Sebastián Bach o una tocata del maestro Tomás Luis de Victoria.

Son suyas las ilustraciones de VIAJE POR TIERRAS DE CASTILLA (Y CANTABRIA).


VIAJE POR TIERRAS DE CASTILLA (Y CANTABRIA) se presenta en Burgos el 7 de octubre, a las 19:00, en la Sala Polisón. Está editado por Oportet Editores



Enlaces de interés:

Entrevista a Pascual Izquierdo en El Correo de Burgos

Comentario de textos

El telero

El blog de Alfredo Fernández Alameda

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...
← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Artículos publicados

Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Madrid por las nubes: Antonio Palacios y Joaquín Otamendi
El Retiro era una fiesta
Una marea roja inunda las calles de Madrid: Carrera de la Mujer 2025
Protesta perruna frente al Congreso de los Diputados.
Maratón de Madrid 2025
23 de Abril: fiesta del libro.
La Bureba, el paraíso perdido en Burgos. La pobre santa Águeda ya no necesita cruzado mágico.

Carrera de la mujer 2024 en Madrid

Maratón de Madrid 2024


MISTERIOSO ASESINATO EN VALLECAS

Meterse en los charcos

  • Avatar de Ángel Aguado Ángel Aguado
    • Ya queda menos para la San Silvestre 2026
    • Navidad 2025: ¡Felicidad! Vete tú a saber dónde te metes
    • Ezequías Blanco, desde Getafe al universo
    • Jackson Pollock y Andy Warhol en el Thyssen
    • Quijotes
    • Matisse y Madrazo en Madrid
    • It’s genocide, stupid!
    • El río que nos lleva
    • Las aventuras de Huckleberry, las desventuras de Kurtz
    • Parece que fue ayer: 1955
Sostiene Pereira

Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022

Meterse en los charcos

Vicente Rojo, el último romántico

Leer a Jesús Torbado

Leer a Jesús Torbado, periodista, escritor y viajero

JESUS TORBADO, PERIODISTA Y VIAJERO

Leer a Richmal Crompton, la autora de Guillermo Brown

Richmal Crompton, la creadora de Guillermo Browm

LEER A MARÍA MOLINER Y SUS FURIOSOS VOCABLOS

Leer a Juan de Yepes Álvarez

Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester

Leer a Rubén Darío

Leer a Rubén Darío

El Príncipe de las Letras Castellanas

Berenjenas con Gambas, la memoria gastronómica-lectora de Manuel Vázquez Montalbán

Berenjenas con gambas

Manuel Vázquez Montalbán, In Memoriam

Leer a Rafael Azcona

Humor negro para reírse de la vida

Leer a Azcona, leer guiones de cine

Leer a Carmen de Burgos

Leer a Ferlosio

Leer a Ferlosio

Viaje con Aramburu por la esritura

ENA: Una reina y un machote

¡Pero que público tan tonto tengo!

Tamara Cifuentes

Las chicas sólo quieren divertirse

Vivan los novios

Rosario y Alfonso.1950

MILENIO, el último Carvalho

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

Homenaje a Ángel Cabrera en el MNCN con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento

60 aniversario del fallecimiento del zoólogo Ángel Cabrera

Vicent, el magnífico

Vicent, el magnífico

Manuel Vicent, periodista y cronista de la Transición

Al Caudillo le han dado el paseillo

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

GALÍNDEZ, asesinado por Trujillo

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franco fusiló al general Batet por mantenerse fiel al orden vigente

Al general Batet Franco lo fusiló por su lealtad republicana

Niñas al salón que el Sabina está en la ciudad

La poesía valiente de Pascual Izquierdo

La derechuza

La derechuza

Esa mirada con que premian tus ojos mi deseo

Mujeres luchadoras por la igualdad

PATAGONIA, XXII Premio de novela Ciudad de Salamanca

Ángel Cabrera Latorre

Los Olvidados

PREMIO TIFLOS 2017

Leonor Izquierdo, el amor de Machado

Un torturador franquista: Billy el Niño

El careto de Billy el Niño

Luis Montes

Guggenheim: un veinteañero

Ángel Cabrera Latorre, un zoólogo universal

Madrid asediado, 80 aniversario de las Brigadas Internacionales

Queridos míos

George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Emilio Pascual
Emilio Pascual
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
15M 2011en la Puerta del Sol.
15M 2011en la Puerta del Sol.
Aurora, poetisa
Aurora, poetisa


Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022
El cerro del tío Pío

Perdedores: ganador del premio TIFLOS 2017 de cuentos. Obra de Ángel Aguado López. Orgazanizado por la ONCE, Editado por Edhasa-Castalia

PATAGONIA: XXII Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2018. Obra de Ángel Aguado López, editado por Ediciones del Viento

PERDEDORES, Premio TIFLOS 2017 de cuentos
Follow Escaparate ignorado on WordPress.com

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Escaparate ignorado
    • Únete a otros 92 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Escaparate ignorado
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...
 

    %d