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Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

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Libertades Públicas

08 jueves Oct 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Derechos Ciudadanos, Fotoperiodismo, Ley Mordaza, Lhardy, Libertad de Expresión, Libertades Públicas, Maderos, Maltrato policial, Nacho Vidal, Opinión Pública, Pornografía

       LO DEL MADERO CON EL MUCHACHO PARECÍA ALGO PERSONAL. Le estaba pegando tal somanta de hostias que incluso dos señoras a las que la manifa las pilló por sorpresa le recriminaron su violencia: «¡Pare, pare, que es un niño!» gritaban las viejas. Y él madero dale que te pego. De nada valían los gritos de una chica de edad parecida que increpaba al antidisturbios por su rudeza. El madero levantó el casco, o lo que había debajo y paró de aporrear al chaval tirado en el suelo. Una docena de televisiones y fotógrafos le apuntaban con sus cámaras con cierto regocijo por las imágenes que pillaban. «No pares, sigue, sigue» parecían decirle excitados los periodistas, pero el antidisturbios no supo qué hacer ante aquella masa de medios de información y con gesto vacilante y sorprendido se quedó quieto apenas los dos segundos en los que el chaval se levantó y salió por pies. El madero reculó indeciso, llegó otro madero y se lo llevó a una lechera.

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     —Enhorabuena, ¡este es mi Terry! —y Terry Mangino recibió el beso en la nuca, el abrazo y el restregón prolongado que Carmelita Flórez le propinó con una alegría femenina—. La foto era cojonuda, The New York Times reproducía en su primera página una imagen en la que un niño recibía los golpes de un elefante-policía a pesar de la oposición de una niña y dos señoras protestando con las manos en alto. “The spanish police turn violent. Madrid, Spain, Terry Mangino, The Associated Press” decía el pie de la foto que el reportero consiguió el día anterior en la Carrera de san Jerónimo. Terry Mangino miró unos segundos más la foto, se rascó la nariz, dirigió una mirada agradecida a Carmelita y tecleó L h a r d y. Lo que realmente le gustaba a Mangino. Con lo que le pagaran por la foto quizás pudiera invitar a la Flórez a “Merluza a baja temperatura con emulsión de tomate y camarones”, su plato preferido desde que vino de Libia. Sí, seguro que le pagarían más de 38 €.

        Terry Mangino había cubierto la primavera árabe para la Associated Press. Empezó en Túnez con la caída de Ben Alí, después se fue a Egipto, a la plaza de Tahrir, a ver como un monolito inamovible caía como una plomada. Hosni Mubarak se derrumbó como un ídolo de barro a pesar del terror genocida que desplegó durante décadas. Y de ahí se marchó a Libia, donde a punto estuvo de inmortalizar la muerte de Gadafi de no haber sido por una borrachera de hachís que pilló el día de antes. Después supo que la fumata de chocolate que le dejó KO fue una zancadilla en la que cayó como un inocente. Reuters publicó la foto. Pero se lo tomó con deportividad. La carta de Lhardy le hacía olvidar ciertas cosas: Chipirones en su tinta; Tronco de rape con mantequilla negra; Entrecotte Maitre d´Hotel; Turnedor Rossini… «Sí —pensó Mangino— la vida puede ser maravillosa».

The spanisch police turn violent. Carrera de San Jerónimo, Madrid, Spain, Terry Mangino. Associated Press.

The spanisch police turn violent. Carrera de San Jerónimo, Madrid, Spain, Terry Mangino. Associated Press.

      Carmelita Flórez se aplicaba en el teclado con entusiasmo. Terry la miró sorprendido porque Carmelita Flórez era profesora en la facultad de periodismo y era la primera vez que la veía consultando páginas pornográficas. Unas tetas enormes no menos que las pollas parecían emerger de la pantalla del ordenador. La Flórez siguió tecleando y mirando aquel espectáculo con curiosidad de entomóloga. Levantó la cabeza y al ver la expresión de Mangino le entró la risa.
—¿Me espías?, cariño —le dijo.

      —Es que tengo que preparar una clase sobre la libertad de expresión y los límites que el poder impone y nada mejor que la pornografía. Mira —le dijo a Terry—, tecleas Nacho Vidal y salen decenas de páginas asociadas a ese nombre.

       Y Carmelita tecleo N a c h o V i d a l y la pantalla del ordenador se llenó en milésimas de segundo de una verdadera bacanal de imágenes pornográficas que reclamaban la atención del lector con promesas inmediatas de satisfacción y de menciones absurdas sobre la privacidad del porno-actor: «Nacho Vidal se arregla la herramienta de trabajo». «Nacho Vidal resuelve el misterio de su pene curvado». «Nacho Vidal da un giro a su vida: deja el porno tras el abandono de su mujer». «Nacho Vidal se lamenta: Mi mujer me ha echado de casa». Los dos amigos se miraron con cierta resignación.
—Sin embargo, si tecleas Libertades Públicas apenas si aparecen áridos textos académicos y jurídicos en una proporción infinitamente menor que los dedicados al actor porno.
Y así era, la pantalla se llenó de definiciones rigurosas sobre los derechos del individuo y la pugna que mantenía contra el poder que intentaba recortárselos. Carmelita siguió muy didáctica.
—Supongo que será porque el individuo tiene tanta necesidad de sexo como de libertades, pero mientras que el placer sexual es tangible e inmediato las libertades públicas son un concepto abstracto difícil de aprehender con la mano, no son una polla o una teta y al ciudadano le cuesta comprender que le va en ello su libertad personal.

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Los dos se miraron mientras la sonrisa cínica de Nacho Vidal les miraba desde la pantalla.
—Es una estrategia del sistema, una diversión. Te da sexo, o la ilusión de sexo, enlatado y falso porque así no reclamas libertad, una forma de desviar la atención del ciudadano sobre el verdadero interés, sus exigencias de justicia e igualdad y conciencia social.
Carmelita representaba muy bien su papel de profe, Terry era ahora su auditorio y le soltó el rollo que tenía preparado para esa tarde.
—El protagonista actual en nuestra realidad social no es el libertador que emprende una revolución, no es el pensador que con su crítica provoca en el ciudadano una reflexión, o el científico que con su ciencia produce beneficios para la sociedad. No, el protagonista ahora, el malvado protagonista que mueve los hilos del destino común es el embaucador, el villano, aquel que con su actuación de cómico malo nos engaña a todos prometiéndonos un bienestar inexistente. Políticos, periodistas, curas, profetas, visionarios nos están ofreciendo un paraíso falso en el que nadie confía. Por eso la gente da la espalda a las libertades públicas y se marcha al paraíso virtual del sexo, a visitar las páginas de Nacho Vidal. Porque cree que en la visión clandestina de la fornicación ajena obtendrá la compensación por las libertades que el poder le quita a diario.

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—No entiendo muy bien dónde quieres llegar —le soltó Terry.
—Vi un vídeo en el que cuatro señoras elegidas, ya maduras pero de buen ver, acudían a un casting. El objetivo era fornicar con Nacho Vidal, pero antes las sometían a un pequeño interrogatorio en el que ellas, todas en ropa interior exquisita, expresaban sus razones para aparecer en la pantalla de aquella forma tan… desnuda. Bueno, todas se quejaban de su miserable vida sexual, ninguna parecía satisfecha de sus existencias y sólo de pensar en el premio que Nacho las proporcionaría sus rostros se emocionaban y las compensaba de la vergüenza de aparecer ante las cámaras. En el fondo estaban hartas de la vida de engaños que el sistema les había dado.
Terry se rascó la nariz, pensó que en Túnez, en Egipto o en Libia también internet estaba lleno de pornografía a pesar de que habían hecho la revolución. Pensó que tampoco andaban allí muy sobrados de libertades públicas. Carmelita continuó su discurso.
—Cuando Nacho Vidal, o mejor aún, la polla de Nacho Vidal apareció en escena a todas se les iluminó la cara. Todas presentes contemplaban como Supernacho las arremetía una a una con singular destreza. Parecía que sus vidas cobraban un nuevo sentido, que habían conseguido el objetivo tanto tiempo esperado, que por fin algo merecía la pena, que llegaban al edén. Supernacho sudaba y resoplaba, pronunciaba obscenidades y brutalidades machistas que ellas se tomaban como piropos. Todas quedaron aparentemente satisfechas y Supernacho, torero, torero, saludaba desde el centro de la escena como un matador que se hubiera enfrentado a cuatro vitorinos.
Terry seguía sin entender muy bien todo aquel rollo del Nacho Vidal y de las libertades. Cuando hacía fotos nunca pensaba en si tenía enfrente una polla o un madero. Él hacía fotos porque con ellas podía invitar a merluza a su novia Carmelita, porque sí, porque la gente, las cosas estaban ahí y él las fotografiaba. Como las montañas que escalaba Mallory, estaban ahí y él las subía. Carmelita continuó la clase.

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—Mientras que el sistema, las autoridades, el gobierno tratan de restringir libertades y amordazar el derecho de expresión, o de suprimir la cultura o la educación o de destruir el estado del bienestar nos entretienen con vídeos pornos o con televisiones basuras o con mascaradas nacionalistas o desfiles militares para ocultarnos la realidad en la que vivimos y la ineptitud de los gestores. No han cambiado tanto los tiempos, en Roma eso mismo lo practicaban los césares hace dos mil años.
Hubo una pausa, la pantalla se fue a negro. Carmelita veía que Terry era en el fondo igual que sus alumnos, se distraía después de cinco minutos de sermón.
—En la actualidad el poder tiene ministros que pasarían desapercibidos con Franco. La historia es pendular y ahora bascula de nuevo hacia la negritud del abismo. Las únicas migajas de libertad que hemos conseguido han sido las de la pornografía, las del sexo diferido y eso ya lo tenían los animales desde el momento mismo en que aparecieron en la Tierra.
Carmelita tecleo en el ordenador y la foto de Terry del madero apareció en la pantalla. Ahora la recogían en primera en varios periódicos digitales, en EL PAÍS, en PÚBLICO, en la web de RTVE. Miraron la pantalla complacidos.
—Debe ser que como la ha dado The New York Times se sienten en la obligación de sacarla –dijo Terry riéndose.

       —Sí, eso debe ser, seguro que en USA tendrán su Nacho Vidal oriundo —dijo Carmelita.

         Terry cogió sus cámaras y se despidió de Carmelita con un abrazo reconfortante. Había una protesta frente al Congreso de los Diputados. Pensó que con un poco de suerte lo mismo conseguía invitarla, además, a “Tronco de rape con mantequilla negra”.

 

Para Rosa María García, profesora de Libertades Públicas en la Universidad Complutense, Facultad de CC Información
Gabriel Araceli© Fotografías: Ángel Aguado López & Terry Mangino


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Territorio Schengen

06 martes Oct 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Eurovisión, Fraga Iribarne, Massiel, Refugiados

Esta galería contiene 11 fotos

Por el bulevar de los sueños rotos… Mientras que en el 68, en París, La beauté etait dans la rue …

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Cavalleria Rusticana

01 jueves Oct 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Bolas chinas, Cavalleria rusticana, Eros, Erotismo, Literatura erótica, Pietro Mascagni, Sade, sexshop, Tiziano Vecellio

      ERA SONREIRSE Y YA SABÍA YO DE SU SECRETO. Siempre me han alterado mucho los bosques, las jaras, los helechos, los fresnos, las zarzas, los endrinos, pasear bajo las ramas de las encinas, el olor ácido de las setas, los majuelos, los escaramujos, los espinos, la brisa soplándome en la piel, el sol escondido entre las nubes. El CAM00744_2bosque entero me produce un desasosiego impreciso, un sonrojo interior, hay una presencia acechante que tú no ves, pero que te ve. Los paseos bajo los robles me confunden, las ramas agitadas por el viento me sugieren magreos indecentes; o esas cortezas retorcidas como un laberinto de labios impúdicos me excitan. La humedad de los musgos abrazados a los troncos en la umbría me embriaga…

      No entendía por qué le gustaba tanto el Intermezzo de la Cavalleria Rusticana.
—Pietro Mascagni era un fascista. ¿Sabes que seguía apoyando a Mussolini cuando ya le habían ejecutado? Murió en la indigencia —le decía yo—, abandonado por todos.

       —Y, ¿qué? —me decía ella—, algún día lo comprenderás.

       Y Patricia seguía escuchando la Cavallería Rusticana una, dos, tres veces. No se quitó los auriculares ni para mirar los expositores, estanterías llenas de falos descomunales, teteros de brillantina y braguitas transparentes. Yo nunca había entrado en un sexshop, fue ella la que me llevó. Al parecer, todas las chicas tienen algún juguetito que les regalan sus novios con el que se recrean secretamente cuando te llaman por teléfono a última hora de la tarde. Por eso tienen esa voz tan dulce y tan entrecortada, como si suspiraran. Entonces lo entendí todo. Entendí sus llamadas cuando me acostaba y por las mañanas a primera hora y el porqué de sus risas y sus palabras tan cariñosas. Me creía un seductor romántico. ¡Qué engañado estaba!

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Dánae recibiendo la lluvia amarilla. Tiziano Vecellio de Gregori. 1560-1565. Museo del Prado

       El sexshop tenía una oferta abundantísima de juguetitos para ellas. Variedad y cantidad de objetos que yo jamás hubiera imaginado. Y de todos los tamaños, tecnologías y formas. Los artilugios eran tan sofisticados y tan enormes que me sentía disminuido virilmente, me embargaba una vergüenza masculina, tan poco dotado respecto a aquellas vergas gigantes de silicona color carne, o negras, o rojas que «reproducen exactamente la polla de Nacho Vidal con sus venas y todo» –nos informó la dependienta, una chica que parecía salida de una tienda de moda, toda haute couture, con gafas Cartier, que leía a Sade, Severine. Sin embargo, para los caballeros apenas si había productos, alguna vulva retorcida, cosas para mí desconocidas, alguna muñeca rústica y poco más. Comprendí que las chicas eran las principales clientas.

      —Y esto es un vale descuento para dos personas, entradas al espectáculo de los jueves en nuestro salón secreto. ¡Que lo disfrutéis!, chicos nos dijo la dependienta elegante envolviéndole el regalito en un papel discreto.

       …Así que nuestros paseos por el monte de El Pardo se prolongaban horas y horas, el viento agitaba las encinas, las zarzas, los quejigos, las retamas, los majuelos y Patricia agitaba el culo como si bailara la danza del vientre y me miraba chispeante con su sonrisa maliciosa.

     —Va y viene, sube y baja de intensidad, se queda, se va, es como un hormigueo que me recorriera por dentro, no quiero más porque estoy arriba, flotando feliz, ingrávida, diluida, suspendida, como en éxtasis.

      Y me pasó un auricular para que escuchara la Cavalleria Rusticana. Sí, comprendí la ignorancia de los hombres, comprendí lo que siente una chica en su interior. El Intermezzo de Mascagni es muy íntimo, muy femenino, muy sostenido. Patricia se reía de mí, sus labios me enviaban besos impuros. Se había puesto las bolas chinas.

Gabriel de Araceli



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El careto de Billy el Niño

29 martes Sep 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Billy el Niño, Brigada Político Social, crímenes del franquismo, fascismo, franquismo, pistoleros, Policía franquista, represión franquista, TOP, torturadores, Tribunales de orden público, William Booney

Nadie sabe por qué a José Antonio González Pacheco le gustaba tanto que le llamaran Billy el Niño. Es posible que el apodo surgiera, en voz baja, en las aulas universitarias madrileñas, durante los años sesenta, cuando aquel ridículo matón de la Brigada Político-Social iniciara su carrera de torturador y comenzara a añadir muescas a las porras negras o a los puños americanos con los que golpeaba en los interrogatorios. O puede que se lo pusiera él mismo, ansioso de alcanzar la gloria de la calle, y lo difundiera en medio de las palizas que aplicaba a los detenidos, con aquellas chaquetitas grises de hombros estrechos, pantalones de campana y corbatas anudadas con impecable nudo Wilson que vestía durante la jornada de trabajo. A William Booney –el Billy histórico– las leyendas de la frontera llegaron a adjudicarle hasta veintiuna marcas en la culata del colt, durante una corta y sangrienta carrera como pandillero en Nuevo México y como pistolero a sueldo en la banda de Chisum, cuando la guerra entre ganaderos y aspirantes a políticos locales del condado de Lincoln se ventilaba a tiros y se resolvía con la eliminación del competidor, el exterminio de los ovejeros o la corrupción de los administradores de justicia. A González Pacheco, sin embargo, aún no se le ha juzgado, al igual que a la mayoría de los torturadores franquistas, a los matones que imponían la ley del silencio e instauraban el miedo bajo la protección de una placa, o a los que daban las órdenes desde los consejos de ministros o los cenáculos del partido único. En el caso de los últimos, incluso, algunos se convirtieron en héroes de la transición y han seguido recibiendo medallas y reconocidos los servicios prestados. Si el cine ha mostrado en ocasiones a Billy el Niño como un atractivo bandolero y un libertador de las praderas –nada menos que Paul Newman, Marlon Brando o Kris Kristofferson lo han encarnado en la pantalla–, la realidad es que los daguerrotipos de la época muestran a Booney como un tipejo malencarado y con indicio de pocas luces, carente de cualquier asomo de belleza o hidalguía. Curiosamente, González Pacheco –cuya fotografía actual está siendo difundida en las redes sociales estos días– tiene, si cabe, un aire aún más marcado de rata consumida por el odio, como si la impotencia constituyese un aspecto característico de su personalidad y eso fomentase su afición a joder al personal sin distinción de géneros ni edades. Cuando era joven disimulaba su escasa estatura con tacones y se cardaba la melena para aumentar la sensación de volumen. Ahora su careto ha surgido con la oportunidad que la historia nos da en raras ocasiones, y la habilidad de un fotógrafo nos ha permitido reconocerle en la calle. Sin que se trate de venganza, González Pacheco debería ser el primero de una larga serie de imputados por los crímenes pertrechados por la policía franquista, y aprovechar su salida a la luz para ajustar las cuentas con la dictadura.

Rafael Alonso Solís

La Opinión de Tenerife


http://www.lasexta.com/programas/sexta-columna/torturador-billy-nino-muestra-arrepentimiento-dejeme-paz_2015092500350.html

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Los orígenes

26 sábado Sep 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Cuando los seres humanos despertaron de la siesta no sólo se percataron de que el dinosaurio seguía estando allí, sino que comprobaron cómo una cadena de recuerdos los arrastraba por el suelo, serpenteando como los ofidios primitivos que habían obtenido la sabiduría a cambio de perder la virginidad, los devolvía al mar, los convertía en una sopa de ondas y partículas recién formadas y acababa disolviéndolos en la nada. La ausencia de colores y sonidos provocó el descubrimiento del miedo como acompañante inseparable, y aquellos incipientes pensadores, que disponían de escasos recursos cognitivos, se asustaron más al comprobar que, a poco que siguieran perdiendo cosas, lo único que les quedaría sería, precisamente, la memoria. Lo malo es que llevaban poco tiempo en la escena, que tenían el guión sostenido por alfileres, que habían ensayado poco y que su memoria era aún de muy corto recorrido. Total, cuatro amaneceres y el recuerdo informe de cuando respiraban en el agua, lo cual les confundía mucho, porque no estaban seguros de si se trataba de su existencia como seres acuáticos o de su vida intrauterina. En realidad, hasta entonces esa vida había sido algo tan precario que aún no disponían de registros arcaicos ni de historia oficial, salvo los libros que no habían sido escritos y que nadie ha visto, esos que –según Madame Blavatsky y Annie Besant, entre otros profetas de la teosofía–, forman parte de una biblioteca inmensa y difusa localizada en las estanterías del éter. Seguramente se trata de la misma que Borges imaginara o conociera infinita, y que, al estar formada por todas las letras asociadas en múltiples combinaciones y a través de sintaxis retorcidas, permiten redactar todos los libros, incluso los imposibles, los que no han sido escritos ni lo serán jamás, y en los que radica nada más y nada menos que la esencia de la inmortalidad. De ahí viene que les diera por imaginar, primero como ensoñaciones y más tarde como leyendas, en las que, entre el recuerdo difuso, las pinturas de las paredes de la cueva y los primeros signos inventados, se iba conformando algo que aún no sabían calificar, algo en lo que la realidad de la supervivencia y la sombra del misterio que acariciaba todo se mezclaban sin una clara separación. Era como si el día y la noche, en forma de ciclos que la naturaleza imponía sin posibilidad de alternativa, jugaran a diseñar unos seres literarios, que a veces eran personajes de ficción y a veces aventureros de fortuna, que salían a cazar para alimentarse y que acababan por inventarse los lances movidos por un impulso interno e inexplicado, animados por un calor que parecía originarse en las entrañas y que ascendía hasta los primeros y oscuros escalones de la conciencia, donde se sospechan los versos, se mezclan los colores y comienza a diseñarse la puesta en escena. Poco después llegaron los periódicos y se desarrollaron las columnas de opinión, y lo que había comenzado como arte acabó convertido en propaganda.

Rafael Alonso Solís

(La Opinión de Tenerife, 23 de septiembre de 2015)

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El corazón de las tinieblas: la patria

21 lunes Sep 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Apocalypse Now Redux, capital Willard, Coronel Kurtz, El sueño del Celta, Francis Ford Coppola, homosexualidad, Kilgore, nación, nacionalismo, patria, Roger Casement, traición, Vargas Llosa

Vivimos tiempos de exaltación nacionalista en los que los portavoces del pensamiento oficial, ya sean políticos aspirantes a reyezuelos o tribunos deslenguados de los mass/media exponen sus innegociables verdades sobre un asunto tan pueril como el hecho diferenciador. Hablar una lengua o habitar un lugar parecen cualificar para desplegar una estrategia de singularidad legitimadora y supremacía sobre el vecino diferente, sin que nadie parezca comprender que todos somos tan diferentes como iguales y en ambas cosas nos diferencia y nos iguala la conciencia de la maldad.


Una conciencia, una película o una novela pueden coincidir estrechamente cuando se enfrentan al dilema entre el bien y el mal que rige el comportamiento del ser humano, ciudadano atenazado y deudor de la sociedad que le da cobijo._DSC0032_web Eso pasa en la conciencia del personaje de la novela “El sueño del celta”, de Vargas Llosa, el irlandés Roger Casement, embarcado primero en la denuncia colonialista contra la explotación genocida que Leopoldo II, rey de Bélgica lleva a cabo en el Congo a finales del siglo XIX, y después contra las atrocidades que las caucheras británicas perpetran en el Perú de comienzos del siglo XX.

Y eso le pasa al coronel Kurtz (Apocalypse Now) cuando decide traspasar la delgada línea que separa nación, moralidad y orden y se rebela desertando del patriotismo y erigiéndose en el monarca de un reino primitivo. Ambos son héroes nacionales, distinguidos, diferentes. Casement ha recibido el título de sir y Kurtz las máximas distinciones militares. Y ambos son traidores a los ojos de las naciones a las que pertenecen y condenados a muerte por su insumisión, por su divergencia, por su diferencia.
Una complejidad extrema y ambigua se revela en el comportamiento humano ante lo inesperado, ante lo impredecible, ante lo irracional. Lo genial y lo horrible se dan la mano en el hombre. “Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes”, escribe José Enrique Rodó, citado por Vargas Llosa en el preámbulo de su novela “El sueño del Celta”.
El capitán Willard es el ejecutor que utiliza el poder para liquidar a aquello que contraviene al orden, para acabar con la desobediencia, con la diferencia. El crimen de estado es necesario y el poder nunca reniega de él si están en juego los intereses espurios de la nación. El imperio británico acabó con el radical sir Roger Casement al igual que el ejército americano acaba con Kurtz. Ambos se pasaron al enemigo, a otros intereses extranjeros incompatibles con la conciencia patriótica. Casement se pasó de un nacionalismo a otro y Kurtz se convirtió en dios. El poder aniquila la disidencia, todo aquello que huela a insumisión, protesta o deseo de conocimiento o de saber del ciudadano.


«¿Hueles eso, muchacho? Es nacionalismo.
Nada en el mundo huele así. ¡Qué delicia oler nacionalismo
por la mañana! Huele… a victoria».
Teniente coronel Kilgore

«En todo corazón humano hay una confusión entre la irrealidad y la realidad, entre el bien y el mal y no siempre triunfa el bien. En ocasiones, el lado oscuro vence a lo que Lincoln llamaba los ángeles de nuestra conducta, todos tenemos un punto de fractura» susurra como argumentos el general de la CIA a Willard, un militar, que no se plantea sino la obediencia ciega, el verdugo perfecto, servidor sumiso del Estado, el verdadero patriota. Hay un momento en que Casement-Kurtz traspasan ese delgado límite que la nación ha marcado como frontera y se convierten en apestados para aquellos patriotas que antes los honraron y premiaron. Y la nación los castiga, los encierra en la mazmorra de enemigo público y los condena a la desaparición. Todo se confunde en esa inmoralidad de las razones prácticas: política, ética, nación, justicia, milicia, patria, idioma, religión, sociedad, ideales, moral, cultura, procedencia, occidente-tercer mundo. Todos tenemos algo de Casement-Kurtz y es la patria la que delimita la línea que difiere los extremos y los criterios con que nos juzga: la abnegación, la traición, el horror, el bien y el mal, el delito y la justicia ejemplar, la virtud o el mal. ¿Qué líneas traspasaron Casement y Kurtz? Todas las del buen patriota.

Coppola durante el rodaje de Apocalypse Now.

Coppola durante el rodaje de Apocalypse Now, en Filipinas, aprovechando las horas que los helicópteros de Ferdinand Marcos no bombardeaban la insurgencia musulmana.

El rodaje de Apocalypse Now (1979) fue una de las grandes empresas que ha acometido el cine a lo largo de su historia. La tragedia, el drama, el vértigo, la incertidumbre, las dificultades extremas a las que hubo que hacer frente el equipo de rodaje, el fracaso y el éxito se conjuraron para hacer una obra de arte y una película irrepetible que, tras su re-edición en Apocalypse Now Redux (2001, la versión avalada por Coppola como preferida, tres horas y veintitrés minutos de exquisito montaje) la convirtieron en epopeya, en uno de los hitos del celuloide de todos los tiempos, tanto por su introspección en la conciencia del ser humano sometido a una situación extrema como por su innegable valor de relato cinematográfico.

Técnicamente es una película de guerra, ¿o no? Aunque queda claro que la necesidad del orden patriótico se impone en el film sobre la desavenencia Willard regresa con la certidumbre de que cualquier escrúpulo que le plantee su conciencia humana lo disculpará su disciplina castrense. Entonces, ¿para qué todo aquello?, se pregunta obedeciendo. Su vida personal, su matrimonio han sido un fracaso, todo lo ha sacrificado a lo que de él espera la patria, pero prevé que inevitablemente será el Vietcom quien triunfe, el disidente, el que impondrá la ley natural a la poderosa gran potencia.
Roger Casement se enfrenta, además, a su identidad sexual, una diferencia que añadir a su agitado militarismo antinacionalista británico, o nacionalista irlandés. Se pasa literalmente al enemigo germánico y al enemigo homosexual. Es un traidor absoluto, reniega del nacionalismo con otro nacionalismo. Y no queda para él sino el castigo. La patria no deja impune la disidencia, o la diferencia. La patria es el apocalipsis redentor que truena en las trompetas disonantes de los agitados nacionalismos purificadores.


apocalypse_nowApocalypse Now (Redux). 1979. 2001
Francis Ford Coppola
Ganadora de dos Óscars y de la Palma de Oro en Cannes


sueno_celtaEl sueño del celta. 2010
Mario Vargas Llosa
Editado por Alfaguara. 455 páginas


Gabriel Araceli


Enlaces relacionados:

La aventura equinocial de Terry Mangino

El corazón de las tinieblas

 

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Migrantes y nativos

16 miércoles Sep 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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emigración, godos, Islas Canarias, nacionalismo, Rodilla Herida, Séptimo de Caballería, Wounded Knee, xenofobia, yanquis

En el invierno de 1890, en Wounded Knee, el Séptimo Regimiento de Caballería pasó por las armas a cientos de sioux a los que guiaba, viejo y enfermo, el jefe Pie Grande. Los soldados estaban al mando del coronel James Forsyth y procedían de las reservas de Pine Ridge y Rosebud, en Dakota del Sur. Rosebud era también el enigmático nombre que aparecía escrito en el trineo infantil del protagonista de Ciudadano Kane, una de las obras maestras de Orson Welles y una lúcida e implacable reflexión sobre la vida del magnate de la prensa norteamericana e icono del capitalismo William Randolph Hearst. Las referencias históricas –casi siempre mezcla de realidad y leyenda– hablan de un balance de trescientos cincuenta nativos muertos, de los que cerca de un tercio eran mujeres y niños, frente a los venticinco soldados de casaca azul caídos en la escaramuza. Mientras las tropas uniformadas se limitaron a disparar sus rifles con disciplina, orden y puntería, la canalla cobriza se dedicó a bailar una danza y entonar un góspel para protegerse, sin éxito, de las balas del hombre blanco. De ese modo, casi finalizando el siglo XIX, terminaron igualmente las guerras indias de la forma en que suelen terminar las guerras: con la derrota del enemigo y el confinamiento o la eliminación de sus restos. Así terminó, también, la conquista de Canarias por los ejércitos castellanos cuatro siglos antes, dicen que durante uno de los últimos días del invierno de 1495, en un barranco del norte de Tenerife, si bien aquí no ha habido un John Ford que narrara el otoño guanche. En una primera aproximación cabe afirmar que los nativos eran los ya desarmados indios lakotas o los resistentes aborígenes, mientras que los guerreros yanquis y castellanos, beneficiarios de una incipiente y prometedora industria armamentística, eran los resultados de las sucesivas migraciones procedentes de Europa, que habían alcanzado las llanuras del oeste americano en oleadas, o se habían enrolado en los tercios en busca de futuro o huyendo del hambre. Puede que una mezcla de emprendedores y carne de maco, una fusión genética entre comerciantes dispuestos a hacerse ricos en poco tiempo, retazos de un lumpen multicolor, y mercenarios dispuestos a cambiar los calzones de campaña por lencería de seda, y las albóndigas de ajusticiado por chuletas de ternera. En cualquier caso, todos eran descendientes de los bípedos oscuros y cubiertos de vello que emergieron de África, migraron y se extendieron por el planeta hace millones de años, desarrollando un principio de conciencia al mismo tiempo que su cerebro aumentaba de tamaño ante el reto de la supervivencia. Es decir, el monolito de Kubrick, la invención de Caín, la pujante investigación militar, la política como manual de campaña para decidir el momento del disparo, la tribu, la alambrada y la frontera, la sorpresa de Jacinto Chiclana o de Pedro Navaja, la religión como excusa cobarde, la nación como muleta, y la patria como justificación del migrante de ayer para impedir el paso al de hoy.

Rafael Alonso Solís

POR PETENERAS (La Opinión de Tenerife, 16-septiembre-2015)


Inmigrantes marroquíes en Boadilla del Monte, Madrid, 1987.

Inmigrantes marroquíes, Boadilla del Monte, Madrid, 1987. Foto: Ángel Aguado

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«Siempre hay un plan hasta que te pegan la primera hostia» (Myke Tyson)

13 domingo Sep 2015

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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boxeadoras, boxeo, Jero García, KO, Mike Tyson, pesos plumas, welters


«El Boxeo es como la vida, si eres simpático lo serás en el ring, si eres introvertido, lo serás en el ring, si eres un hijo de puta lo serás en el ring»


“¿Que si hay tongo en el boxeo?, no, porque no hay dinero. De boxeador se gana una mierda, con lo que me dieron cuando disputé el campeonato del mundo, que no gané, me compré un sofá y media cocina, ganaba más de actor” -dice convencido Jero García, campeón de España de los medios en 1999.

“La vida del boxeador es como la de las putas» -suelta en buen castellano el rumano George Mocanu, subcampeón del mundo en 1997. «Cuando eres joven todo el mundo quiere pelear contigo, todos quieren follarse a las putas. Cuando te haces viejo no las quiere nadie, como a nosotros”.

“¿Qué si tengo más éxito con los chicos por practicar boxeo? No, es más, nunca lo digo, a los hombres les echa para atrás saber que una chica hace boxeo” -dice Elena Petrova, traductora, habla cinco idiomas.


(Pincha abajo en Youtube para acompañar la vista de la fotogalería. Raging Bull, Martin Scorsese (1980). Cavalleria Rusticana, Pietro Mascagni)


¡Segundos fuera! Comienza el combate
¡Segundos fuera! Comienza el combate
Jero García, campeón de España, 1999, de los medios.
Jero García, campeón de España, 1999, de los medios.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
Una sesión de entrenamiento de chicas aspirantes a olímpicas.
Una sesión de entrenamiento de chicas aspirantes a olímpicas.
Eva María Naranjo (izda.), 51 Kg y Miriam Gutíerrez, campeona de España, 2014,olímpica, 64 Kg.
Eva María Naranjo (izda.), 51 Kg y Miriam Gutíerrez, campeona de España, 2014,olímpica, 64 Kg.
José Luis y Elouaryaghli Driss intercambian guantes.
José Luis y Elouaryaghli Driss intercambian guantes.
Christian antes del combate.
Christian antes del combate.
Christian durante el combate.
Christian durante el combate.
Combate nulo
Combate nulo
Christian homenajeado por su preparador Luis "Coraje" Muñoz.
Christian homenajeado por su preparador Luis «Coraje» Muñoz.
Christian después del combate.
Christian después del combate.
Rubén Nieto y su madre antes del combate
Rubén Nieto y su madre antes del combate
Rubén Nieto gana por KO su combate.
Rubén Nieto gana por KO su combate.
Boxeadores amateurs durante un combate en Fuenlabrada.
Boxeadores amateurs durante un combate en Fuenlabrada.
Miriam Gutiérrez, campeona de España, 64 Kg. Tiene dos hijos, trabaja de jardinera.
Miriam Gutiérrez, campeona de España, 64 Kg. Tiene dos hijos, trabaja de jardinera.
Tres intensos minutos
Tres intensos minutos
Elena Petrova es de origen ruso, fue olímpica con su país en gimnasia artística. Prefiere el boxeo, «es más dinámico» dice. Habla cinco idiomas.
Elena Petrova es de origen ruso, fue olímpica con su país en gimnasia artística. Prefiere el boxeo, «es más dinámico» dice. Habla cinco idiomas.
Génesis, estudia bachillerato, le gustaría ser médica
Génesis, estudia bachillerato, le gustaría ser médica
"El boxeo es vida, vive duro"
«El boxeo es vida, vive duro»
Elouaryaghli Driss es un supermediano, 75 Kg.
Elouaryaghli Driss es un supermediano, 75 Kg.

©Ángel Aguado todas las fotografías: Fuenlabrada 2007, Madrid, 2014

Enlaces relacionados:

Ali bomaye


http://www.laescuelaboxeo.com/home.php




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