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ALLONS ENFANTS DE LA PATRIE!: Federico el Grande, El Caníbal, el módulo de aterrizaje y la Victoria de Juan Sebastián Elcano

14 domingo Jul 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 2 comentarios

Gabriel de Araceli

            Allons enfants de la patrie le jour de gloire est arrivé…

      Todos tenemos dos patrias: la de nacimiento y la francesa. Aunque la Francia fuera arrogante en el trato que hizo, en febrero de 1939, a los republicanos españoles; a pesar del colaboracionismo antisemita de Petain y de su ministro Pierre Laval (primer ministro del régimen de Vichy, refugiado en España en mayo de 1945. Franco lo detuvo y lo entregó a las autoridades gaullistas, que lo fusilaron sin piedad ese mismo año. Su Excelencia quería redimirse de su colaboracionismo con el nazismo y se apuntó, la doblez hipócrita de los tiranos, a la victoria de los aliados entregando a un perdedor); a pesar de que sólo en 2017 se homenajeó a los republicanos españoles, alistados en la Columna Leclerc, que liberaron París, en agosto de 1944; a pesar de los terroristas de la OAS que se refugiaron en España: a pesar del ogro Jean Marie Le Pen y de su hijita Marine; a pesar de todas las medidas con las que el primer mundo impide que los desheredados y miserables del tercer mundo puedan acceder al estado del bienestar.

      Quizás sea porque los enciclopedistas abrieron al pensamiento el espíritu crítico; o porque Voltaire bramaba contra la hipocresía de los jesuitas; o porque los jacobinos, en su afán revolucionario, transmutaron el orden realista; o quizás sea porque les copains d’abord fuera lo primero para Georges Brassens; o porque je t’aime, moi non plus nos enamoró a millones de adolescentes sin saber qué coño era eso del non plus, o de que el orden se impuso aquel mayo del 68 en París…

      Así que, gracias a la France, le 14 de juillet, por lo que la cultura gabacha ha aportado al beneficio del pensamiento universal.

Vive la France!

      Aux armes citoyens, formez vos bataillons, marchons, marchons qu’un sang impur abreuve nos sillons.

14julio_paris

Le 14 juillet 2019 à Paris

FEDERICO EL GRANDE

      La pasada que le metió el gran Federico Martín Bahamontes (en realidad se llama Alejandro y ha cumplido ya sus primeros 91 años) a Roger Riviere subiendo el Puy de Dôme, un col hors categorie en el Macizo Central francés, el 15 de julio de 1959, contra-reloj individual, le valió para ganar el Tour de Francia. Aún hoy, 60 años después, no se ha batido el tiempo empleado en la ascensión por el gran Federico (en realidad se llama Alejandro). Y Riviere no era cojo, no. Llegó a ser recordman de la hora y ganar numerosas etapas en las grandes vueltas. Lamentablemente, una fatal caída en un descenso lo dejó en una silla de ruedas y su salud se deterioró irremediablemente. Falleció con 40 años.

     1959-07-13-Miroir_des_Sports_bahamontes

       Federico el Grande (en realidad se llama…) corría en un equipo italiano, el Tricofilina Coppi, que anunciaba un fijador de tupés para hombres guapos. Aquel día parecía un extraterrestre pedaleando sin levantarse del sillín, un astronauta levitando sobre el asfalto (a tramos sí, a tramos tierra apisonada) del Puy, fija la mirada al frente, un torbellino dejaba a su paso arrastrando la admiración del público de las cunetas, con sus caracolillos encumbrándole las sienes, como si fuera el protagonista de un film de Roberto Rossellini. Quizás porque el gran Fausto Coppi le convenció de que lo suyo era la general y no la montaña. Aquella leyenda apócrifa de la parada en lo alto del Col d’Aspin para tomarse un helado, sobrado de fuerzas, mientras los demás agonizaban en el ascenso con mucho retraso… La verdad era que se le habían roto dos radios de una rueda y tuvo que esperar a que llegara el coche auxiliar, pilotado por Coppi, que ascendía torpemente por las carreteras pedregosas de los Pirineos, para cambiarle la rueda.

       Federico El Grande se despedía a primeros de julio de su amada Fermina y se marchaba a las Galias. Ya no la vería hasta primeros de septiembre. Había que ganarse las habichuelas y la castidad conyugal se imponía si querías subir al pódium del Parque de los Príncipes, en París. Federico El Grande se convirtió en un héroe nacional, el recibimiento que le obsequiaron en su Toledo aún se recuerda. No ha habido otro igual en sesenta años.

      Para el franquismo, aquella victoria fue una recompensa inesperada. La propaganda del régimen se dio un festín pantagruélico utilizando la imagen laureada de Bahamontes. Se enmascaraba así la terrible situación financiera que vivía el país: al borde de la bancarrota, la devaluación de la peseta, la llegada de los ministros tecnócratas al Pardo y el plan de estabilización económico. Las fiestas siguieron unos meses más. En diciembre, el 21, el Caudillo se dio otra alegría recibiendo nada más y nada menos que al presidente de los USA, Ike Eisenhower. No le importó nada que Eisenhower fuera masón. ¡Qué bonita aquella foto del comandantín abrazando al gigante Eisenhower!, las sonrisas impostadas del general de la CIA, Vernon Walters, y del super ministro Castiella, que llevaba tiempo renegociando los acuerdos infamantes firmados con Washington en 1953 sin conseguir éxito alguno… La visita duró un día. Mucho menos que el Tour de Francia, pero se le dio aún mucha más publicidad.

      Pero todo eso le importaba poco al Gran Federico, que siguió aún varios tours obligado a ganarse el jornal demarrando como un cohete por los cols hors categorie franceses.

 

EL CANÍBAL

       El 20 de julio de 1969, Eddy Merckx ganaba la 22ª etapa del Tour de Francia, contra-reloj individual de 37 Km entre Créteil y París. Era su primer éxito en el Tour. Eddy Merckx nació en Meensel-Kiezegem, Flandes, apenas un mes después de acabar la 2ª Guerra Mundial. Es hijo de un frutero que se trasladó a Bruselas con la familia en busca de un porvenir mejor. El niño Merckx tuvo que batirse en otro ambiente y con otro idioma, en esa dualidad hostil franco-flamenca que rige la co-habitabilidad del reino de Bélgica, Balduino y Fabiola en el trono del 69. Quizás por eso Eddy fue tan duro y tan agresivo sobre la bicicleta y no le valía más que la victoria. Porque, como Federico el Grande, tenía que llevar un jornal a su casa a diario. Entonces los equipos pagaban poco. El corría en un equipo italiano, el FAEMA, una fábrica de cafeteras. Y ganaba siempre porque necesitaba los premios de las carreras, ganaba todo con ese genio indómito de fiera agresiva que corría para triunfar. Giros, Tours, Milán-San Remo, París-Roubaix, Vuelta. Hasta el récord de la hora batió, sólo superado muchos años después gracias a la tecnología de las ruedas lenticulares y el carbono. Por eso le dolió muchísimo que tres meses antes del Tour, en abril de 1969, cuando arrasaba en el Giro con apenas 23 años, fuera descalificado por un extraño caso de doping.

    eddy-merckx-world-champion-795x1024 Aquella sanción derivó en un incidente diplomático entre los organizadores italianos y el gobierno belga. Se habló de venganza, de la mano negra de la mafia, de irregularidades en los procedimientos de toma de muestras, de… Hubo más sombras que luces en aquella descalificación. Pero el gran Eddy Merckx salió fortalecido y se vengó a lo grande dos meses después en el Tour, machacando sin compasión a todos. Ganó a Roger Pingeon, segundo clasificado a 17’54”, a Poulidor (+ 22’13”, el eterno segundón, un hombre huraño y antipático, que, sin embargo, era muy popular en la Francia del ciclismo), al grandísimo Felice Gimondi, ganó a Gandarias, al grandísimo Joaquim Agostinho. Al ganador del año anterior, Jan Janssen, un dolido corredor con pinta de profesor existencialista de la Sorbonne, le metió 52’56” en la clasificación general. Merckx ganó a todos. Fue el comienzo (ya había ganado un Giro e infinidad de carreras, incluso de pueblo, a las que iba por aumentar su palmarés anual ante la mirada incrédula de los globeros, a los que disputaba los esprines por las calles adoquinadas de Gante, de Antwerpen (Amberes), de Maastricht) de su mando absoluto en el ciclismo a lo largo de una década, de su depredación, todo para él. No aguantaba ser segundo. El gran Eddy Merckx y su mirada asesina: el Caníbal.

 

APOLO XI

      Y el mismo día que Eddy Merckx se enfundaba frente al Arco del Triunfo parisino todos los maillots posibles del Tour (el amarillo, el blanco, el de la montaña, el verde…), un poquito más lejos un hombre pegaba un saltito que marcaría un hito en la historia de la humanidad. Armstrong pisaba la Luna.

      «Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad» se le escuchó al astronauta decir entre imágenes televisivas borrosas, en blanco y negro y con un sonido lleno de interferencias galácticas. Hay que pensar que cualquier teléfono inteligente actual tiene más tecnología y desarrollo informático que el proyecto Apolo entero. Nos apoyamos en los hombros de los gigantes que nos antecedieron, aquel pequeñito paso de Armstrong.

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     Era el 20 de julio de 1969, el módulo de aterrizaje del Apolo XI se posaba sobre la superficie lunar. Aldrin sería el segundo en llegar, un consuelo. Pero el que se aburrió como una ostra fue el tercer hombre, Collins, allí solito en el módulo de mando, venga a orbitar sobre la cara oculta sin estampar su huella en el mar de la tranquilidad, sin una mala roca que traerse de recuerdo en la mochila. A veces la vida es esquiva, tan cerca y no alcanzar la gloria de pisar la Luna. Aunque lo realmente bello fuera la vista del planeta azul, aquella foto que tomó Collins, o Aldrin, o Armstrong de la Tierra desde el satélite pálido.

      Richard Nixon, el tramposo, presidente desde el 20 de enero de ese año, les felicitó en nombre del género humano. Le faltaban tres años para el Watergate, pero USA había ganado la batalla del espacio. Ya nada sería igual, o sí: los B-52 siguieron bombardeando sistemáticamente a los charlies, los vietcong, por encima del paralelo 17; la CCCP, o URSS, como se quiera, aplicaba su mano de acero en la recién invadida Checoslovaquia; a Kissinger, un maestro en la aplicación del terrorismo de Estado, le dieron en el 73 el Premio Nobel de ¡la Paz! Gadafi se hacía con el poder en Argelia. Y de origen alemán, como el secretario de Estado favorable al uso indiscriminado del agente naranja y el napalm, era también el ingeniero que desarrolló los inmensos cohetes propulsores Saturno V que llevaron al hombre a la luna, Werhner von Braun, un genio de la técnica aeroespacial, que desarrolló las bombas V1 y V2 que aterrorizaron Londres y Antwerpen a partir de 1944, y se alistó, dicen que a su pesar, a las SS. Pero qué importaba eso si los Estados Unidos estaban en la Luna.

      Y en España, qué. Pues un poco antes del Tour, el 4 de enero de 1969, España entregó su colonia Sidi Ifni a Marruecos. Macías, un “marxista-hitleriano” y dictador guineano rompía relaciones con la metrópoli apenas cuatro meses después de obtener la independencia, en febrero. Y mientras Merckx ascendía el Galibier, su excelencia el jefe del Estado y Generalísimo de los ejércitos firmaba birdies (uno bajo par. No eran sentencias de muerte, no, esas llegaron después) en el Golf de la Herrería, en El Escorial, a la sombra de Felipe II. También le dio tiempo a cesar a Castiella, en octubre, como ministro de Exteriores. Le sucedería Gregorio López Bravo. El Opus al poder que sus hijos ya están en él. Carrero se imponía como delfín del césar visionario.

 

PRIMUS CIRCUMDIDISTE ME

      El 20 de septiembre de 1519 parte de Sanlúcar de Barrameda una expedición compuesta por cinco naos y 265 hombres, comandada por Fernando de Magallanes y al servicio del rey consorte de Castilla Carlos I, nacido en 1500 en Gante (donde Eddy Merckx disputara 450 años después a los globeros gordos los premios de la montaña). La verdadera reina era su madre, Juana, que lo fue hasta su fallecimiento en 1555. El emperador Carlos apenas si fue rey titular un año, hasta 1556, cuando abdicó en favor de su hijo Felipe II. El objetivo comercial de la expedición era buscar una ruta que llevara, siempre la proa a poniente, hacia las islas occidentales y poderse lucrar de las riquezas que aquellas tierras lejanas producían. El 12 de enero de 1520 la expedición de Fernando de Magallanes se adentraría en el estuario del Río de la Plata creyendo que lo hacía en el océano Pacífico. El paso hacia el Pacífico estaba, sin embargo, mucho más al sur.

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Juan Sebastián Elcano

      Fernando de Magallanes falleció el 15 de abril de 1521, en una reyerta contra un reyezuelo tribal de lo que después fueron las Islas Filipinas. Y el capitán superviviente de aquella aventura, el vasco de Guetaria Juan Sebastián Elcano, completaría la primera vuelta al mundo con apenas 18 hombres de los que zarparon de las costas gaditanas y al bordo de la nao Victoria. Una aguja de marear (una brújula), un sextante para tomar la altura solar al mediodía (los cronómetros marinos aún no existían) y unas cartas marinas llenas de imprecisiones era toda la tecnología que utilizaron aquellos héroes marinos que circuncidaron el orbe. Ni GPS, ni whatsapp, ni Facebook, ni teléfonos por satélites, ni siquiera un saco de patatas para prevenir el escorbuto, luchando contra las tempestades terribles del Pacífico, contra maremotos, contra tsunamis, con el afán de vencer. Si el Apolo XI fue un acontecimiento mundial, la llegada de la nao Victoria, el 8 de septiembre de 1522 y su capitán Elcano (fallecería apenas tres años después, en la mar que le daría la gloria, el Pacífico) apenas si despertó en su arribada un sentimiento de desconfianza, o de prevención, contra aquellos piojosos y esqueléticos marinos que acababan de dar la primera vuelta al orbe conocido.

 

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José Caballero Caballero, exiliado republicano, héroe de la Resistance, Caballero de la Legión de Honor y participante en la liberación de París. Vivió en Annecy, Haute Savoie. Fallecido en 2014.

     Juan Sebastian Elcano, los brigadistas de la Columna Leclerc, Fede Martín Bahamontes, Eddy Merckx, Armtrong, Aldrin y Collins: Nous entrerons dans la carrière. Quand nos aînés n’y seront plus. Nous y trouverons leur poussière. Et la trace de leurs vertus.

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Orgullo Gay en Madrid: ¡Bésame, bésame mucho!

01 lunes Jul 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Texto de Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

    …Viaje con nosotros a mil y un lugar. Viaje con nosotros a Atocha y Chueca y disfrute del gusto que da besar, disfrute con lengua húmeda. No se corte. Quien compra nuestro billete compra la felicidad…

      —A algunos les jode ver a los demás felices.

      —Sí, hay mucha reprimido, mucho impotente mental, mucha intolerancia, mucha inquisición genital.

      —Eso de comprobar que otros comparten y disfrutan del amor no le gusta al facherío. Y ponte cremita solar, cariño mío, que te vas a quemar las tetillas, esas que se comerán los angelitos del cielo, que pega mucho sol aquí, en la calle Pelayo.

      —Parece que el miedo ha conquistado tus ojos negros, profundos y templados, paso a paso —le dice Popotxo a Boris y con una lengua de medio metro le come los entresijos, incluso las gallinejas.

      —Mi corazón salvaje y estepario lamió poemas caídos de tus labios, paso a paso.

      —Qué va a ser de ti, qué va a ser de mí, paso a paso, paso a paso, paso a paso…

Cabalgata Orgullo, Madrid, 2008

      A todos el cutis se nos caerá, más pronto o más tarde a todos igual. Algunos ya en la cuna lo tienen fatal, ni novia ni novio, nadie los querrá ni ahora ni en toda la eternidad. Ponte cremita, ponte la cremita ya. Dentro de cien años, tú no lo verás, será muy gracioso, todos igual, no querrá tu momia Madrid ni Teherán, irás al infierno por siempre jamás, seco como un esparto sin poder follar, ponte cremita, ponte la cremita ya…

      Y Boris extendió cremita sobre el hombro de Popotxo, medio desnudo que iba por el calor de crematorio de julio en Madrid.

      «¡Ay, qué bien eso de tener alguien que te dé cremita por la espalda!» pensaba Popotxo en la calle de Pelayo, recuerdo a aquel rey godo del que poco se sabe, convertido en baluarte de la Reconquista por la España imperial: ¡Arriba escuadras a vencer que en España empieza a amanecer!

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Tigresas, leones, todo quieren ser los campeones…

      —¡Esto es pecado mortal! ¡Y con lengua, con lengua viperina, magreándose las entrepiernas! Una indecencia, un atentado, un desafío a la memoria del Caudillo, un crimen contra los valores cristianos de occidente. ¡Me cagü’en la puta que parió a esos judíos rojos! A esos judeo-masones comunistas que vendieron la decencia de las rectas costumbres carpetovetónicas católicas al vil metal del bolchevismo maricón por un puñado de concejalías —contemplando a la pareja desde una esquina de la Plaza de Chueca, Santiáguez, el Facha, bramaba al alcalde por el espectáculo del Orgullo Gay, Madrid 2019.

      —¡Pero bueno, adónde vamos a llegar con tanto mariconeo! Se han perdido los valores cristianos. Aquí, en Madrid. ¡Para colmo! ¡La capital del imperio de Felipe II! Con todos estos tíos en pelota picada sobándose el trasero. ¡Santo Cristo de Medinaceli!

         Iracunda y terrible la mirada de Santiáguez el Facha dirigada a la calle Pelayo, le petit alcaldé bajó los ojos temerosos esperando una reprimenda.

       —¡Haz algo! ¡Por dios!, alcalde, haz algo, ¡chiquitín mío! Pon dos rojigualdas y un crucifijo gigante ahora mismo en el ayuntamiento. ¡Y quita esa mariconada del arco iris! ¡Y deja quieta en el suelo la puta vara de roble de una puta vez! Y déjate de mamandurrias de derechos LGTBI. ¡A tomar por culo todos esos blandos! Que me descompones con ese mariconeo del palito de roble, moviéndolo arriba y abajo, aquí y acullá, adentro y afuerá como si fuera una polla. ¡Coño! ¡Que ya no tienes edad de andar gilipolleando como una mariposa! ¡Que ya eres un hombre! ¿O no lo eres y te tengo que hacer yo un alcalde, sin dudar, un hombre de verdad?

      Sin dudar, iré a buscar, quiero encontrar, si, un hombre de verdad, quiero encontrar, sí, un hombre de verdad, me arrastraré, suplicaré, sí, un hombre de verdad, no sé qué hacer para encontrarlo, a veces pienso que no existe, adoro el ente masculino, yo quiero algo especial y no lo hay, ¡estoy tan solo por las noches! He puesto anuncios en la prensa, no pudo ser, no resultó, nadie llamó. Envidio a todos mis amigos, soy un volcán que está en erupción…

      —No, mira, Santiáguez, cariño mío —dudando le petit alcaldé—, lo tuyo, seguro, que ya lo he hablado con el niño de las nieves, el Citizen Kane ese. ¡No veas que pasón, el Albert está en la ciudad con zapatos de cocodrilo! Y hemos llegado a un acuerdo. En Chueca vas de presidente de distrito, haces lo que te dé la gana, cortas el bacalao, si quieres te lo llevas a la Casa de Campo. Al Citizen Kane, digo. ¡Un órdago claro al mus!

     Santiáguez el Facha mira desafiante al alcalde. «Es tan poca cosa —se dice—, que podría comérmelo crudo. Más tarde, ahora no tengo apetito». Destino chungo, cruel y canalla el de don alcalde, te dan champán y después cazalla.

      Viaje con nosotros si quiere gozar, viaje con nosotros a mil y un lugar y disfrute de las hermosas historias que les vamos a conta. Y disfrute de la amistad de sirenas y de serpientes de mar.

      —Tú pecho es tan cruel como bendito, tu cuerpo, ¡en fin!, babel y laberinto. Qué va a ser de ti, qué va a ser de mí —le suelta Popotxo a Boris.

      —Yo  voy detrás de ti como un lobo, paso a paso tu huella he de seguir, como un lobo voy detrás de ti, paso a paso, paso a paso, paso a paso…

Enlaces relacionados:

Carrera de tacones de la calle Pelayoo 2017

Cabalgata del Orgullo Gay, Madrid, 2016

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Tiago Brandao

28 viernes Jun 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

     HACE UNOS DÍAS EL INTERMEDIO nos alegró la noche al entrevistar a Tiago Brandao Rodrigues, Ministro de Educación de Portugal. También nos dio una profunda envidia. Tiago Brandao tiene cuarenta y dos años, y hace cuatro que es el responsable de dirigir el sistema educativo de su país. Por suerte para él y para sus compatriotas no procede de cofradía política alguna, y es de suponer que tenga ideología, aunque antes que eso parece estar dotado de ideas, imaginación y atrevimiento. Tras licenciarse y doctorarse en Bioquímica en la Universidad de Coimbra, continuó su formación postdoctoral en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols”, en la Universidad Autónoma de Madrid, y en el Instituto de Investigación sobre el Cáncer de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, lo que constituye una carrera política extraña y poco habitual, sobre todo si se compara con los estándares a los que estamos acostumbrados en España. Por lo que cuentan las personas con las que compartió actividad científica en Madrid, Tiago es un investigador brillante, que sigue publicando en la actualidad en revistas de primera línea, y que a una cabeza bien amueblada une un profundo compromiso social. Seguramente su contratación por cualquier universidad española habría sido más barata que la de alguno de sus compatriotas que lucen abdominales marcados, conducen coches de diseño y juegan al fútbol, pero aquí las incorporaciones de cerebros no se consideran necesarias, ya que el reparto se hace en el seno del partido. Es seguro, también, que muchos investigadores e investigadoras españoles estén ahora mismo aportando sus conocimientos y sus esfuerzos en los centros que los han acogido en Europa, América y Asia, mientras las plantillas de nuestras universidades languidecen con el paso de los años, ahogadas por la necedad de la burocracia, las peleas tribales y la ausencia de inversión. Como contó Tiago Brandao la otra noche, en 1974 casi uno de cada dos portugueses eran analfabetos. Tal vez los españoles seamos más tontos que los portugueses, a pesar de nuestra cercanía geográfica y de haber salido de dictaduras paralelas. Sin embargo, hace treinta años que las fuerzas políticas portuguesas, estando sometidas a diferencias y polarizaciones similares a las españolas, fueron capaces de establecer un pacto educativo, en base a priorizar la enseñanza pública e inyectar suficiente dinero en el sistema. En la misma época, en España Felipe González lograba su tercera mayoría absoluta. Más tarde las tuvieron José María Aznar y Mariano Rajoy. Lamentablemente, tras la implantación de la democracia, en España se han sucedido siete leyes de Educación –dos con UCD, cuatro con PSOE y una con PP, la de Wert, que ni siquiera se llegó a desplegar–. El último intento de establecer un consenso y dejar la educación fuera de las disputas partidistas lo llevó a cabo Ángel Gabilondo, siendo ministro, sin éxito alguno. La imagen actual de los partidos políticos, enredados en sus miserias sectarias y negociando bajo los mismos esquemas que utilizan las estructuras mafiosas, no permiten albergar muchas esperanzas.

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Que en España empieza a amanecer

23 domingo Jun 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Gabriel de Araceli

        SECUENCIA ÚNICA. Interior, noche, en una caverna genovesa. Es un lugar húmedo y lúgubre, está todo lleno de ranas que croan y saltan sobre discos duros de ordenador machacados. En una esquina, rezando bajo una foto en blanco y negro, de unos personajes calvos, en calzoncillos, saltando y sonriendo tan felices en una playa remota llena de bombas de plutonio, está el personaje 1, llamémosle ALCALDE, parecido a un bufón de los que pintaba Antonio Moro para su majestad Felipe II. Juega con una varita de roble mientras espera que contesten a su llamada telefónica. La espera se le hace interminable. Por fin alguien, el personaje 2, llamémosle BENITO, contesta al otro lado de la línea. Al personaje 1 le entra pánico, tanto que la varita se le va de las manos y golpea a una rana del cieno, que salta y se posa sobre su hombro.

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El personaje 2 abraza al personaje 1. ¡Ay, qué bonito es el amor! Foto: EFE

ALCALDE

¿Ha llegado Benito? Que se ponga.

    Al otro lado de la línea la respuesta se demora. Se oye una marcha militar con fanfarrias: «…que tú bordaste en rojo ayer. Me hallará la muerte si me lleva y no te vuelvo a ver…» Benito se pone al teléfono.

BENITO (con voz de trueno)

Por España, siempre por España. Dígame, quién es.

ALCALDE

Benito, soy yo, el alcalde

BENITO

Qué alcalde.

ALCALDE

El de Madrid, Benito. ¿Recuerdas que nos conocimos en la verbena de San Isidro, que te regalé la muñeca legionaria que me había tocado en la tómbola? Que firmamos un trato, que me abrazaste como si fuera tu hermano. ¡Jo, qué fuerte eres! Aún tengo moratones en el brazo [rascándose porque la ranita le molesta en el hombro], con esas manos tuyas que parecen de pelotari. ¡Lo que habrán abrazado esas manos!

BENITO (con determinación)

Muchacho, aquí al alcalde lo nombro yo si me sale de los mismísimos. Si no, no.

ALCALDE (acobardado)

Ya, Benito, pero teníamos un pacto. Nosotros os dábamos las concejalías de Hacienda y Ordenación del Territorio y vosotros nos apoyabais en lo del consistorio y echábamos a la vieja esa, a la Manuela… Y a la niña esta que se equivoca tanto y que no dice más que chascarrillos, sí, esa que quiere ir de presidenta a la Asamblea, que también la ibais a votar. ¡Coño, Benito! Haz memoria.

BENITO

Muchacho, yo no me acuerdo de nada, se me olvida todo enseguida. Por cierto, muchacho, lo de cambiar Castellana por Generalísimo y la Gran Vía por José Antonio va en el paquete, ¿no?

ALCALDE

Claro, Benito, Lo que tú digas. Y a Alcalá le ponemos Carrero Blanco, o Arias Navarro, jeje. ¿Te parece bien?

BENITO

Sí, muchacho. Y al Caudillo no lo menéis, que se quede allí, en Cuelgamuros. Porque, si no, me paso por los mismísimos los acuerdos y se me olvida todo de un día para otro. Y lo del orgullo ese de Chueca, a la Casa de Campo, ¿me oyes? ¡A la Casa de Campo! Que ya está bien de aguantar a maricas y a tortilleras por el centro de Madrid, ¡Joder! Que uno es muy macho y mucho español y le tengo que dar esa alegría a mi madre.

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ALCALDE

¡Ay, Benito, hijo, cómo te pones! ¡Qué ordinariez, cómo hablas! Algunas cosas se llevan dentro. El armario cada uno lo llena con lo que quiere. Además, eso no sé, no depende de mí, depende de Pablito, él es el que manda en el partido. Y ahora manda poco. Parece que de lo suyo, nada. No sé qué decirte, no me atrevo.

BENITO

Muchacho, me gustan los hombres decididos. Pablito me la chupa, ya es hora de que sepa lo que es un pacto de verdad. Si quieres ser alcalde tendremos que llegar a acuerdos. Nada de mariconadas. Si quieres ser alcalde, muchacho, nos lo hacemos tú y yo. Y, además, aún tenemos pendiente lo de la Casa Blanca. ¿Recuerdas lo que hablamos de la Casa Blanca?

ALCALDE

Qué Casa Blanca, ¿la de Donald?

BENITO

No, cojones, la de don Floren, muchacho, la de don Florentino. Que queríamos hacer una torre en el Bernabeu de 300 pisos, cambiar el plan de Urbanismo. Llevarnos el estadio a Guadalajara y quitárnoslo de en medio, ¡joder! Que llevamos un año sin ganar nada.

ALCALDE

No sé, de eso del Bernabeu yo… Es que soy del Atleti. Eso lo llevaba doña Espe… tendré que preguntarle. Y ya está muy mayor, apenas si sale de casa. Cualquier día le pillan en un renuncio, que la poli no es tonta. Conmigo no se pone al teléfono, ya no va por la Gran Vía, perdón, Avenida de José Antonio, como una loca saltándose semáforos y aparcando en prohibido. Benito, ¿me oyes? Benito ¿estás ahí?

[Se oye mal. Por la línea, de retorno entra como una marcha militar con fanfarrias: «…formaré junto a mis compañeros que hacen guardia frente a los luceros, impasible el ademán y están presentes en nuestro afán…». Por fin aparece la voz de Benito]

BENITO (contundente)

Pues te pones la camiseta merengue, muchacho, y te dejas de mamandurrias, la de Sergio Ramos, que ese sí que es un machote. ¡Habrase visto, un colchonero como primer edil en Madrid! Y a obedecer, muchacho, a obedecer. Manu militari. ¿Es que no te lo enseñaron en la mili?

ALCALDE (mirando al suelo)

Yo es que no hice la mili, ¿sabes? Me la convalidaron por un máster en Aravaca. Me apunté a un grado on line, a distancia de la Harvard. Emprendedores de West Point, se llamaba. Y en dos weekend, perdón, en dos fines de semana resuelto. Estaba de ministro de Defensa doña Cospe. ¡Jo, cómo me pone doña Cospe!, con esas mantillas, con esas peinetas que se ponía en la procesión del Corpus, muy española y mucho española, aquellos corsés tan apretados que te hacían pecar en solitario, en diferido, pensando cómo iría por dentro, por debajo del brocado negro. ¿A ti no te pone doña Cospe?…

[Se le hace un nudo en la garganta al ALCALDE. Se detiene unos segundos la conversación, quizás haya dicho una irreverencia de la que arrepentirse, piensa. En esa pausa se oye por el auricular una marcha militar con fanfarrias: «…volverán banderas victoriosas al paso alegre de la paz, y traerán prendidas cinco rosas, las flechas de mi haz…» Continúa la conversación el ALCALDE tras un silencio angustioso]

…Eso sí, me salió por veinticinco mil dólares, bueno a mí no, a mi padre. Es que eso de ir a un CIR, con el mosquetón y las guardias no era para mí, un señorito con máster en Harvard. Eso se quedaba para los obreros, para los de a pie, para los de Vallecas. Por cierto, también cambiamos lo de la Asamblea de Vallecas, nos la llevamos a Serrano. ¿Te parece? España necesita emprendedores como yo y como tú.

BENITO

Muchacho, ¿así que no has hecho la mili? Bueno, eso lo solucionamos entre nosotros cualquier weekend, perdón, finde. Conozco una sauna por Fuencarral, que no es Chueca, no señor, no, donde te puedo enseñar la instrucción con un par: izquierda, derecha, izquierda, derecha, un, dos, un, dos, media vuelta. ¡Ar! Te hago un hombre, perdón, un alcalde en un periquete, ya verás lo que vas a disfrutar de soldado rasó. Bueno, también podemos hacerla disfrazados de policías de New York, los dos de negro, como doña Cospe, nos la recordamos in absentia, porque ya está bien de que no haya varones en este país. España necesita hombres viriles, comprometidos con el progreso, que se olviden de eso de la memoria histórica que quieren esos rojeras, esos izquierdistas radicales que buscan el progreso social y el estado de bienestar, erradicar la pobreza, la redistribución equitativa de las rentas, amigos de los refugiados, los derechos y las libertades. ¡Esas mamandurrias de los comunistas! ¡Ya está bien, muchacho, ya está bien! ¡Tú te vienes conmigo a Fuencarral, que te voy a hacer un ALCALDE con mayúsculas! Vas a vivir un pleno a lo grande, muchacho. Y déjate ya de mirar con pena, como pidiendo perdón, muchacho, que tú eres muy español y mucho español.

ALCALDE (temeroso)

No sé, qué decirte, Benito, ¿tú crees que seré feliz? Mejor se lo consulto a Pablito, que es el jefe, que eso de ser alcalde conlleva mucha responsabilidad, ¿te parece? Me escuchas, Benito, ¿estás ahí?

BENITO (gritando)

¡Alcalde, no te oigo! Lo de Fuencarral, seguro, ¿no? Quedamos el viernes que viene. Después hablamos de tu nombramiento. ¿Me oyes, alcalde, me oyes?

ALCALDE (cariacontecido)

Bueno, no sé. Se lo pregunto a Pablito y te llamo. ¿Me oyes, Benito? Apenas si te oigo, me oyes…

La línea se interrumpe, se oyen ruidos espúrios, como si estuviera intervenida por alguna policía patriótica. Suena de fondo, por el teléfono, una marcha militar con fanfarrias: «…volverá a reír la primavera, que por cielo, tierra y mar se espera. Arriba escuadras a vencer que en España empieza a amanecer».

                               FUNDE EN NEGRO, NEGRÍSIMO

 

 

 

 

 

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Volviendo a Chaves Nogales

14 viernes Jun 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

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      Hace poco más de un mes se cumplían 75 años del fallecimiento de Manuel Chaves Nogales, ocurrido sobre la mesa de operaciones de una clínica inglesa, cuando sobrevivía a uno más de sus exilios concatenados. Puede que muchas personas, fuera del entorno de los escritores de periódicos o los amantes de la literatura de campaña, se pregunten acerca del motivo por el que algunos lo contemplamos aún con el respeto que genera lo auténtico. Especialmente en una época en que corren malos tiempos para la lírica, el rock de barrio y el periodismo de trinchera. Tal vez por eso su aniversario haya pasado sin pena ni gloria. Por eso es de agradecer que, al menos, TintaLibre le dedique un recuerdo en su número de este mes. Conocí a Chaves Nogales –y es necesario citarlo con sus dos apellidos para no confundirlo, tanto con políticos bajo sospecha como con periodistas locales situados en el polo ético opuesto– gracias a la lectura de Las Armas y las Letras, de Andrés Trapiello, en la magnífica segunda edición de su libro, publicada en 2010. Como yo mismo escribí en una columna hace casi una década, la mirada que se percibía en las fotografías de Chaves Nogales resultaba rigurosamente coherente con la que él contemplara los acontecimientos que se sucedían en España y en Europa durante la época en que participó en ellos como observador de privilegio, y mostraba a alguien que dotaba de credibilidad a cualquiera de sus escritos. Decía entonces que esa mirada, “ligera de equipaje y casi desnuda”, parecía haberla posado sobre el mundo y la historia por la que había pasado, nada menos que “en medio del final doloroso de una guerra civil o del transcurrir de una contienda mundial”. No me importa repetirme ni plagiar mi sentimiento de entonces, porque Chaves Nogales continúa estando de actualidad –por brillantez, honradez y estilo–, y porque el ejercicio de contrastarlo constituye un instrumento, tanto intelectual como político, necesario. Hay que releer, particularmente en la actualidad, A sangre y fuego, su imprescindible relato del Madrid de la resistencia –la que lleva del “no pasarán” al “ya hemos pasao” de los fascistas de ayer y de hoy–, en el que “los personajes que intento manejar a mi albedrío, a fuerza de estar vivos, se alzan contra mí y, arrojando la máscara literaria que yo intento colocarles, se me van entre las manos, diciendo y haciendo lo que o, por pudor, no quería que hiciesen ni dijesen”. Hay que reconocer, en las imágenes que nos asaltan y nos amenazan estos días, su descripción de los “pistoleritos flamencos y señoritos con rifle”, que hace en La República y sus enemigos, cuando el periodista percibía ataques “a derecha y a izquierda”. Y hay que revisar su preocupación acerca de lo que pasaba en Cataluña, y sobre la estupidez y soberbia de las dos caras del nacionalismo –que, en realidad, son la misma–, y cuya confrontación beneficia siempre a ellas, mientras jode al resto del personal.

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Portada del diario AHORA, del sábado 14 de febrero de 1931, en el que se muestra, dos meses antes de la proclamación de la República, la delicada situación política en la que se encontraba el país. Chaves Nogales figura como subdirector en la mancheta. El periódico pertenecía a Luis Montiel, propietario que fue de la revista SEMANA y del diario deportivo AS, ubicado en el mismo edificio de la Cuesta de San Vicente. Ambas publicaciones sobreviven en la actualidad.

El periodista que estuvo allí

Ángel Aguado López

     Chaves Nogales fue ante todo periodista, un romántico que se veía en el deber de explicar con claridad los acontecimientos que le tocaron vivir en el agitado primer tercio del siglo XX en Europa, sobre todo en España. Su oficio pretendía que el ciudadano tuviera conocimiento de lo ocurrido, que la sociedad pudiera formarse una opinión pública, tan necesaria en el desarrollo de la democracia. Ese gran propósito que inspira el periodismo.

      A veces, sus crónicas resultas inocentes porque le podía la verdad. Su deseo de un país mejor se topaba con la convulsa realidad de un tiempo que terminó en tragedia. En su libro “La República y sus enemigos”, un compendio de sus reportajes como periodista en el diario AHORA, se muestra como un notario de aquella actualidad revolucionaria que todos quería subvertir. Y en ellas se augura ya el trágico final en el que desembocaría aquella experiencia de libertades nunca antes vista en España.

      Llaman la atención las informaciones que hace sobre la revolución de Asturias, octubre de 1934, en las que acusa a los mineros de ser los causantes de los destrozos producidos en Oviedo, quizás mimetizando los excesos producidos por los bolcheviques durante la revolución rusa de 1917. Chaves Nogales se olvida de mencionar en esas crónicas las atrocidades cometidas por los regulares y las tropas legionarias comandadas por el coronel Yagüe y dirigidas desde Madrid por el general Franco. Excesos que aplacó en parte el general López Ochoa, y que le valieron a Ochoa el enfrentamiento con ambos compañeros de milicia y la posterior ejecución por las hordas populares que asaltaron el hospital Gómez Ulla en agosto de 1936, donde se encontraba convaleciente.

 

[EN LA COMANDANCIA MILITAR DE OVIEDO, UN INDIVIDUO QUE DIJO SER PERIODISTA INTENTA MATAR A UN TENIENTE DEL TERCIO

        OVIEDO. 27.— Esta tarde se presentó en la Comandancia militar un individuo que dijo ser periodista y que iba a hacer información de los sucesos. Se le permitió la entrada, y ya dentro de la Comandancia, al encontrarse con un teniente del Tercio, de nacionalidad rusa, se abalanzó sobre él. El teniente sacó la pistola e hizo un disparo contra el desconocido, que quedó muerto. (Un ejemplo de breve redactado por Chaves Nogales informando sobre la situación en Asturias)]

 

      En “El maestro Juan Martínez que estaba allá” relata la experiencia accidental en la que se vio envuelto el artista flamenco Juan Martínez, al que conoce por casualidad en París, en 1934. Juan Martínez y su pareja Sole, bailarina, se vieron atrapados sin quererlo en la revolución bolchevique de 1917, durante un periplo por San Petersburgo, por Moscú, por Kiev, y durante cuatro años lucharon por la supervivencia en mitad de una guerra en la que las atrocidades perpetradas sobre la población por bolcheviques, mencheviques, zaristas y anarquistas dejaron un país exhausto y vendido al horror. Tiempos atroces que desembocarían en el comunismo leninista, el posterior terror estalinista, en el fascismo italiano, en el ascenso del nazismo, en la Guerra Civil española y en el apocalipsis de la 2ª Guerra Mundial.

      El paso del tiempo ha convertido la narrativa de Chaves Nogales en una referencia necesaria para descifrar aquellos momentos intensos de la historia de España. Imprescindible leer a Chaves Nogales.


Alfredo Fernández Alameda, duque de Las Minas

     Es de agradecer que alguien se acuerde de este honrado periodista y humanista republicano, denostado por ambos bandos durante la guerra y referente imprescindible para comprender la realidad de unos hechos relatados con una mirada sin más filtro que el de la sensibilidad, inteligencia y objetividad.


Enlaces relacionados:

La vuelta de Celia Gámez

Diario AHORA, 14 DE FEBRERO DE 1931

Chaves Nogales, reportaje en RTVE

 

 

 

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Morituri te salutant: 75 aniversario del Desembarco de Normandía

06 jueves Jun 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Ángel Aguado López (Texto y fotos)

 Día D, Hora H

—Je t’aime.

—Moi aussi

      Y Paul-Lionel Jospin, maire-deputé de Arromanches-les-Bains declaró a Pauline Grandclement y a Charles G. Stout IV marido y mujer. Se habían conocido justo un año antes, en el homenaje que la Republique Française tributa cada 6 de junio a los héroes del desembarco de Normandía, en Caen, departamento de Calvados.

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Cementerio americano de Colleville-sur-Mer, sobre Omaha Beach. En él hay enterrados 9.387 soldados americanos. El primer día del desembarco se saldó con más de 12.000 víctimas mortales del bando aliado. Las tropas alemanas, atrincheradas, sufrieron en menor medida.

     A pesar de que apenas si contaba con veinte años, el cabo artillero Hermann Krüger*, nacido en Baden-Baden, al otro lado del Rhin, era ya un veterano de guerra cuando la Wehrmacht lo envió a Trouville-sur-Mer, en mayo de 1943. La 43 división del VI Ejército a la que pertenecía, había sufrido una derrota devastadora en Estalingrado en diciembre de 1942. Hasta el mariscal Friedrich Paulus fue hecho prisionero por los rusos. El alto mando alemán, el OKW, decidió dar descanso a los agotados supervivientes del frente ruso destinándolos a las costas de Normandía, un lugar considerado inexpugnable.

     El Abwehr, el servicio de inteligencia alemán dirigido por el almirante Canaris, se hallaba en una profunda crisis provocada por su enfrentamiento con el servicio de espionaje de las SS, de las que el nazi Reinhard Heydrich era el máximo responsable. Dos organizaciones destinadas al mismo fin. Esta competencia permitió a los aliados notables éxitos. Entre ellos la Operación Mincemeat. Fue esta una rocambolesca aventura diseñada por el MI5 para confundir a los alemanes sobre el lugar exacto del desembarco aliado en el Mediterráneo.

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Recordatorio sobre una tumba del cementerio americano de Colleville-sur-Mer

     En abril de 1943, un submarino inglés arrojó frente a las playas de Huelva el cadáver de un supuesto militar, un indigente oculto bajo el nombre de William Martin, víctima de un accidente aéreo (incluso llevaba como cebo un paracaídas sin abrirse) que portaba documentos comprometedores: el plan de desembarco aliado en las costas de Grecia. Las autoridades franquistas recogieron el cadáver y traspasaron la documentación al agente local del Abwehr, que trasladó la información a Berlín. El OKW se tragó el anzuelo. Los aliados consiguieron engañar a los alemanes, que trasladaron el grueso de sus fuerzas hacia la península griega. El 10 de junio de 1943 se producía el desembarco en una Sicilia poco defendida: era la Operación Husky. Las tropas aliadas penetraban en el sur del continente europeo y provocaban el levantamiento de la resistencia partisana contra la Wehrmacht y Mussolini.  El Duce, apresado por los partisanos, liberado de su reclusión en el Gran Sasso en una operación relámpago por los comandos alemanes, fundador de la república títere de Saló, y apresado nuevamente por los partisanos fue ejecutado el 28 de abril de 1945.

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Batería alemana sobre las alturas de Omaha Beach.

     El soldado Charles G. Stout había nacido en Kentucky, el 13 de enero de 1921. El 27 de abril de 1942 se alistó voluntario en el US Army y fue destinado a la compañía F del 507 Regimiento de Infantería, Paracaidistas de la 82 División Aerotransportada. No volvió a ver a su novia de toda su corta vida, Daisy Macdowell, a la que dejó embarazada de un precioso bebé que nacería en noviembre de 1942 y que se llamaría Charles.  Destinado al Reino Unido unos meses después, recibió un durísimo entrenamiento durante dos años antes de que, en su primer vuelo, su Douglas C-47 fuera ametrallado por las baterías antiaéreas alemanas cuando planeaba sobre la vertical de Omaha Beach a las 4 de la madrugada del día 6 de junio de 1944 y falleciera en pleno vuelo. Está enterrado en el cementerio de Colleville-sur-Mer.

     El cabo artillero Hermann Krüger soportaba un estrés bélico que le impedía concentrarse en las prácticas de tiro que a diario realizaba con una ametralladora MG 42, del calibre 7,62, un arma fabricada para matar, por lo que disfrutó de dos semanas de permiso en la pequeña localidad de La Fontaine Saint-Côme, distante dos km de Arromanches-les-Bains. Una mañana de junio de 1943 que paseaba por la playa divisó a Pauline Godot, una muchacha de 18 años que recogía fruits de mer, coquillages descalza sobre la arena. Es decir, vio a una sirena que recogía moluscos, ostras, almejas, chirlas, mejillones… todo lo que podía para sobrevivir de la escasez de alimentos que azotaba la costa de Normandía. Libre de servicio y vestido de paisano, el cabo artillero Hermann Krüger se dirigió hacia Pauline en su buen francés aprendido en su Baden-Baden natal, vecino a l’Alsace, donde iba con frecuencia en su infancia. El cabo artillero Hermann Krüger era un muchacho apuesto, muy alto, con unos ojos azules de mirada triste que cautivó el corazón de Pauline Godot durante los doce meses que pasaron juntos.

     Dwin David Eisenhawer había estudiado pormenorizadamente la acción de guerra de Alhucemas, en la costa del Magreb-el-Aksa, donde fuerzas franco-españolas comandadas por el mariscal Petain y el general Miguel Primo de Rivera, desembarcaron el 8 de septiembre de 1925 y lograron en pocos meses una victoria definitiva contra Abd-el Krim, el jefe de las cabilas del Rif que llevaba años oponiéndose al colonialismo salvaje que, tanto Francia como España, practicaban en el norte de África. Por esa acción de guerra, la Republique Française otorgó en 1928 la Legión de Honor al general de brigada Francisco Franco Bahamonde.

     Eisenhawer, con su estado mayor aliado conjunto: el almirante inglés Andrews Cunningham; el general Patton; los jefes de la Résistance de la Francia libre en Argelia, Henri d’Astier de la Vigerie y José Aboulker, etc., etc., habían diseñado previamente la Operación Torch, el desembarco aliado del 8 de noviembre de 1942 en las costas africanas del actual Marruecos y Argelia, próximas a las de Alhucemas. Ese fue el primer éxito que se apuntó Eisenhawer, al que siguió el descrito anteriormente de la Operación Husky. La preparación del gran desembarco, la Operación Overlord, en las costas francesas requería un esfuerzo inmenso entre todas las naciones implicadas en la lucha contra el nazismo.

     Por su parte, el OKW designó al brillante mariscal Rommel como el encargado de detener la previsible ofensiva aliada en el noroeste francés, a lo que se dedicó en cuerpo y alma durante los seis meses que estuvo al mando y antes de que se viera involucrado en el atentado contra Hitler, el 20 de julio de 1944. El mariscal se suicidará por indicación expresa del Führer en octubre de ese año. El empecinado esfuerzo de Rommel en fortificar y hacer inexpugnable las costas francesas resultó estéril ante la descomunal maquinaria de guerra que se plantó, de madrugada, en las playas de Normandía, el 6 de junio de 1944.

     El cabo artillero Hermann Krüger nada sabía de todo eso. Los paseos de la mano de Pauline por las playas de Arromanches y de La Fontaine Saint-Côme le transmitían una infinita serenidad que le habían transformado el carácter y la salud. Era un hombre feliz, enamorado. Normandía parecía un pequeño paraíso aislado de la guerra, a pesar de que los habitantes del lugar los rechazaran y censuraran a Pauline su relación con un invasor. No fue el único soldado alemán que mantuvo noviazgos con jóvenes francesas. Numerosos compañeros, muchos, de la 43 división también descubrieron que el sabor de los besos de una mujer puede hacerte olvidar el fragor sangriento de la batalla y la proximidad de la muerte. Así pasaron un año. El amor entre Pauline y Hermann se consolidó más allá de las nacionalidades y de las ideas, incluso pensaron seriamente que, al acabar aquel horror, podrían unirse perpetuamente en algún lugar del mundo libre que los acogiera, tener hijos, formar un hogar, verse envejecer mutuamente… esas cosas que piensan los jóvenes enamorados de todo el mundo.

     El Führer se retiró tarde a su dormitorio del refugio de Berghof la madrugada del 6 de junio de 1944. Estuvo viendo una película para evadirse de las terribles obligaciones que tomaba a diario. Evan Braum no le acompañó, nunca dormía con el Führer. Nadie le despertó a pesar de las alarmantes noticias de invasión provenientes de Normandía. Todos temían su reacción a las cinco de la mañana.

     A esa hora, el cabo artillero Hermann Krüger, parapetado en el búnker nº 17 de la playa de Arromanches, miraba perplejo el avance de los 711 barcos que transportaban a miles de soldados y los más de 500 aviones que atravesaban el Canal de la Mancha. Tiró del cerrojo de su ametralladora MG 42 y apuntó a uno de los Douglas C-47 que sobrevolaba la costa normanda, casi a ras de playa.

     A esa hora, el soldado Charles G. Stout estaba a punto de vomitar en la popa del Douglas C-47, posiblemente por la cantidad de efedrina que todos los paracaidistas habían consumido antes de subir al avión. «Los ojos del mundo están sobre vosotros» les había dicho un lloroso general Eisenhower la víspera anterior.

     A esa hora, miles de obuses procedentes de los barcos enemigos impactaban muy atrás de las defensas alemanas. La mala visibilidad y la interferencia de las fuerzas aliadas, muy próximas a la playa, obligó a los 200 bombarderos Boeing B-29 a retrasar el primer lanzamiento de sus destructivas bombas, lo que supuso que prácticamente ninguna de ellas impactara en los objetivos previstos. Y que los búnkeres desde los que se protegían las playas de Omaha, Utah, Gold, Juno y Sword no sufrieran apenas desperfectos. Además, la mayoría de los paracaidistas que iban a ocupar las defensas de la playa de Omaha se vieron lanzados mucho detrás de la retaguardia alemana, con lo que se vieron forzados a defenderse antes que atacar. Los artilleros del búnker 17 lo tenían fácil.

     A esa hora, el artillero alemán Hermann Krüger apretó el gatillo de su machine gun durante treinta segundos, el tiempo necesario para que el fuego de los 500 proyectiles del calibre 7,62 que arrojaba por minuto su ametralladora MG 42, impactaran en el Douglas C-47 que ocupaba la posición de ataque nº 31 de los 43 que conformaba la escuadrilla que había partido media hora antes del aeródromo de Barktson Heath.

     El soldado paracaidista Charles G. Stout, atravesado por dos balazos en el pecho y cabeza, no se enteró de que su Douglas C-47 se estrelló contra el búnker 17 alemán que defendía la playa de Omaha Beach, porque los 17 paracaidistas y los cinco miembros de la tripulación fallecieron en el acto. Lo mismo les sucedió a los defensores del búnker 17, entre ellos el cabo artillero Hermann Krüger. Uno de los pocos que sufrió el fuego enemigo la madrugada del 6 de junio, ya con luz del sol y la playa llena de cadáveres. Hitler se despertó cuando las tropas aliadas habían establecido una cabeza de puente vencedora en la playa de Omaha. El 6 de junio, 12.000 soldados aliados perdieron la vida en las cinco playas que conformaron el puente del desembarco. Dicen que el general Eisenhower lloró amargamente la pérdida de tantos miles de hombres sacrificados para que la humanidad gozase de libertad.

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La segunda cruz corresponde a la tumba del soldado paracaidista Charles. G. Stout, fallecido el 6 de junio de 1944 a los 23 años de edad. Era el primer día que entraba en combate.

     Pauline Grandclement, nacida en 1993, es hija de Yasmine Dubois, nacida en 1965, hija a su vez de Hermine Muriel Godot, nacida en 1944 y fruto de los amores entre el cabo artillero Hermann Krüger y Pauline Godot. A Pauline Godot sus vecinos de La Fontaine Saint-Côme la miraron mal durante toda su juventud. Fue a partir del mandato de François Miterrand, en 1981, que dejaron de hostigarla. Para entonces ya era abuela de su nieta Yasmine Dubois, que en su homenaje llamó también Pauline a la bisnieta. Pauline Godot falleció en 2001 sin recibir jamás una ayuda familiar de la Republique Française.

     El cabo artillero Hermann Krüger nunca supo que sembró un nuevo ser en el vientre de Pauline Godot. Hermann está enterrado en el cementerio alemán de La Cambe, en Isigny-sur-Mer, departamento de Calvados, apenas a quince km. de la tumba del soldado Charles G. Stout

     Charles G. Stout IV, nacido en 1991 en Kentucky, es hijo de Charles G. Stout III, nacido en 1963 en Kentucky, hijo de Charles G. Stout II, nacido en Kentucky en 1942, hijo de Daisy Mcdowell y del soldado paracaidista Charles G. Stout.

     Pauline Grandclement y Charles G. Stout IV se casaron el 6 de junio de 2012 en la mairie de Arromanches-les-Bains. La Republique Française le ha otorgado a Charles G. Stout IV la nacionalidad francesa. Pauline mantiene su apellido de soltera, algo poco común entre las mujeres casadas francesas. Viven en Saint Germain-en-Laye, una población al oeste de París. Suelen veranear en Normandía, donde se conocieron cursando un stage de relaciones internacionales en el pueblo de Arromanches, donde sus dos hijos, Paula y Charles, de seis y cinco años se bañan en la playa de Omaha, aunque ahora no se llama así. Aún se ven en el mar los enormes bloques de hormigón que los ingenieros militares diseñaron a guisa de puerto donde las tropas aliadas desembarcaban el armamento y los vehículos blindados. Los niños construyen en la arena castillos y torres. Pauline los protege del sol con crema de factor 50, es la única protección que necesitan.

*Hermann Krüger era hermano de Rosa Krüger, al que Rafael Sánchez Mazas dedicó su novela del mismo nombre

Cementerio de Colleville-sur-Mer, donde reposan los restos de 9387 soldados aliados.
Cementerio de Colleville-sur-Mer, donde reposan los restos de 9387 soldados aliados.
Vista de la playa de Arromanches con los restos del puerto fabricado con bloques de hormigón en Inglaterra y transportados desde allí por los barcos aliados.
Vista de la playa de Arromanches con los restos del puerto fabricado con bloques de hormigón en Inglaterra y transportados desde allí por los barcos aliados.
Cementerio de Colleville-sur-Mer
Cementerio de Colleville-sur-Mer
Sobre la playa de Arromanches-les-Bains juegan unos niños.
Sobre la playa de Arromanches-les-Bains juegan unos niños.
Vista de la playa de Arromanches, llamada en clave Omaha Beach
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Solo hay una clase de monos que estornudan

02 domingo Jun 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 9 comentarios

    Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

        EZEQUÍAS BLANCO es un chico algo crecidito, eso sí, ex-catedrático de Literatura en el Instituto Puig Adam, de Getafe. Tuvo un pasado de editor de revistas de vanguardia. Se sacó de su chistera la que ha sido sin ninguna duda referencia en la literatura española durante décadas. Aquella fue una revista algo underground, un poco romántica que a veces le enseñaba la lengua a la cultura oficial, razón por la cual se financiaba de filántropos y amantes de la escritura, pero en ella han escrito los mejores autores contemporáneos de la lengua castellana: “Cuadernos del Matemático”.

Ezequías Blanco fotografiado por Evaristo Delgado

       Aunque su verdadera vocación es contar historias verdaderas de esas en las que todo es ficción. Ha escrito un montón de libros de poesía y de ensayo. En el fondo es un reportero de sucesos, que son los que cuentan las consecuencias del comportamiento humano, esos mecanismos indescifrables e imprevisibles que marcan lo errático del individuo. Ya se sabe, todos tenemos un Puertohurraco en el inconsciente que aflora cuando menos te lo esperas. Y, ¡zas!, llega Ezequías y te cuenta lo que ha pasado como si lo hubiera visto con sus ojos. Y el público lector se queda perplejo con las historias de Ezequías.

      Así pasa en su libro “Solo hay una clase de monos que estornudan”, una cosecha de historias de la vida contadas con la pasión del periodista que estuvo allí. Y te pones a leerlo y te enteras, por ejemplo, que el Abilio le toleraba a la Antolina, su legítima, que fuera a fornicar con los jóvenes del pueblo a las eras el día de la virgen de agosto, o el de san Martín: “La Romería de los Cabrones”. Algo, al parecer, bastante frecuente en tiempos no muy lejanos. Porque si el marido no valía para engendrar, de alguna manera había que reproducirse, que un par de manos eran muy importantes en la hacienda familiar. Ya se sabe que Castilla está llena de hijos de Abilios y Antolinas que ¡se parecen tantísimo al tío Pancracio..!

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    Ezequías, un John Lennon mixtificado de reportero de El Caso, de Alfanhui y Delibes va a firmar su libro “Solo hay una clase de monos que estornudan” en la Feria del Libro de Madrid, en el Retiro, el próximo sábado 8 de junio, de 18:30 a 21:30, en la caseta 132, de HUERGA&FIERRO editores. También estará el domingo 9, de 20:00 a 21:30. Y el 16 de 19:00 a 21:00 en la caseta 296.

       Así que no digan que no tienen tiempo para ir a la Feria del Libro y leer a Ezequías. Yo me he relamido un montón con sus cuentos tan monos. ¡Cuando los lean ustedes sabrán lo que es bueno!

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La Feria del Libro el pasado sábado 1 de junio. No todos compraron cinco libros porque no sabían lo de Ezequías. Volverán.

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La vuelta de Celia Gámez

31 viernes May 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 3 comentarios

Rafael Alonso Solís

     A PRINCIPIOS DE ESTE AÑO jugué con el título de una columna para imaginar a Madrid como tumba o incubadora del fascismo. A Madrid, a sus cronistas y a los autores de las letras de sus chotis siempre les ha gustado asumir cierto protagonismo literario, hasta convertirse, incluso, en un género. Tal vez porque, como el Lucero de la Reina Castiza, Madrid tiene querencia por presumir con toses de guapo, que para eso estamos donde estamos, don Ramón. Ya iba para cerca de ocho años que en la Puerta del Sol se había levantado una protesta basada en la indignación y teñida de ingenuidad. Una convocatoria feminista había vuelto a reunir en el mismo sitio a miles de personas, sobre todo mujeres, pero también muchos hombres. En una esquina, frente a una dulcería famosa y cerca de la salida del metro donde aún se venden célebres billetes de lotería, dos adolescentes gritaban convencidas de que Madrid iba a ser, una vez más, la tumba del fascismo, y lo hacían con tanta firmeza que a uno le parecía que era verdad, que iba a ser verdad. Pocos meses más tarde, exactamente el 15 de mayo de este año, me acerqué a Sol con tiempo suficiente para ocupar un buen puesto en la concentración. Pero el tiempo me sobró y tuve que emplearlo en buscar algún rincón en el que hubiera una mínima acumulación de personas. Llegué a pensar que me había equivocado de día, pero no era así. En torno a un par de pancartas trasladadas desde París por un representante de los chalecos amarillos, cuarenta o cincuenta personas desarrollaban una tímida asamblea para recordar tiempos mejores. ¿Qué había pasado entre el 15M de 2011 y el de este año? Mi incapacidad para los análisis políticos me protege de aventurar explicaciones. En cualquier caso, no creo que lo sucedido tenga mucho que ver con la flecha del tiempo. Si tras las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo Madrid no ha sido la tumba del fascismo, sino el lugar donde la serpiente ha puesto sus huevos y los ha estado incubando durante meses, es porque el fascismo tiene muchos más votantes de lo que se cree y ejercen el voto con disciplina, a sabiendas de lo que pueden conseguir con él. Enfrente, basta hacer un recorrido por las redes sociales para comprobar la limitada capacidad para la discusión inteligente de quienes se acusan unos a otros de la responsabilidad de los resultados y prescriben purgas desde el sofá. Ahí suele radicar la diferencia entre la izquierda y la derecha en lo que se refiere a la mejor utilización del sistema. Las elecciones deberían tener dos convocatorias: una para saber qué es lo que sale, y otra para reajustar las promesas a la realidad. Mientras tanto, el mejor análisis de por qué Madrid puede ser el epicentro de la incubación, en lugar de la sartén donde romper los huevos, lo ha hecho un cómico. Y lo ha hecho con toda seriedad._DSC0001b_web - copia

 

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Madrid, tumba o incubadora del Fascismo

 

 

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