Texto de Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

    …Viaje con nosotros a mil y un lugar. Viaje con nosotros a Atocha y Chueca y disfrute del gusto que da besar, disfrute con lengua húmeda. No se corte. Quien compra nuestro billete compra la felicidad…

      —A algunos les jode ver a los demás felices.

      —Sí, hay mucha reprimido, mucho impotente mental, mucha intolerancia, mucha inquisición genital.

      —Eso de comprobar que otros comparten y disfrutan del amor no le gusta al facherío. Y ponte cremita solar, cariño mío, que te vas a quemar las tetillas, esas que se comerán los angelitos del cielo, que pega mucho sol aquí, en la calle Pelayo.

      —Parece que el miedo ha conquistado tus ojos negros, profundos y templados, paso a paso —le dice Popotxo a Boris y con una lengua de medio metro le come los entresijos, incluso las gallinejas.

      —Mi corazón salvaje y estepario lamió poemas caídos de tus labios, paso a paso.

      —Qué va a ser de ti, qué va a ser de mí, paso a paso, paso a paso, paso a paso…

Cabalgata Orgullo, Madrid, 2008

      A todos el cutis se nos caerá, más pronto o más tarde a todos igual. Algunos ya en la cuna lo tienen fatal, ni novia ni novio, nadie los querrá ni ahora ni en toda la eternidad. Ponte cremita, ponte la cremita ya. Dentro de cien años, tú no lo verás, será muy gracioso, todos igual, no querrá tu momia Madrid ni Teherán, irás al infierno por siempre jamás, seco como un esparto sin poder follar, ponte cremita, ponte la cremita ya…

      Y Boris extendió cremita sobre el hombro de Popotxo, medio desnudo que iba por el calor de crematorio de julio en Madrid.

      «¡Ay, qué bien eso de tener alguien que te dé cremita por la espalda!» pensaba Popotxo en la calle de Pelayo, recuerdo a aquel rey godo del que poco se sabe, convertido en baluarte de la Reconquista por la España imperial: ¡Arriba escuadras a vencer que en España empieza a amanecer!

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Tigresas, leones, todo quieren ser los campeones…

      —¡Esto es pecado mortal! ¡Y con lengua, con lengua viperina, magreándose las entrepiernas! Una indecencia, un atentado, un desafío a la memoria del Caudillo, un crimen contra los valores cristianos de occidente. ¡Me cagü’en la puta que parió a esos judíos rojos! A esos judeo-masones comunistas que vendieron la decencia de las rectas costumbres carpetovetónicas católicas al vil metal del bolchevismo maricón por un puñado de concejalías —contemplando a la pareja desde una esquina de la Plaza de Chueca, Santiáguez, el Facha, bramaba al alcalde por el espectáculo del Orgullo Gay, Madrid 2019.

      —¡Pero bueno, adónde vamos a llegar con tanto mariconeo! Se han perdido los valores cristianos. Aquí, en Madrid. ¡Para colmo! ¡La capital del imperio de Felipe II! Con todos estos tíos en pelota picada sobándose el trasero. ¡Santo Cristo de Medinaceli!

         Iracunda y terrible la mirada de Santiáguez el Facha dirigada a la calle Pelayo, le petit alcaldé bajó los ojos temerosos esperando una reprimenda.

       —¡Haz algo! ¡Por dios!, alcalde, haz algo, ¡chiquitín mío! Pon dos rojigualdas y un crucifijo gigante ahora mismo en el ayuntamiento. ¡Y quita esa mariconada del arco iris! ¡Y deja quieta en el suelo la puta vara de roble de una puta vez! Y déjate de mamandurrias de derechos LGTBI. ¡A tomar por culo todos esos blandos! Que me descompones con ese mariconeo del palito de roble, moviéndolo arriba y abajo, aquí y acullá, adentro y afuerá como si fuera una polla. ¡Coño! ¡Que ya no tienes edad de andar gilipolleando como una mariposa! ¡Que ya eres un hombre! ¿O no lo eres y te tengo que hacer yo un alcalde, sin dudar, un hombre de verdad?

      Sin dudar, iré a buscar, quiero encontrar, si, un hombre de verdad, quiero encontrar, sí, un hombre de verdad, me arrastraré, suplicaré, sí, un hombre de verdad, no sé qué hacer para encontrarlo, a veces pienso que no existe, adoro el ente masculino, yo quiero algo especial y no lo hay, ¡estoy tan solo por las noches! He puesto anuncios en la prensa, no pudo ser, no resultó, nadie llamó. Envidio a todos mis amigos, soy un volcán que está en erupción…

      —No, mira, Santiáguez, cariño mío —dudando le petit alcaldé—, lo tuyo, seguro, que ya lo he hablado con el niño de las nieves, el Citizen Kane ese. ¡No veas que pasón, el Albert está en la ciudad con zapatos de cocodrilo! Y hemos llegado a un acuerdo. En Chueca vas de presidente de distrito, haces lo que te dé la gana, cortas el bacalao, si quieres te lo llevas a la Casa de Campo. Al Citizen Kane, digo. ¡Un órdago claro al mus!

     Santiáguez el Facha mira desafiante al alcalde. «Es tan poca cosa —se dice—, que podría comérmelo crudo. Más tarde, ahora no tengo apetito». Destino chungo, cruel y canalla el de don alcalde, te dan champán y después cazalla.

      Viaje con nosotros si quiere gozar, viaje con nosotros a mil y un lugar y disfrute de las hermosas historias que les vamos a conta. Y disfrute de la amistad de sirenas y de serpientes de mar.

      —Tú pecho es tan cruel como bendito, tu cuerpo, ¡en fin!, babel y laberinto. Qué va a ser de ti, qué va a ser de mí —le suelta Popotxo a Boris.

      —Yo  voy detrás de ti como un lobo, paso a paso tu huella he de seguir, como un lobo voy detrás de ti, paso a paso, paso a paso, paso a paso…

Enlaces relacionados:

Carrera de tacones de la calle Pelayoo 2017

Cabalgata del Orgullo Gay, Madrid, 2016

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