• Bienvenidos
  • El negocio de los bancos
    • El FROB
    • 133 banqueros millonarios
  • Arquitectura, urbanismo y naturaleza
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Un veinteañero: el Guggenheim
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • Malasaña
    • La beauté est dans la rue!
    • La beaute est dans la rue (II)
    • La luz del membrillo
    • La cigüeña blanca
  • Gastronomía
    • Cocochas franciscanas
    • Los héroes también comen patatas
    • Comer es inocente
    • La luz del membrillo
  • Por tierras de Castilla
    • Viaje a La Alcarria
    • Castilla la Vieja: abandono y santería
    • Otoño en el monasterio de Santo Domingo de Silos
    • La revelación equinoccial de San Juan de Ortega
    • Angelitos belloS
  • Historias de la historia
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Son, o fueron
    • Manuel Vázquez Montalbán
    • 80 aniversario de la Batalla de Brunete
    • 80 aniversario del bombardeo de Guernica
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Brigadistas
    • Los Benedito: taxidermistas, artistas y científicos
    • Ángel Cabrera Latorre, zoólogo y paleontólogo
    • Venceréis, pero no convenceréis
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Dolores
    • 85 aniversario de la proclamación de la II República
    • 23F. 35 años después
    • Los Astados Unidos de España
    • Dos Passos, tras los pasos de Pazos
    • El último ajusticiado por garrote vil en España
    • El capricho de la historia
  • Deporte y salud
    • La insoportable erosión del tiempo
    • Barro, sudor y viento
    • Ali Bomaye
    • Aupa Atleti
    • Gimnasia Estética
    • Atletas populares
    • 42.195m
    • Eros y Tánatos
    • Roma no paga a los traidores
    • Citius, Altius, fortius
    • El furbo es asín
    • La salud importa
    • VO2 max: esfuerzo y rendimiento
    • Boxeo
  • Rincón del cuento
    • Estrellitas y duendes
    • EL FARDO, un cuentecito de Rubén Darío
    • Comentario de texto
    • Guillermo de Baskerville (I)
    • Bajo el volcán
    • ¿Dexe qué?
    • Cavalleria Rusticana
    • Reflejos
    • El inconsciente
  • Qué leer
    • El honor del general Franco
    • Leo, luego pienso
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Caronte aguarda. Fernando Savater
    • El Impostor. Javier Cercas
    • El cura y los mandarines
    • Pepe Carvalho tras las huellas de don Quijote
    • Vargas Llosa: El sueño del celta
    • Don Quijote de oidas
    • Comer es inocente
  • Ana Rodríguez de la Robla
    • La dama bifronte
    • Troncos
    • Volver una y otra vez
  • Poesía… eres tú
    • Luis Álvarez Piñer, un poeta
    • Troncos
    • De exilio y verdín
    • Carlos Oroza: Évame si me transito
    • Pascual Izquierdo
      • El Telero
      • Comentario de textos
      • Alba y ocaso de la luz y los pétalos
    • Emilio Pascual
    • Dionisio Ridruejo: A la torre de san Esteban
    • Aurora Vélez
    • Ana de la Robla
  • Fotogalerías
    • Desafecto
    • Los gritos del silencio
    • Chinatown
    • Sniper
    • Están cambiando los tiempos
    • No hay pan pa’tanto chorizo
    • Marchas de la dignidad
    • Fuego en la piel
  • El cine es maravilloso
    • Bajo el volcán
    • The front page boulevard
  • Peteneras, por Rafael Alonso Solís
    • Nostalgia y mitos
    • La vacuidad de la monarquía
    • Nostalgia y plata
    • España como mito
    • Ojos verdes
    • Chulos de la muerte
    • Alfonso
    • Bagdad, trece años después
    • Darwin y Mariano
    • La muerte de Borges
    • La farsa del discurso
    • El color turbio
    • Siglo XXI: el origen
    • Huevos de Pascua
    • La Cueva de Zaratustra
    • Arte, ciencia y revelación
    • Brujas y serpientes
    • Números y letras
    • Dolores
    • Évame si me transito
    • Amos de la guerra
    • España y su ciencia III
    • España y su ciencia II
    • España y su ciencia I
    • El careto de Billy el Niño
    • Los orígenes
  • Sociedad
    • San Sebastián
    • Jaque continuo
    • La leyenda del tiempo
    • Arturito Pomar, un genio en el país de la nada
    • La Columna Leclerc
    • Reglamento de protección de menores frente a internet
    • Orgullo Gay, Madrid, 2016
    • La Columna Leclerc
    • Mogollón en Sol
    • Pienso, luego estorbo
    • Semana de Pasión
    • Chinatown
    • Santos y soldados
    • Muerte de un ciclista
    • Libertades Públicas
  • Mujer
    • Dolores
    • Día de la mujer trabajadora
    • Machismo, ¡no, gracias!
  • Paris c’est la vie
    • 20 años y un día… después
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Last tango in Paris: 45 añitos
    • Atentados en París
    • El frío le salvó la vida
    • Una semana después
    • Fussillade à Paris, prise d’otages!
    • Paris, j’ai t’aime
    • Macron Président
    • Y entonces, llegó Le Pen
    • La France tranquille
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • 8 mai à Paris
  • Segovia, guía de la ciudad
    • Segovia inédita

Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

Iba yo a comprar el pan

28 lunes Ago 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 5 comentarios

Gabriel de Araceli

    Don Franciscooo te miraba desde sus gafas de concha y sentías un vértigo indefinido por aquella introspección de la que eras objeto, como si te examinara un entomólogo y uno no fuera sino un mosquito al que iban a traspasar con un alfiler. Y el torrente opaco de su voz no dejaba lugar a dudas: fonación cóncava y grave del engolado apunte literario con el que adornaba sus crónicas mundanas. La garganta profunda de las letras. Hacía gala de narcisista, se gustaba a sí mismo interpretando el papel de relator displicente de la noche madrileña, todos querían verse reflejados en sus palabras de acíbar y seda. Spleen de Madrid. Los que no eran nadie soñaban con acaparar un artículo, un titular de don Francisco, Crónica de esa guapa gente: memorias de la jet, una frase apenas que los encumbrara por un día en el cenáculo de la fama efímera. Y don Francisco esgrimía su pluma en la última página de los lunes, siempre fiel a su Olivetti Lettera, como si tecleando con ella se defendiera de los fantasmas remotos de su infancia escondida en una posguerra de hijo de soltera.

   umbral_1Porque don Francisco era, en el fondo, un niño que necesitaba el amor anónimo de sus lectores, o la crítica acerba de sus detractores envidiosos a los que ignoraba. Desde el hechizo de sus palabras se había construido una fortaleza de libros y crónicas en la que se refugiaba en busca de la paz interior. Y aquella mirada altiva y la voz ronca no eran sino un disfraz con el que ocultaba su tragedia, la pérdida del hijo adorado. Mortal y Rosa. Dandi, cañí, snob, elegante y áspero castellano de provincias, ¡cuántas tonterías se decían de él! Don Francisco era eso, un gran escritor incidental de la última página de los lunes, tejía un entorchado de palabras para aprehenderlas en los cinco minutos que la indiferencia de un curioso leía en el metro, camino de comprar el pan. Un mosaico de novelas, de ensayos, de observaciones críticas de una celtiberia que se disfrazaba con pantalones de pinzas, La guapa gente de derechas, o felpudos nunca antes vistos, Las jais, por exigencia del guion para modernizarse de la caspa manchega, la historia cotidiana de un tiempo en el que soñábamos que seríamos felices, la transición. La postmodernidad le vino grande a don Francisco, o sería la estupidez de los nuevos tiempos de emprendedores que le zancadillearon para tirarle por la borda porque no querían que nadie les mentara las conciencias. Releer a don Francisco es sumergirse en las inquietudes de una época que nos ha dejado, sin comprenderlo, una tribu de malhechores que nunca imaginamos. Si hubiéramos sabido que el amor era eso…

Hoy hace diez años que falleció Francisco Umbral.

umbral2_001_web

Francisco Umbral en su casa de Majadahonda, Madrid, mayo de 2000. Fotos de Ángel Aguado López

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

La insoportable erosión del tiempo

23 miércoles Ago 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

Ajedrez, Anand, Bobby Fischer, ELO, Florencio Campomanes, Gorbachov, IBM Deep Blue, Kasparov, Kárpov, Kramnik, Magnus Carlsen, Víctor Korchnoi

KASPÁROV HA VUELTO

Gabriel de Araceli

    Hércules, en un ataque de locura provocado por su madrastra Hera, mató a su primera mujer, Megara, y a sus hijos. La sibila de Delfos castigó a Hércules con doce trabajos para purgar sus terribles pecados. El primer trabajo que Hércules acometió fue matar al león de Nemea, que tenía aterrorizados a los habitantes de esa polis del Peloponeso. Hércules consiguió abatir al temible león estrangulándolo gracias a su fuerza extraordinaria. Y con la ayuda de Atenea desolló su piel y se hizo una armadura que le protegía de todos los peligros, usando la cabeza de la fiera como yelmo. El resto de los trabajos no serían menos arriesgados: dar muerte a la hidra de Lerna, capturar a la cierva de Cerinea, cazar al jabalí de Erimanto, atrapar al toro de Creta… unos trabajos agotadores que acabarían con cualquiera que no fuera un héroe como Hércules.

Hércules luchando con el león de Nemea. Francisco de Zurbarán, 1634. Museo del Prado

    Garry Kaspárov, el campeón del mundo de ajedrez que más tiempo detentó la corona, quince años, se ha convertido en un Hércules contemporáneo, cumplidor destajista de los doce trabajos que le impusiera una sibila justiciera: jugarse la vida denunciando el nepotismo de Vladimir Putin, el can Cerbero del nuevo Hades, la Rusia salida del inframundo soviético; limpiar de estiércol los establos de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez); desarrollar el ajedrez en África, o salir airoso de la Copa Sinquefield, el torneo de ajedrez que se ha celebrado durante el presente mes de agosto en San Luis, USA.

Garri Kaspárov fotografiado en Madrid, en 1988, contaba entonces 25 años de edad y ya se le veía como el futuro campeón del mundo de ajedrez. La mirada de Kaspárov era (y es) como introducirse en una trituradora de carne. Foto: A. Aguado

    A Kásparov, que cuenta 54 años, no le tembló el pulso al encerrarse en ese jardín de Estínfalo de las 64 casillas, o quizás se protegiera con la piel del león de Nemea para enfrentarse a los jóvenes gladiadores, a varios de los cuales dobla la edad y que muy bien podrían ser sus hijos, nacidos de alguna relación espuria en el olimpo de Caissa. De hecho, es el padre ajedrecistico de Hikaro Nakamura, al que entrenó y formó durante años antes de abandonarlo debido a lo que él consideraba poco empeño del joven gran maestro.

    Todos querían destrozar en San Luis a Hércules Kaspárov, al Ogro de Baku (Garry nació en Baku, Azerbayan, en 1963, cuando este país pertenecía a la URSS). Era como si auguraran la tragedia de Edipo, una conspiración para vengarse y matar a Layo-Kaspárov, el padre temido, desposándose después con la madre, Yocasta. Todos querían ascender al olimpo del ajedrez.

Kaspárov durante el torneo Copa Sinquefield, en agosto de 2017.

    El torneo se jugaba a doble modalidad. Semirrapidas: 25 minutos por jugador más diez segundos por jugada; y relámpago: cinco minutos, más tres segundos. Los participantes eran furias del tablero con un ELO* escalofriante: Aronian (Armenia, nº4 del mundo, 2809 ELO, 35 años); Caruana (USA, nº5, 2807, 25 años); Nakamura (USA, nº7, 2792, 30 años); Anand (India, aunque reside en Collado Mediano, Madrid, nº9, 2783, 44 años); Karyakin (Rusia, nº12, 2773, 27 años); Nepomniachtchi (Rusia, nº17, 2742, 27 años); Leinier (Cuba, nº18, 2739, 34 años); Navara (República Checa, nº21, 2737, 32 años); Le Quang (Vietnam, nº30, 2726, 26 años. Todos luchadores incansables, Euménides implacables que se enfrentaban a un Garry Kaspárov retirado del ajedrez de competición en 2005, dedicado en estos años al activismo político contra la nomenclatura del Kremlin y hostigador implacable del presidente ruso, lo que le ha llevado al exilio en Nueva York, temiendo un atentado contra su vida.

    El paso de los años marca el declive del ser humano, tanto de su poderío físico como intelectual. La pérdida constante de neuronas es inevitable y merma las capacidades que los ajedrecistas despliegan frente al tablero en esas peleas fratricidas, en esas partidas en las que se busca el asesinato del rey contrario, el jaque mate: memoria, concentración, intuición, análisis de complejas posiciones, elección óptima de la jugada, decisión, dominio absoluto en situaciones de estrés prolongado, equilibrio emocional, esfuerzo físico considerable, etc. Por eso resulta especialmente memorable que Garry Kaspárov haya sido capaz de conseguir un octavo puesto entre los diez argonautas que se acuchillaban en el torneo.

    En la historia contemporánea de los campeonatos del mundo de ajedrez, siempre se ha impuesto el jugador más joven. Fischer (con 29 años) se impuso a Spassky (con 35 años) en la célebre confrontación en Reykyavik, Islandia. Aquella entre el “mundo libre” y la hermética CCCP, en 1972. Kárpov ganó por incomparecencia de Fischer en 1975. Y Kárpov revalidó en 1978 su título frente al disidente soviético Víctor Korchnoi (34 años frente a 47). Tras diez años de reinado, Kárpov fue derrotado por Kaspárov en 1985 (34 y 22 años respectivamente en aquel momento). En 2000 Kramnik venció a Kaspárov (25 y 37 años). Y tras un período convulso y enfrentamientos en la FIDE promovidos por Kaspárov contra el corrupto presidente Florencio Campomanes, Anand se hizo con el campeonato durante seis años, hasta que perdió en 2013 contra el actual campeón, Magnus Carlsen, 44 y 22 años. Eso demuestra que la edad es un elemento decisivo en la elite del ajedrez y que el resultado de Kaspárov en el torneo de San Luis ha sido excepcional.

karpov_agosto_1990-001_web

Anatoli Kárpov, fotografiado en San Lorenzo del Escorial, Madrid, en 1989, a los 38 años, mientras se preparaba para el enfrentamiento contra Kaspárov por el campeonato del mundo. La mirada glacial de Kárpov constituía una amenaza más dentro del amplio repertorio técnico que desarrollaba cuando competía el campeón del mundo de 1975 a 1985. Foto: A. Aguado

   Puede que esa meritoria actuación de Kaspárov también se deba al espíritu rebelde que ha desplegado a lo largo de toda su vida. Fueron célebres los duelos que él y Kárpov protagonizaron entre 1984 y 1993 por la supremacía ajedrecística. El enfrentamiento más intenso de toda la historia del deporte entre dos contendientes. De alguna manera representaban dos concepciones antagónicas de luchar por el reino de Caissa. Anatoli Kárpov se asociaba a la ortodoxia soviética (de hecho, ahora es diputado en la Duma, el parlamento ruso), frente al contestatario Kaspárov, el joven inconformista que aprovechando los aires frescos emanados de la perestroika de Gorbachov se disponía a acabar con la primacía oficial. Y lo consiguió, aunque fuese por centésimas y tras una lucha extenuante de meses, de años, de aplazamientos. La arrogancia juvenil de Kaspárov se impuso a la gerontocracia destilada de la Komintern.

Kárpov en 2012

    También se le recuerda a Kaspárov por los duelos que mantuvo en la década de los 90 contra el monstruo cibernético que IBM construyó, el Deep Blue. Estaba en juego el poder de la mente humana contra la frialdad calculadora de una herramienta privada de sentimientos. En 1996 Kaspárov consiguió vencer por 4-1 al cerebro de silicio. Sin embargo, un año después, una versión mejorada del programa informático, unas condiciones contractuales claramente ventajosas para IBM y un error humano de Kaspárov en la última partida inclinó por la mínima la victoria del lado de la máquina insensible: 3,5-2,5. En la actualidad, los ingenieros informáticos han “humanizado” los programas de ajedrez, que calculan millones de movimientos en milisegundos y disponen de una memoria infinita de partidas, lo que les hace invencibles. Su uso se ha derivado al análisis de posiciones y a bases de datos, tanto entre los grandes maestros como en los aficionados.

    Este podría haber sido el undécimo trabajo de Hércules-Kaspárov, defender las manzanas de oro de las Hespérides de la avaricia de IBM. Pero ganó el monstruo de silicio, el silencioso pensamiento profundo venció al hombre afectado de sentimientos, de dolor, de padecimientos, de errores, de defectos, de pasiones y de vicios. Lucha desigual condenando al fracaso al héroe hercúleo. IBM, Deyanira celosa, la tercera esposa de Hércules al que mató emponzoñando su túnica con el veneno del centauro Neso. En su óbito, Hércules-Kaspárov lució la piel del león de Nemea para que le hiciera revivir. Resucitó en San Luis y peleó dignamente contra los jóvenes gladiadores de Caissa.



    *La puntuación ELO se debe al físico americano Árpád Élő, que estableció un sistema matemático de clasificación según los enfrentamientos entre los ajedrecistas. La primera clasificación apareció en 1971, encabezada por el genial Bobby Fischer, con 2760 puntos. En la Copa Sinquefield, Kaspárov se presentaba con un ELO de 2812, pero este valor era de su época de jugador activo, poco representativo de su nivel actual al no haberse enfrentado a los jugadores modernos. El ELO se publica trimestralmente, en el próximo, que aparecerá en octubre, se reflejarán los resultados de la Copa Sinquefield dentro de la modalidad de semirrápidas.

karpov04-korchnoi1974

Kárpov  espera que Korchnoi realice su jugada en el match celebrado en Moscú que les enfrentó como aspirantes al título que detentaba Bobby Fischer. Venció Kárpov. 1974.

 

Enlaces relacionados

Arturo Pomar, un genio en el país de la nada

arturo-pomar-2

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Hombres o Titanes

17 jueves Ago 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Gabriel de Araceli (Texto y fotos)

Campeonatos del mundo de Atletismo en Londres, 2017

    Zeus, victorioso en el combate contra Cronos, su padre, decidió expulsarle de Olimpia y llenó aquellos campos de hermosos donceles para regocijarse con la belleza viril de sus cuerpos desnudos. Hipómenes venció a Atalanta usando tretas espurias y consiguió su amor venereo. Aunque después Cibeles los castigara convirtiéndolos en leones que arrastrarían su carro eternamente. Quizás Atalanta duda aún del record que Marita Koch estableció en 1985 en los 400 m: 47,60”. Un record que tenía la checa Jarmila Kratoschvilova desde 1983: 47,99”. Marcas de cuando existía la DDR y el Telón de Acero marcaba con sus garras una división entre el mundo libre y las divisiones de blindados soviéticos. Treinta y dos años después, en los Campeonatos del Mundo de Atletismo, en Londres, agosto de 2017, la norteamericana Phylis Francis solo pudo hacer 49,92s en la vuelta a la elipsis del estadio olímpico. La sombra de la duda de Hipómenes se alarga sobre la Koch y la de Atalanta sobre Kratoschvilova con el paso del tiempo.

leones_cibeles_web.jpg

Hipómenes y Atalanta, los leones de Cibeles, pioneros en la congelación para reducir los efectos lesivos de los duros entrenamientos atléticos.

    Caos, fuerza primaria anterior a todo, cosmos primigenio del que procede la materia y la luz, que fue érebo y éter, del que nacieron Gea y Urano y los titanes y las eurínias y los dioses y mucho después los hombres, que en su afan de inmortalidad desafiaron a cíclopes y gigantes y se hicieron atletas porque en el escarnio del cuerpo perseguían la perfección de las almas y se convirtieron así mismos en éter, en Caos, en mortales.

    _diana_web Afrodita, promiscua diosa del amor tanto recibía a Marte como a Adonis, aunque castigara convirtiendo en osa a Calisto por haber mantenido amores secretos con Zeus, que a la vez era su padre y amante. Por eso tal vez Afrodita no comprenda por qué se duda del sexo de Caster Semeniat, la impresionante sudafricana ganadora de los 800, con 1’55,16” y tercera en el 1500, ganado por la keniata Faith Kipyegon, dotada esta última de esa morfología asténica propia de las altiplanicies africanas.  Caster Semeniat ha sido condenada a pasar durante toda su vida deportiva un calvario por una cuestión de identidad sexual, como si tuviera que justificar ante la ciencia su elevada secreción de testosterona, o su derecho a casarse con una mujer o la peculiaridad de sus órganos genitales invalidara su feminidad. Los jueces mortales son hombres que deciden quiénes o no son mujeres.

_DSC5845_web2.jpg

    Y el atletismo se humanizó porque el dios Usain Bolt se transformó en hombre mortal y frágil y fue vencido por otros mortales en la distancia que le divinizó, los 100 m, tercero esta vez a tres centésimas del campeón Gatlin, sobre el que cayó el castigo por su fraude años ha. Incluso se rompió el gran Bolt en la final del relevo 4X100 y se arrastró herido por el rayo de Marte por el tartán que antes lo elevó a los laureles de la gloria. Memento mori

    Y parecía que una nueva época se asomaba a Olimpia, o Londres cuando los atletas blancos triunfaban en pruebas en las que tradicionalmente ganaban los atletas negros. Que Júpiter no daba crédito al augur que anunció que era una atleta blanca, Sally Pearson, la que ganó la final de los 110 m vallas, por delante de las campeonas negras que dominaban siempre el saltarín esprín corto. O Dafne Schipper, una holandesa blanca como la leche ganando el 200 (22,05”) por delante de todas las competidoras de color.  O que otro blanco, Ramil Guliyev, ganara el 200 por delante del aparentemente imbatible Wayde van Niekerk. Guliyev parecía perdido cuando decidía con que bandera pasear su nacionalidad en la vuelta de los vencedores. No se sabía él si era azerbayano o turco, confuso entre el país que le vio nacer y el que le acogió en su seno.

sortie1_web

Velocidad de reacción, algunos atletas se yerguen mientras otros aún tienen la mano en el suelo.

    Y fue sorpresa en España que el equipo de relevos 4X400 consiguiera una meritoria quinta plaza, el primer equipo blanco entre esa pléyade de selecciones en las que los componentes son siempre gacelas negras. Batieron, además, el récord de España con 3’ 0,65”. Un récord que databa de 2001. Adel Mechaal también obtuvo un meritorio cuarto puesto en el 1500, una prueba en la que antes brillaba el atletismo español. Los dioses no fueron generosos con Ruth Beitia, que alcanzó la final pero no pudo repetir éxitos pretéritos, como si los augurios le indicaran que su tempo pasó y debe despedirse de los jardines elíseos en los que tanto tiempo ha reinado.

SAM_5220_web

Discóbolo, obra de Mateo Maté

Y el Atletismo se hizo grande en Londres, 2017, porque las marcas conseguidas son humanas y no corren sobre ellas las sospechas de una estafa, y los héroes se rompen y pierden los antes laureados frente a los atletas desconocidos. Honor y gloria para los guerreros vencedores, que reciben de Zeus la corona de laurel como premio a su esfuerzo generoso. Recompensa tal vez escasa en un mundo material en la que el éxito deportivo se asocia a los espectáculos de masas retransmitidos por televisión a todos los rincones del mundo.

F1030010_web.jpg

La francesa Mèlina Robert-Michon, que fue 3ª en la final de disco, con 66,21m. La foto es anterior al campeonato.

 

Esos mercenarios grotescos que reciben remuneraciones extraordinarias por vestir una camiseta que tan solo representa una sociedad mercantil o una industria de la distracción. Hipómenes y Atalanta arrastran vencedores el carro de Cibeles por los estadios de Olimpia.

 

Enlaces relacionados:

Citius, Altius, Fortius

Atletas populares

Gimnasia estética

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Ciclismo de salón: unidos por el sudor

04 viernes Ago 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Ángel Aguado López (fotos y texto)

En verano, caña al cuerpo

Se ha popularizado mucho el uso de las bicicletas estáticas en los polideportivos como actividad física. Los gimnasios de cualquier barrio están llenos de infinidad de máquinas, artefactos y cachivaches para que el público pueda ejercitarse y evitar el sedentarismo que impone nuestra sociedad de consumo. Bajo términos extranjeros de dudoso significado: rooning, fitness, pilates, aerobic, joging, footing, spinner, etc. se ofrecen actividades físicas que existen desde hace más de cien años: correr a pie, hacer gimnasia, estirarse, o simplemente hacer rodillos. Pareciera que el denominar con una palabreja anglófona a un término en castellano concediera al ejercicio mayor validez científica o fisiológica, o le confiriera un encanto que no se consigue llamándolo por su nombre en español.

A fin de cuentas, no es más que la mercadotecnia que la industria del deporte despliega para vender sus productos. Otro tanto sucede con el efecto pendular de las modas. Desde que hace unos meses una indígena mexicana ganara un ultra-maratón con las sandalias de su tribu del Yucatán, ha surgido una legión de corredores urbanos conversos de las sandalias, a las que adoran como si de un enviado divino se tratase, un nuevo profeta del ejercicio, echando por tierra décadas de investigación e innovación tecnológica en desarrollo del calzado deportivo.  Abebe Bikila ganó descalzo el maratón de los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, lo que entonces se consideró propio de un país subdesarrollado como Etiopía. Ahora, sin embargo, correr descalzo es símbolo de modernidad.

Corredoras en el velódromo olímpico de Lyon.

Cualquier practicante del ciclismo conoce y ha usado los rodillos. Tres cilindros, unidos el central y el primero por una correa de transmisión y sobre los que se coloca la bicicleta para que el ciclista pedalee sin moverse del sitio, aunque requiere mantener el equilibrio y se corre el riesgo de caerse. La evolución tecnológica ofrece en la actualidad diferentes modelos de rodillos, artilugios y simuladores que permiten al practicante ilusionarse con la subida virtual al Galibier, o disputar un esprín al lado del hercúleo alemán Kittel.  En todos los gimnasios existe una sala de bicicletas estáticas, en las que un monitor grita desaforadamente mientras que un pelotón de esforzados ciclistas de salón suda solidariamente como si ascendieran el Alpe d’Huez en el mes de julio.

Tradicionalmente, los rodillos se utilizan en competición para calentar, bien en pista o en carretera antes de pruebas contra-reloj. O como método de recuperación tras una sesión intensa de entrenamiento o prueba deportiva. O cuando las condiciones climáticas, la lluvia, el frío no permiten entrenar. En el último Tour hacer rodillos se ha puesto de moda gracias a que Froome, el ganador, rodaba sobre ellos un breve espacio de tiempo, no más de diez minutos, al acabar la etapa. ¿Alguien vio alguna vez a Indurain sobre los rodillos? Aunque, tradicionalmente, la mayoría de los corredores prefieren la ducha y el masaje y se interesan poco por los rodillos post-competición, el gesto de Froome ha recuperado un trabajo, los rodillos, que siempre ha sido residual, sustitutorio del intenso trabajo sobre la bicicleta y que tampoco ofrece al ciclista experto grandes mejoras deportivas.

Marcio Bruseghin calienta antes de tomar la salida en la etapa prólogo del Dauphiné Liberé del 2001. Lleva en la nariz un algodón empapado en mentol para vaso-dilatar los conductos nasales.

Más allá del calentamiento o la reabsorción de la acidosis producida durante el entrenamiento o la competición, los rodillos, o el spinner en los gimnasios, producen pocos efectos fisiológicos importantes para los deportistas de nivel medio o alto. Podría considerarse como una actividad recreativa de relación social, una estrategia comercial más dentro de las que los centros deportivos ofrecen al cliente para fidelizarle, como esas sesiones de gimnasia colectiva, el aerobic o fitness o la zumba, en las que, al igual que en el spinner, un musculado monitor se mueve frenéticamente y grita consignas guerreras mientras una legión de amas de casa u oficinistas en la hora de la comida le imita entre charcos de sudor.

La mejora de la capacidad aeróbica es limitada con el uso de los rodillos y poco más puede ofrecer su práctica. Más allá del uso terapéutico, profiláctico o social los rodillos, el spinner, no son esa panacea que mejorará hasta límites insospechados nuestra menguada condición física. No, ayudan, pero no generan campeones.

Laurent Jalabert calienta sobre unos rodillos antes de tomar la salida de la etapa prólogo del Dauphiné Liberé de 2001, Lyon, Francia.

La metodología de los rodillos utilizada por los corredores depende del fin que se persiga: recuperación, corrección postural de la pedalada (frente a un espejo, observando la ejecución en planos perpendiculares al suelo, perfectamente verticales, en el caso de ciclistas jóvenes o nuevos practicantes). Desde un punto de vista biomecánico, la pedalada es una cadena motriz repetitiva, un movimiento cíclico, sencillo, limitado y cerrado, que no ofrece ninguna variación, pero que conviene perfeccionar, ejecutar lo que se llama el pedaleo redondo. Un pedaleo en el que intervienen tanto los músculos flexores como los extensores, a diferencia del llamado pedaleo a pistón, en el que solo se utiliza la musculatura extensora. Gesto característico de los escaladores épicos de los tiempos de las fotos en blanco y negro del gran Fede Bahamontes o de Anquetil. Aquellos en los que el ciclista se retorcía como una lagartija, o como un martillo pilón en los ascensos legendarios al Puy de Dome.

Ese perfeccionamiento técnico del pedaleo redondo es uno de los beneficios que proporciona el uso de los rodillos. Es una buena forma de optimizar el gesto, de economizar esfuerzos y rentabilizar las condiciones físicas del ciclista.

Una sesión corriente dura unos 25 minutos. Comienza con un pedaleo suave, con desarrollo ligero, en el que predomine una frecuencia entre 90 y 105 pedaladas por minuto. Tras unos cinco minutos y cuando se haya entrado en el umbral de esfuerzo se aumenta el desarrollo de forma progresiva hasta llegar a la frecuencia cardiaca que hayamos establecido. Se puede realizar algún esfuerzo fraccionado hasta alcanzar el umbral anaeróbico y repetirse ese esfuerzo durante algunos minutos. Los últimos 3 – 4 minutos se utilizan para la vuelta a la calma, con desarrollos siempre cómodos, en los que la cadencia, la agilidad sea siempre el objetivo a trabajar, por delante de la fuerza.

En fin, que como decían los antiguos pioneros de la actividad física es conveniente evitar todo aquel artificio y moda que no redunde en lo esencial: la salud y el bienestar del deportista, del ciudadano.

Resistencia aeróbica y estiramientos. Estos son los fines que debe reunir la actividad física. Lo demás es accesorio.

 

Ángel Aguado López es Especialista en Entrenamiento Deportivo y Experto en Psicología del Deporte por la UNED; Monitor Nacional de Atletismo. Fue durante dos años Director Deportivo del equipo de cilismo de cadetes del Real Velo Club Portillo, Madrid

Enlaces relacionados

Muerte de un ciclista

El VO2 max, el umbral anaeróbico y el valor hematocrito

Eros y Tánatos

Barro, sudor y viento

 

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Preguntas escogidas

26 miércoles Jul 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Rafael Alonso Solís

Preguntar a la gente acerca de cuestiones cerradas se ha convertido en una especie de mantra con el que se convoca a la democracia en su versión supuestamente más pura, más cercana a sus orígenes espirituales e intelectuales, puede que más canónicos. El autor del documental Las cloacas de interior, Jaume Roures, ha reconocido que “democracia” es una palabra prostituida. De la misma forma que lo son “libertad de expresión”, “justicia”, “honestidad” o cualquier otra que esté recogida en el catálogo de las buenas costumbres y en los libros de estilo de la corrección política. Es más, ¿qué es corrección y qué es política? ¿Qué significan las dos cosas, cuando se juntan en ese término tan ambiguo como pérfido y polisémico? Si estos conceptos tuviesen algún significado compartido y aceptado moralmente, seguramente no sería necesario estar haciéndoles referencias contínuas. La realidad es que las palabras no significan nada en sí mismas, y que únicamente alcanzan su valor cuando son libres y se manifiestan al margen de los catecismos o las ideologías. Las palabras tienen sentido cuando se mueven entre otras, a las que abrazan y besan, con las que se confrontan y confunden, con las que son capaces de conformar rimas, soportar tragedias, inventar comedias o trasladar ideas. Las palabras cumplen su función, y seguro que lo hacen con todo orgullo, cuando se usan para explicar lo inexplicable, para acompañar a los gestos o para multiplicar el lenguaje. Pero las palabras no significan nada en absoluto cuando se utilizan de forma interesada, con intenciones aviesas y sin que al que las pronuncia le dé vergüenza el maltrato o la tergiversación a la que se las somete. Por eso mismo, preguntar a la gente –a la que llamarla así parece que la ennoblece o la sublima, un trile coloquial en el que incurre tanto la derecha como la izquierda– sobre cuestiones cuya respuesta está decidida de antemano es una perversión de los mismos principios que se supone sostienen la credibilidad de la pregunta. Es difícil aceptar que algún referendum no esté amañado desde sus orígenes. Los dictadores los practican habitualmente, una vez que se han calculado las posibilidades, se han fletado los medios de transporte y se ha garantizado la provisión de bocadillos. En las denominadas consultas populares –esos remedos de democracia en los que el número de votantes no suele superar a los habituales del barrio o a los miembros de la cofradía– la pregunta está cuidadosamente diseñada para que su respuesta haya sido prevista con amplio margen de error, dentro de los intervalos de confianza previamente calculados para el entorno. Cada uno de nosotros suele considerar la pregunta según su redacción y su relación con el lenguaje y los objetivos de ese ente mafioso al que solemos identificar con “los nuestros”. Mientras no aceptemos que consultar requiere que la informacion sea suficiente y los consultados hayan recibido la educación a la que tienen derecho, seguiremos realizando consultas suyo resultado solo respetaremos cuando coincida con el contenido de nuestras miserias.

Otras peteneras de Rafael Alonso Solís

El Careto de Billy el Niño

La farsa del discurso

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Granjas reguladas

18 martes Jul 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Rafael Alonso Solís

La gestación subrogada es la expresión –entre meliflua y sociosanitaria– que se está utilizando en los medios para referirse al uso del cuerpo femenino como fábrica de embutidos. Al parecer, una encuesta en torno a la opinión de los españoles sobre el tema ha dado como resultado que la mayoría del personal está de acuerdo en que se regule. Según más de un partido político, eso es lo que quiere la gente. Lo he oido por la radio, una de estas mañanas, un poco antes o un poco después de escuchar el relato de una mujer asiática que, tras ser secuestrada, tuvo que ejercer de vagina colectiva para el merecido descanso de los guerreros japoneses que volvían del frente, atenazados por el miedo, tal vez ciegos de amapola y bajo la imperiosa necesidad de imponer su poder sobre un cuerpo ajeno. SAM_5213_webPutas militarizadas al servicio de la patria o pellejos migrados donde combinar espermatozides y óvulos para el ejercicio de un supuesto derecho. En la película Asesinato en ocho milímetros, dirigida en 1999 por Joel Schumacher, un detective de poca monta investiga  en los bajos fondos cinematográficos la industria de la pornografía filmada a medida del consumidor, y acaba descubriendo un inframundo de celuloide en el que se matan niñas a puñaladas para disfrute de la sala de cine privada de los millonarios californianos. Cuando le pregunta a uno de los implicados en el negocio que por qué lo hicieron, la contestación es sencilla: “porque podíamos”. Supongo que todos esos encuestados que se han mostrado a favor de la regulación de los también llamados “vientres de alquiler” pensarán en el extremismo exagerado de mi comparación. Claro que no es lo mismo asesinar a una niña en ocho milímetros por un millón de dólares que ser follada por veinte o treinta soldados al día, a cambio de camastros de barracón y comida de supervivencia. Tampoco es equivalente la violación con dirección de escena y cámara subjetiva –como dicen que sufrió Maria Schneider, sin que estuviera previamente en el guión, en El último tango en París– a la creación de granjas de seres humanos, con control de calidad, análisis genético personalizado y paritorios de diseño. Y claro que es diferente la magnitud del desprecio al otro que suponen las fotografías de niños y niñas que la pederastia organizada compran, venden y difunden por las redes ocultas, o los deslices viciosos de las sotanas, si se comparan con las tramas de altura que explicarían las desapariciones de jóvenes y las orgías de sangre que se sospecha han estado sucediendo en la alrededores de las costas levantinas. Si aceptamos que cualquiera dispone de derechos sencillamente porque tiene con qué pagarlos, y que esos derechos incluyen la utilización del cuerpo de una mujer que necesita el pago, estamos aceptando la ética del amo, del pederasta y del putero. Y eso no cambiará por mucho que se pregunte a la gente, se apruebe en referendum, se regule en el parlamento o se bendiga en los altares.

Otras columnas de Rafael Alonso Solís

El misterio de la creación

Recuerdo de Ramón Sampedro

Brujas y serpientes

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Hablando se entienden las gentes

16 domingo Jul 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Cuentos de verano

  Fdez. Muchosálamos

—Ahí estás otra vez, como plantado, viendo como se muere el día. Ni te mueves, ni hablas; ni parpadeas, me creo. Tan mueble como la silla en que te sientas.
—¿Pos qué quieres que hable? No hay nada nuevo. Y lo viejo ya lo tenemos hablao.
—¿Sabes qué pensamiento se me viene a veces, Inacio?
—Claro que no. Cómo voy a saberlo, pero ya dímelo, mujer.
—Pos pienso que mejor te mueres.
—¿Y cómo así, Mélida?
—Pos muerto, vendería esta casa, con su tierra, el trator y los cuatro tiliches miserables que andan por ahí, sin provecho, desperdigaos… Y con los cuartos me iría a vivir a la ciudad, con mi hermana, que me tiene dicho que tiene sitio y ganas. Entraría en un cine de esos bien grandes, con cortinas y asientos de buen paño colorado y lámparas pomposas, y otras lujoserías que siempre quise sentir. Y también me iría una tarde de modas, para comprarme un vestido bonito y ver de encontrar un hombre que me quiera disfrutar, antes de que estas carnes se me molifiquen más, porque tú, Inacio, ya ni eso. Y no es que vaya a quejarme ahora, aunque lo paresca, pero es que casi no me acuerdo del gustito que da que un hombre arrime su piel desnuda a la piel desnuda de una. ¿Me comprendes?
—Pos no sé qué decir. Estoy atontao por la sorpresa. Aunque sí te comprendo, ¿cómo no?, pero ahora me entró una procupasión bien grande.
—¿Cuál procupasión?
—Pos la procupasión de lo que dijiste.
—¿Te ofendí?
—No, no. No es eso.
—¿Pos entonces?
—Pos que ahora que sé lo que sé, y que me doy cuenta de que tienes un plan, bien bueno, se me entró el miedo de que algún día quieras hacerlo verdá y resuelvas que ya viví lo bastante.
»La inorancia impide la procupasión, pero esa ya no es posible y en adelante voy a tener que vivir alarmao.
—Pos no debes. Pensé que me estaría bien que te murieses, pero sin tener que quitarte la vida.
—¿Y cómo entonces me voy a morir?
—Así, porque sí, nomás. No le des una vuelta y otra. Son cosas que se piensan sin pensar y que no van a suceder…
—Pero tu plan es bueno…
—Eso no se puede esconder. Además, no sé si notaste que don Povedano me anda siempre rondando con la misma canción, que ya me la aprendí de tanto oírsela.
—¿Cuál canción?
—Que si bien arregladita cualquier varón me miraría deseoso, que ando encarroñando los pocos años que me restan de gracia ente gumarras y verracos, que te persuada para que le vendas lo nuestro, que…
—Ya para, mujer, que le pillé el argumento a la copla. Y lo que ha de hacer don Povedano es dejar que de los asuntos ajenos se ocupe el prójimo, y él de los de él. Nomás.
Eso le di a entender, pero solo con un gesto. Sin hablar ninguna palabra. Pero las cosas que una oye las oye. Eso no se puede borrar.
—Hiciste bien. Es mejor no dar bola a quien te la puede quitar.
—Entonces lo dejamos ahí.
—No se va a poder, Mélida. La procupasión que tengo no se va porque uno quiera que se vaya. Yo creo lo que dices, así lo que me va bien y lo que no. Pero creo además que las personas se mudan los pensamientos como el aire se muda el curso, y con la muda vienen pensamientos nuevos y antiguos, y los pensamientos traen intenciones viejas y nuevas.
»Pero ya sé cómo hacer.
—Mira, Inacio, si para que te mueras tuviera que matarte yo o hacer el encargo, ya lo habría hecho, ¿no ves? Así que olvida lo que dije y di a tu procupasión que se vaya.
—Es más fácil recomendar que hacer. ¿No me escuchaste?
—¿El qué?
—Dije que ya sé cómo hacer.
—¿Para morirte?
—No, para que hagas tu plan y mi procupasión se vaya.
—Siempre supe que eras listo, Inacio. Y si te dije lo que te dije no es porque no seas listo, o trabajador, que también eres, o bueno, que te sé bueno. Pero aburrido, Inacio.
»Cuéntame pues la ocurrencia.
—Pos yo me sé que aunque dices que mejor me muera, en verdá no es que quieras que me muera, lo que quieres es lo otro. Aquí va el remedio: nos vamos al escribano para que ponga todo sobre papel de ley, bien formal y
con buena letra de la carigrafía oficial, para que naide en adelante pueda negar la justedad del documento.
»Tú te quedas con el escrito y yo sin la procupasión.
—¿Y que tiene que escribir el escribano?
—Que la casa, el trator, la tierra, los aperos, los animales —menos la Clara— y todo lo demás que hay, menos algunas herramentas que necesito, pueden ser vendidas por la Mélida Gutierres Ocelote y disponer del biyuyo que resulte a su razón y querer, sin la necesidá de que yo, el Inacio Garrote Gil, me tenga que morir. Ya está.
—¿Y tú?
—Yo me quedo vivo, si no te importa.
—Vivo ¿pero adónde?
En la cabaña de la Media Luna. Don Pedro consentirá feliz que me instale. Me dice uno de cada tres días que por qué no me quedo a vivir allí, que cuando estoy —que es uno de cada siete— él duerme más tranquilo. Y con lo que yo gano, para mí y para la Clara nos ha de valer y sobrar. Tú haces tu plan y yo pondré esta silla en el porche de la cabaña para ver, cada día —sin ninguna procupasión— con la Clara tumbada a mi costao, como se marcha el sol, tal como ahora lo hace, por ese mesmo cerro.
—Menos el jueves y el domingo, que te vas a la taberna del Escopeta a jugar a las cartas con el Isaías, el Lope, y el Esquinao.
—Así mesmo. Al Truco del clavo, con una baraja española.
—¿Harías eso por mí, Inacio?
—Lo haría por mí.
—¿Cuándo vamos al escribano?
—A tu antojo, que tuyo es el plan.
—Eres un buen semejante. A lo mejor algún día te echo de menos. Aunque no creo.
—Precavido soy, nomás, mujer.
»También yo, si se da, me anime a probar otra hembra, que el tanto conocer no es bueno para desear.
»Está bien que las gentes hablen para conocer los pensamientos de cada quien y acomodar las intenciones de uno y otro.
—Otra vez tienes razón, Inacio. ¡Vaya que sí!

Café de Ruiz. Madrid,
11 de junio de 2017

SAM_0798_web2

Enlace relacionado:

El hermano

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

El misterio de la creación

09 domingo Jul 2017

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Rafael Alonso Solís

Cuando uno comienza a recordar los detalles de la infancia como si solo hubieran ocurrido unos días atrás, todo se asemeja a un anuncio de la vejez o el renacimiento. Cada suceso se manifiesta con una especie de incertidumbre sugestiva, con un cierto aire desvaído, resultado, quizás, de su lejanía. Al mismo tiempo, sin embargo –y sin que eso resulte contradictorio–, algunas cosas nos resultan tan sólidas y tangibles como el fresco que la realidad temporal nos muestra iluminado delante de los ojos. Sabemos que algunos acontecimientos, algunos tonos y algunas imágenes del cuadro son ciertas, porque como tal las recordamos, pero también que a la banalidad sinuosa de la memoria se ha unido, como el ruido que hace el cosmos al nacer y desenrollarse, la fuerza de la palabra, el poder creador del verbo, tal vez como al principio, y ha reescrito todo, ha añadido colores que a lo mejor no estaban ni siquiera inventados cuando las cosas sucedieron por primera vez, para que al bajar el telón pudiera surgir una escena tan nueva como las que están descritas en los libros que aún no han sido imaginados, en las películas que aún permanecen sin rodar o en los montajes que todavía descansan en la mente dormida del autor. Podemos tener la sospecha de que la vida se encontraba en la estantería de una biblioteca informe, inmensa e infinita, puede que con los capítulos desordenados, las páginas en blanco, los versos sin definir, la rima desconcertada y dispersa. Pero todo estaba ahí, todo descansaba en ese espacio intangible en que el acto y la potencia danzan juntos sin saberlo, al ritmo de una música que se crea a sí misma a medida que se le van despertando los sentidos a los violines y los tubos del órgano se limpian de hollín. La vida era también, en sus inicios, un espectáculo que se bastaba para complacer al espectador, que de hecho la vivía desde dentro y la contemplaba, no desde el patio de butacas, sino desde el fondo de la trama, pasando de un papel a otro a medida que recordaba –también aquí, también en esto– el lenguaje de cada personaje, el tono de voz con que reflejaba el miedo o el gozo, la gracia o la torpeza con que movía los brazos, pescaba corales, cabalgaba grifos o alanceaba molinos de viento. Cuando, al cabo del tiempo, se revisan los recuerdos uno no sabe a ciencia cierta si la memoria estaba ahí ya entonces, mucho antes, quizás, de que estuviéramos nosotros para darle nombre y sentido, y se cargaba y vaciaba de acuerdo a ciclos en los que el amanecer, el crepúsculo y los latidos del corazón no eran otra cosa que variaciones rítmicas de un mismo sonido. Y puede que las cosas, que únicamente fueron cobrando y perdiendo sentido a medida que crecían y se multiplicaban, terminen por perderlo del todo, dejándonos entender que la nada no es otra cosa que el tejido natural de que están hechas.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...
← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Artículos publicados

Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Madrid por las nubes: Antonio Palacios y Joaquín Otamendi
El Retiro era una fiesta
Una marea roja inunda las calles de Madrid: Carrera de la Mujer 2025
Protesta perruna frente al Congreso de los Diputados.
Maratón de Madrid 2025
23 de Abril: fiesta del libro.
La Bureba, el paraíso perdido en Burgos. La pobre santa Águeda ya no necesita cruzado mágico.

Carrera de la mujer 2024 en Madrid

Maratón de Madrid 2024


MISTERIOSO ASESINATO EN VALLECAS

Meterse en los charcos

  • Avatar de Ángel Aguado Ángel Aguado
    • Viaje a la Mancha: Dulcinea nos espera
    • 8 de marzo: gritos para no gritar de horror
    • Le Petit Prince: encore une autre fois
    • Doña Emilia escribe a don Benito
    • Ya queda menos para la San Silvestre 2026
    • Navidad 2025: ¡Felicidad! Vete tú a saber dónde te metes
    • Ezequías Blanco, desde Getafe al universo
    • Jackson Pollock y Andy Warhol en el Thyssen
    • Quijotes
    • Matisse y Madrazo en Madrid
Sostiene Pereira

Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022

Meterse en los charcos

Vicente Rojo, el último romántico

Leer a Jesús Torbado

Leer a Jesús Torbado, periodista, escritor y viajero

JESUS TORBADO, PERIODISTA Y VIAJERO

Leer a Richmal Crompton, la autora de Guillermo Brown

Richmal Crompton, la creadora de Guillermo Browm

LEER A MARÍA MOLINER Y SUS FURIOSOS VOCABLOS

Leer a Juan de Yepes Álvarez

Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester

Leer a Rubén Darío

Leer a Rubén Darío

El Príncipe de las Letras Castellanas

Berenjenas con Gambas, la memoria gastronómica-lectora de Manuel Vázquez Montalbán

Berenjenas con gambas

Manuel Vázquez Montalbán, In Memoriam

Leer a Rafael Azcona

Humor negro para reírse de la vida

Leer a Azcona, leer guiones de cine

Leer a Carmen de Burgos

Leer a Ferlosio

Leer a Ferlosio

Viaje con Aramburu por la esritura

ENA: Una reina y un machote

¡Pero que público tan tonto tengo!

Tamara Cifuentes

Las chicas sólo quieren divertirse

Vivan los novios

Rosario y Alfonso.1950

MILENIO, el último Carvalho

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

Homenaje a Ángel Cabrera en el MNCN con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento

60 aniversario del fallecimiento del zoólogo Ángel Cabrera

Vicent, el magnífico

Vicent, el magnífico

Manuel Vicent, periodista y cronista de la Transición

Al Caudillo le han dado el paseillo

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

GALÍNDEZ, asesinado por Trujillo

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franco fusiló al general Batet por mantenerse fiel al orden vigente

Al general Batet Franco lo fusiló por su lealtad republicana

Niñas al salón que el Sabina está en la ciudad

La poesía valiente de Pascual Izquierdo

La derechuza

La derechuza

Esa mirada con que premian tus ojos mi deseo

Mujeres luchadoras por la igualdad

PATAGONIA, XXII Premio de novela Ciudad de Salamanca

Ángel Cabrera Latorre

Los Olvidados

PREMIO TIFLOS 2017

Leonor Izquierdo, el amor de Machado

Un torturador franquista: Billy el Niño

El careto de Billy el Niño

Luis Montes

Guggenheim: un veinteañero

Ángel Cabrera Latorre, un zoólogo universal

Madrid asediado, 80 aniversario de las Brigadas Internacionales

Queridos míos

George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
15M 2011en la Puerta del Sol.
15M 2011en la Puerta del Sol.
Aurora, poetisa
Aurora, poetisa
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
Emilio Pascual
Emilio Pascual


Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022
El cerro del tío Pío

Perdedores: ganador del premio TIFLOS 2017 de cuentos. Obra de Ángel Aguado López. Orgazanizado por la ONCE, Editado por Edhasa-Castalia

PATAGONIA: XXII Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2018. Obra de Ángel Aguado López, editado por Ediciones del Viento

PERDEDORES, Premio TIFLOS 2017 de cuentos
Follow Escaparate ignorado on WordPress.com

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Escaparate ignorado
    • Únete a otros 92 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Escaparate ignorado
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...
 

    %d