Tan bonita como tú

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Agustina de Champourcín

FERIA DEL LIBRO, Madrid, 2024

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes…

—Te parecerá una tontería, que tengo una fantasía desbordante, o que me paso tantas horas leyendo que a veces confundo la realidad con mis lecturas, con mis deseos, pero te aseguraría que, no he bebido ni fumado nada, que conste, que me ha parecido ver entre tanta gente que anda por la feria, entre tanto público, tanto mundo tan diverso y tan plural, un señor ya muy mayor pero muy garboso, que era, que era, sí, el príncipe de las letras castellanas.

Cola para una firma de autor.

—Sí, seguramente esté firmando sus poemas en alguna caseta —respondió socarrón Terry— Y si te acercas con uno de sus poemarios te lo firmará.

—¡Qué bobo eres! Ya sé que es imposible, que todo es soñar, que con los libros imagino lugares donde nunca he estado, que puedo recorrer el mundo sentada en mi biblioteca y charlar con cualquier personaje. Con Gabriel de Araceli, por ejemplo, enamorado durante diez Episodios de su Inés. O con Pepinho Carvallo mientras resolvía el asesinato en el Comité Central. O con el coronel Aureliano Buendía muchos años después de conocer el hielo. O arremeter a todo galope de Rocinante y embestir contra el primer gigante que se pusiera delante… todo es soñar.

Terry la miró con ojos compasivos. Siguieron paseando por la Feria del Libro. Había tanta gente que andar entre la multitud era difícil y ambos revoloteaban por las casetas repletas de volúmenes de todo tipo. El sol pegaba de lleno. En una esquina del Retiro, don Benito, postrado en el sillón que le esculpió Victorio Macho, parecía observar aquella muchedumbre con curiosidad, como si anotara en un cuadernillo apuntes para una nueva Fortunata. Un público juvenil aguardaba largas colas para conseguir el premio del autógrafo como si el autor novel se tratara de un ídolo del rock. Un poco más acá, dos adultos con ojos extáticos se derretían con la dedicatoria de un consagrado.

—Hay tanta oferta que no sé qué llevarme. Tal vez un libro de poesía. Este, sí. Azul.

El librero se lo entregó con amabilidad. Siempre hay un momento para leer a Darío, le dijo.

—Yo me conformo con observar a la gente a través de mi cámara. La cara de las personas es el mejor libro que puedas leer. Si las miras bien enseguida descubres si tienen alma de novela o de ensayo, si son tragedia o comedia, tal vez sean un soneto que les manda hacer Violante, o una crónica de sucesos aún sin resolver; si tienen final feliz o escarban por párrafos tenebrosos de existencias marchitas. La vida de las personas es como las narraciones, algunas están llenas de prosas superfluas y adjetivos innecesarios que sólo añaden confusión al lector, a su existencia. Otras, sin embargo, con pocas páginas han manuscrito una novela colosal.

Emilio Pascual, Ezequías Blanco y Pascual Izquierdo: los tres reyes magos de las letras.

—Yo aún soy romántica. Qué bonita aquella historia en la que Francisca Sánchez encontró al amor de su vida. Fíjate, en la Casa de Campo, una pobre mujer analfabeta. Y él apareció de repente, como saliendo de la nada. Y hasta el final de sus días le recordó, muchos años después de aquel encuentro accidental.

—Eso sólo pasa en las películas, o en las novelas rosa, ya no se llevan. Domina la actualidad informativa, el terror de la evidencia diaria, las guerras, los conflictos genocidas, el pueblo elegido contra el mundo. Putin contra Occidente. El amor es un bien escaso, una fantasía en vías de extinción.

Siguieron recorriendo las casetas, el asfalto escupía el calor sobre los visitantes. Terry retrataba a un famoso en una caseta atestada de libros, casi tantos como el público que aguardaba la firma. Carmelita se refugió en la sombra de un magnolio. Un señor mayor con un traje de otra época se le acercó.

—Perdone señorita, he visto el libro que lleva y me han asaltado los recuerdos, otros tiempos de mi vida en los que fui muy feliz cuando la conocí a ella, a Francisca. Su boca de fresa, sus besos de seda y cayena aún llenan mi corazón marchitado. Su andar ligero a mi lado avivaban mis carnes sedientas de pasión, todo era con ella azul y fuego, vértigo y precipicio. Después… después tuve que regresar a mi país y ya nunca la volví a ver. Sí, ya sé que siempre me guardó en su corazón, aún muchos años después, siempre me tuvo consigo a pesar de la distancia. ¿Quiere que se lo dedique?

—Pero usted es… sí, no puede ser, estoy soñando.

Dudaba si era el efecto del calor, el caso es que aquel caballero era igual que el retrato que aparecía en el interior de la solapa del libro. Y jamás tomaba ningún estimulante que le alterara la percepción de la realidad. ¿Sería o no sería él? Dudaba si fuera algún demente o enfermo que pretendiera algún acercamiento morboso a una chica sola. Pero algo, tal vez la sonrisa galante del caballero, le inclinó a entregarle el libro. Y él, con delicadeza, fueron apenas unos segundos, le escribió unas líneas con un lapicero de grafito y se mezcló entre la multitud de visitantes de la feria. Terry la encontró con cara de sorpresa, en tránsito, como si hubiera visto a un ángel bueno, tal vez a un querubín que escribiera poemas de amor o una canción desesperada.

—¿Estás bien? —le preguntó—, estás pálida, ¿qué te pasa?

—No sé, es el calor que me provoca fantasías. Me ha parecido que me hablaba un poeta. No sé, ha sido sólo un momento, pero… bueno, debería hacer como tú, leer más novelas negras y periódicos, las noticias de Internacional, guerras y catástrofes que asolan el mundo, la política, así no tendría sueños rosas.

Perdió la mirada entre la arboleda del Palacio de Cristal, donde unos novios se besaban. Y fue al abrir el libro que se encontró con unos renglones de letra redondilla bajo la foto de aquel hombre:

 “Esta esencia sutil de azahar de versos que lleva el viento es para una gentil princesita tan bonita, Carmelita, tan bonita como tú. Rubén».


Fotos de Terry Mangino


40 aniversario del cierre del diario PUEBLO

Carmelita Flórez

UN PERIÓDICO CIERRA y el ciudadano queda huérfano de información, del conocimiento de lo que el ejercicio del poder le oculta. Un periódico, la prensa, son los garantes de que los derechos y libertades públicos no sean asaltados por los que detentan la potestad del orden. Con la exposición escrita y contrastada de la actualidad y su divulgación entre los lectores los periódicos mantienen en jaque a los que pretenden trasgredir la convivencia o aprovecharse de los privilegios que les han sido transferidos por votación popular. Ya apenas si quedan periódicos impresos, parecen un recuerdo borroso de un pasado remoto, de otra época en la que eran consumidos con ansias de libertad. Ahora, una gran parte de la información queda en manos de pantallas digitales que emiten fragor ávidamente consumido por el ciudadano ignorante de la veracidad o falsedad de lo que lee. Un periódico es una garantía de libertad, un freno a los abusos de la autoridad y un soporte de la moderación. La Transición hacia la Democracia, en los años 70 tras la muerte del dictador, se vio reforzada, o ponderada, por la información que todos los días se hacía desde las páginas impresas de los diarios. La Democracia española le debe mucho a los periódicos. Las libertades públicas se ven amenazadas si no hay tribunas desde las que se muestre la cara de los responsables de su gobierno. Las noticias han dejado de ser noticia. El consumo invade la desinformación. No hay periódicos, sólo ruido.

El diario PUEBLO nació en 1940, durante la dura y hambrienta posguerra española salida de la tragedia nacional. Fue en los años 70 cuando alcanzó una gran difusión. El súbdito, entonces la palabra ciudadano no se usaba, desvelaba, o adivinaba en el juego dialéctico de sus páginas, las informaciones que los periodistas transmitían en lucha permanente contra la censura de la libertad de prensa de la Ley Fraga. En su sede de la calle Huertas, en Madrid, trabajaron grandes nombres del periodismo de aquel momento que fueron después plumas capitales para el desarrollo de la información y libertades que culminarían con una nueva Constitución, en 1978. Sería interminable citar a los periodistas que escribieron en las páginas de PUEBLO y contribuyeron a marcar los límites del poder y a inculcar entre los lectores una conciencia democrática. A veces la leyenda y aventuras que persigue a los periodistas que conformaron su redacción durante décadas pervive por encima de la relevancia que tuvieron informando a la sociedad.

PUEBLO pertenecía a la cadena de Medios de Comunicación Social del Estado. La aparición a mediados de los 70 de otros periódicos con un espíritu periodístico más innovador e incisivo en su relación con el Poder, como Diario16 o EL PAÍS, provocaron una fuga de lectores hacía las nuevas cabeceras. Era un público nuevo, un ciudadano más joven que devoraba otros titulares, otros contenidos, otras reivindicaciones que asentaran los nuevos tiempos que la sociedad reclamaba. El 28 de octubre de 1982 gana las elecciones por absoluta mayoría el PSOE. Las pérdidas económicas acumuladas por el periódico a lo largo de sus últimos años eran multimillonarias y el nuevo poder emanado de aquel plebiscito consideró una pesada carga el reflote del rotativo que ya había perdido su vigor y su liderazgo entre los lectores de periódicos. Javier Solana, ministro de Cultura en 1984, indicó a José Antonio Gurriarán, su último director, el cierre de PUEBLO. Queda en la memoria del lector el triste recuerdo de las linotipias abandonadas en la acera de la calle Huertas durante meses camino del chatarrero. Aquellas máquinas de información que habían imprimido la noticia diaria yacían ignoradas en la calle a la que habían alumbrado con sus noticias escritas. Era un presagio de que las libertades públicas se cercenaban. Se publicaron 13894 números a lo largo de sus cuarenta y cuatro años de existencia.

 El jueves 17 de mayo de 1984 el diario vespertino PUEBLO salía a la calle por última vez.



Carrera de la mujer 2024: Madrid en rosa

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Palabras, casi todas, de Carmelita Flórez. Fotos de Terry Mangino

Mira, Terry, qué quieres que te diga. A mí el desayuno con churros y chocolate me parece una bendición. Bueno, y hace años la copita de aguardiente, aunque ahora ya… Así que eso de irme a dar zapatazos por el asfalto para estar guapa y sana y hacer régimen porque lo diga la sociedad de la salud pues que… como que no me mola demasié. Pero bueno, ahí he estado en la carrera de la mujer un año más. Marcando territorio, porque, ¡hay que ver!, ¡una sudaca!, bueno, eso no se puede decir, que ahora es políticamente incorrecto, una latina, que no sé por qué las llaman así cuando vienen de Sudamérica y allí no se habla latín, que se habla castellano, que me quería adelantar al llegar a META, en el Parque del Oeste, y yo que nada, que le he puesto la zancadilla y se ha metido un guarrazo con su sobrepeso que no veas, porque ya sabes que son de morfología pícnica, o sea, obesos, que se ha tragado las vallas. Sólo faltaba que me fuera a ganar una sudaca, bueno, una latina, que a punto estaba de hacer yo por debajo del puesto 25500 y eso porque llevo entrenando dos semanas. Pero bueno, he llegado la 25552, capicúa, pero he llegado, que hemos terminado 28242 mujeres. Porque no sé por qué tienen que meter la carrera de la mujer por la calle Serrano, la más pija de Madrid, todo Emporio Armani, Hugo Boss, Louis Vuitton, Loewe, etc., en vez me meterla por Usera, por ejemplo…

Las chicas vuelan sin tocar el suelo. Claudia Gómez Menéndez, en el centro de la imagen, entre las tres atletas, ha sido la ganadora, con un tiempo de 22′ 29″ en los 6,1 Km del recorrido. A un ritmo inferior a 3′ 15″ el Km. A su lado Silvia Rey Vega, que terminaría tercera. Y detrás Yvana Zagorac, que terminaría segunda.

—¿Por donde los chinos?  

—Sí, Terry, por donde los chinos. Y no me interrumpas, que siempre quieres meter baza. Porque han metido la carrera por la zona más pija de Madrid. Que pasaba por la calle Génova, por donde la cueva de Alí Babá, sí, nada de ir por Lavapiés o por Aluche, o por Carabanchel, todo como muy chic, encima, para que acabáramos pronto, que después estaba lo de Florentino, ya sabes, el mandamás del equipo ese que lo gana todo, los del furbo, y claro, teníamos que desalojar Madrid rápidamente para que el alfeñique, digo el alcalde, se hiciera la afoto con los chicos de merengue en Cibeles, que dentro de tres semanas otra vez la misma historia, la repetición con no sé qué de una champions, otra vez en Cibeles, que celebran que ganan la

—Claro, la final esa que se juega en

—No me interrumpas, Terry, que vosotros los fotógrafos, con eso de dejar testimonio de la actualidad sacáis unas fotos comprometedoras, que te descubren tu intimidad y te sacan tus vergüenzas, fíjate, te hacen una afoto con la boca abierta y te salen hasta las caries. Así que tienes que ir con cuidado en cuanto ves a un reportero con una cámara, yo me he pasado toda la carrera con la boca cerrada por si me arretrataban, por eso ahora hablo y suelto lo que antes me he callado. Que sí, que hemos sido decenas de miles las mujeres que hemos corrido por Madrid y que me ha parecido muy bien y que el año que viene repito. Y que da gusto ver Madrid en rose, en rose, todo lleno de mujeres aunque sea un rato. Y bueno, venga, hazme una foto, que se la quiero mandar al grupo de guasap, y habla lo que quieras, anda, sí, así, con la camiseta rosa de la carrera, vale, esa no, que se me notan los michelines, que tendré que correr más, bueno, así, de lejos, esa, vale, eres un amor, aunque no corras, claro, cómo vas a correr tú si eres un hombre. Algún defectillo tenías que tener, además de hablar tanto, amor.



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Maratón de Madrid 2024: asfalto, sudor y gloria

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Fotos y palabras de Terry Mangino

Correr, correr, correr, patalear sobre el duro pavimento durante 42 km y 195 m. ¿Para qué tanto? ¿Para qué ese sufrimiento infinito, esa autocondena, ese agotamiento extenuante? Tal vez sea una terapia contra los miedos interiores, una huida hacia adelante, una búsqueda del equilibrio a través del sufrimiento, en la agonía del cuerpo está la superación del espíritu, lanceamos el dragón interior a través de las zancadas, llega la META, huele a victoria sobre uno mismo. 40.000 atletas callejeros inundando las calles de Madrid el domingo 28 de abril, Filípides empeñados en proclamarse la buena nueva del triunfo, llegué, vi, me vencí, mañana volveré a la ruda rutina extenuante, pero hoy me he laureado entre la Puerta del Sol, la Casa de Campo y el Paseo del Prado, soy protagonista, he subido al pódium de las estrellas, tal vez envidiado por esos peatones que me animan, el cansancio inundando mis venas, mi corazón resonando de buenas nuevas, mis piernas zaheridas de lactatos y calambres, pero llegué a Atenas, has triunfado chaval, hoy te has alzado sobre el Olimpo, te has cubierto con el manto de la gloria, te has ganado a ti mismo.


Guernica, 87 años después

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Agustina de Champourcin. Fotografías de Terry Mangino

Que fueran 200 o 2000 los muertos en el bombardeo contra la población civil de Guernica, el 26 de abril de 1937, es indiferente. Todos fueron víctimas de la monstruosidad de una guerra con la que un grupo de generales homicidas se enfrentaba a un gobierno elegido democráticamente en las urnas y subvertían el orden por el terror.  No era, sin embargo, la primera vez que las fuerzas rebeldes del Caudillo atacaban a la ciudadanía indefensa. También, con el apoyo de la Legión Condor, el ejército golpista había bombardeado unos días antes Durango, el 31 de marzo anterior. Y se habían aplicado con saña durante el asedio de Madrid, en noviembre de 1936. Y continuarían haciéndolo durante toda la contienda en numerosas ciudades, Málaga, Barcelona, Alicante, etc. Se recurría al terror como arma de guerra. Y a los muertos como botín victorioso.

 La historia se repite una y cien veces. Las víctimas de Guernica son las mismas que en la Franja de Gaza asesina el genocida Netanyahu. Las imágenes que a diario nos vomitan los telediarios son iguales que las históricas en blanco y negro del paisaje desolado de Guernica. Edificios en ruinas, niños muertos, cuerpos mutilados, hospitales arrasados, cadáveres abandonados entre los escombros, destrucción y horror… todo para mantenerse en la cúspide del terror y defenderse de las acusaciones de fraude, soborno, corrupción y abuso de poder que pesan sobre él cuando era presidente israelí durante sus anteriores gobiernos. Muertes inocentes para guarecer a un tirano imputado en crímenes de lesa humanidad y satisfacer la soberbia del pueblo elegido.

La repercusión internacional que tuvo el bombardeo de Guernica sorprendió a los mandos golpistas, que negaron su participación en la catástrofe con la connivencia de la Iglesia hasta 1971. «Toda la operación fue un experimento sobre el terror, diseñado para causar el mayor número posible de víctimas civiles»*. Los tiranos encuentran siempre excusas para justificar sus barbaries. Franco culpó a la República del holocausto de Guernica; Netanyahu señala a sus víctimas y a las protestas que se oyen en todo el mundo de propaganda antisemita; o Putin acusa a Occidente de injerencia en la invasión de Ucrania. A los tres les une la misma bandera: la muerte de inocentes.

Los argumentos exculpatorios reflejan la personalidad insensible de los psicópatas que manejan las armas y se absuelven de su barbarie con el ajusticiamiento del contrario: «No estoy interesado en el territorio, sino en los habitantes», declaraciones del general Franco al embajador italiano Roberto Cantalupo cuatro días después del bombardeo**. O «Los pueblos pagan sus pactos con el mal y su protervia en mantenerlos», la respuesta del Cardenal Gomá a la carta del cura Alberto Onaindia, escrita el día después del bombardeo, en la que el sacerdote se quejaba del terror desplegado sobre la población civil por el ejército de Franco***.

El Museo Reina Sofía se llena de turistas que contemplan con prisas «el Guernica de Picasso» como un objeto de consumo más, como una extravagancia pictórica de un artista genial pero raro, sin profundizar en las expresiones violentadas de sus figuras ni en sus rostros abrasadas por el dolor, sin meditar sobre la actualidad de su denuncia contra las guerras y solidaridad con las víctimas inocentes. «El Guernica», una atracción turística más, un lugar donde hacerse una foto y correr después a zamparse una de bravas en uno de los concurridos bares de la glorieta de Atocha. Arte banalizado, efímero, de usar y tirar. Los muertos de entonces y los de ahora son los mismos y no les importan a nadie. Los tiranos ganan siempre las guerras, el campo queda sembrado de cadáveres que los periodistas, esos seres incómodos para el poder, se obstinan en enseñar en los informativos y a los que hay que exterminar. Sobre todos si son palestinos. Tal vez mañana sean veinte los niños asesinados por Netanyahu en la franja de Gaza. O veinte los cadáveres sin enterrar en Ucrania. ¿Y qué? Sálvese quien pueda. Ya tengo mi foto con el Guernica. Camarero, por favor, una de calamares. ¡Marchando!

*La Guerra Civil española. Página 282. Paul Preston. DEBOLSILLO. 2011

**Roberto Cantalupo, Fu la Spagna. Ambasciata presso Franco. Mondadori, Milan, 1948.

***Cardenal Gomá al cura Onaindía. 5 de mayo de 1937. Archivo Gomá. Documentos de la Guerra Civil. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2003.

LECTURAS RECOMENDADAS:

80 aniversario del bombardeo de Guernica

La Guerra Civil Española. Paul Preston. 2017. De Bolsillo.

El holocausto español. Paul Preston. 2011. Debate.

Quizás el terror que reproduce el libro impida que usted acabe su lectura.

Carta enviada por Max Aub a Luis Araquistain, embajador de la República Española en Paris, el 28 de mayo de 1937, en donde le informa de las conversaciones mantenidas con Picasso para la realización del Guernica y el precio que pagó el gobierno de España por ella, 150.000 francos franceses del momento. El documento sirvió como acta notarial para demostrar la propiedad del estado español sobre la obra. Original conservado en el Museo Reina Sofía.


Grândola, vila morena:

50 aniversario da Revoluçäo dos Cravos

Carmelita Flórez


Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade!


Era el 25 de abril de 1974 cuando en una radio portuguesa sonó un fado: “Grândola, vila morena”, el detonante que derrocó una dictadura que llevaba 48 años en el poder de nuestro vecino país. Y todo eso sin pegar un solo tiro, sin víctimas ni violencia. Uno de los más rancios regímenes totalitarios que quedaban en Europa acababa de caer en apenas un día.

En España hacía sólo cuatro meses del atentado de ETA contra Carrero Blanco. Y los telediarios de la única televisión existente emitían a diario imágenes de los B52 norteamericanos arrasando “sistematiquement” Vietnam con bombas de fósforo blanco y napalm. Y estaba aún caliente el cogote del anarquista Puig Antich, ajusticiado a garrotazo vil mes y medio antes, el 2 de marzo. Y El Espíritu del 12 de febrero, una cuchipanda que se había sacado de la manga Carnicerito de Málaga, alias “el orejas”, para entornar las anquilosadas puertas del franquismo, se había hundido en los lodos de la democracia orgánica apenas dos meses después de su anuncio. Y el Club Atlético de Madrid se clasificaba para la final de la Copa de Europa, entonces no era aún la Champions. Y la luz del Pardo temblaba hacia un incierto verano de flebitis en el Hospital la Paz y paseos por el pazo de Meirás.

Entonces había periódicos, eran unas hojas de papel impreso que contenían noticias y propuestas de diversión que los ciudadanos leían a diario. Los periódicos, o sea: redacción, Olivettis, página par o impar, columnas, viene de la página…, frisos, faldones, ladillos, prisas, pasa a la página…, cierres de ediciones, prisas, linotipistas, bobinas de papel, rotativas, olor a tinta, etc., etc., ahora todo ello en vías de extinción, informaron del asunto portugués con prioridad medida dada la proximidad geográfica del acontecimiento y la vigilancia desplegada por el poder, que quería evitar las consecuencias que pudiera tener el contagio revolucionario en la política española. Era una sociedad distinta, otro mundo sin internet, sin teléfonos móviles ni evolución tecnológica. A duras penas España salía de su penuria a base de apostar por el turismo de playa y sol y los planes de desarrollo económico opusdeístas. Quedaba muy lejos la entrada en el Mercado Común Europeo.

El diario vespertino PUEBLO lanzaba cada tarde doscientos mil ejemplares donde escribían las plumas más informadas e influyentes de la prensa española. Se priorizaba la información internacional, un escape periodístico dado el control que sobre la actualidad nacional ejercía la censura oficial, a pesar de que la Ley Fraga, de 1966, había suavizado la presión y rebajado las sanciones que recaían sobre los medios de comunicación que expresaban opiniones o informaban de asuntos que el gobierno quería ocultar.

El diario PUEBLO llegaba a los kioscos (otro negocio extinguido) a la hora de comer, para que los lectores leyeran durante la sobremesa la propuesta de diversión de cines y teatros (más especies en extinción). El mismo jueves, 25 de abril de 1974, quizás debido a la falta de tiempo para un desarrollo extenso de la noticia del día, PUEBLO abría con un titular impactante en el friso superior, en mayúsculas, negrita y cuerpo extra-grande: GOLPE DE ESTADO EN PORTUGAL (El Gobierno derrocado). *Se ignora el paradero del Presidente, Américo Thomas, y del jefe del Gobierno, Marcelo Caetano. Y quizás, para atemperar el subidón de adrenalina subversiva que pudiera derramarse entre la oposición clandestina al franquismo, se acompañaba con la gran noticia, la LECCION DE FUTBOL… Y DE TODO (así, entonces no se acentuaban las mayúsculas) que el Atleti había propinado en el Estadio Vicente Calderón a los diablos del Celtic de Glasgow clasificándose para la final de la Copa de Europa. «…como destacó el Príncipe de España, junto con la Princesa, el partido fue “una lección de civismo y deportividad”».

En página 4 se menciona la recepción que FRANCO, un señor muy viejecito vestido de militar, dispensó a LOS SERENOS, acompañados del jefe falangista Juan García Carrés, un fascista violento que después estuvo implicado en el golpe de estado del 23 F de 1981. En la página 13 se resaltaba la belleza de la señorita María del Rosario Martín Cabiedes, elegida madrina de la LXII Promoción de Ingenieros del ICAI: “los ingenieros de esta promoción están de enhorabuena”. En la página 16 se publica un reportaje sobre “Hitler, LA OBRA”, con una cruz gamada en el friso acompañado de dos imágenes del Führer. Era el DIA DEL SUBNORMAL, TODOS DEBEMOS DE AYUDARLES. Así, sin tapujos ni eufemismos ni la estulticia actual de los lenguajes inclusivos, al pan pan y al que lo adolecía subnormal. Se pedía una aportación dineraria para construir un colegio para ellos. Iba en página 17, frente a la de Hitler. Y habría que ir hasta la página 19 para encontrar la información clave del día. A seis columnas: PORTUGAL LA SUBLEVACION MILITAR. En la página 25 continúa la noticia que conmocionó al poder en España. No tanto a la ciudadanía, a la que se nutrió de siete páginas para que pudiera enterarse de lo que realmente anhelaba su interés: la clasificación del equipo colchonero. Una página de toros, varias de publicidad de lavadoras o la exhibición en los cines de la última película de Saura: “La prima Angélica”, junto con la programación de televisión, que empezaba su emisión a las dos y cuarto de la tarde y cerraba con un telediario a las once y veinte de la noche, eran los contenidos de aquel 25 de abril.

El viernes 26, PUEBLO abría con un titular enorme: MANDA SPINOLA, con informaciones en cuatro páginas interiores, aunque sin fotografía alguna. Honor que dedicaba al triunfo de dos famosos, “la voz incomparable de Antoñita Moreno y a la música melódica moderna del incansable RAPHAEL”. Seguían informaciones como: Francisco Fernández Ordóñez al frente de la nueva política energética del INI; página 17. O los SETENTA AÑOS DE CARCEL, la pena que el tribunal militar impuso a los cuatro etarras juzgados en Consejo de Guerra en Burgos el día anterior por delitos de terrorismo y tenencia ilícita de armas; página 15. GRAVE ATAQUE (de “L’Obsservatore Romano” a los católicos “democráticos” que defienden el divorcio); página 20. PERON AMARRA EL FUTURO, Argentina; página 21. Y por fin un exhaustivo análisis y extensa información sobre el golpe de estado en Portugal: El pensamiento político de Spínola; El general portugués es algo más que un militar, es un gobernante; Garantías de libertad y democracia; EL FINAL DE UN REGIMEN, SEIS AÑOS DE “CAETANISMO; SPINOLA ANUNCIA LIBERACION DE PRESOS POLITICOS; La situación era insostenible; REVOLUCION DESDE EL EJERCITO; Americo Thomas y Caetano, desterrados a Madeira. Y otra noticia: El francés Bernard Thevenet conseguía el liderato gracias a las bonificaciones en la Vuelta Ciclista a España. O “Soy soltera, católica, con buena formación moral, de treinta y cuatro años… muy actual en todo… me interesaría mantener correspondencia, con fines matrimoniales, con soltero… de moralidad a toda prueba… María (M-1612). LA OTRA MITAD, página 42. O se publicitaba la película “Tal como éramos”, protagonizada por Robert Redford y Barbra Streisand, dirigida por Sydney Pollack.

Sí, era otro mundo.

José Afonso, el autor de “Grândola, vila morena”, ignoraba por completo que su fado fuese la llave que abriera las enquistadas puertas de la dictadura para dar paso a las libertades públicas. Era ajeno al movimiento revolucionario golpista, aunque participaba como opositor contra el caetanismo.

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade!

Partida de dominó en Lisboa.

Cincuenta años después Portugal es un estado integrado perfectamente en la Unión Europea y pertenece, como España, a lo que llamamos mundo libre presidido por la democracia, ese pequeño espacio del planeta ansiado por todos sus habitantes y negado a la inmensa mayoría de ellos. Quedan atrás aquellas ansias de libertad, aquel deseo de ir para Lisboa, de apuntarse de soldaoo en la Revolusaoo. Sin embargo, los acontecimientos actuales que sacuden al mundo y la práctica tumultuaria de los políticos profesionales provocan en el ciudadano un rechazo, una indiferencia, un desinterés y una inhibición hacia lo público que sin duda será aprovechada por los enemigos de las libertades más pronto o más tarde para imponer sus dictados. La reacción neocon aguarda sigilosa en la barca de Caronte para recluir al ingenuo habitante de la Península Ibérica, nuevamente, en el hades del sometimiento al poder.   


El almirante Antonio Alba Rosa Coutinho tuvo un papel decisivo en la revolución de los claveles. La foto es de marzo de 1986, tomada en Madrid durante una manifestación en contra de la incorporación a la OTAN que pretendía el primer gobierno socialista. Entonces la mayoría de la sociedad y los ciudadanos del flanco sur europeo eran contrarios a la OTAN y a las políticas militaristas. Algo muy contrario a lo que sucede en la actualidad desde la invasión rusa de Ucrania. (Fotografías de Terry Mangino)




La noche de los libros vivientes: 19 de abril

Agustina de Champourcin

Abres el libro olvidado en el estante y recobra la luz, navega de nuevo a toda vela por la imaginación del lector, aspiramos de nuevo su magnetismo, el aroma mágico de sus palabras impresas, sus tesoros enterrados en sus páginas. Jim Hawkins, Long John Silver, el capitán Smollett, la Hispaniola; tal vez Galíndez enfrentándose al sátrapa Trujillo; o Sánchez Mazas frente al pelotón de fusilamiento del que saldría ileso: ¡Adelante, siempre adelante!; o Carlos Deza y Cayetano Salgado luchando por el amor de Clara Aldán; o Mauricia la Dura explicándole a Fortunata la verdad de su vida; o el escudero dudando del sano juicio de su señor; o Guillermo Brown burlándose de Roberto y Ethel, sus hermanos que no le entendían; o Azarías, Paco el Bajo y el señorito Iván, ¿quién es nuestro padre, Delibes o Camus?, paternidad compartida; o desvelar la correspondencia íntima entre Marichu y Dionisio, aquel rebelde con causa restregándole la jeta al Caudillo con un par; o Pedro, Dorita y el Cartucho entre ratones para salvar a la humanidad del cáncer, aquella genialidad amarga del psiquiatra perseguido que se estrelló al poco en un cambio de rasante, sesenta años ya… Los puestos de viejo del Botánico, ya estaban en 1936, según cuenta Agustín de Foxá en su novela “Madrid de corte a checa”, el refugio de las miradas curiosas que pasean por el torbellino de libros encallados en el abandono. ¡La noche de los libros! Tal vez esta noche algún lector aventurero reflote el velero de papel del fondo de la biblioteca, ice la vela del libro náufrago, lo guíe con ventura por la rosa de los vientos de la fantasía y lo dirija al buen puerto de la lectura del placer.

Alex de la Iglesia navega entre los libros de la Cuesta de Moyano buscando quizás algún crimen ferpecto que trasformar en película, tal vez una acción mutante con la que recrear a toda la comunidad en el día de la bestia. El secreto está en los libros. En esos libros de viejo que encierran los recuerdos de los que los leyeron antes, subrayados, anotados, corregidos a mano de erratas, con dedicatorias sentidas: “A la memoria de mi amigo Félix R. de la Fuente”, dedica Miguel sus “Santos Inocentes”; de compromiso de la feria del Retiro: “para Ángel de su buen amigo Francisco Umbral”; o con el afecto candente de un amor que los convierte en ejemplares únicos: “Te querré siempre, mi chatita, tuyo hasta el final”. Pronto llegaría su epílogo, aquel libro que estrecharon unos brazos, ahora abandonado en un montón de páginas amarillentas. Abres un libro viejo y le das nueva vida, renace de sus cenizas, despierta de su sueño eterno. Y te rescata de tu realidad aburrida, te conduce por los laberintos de la fantasía que antes que tú recorrió otro aventurero desconocido.

Emilio Pascual y Marina Sanmartín charlan de libros en la Biblioteca Nacional. Susana Santaolalla lleva la rueda del timón, piloto de altura para marcar el rumbo en la conversación. «El libro es lo que cuenta y lo que lector reconstruye cuando lo lee», dice Marina, escritora, librera y lectora compulsiva, vicio o virtud que le inculcaron sus padres. Y perdona, o comprende, cuando a veces algunos lectores le roban libros en su librería madrileña de la calle del Pez. «Tal vez no puedan comprarlos». Emilio tiene en su casa más de 22.000 libros. Dicen los que saben que 300 es ya una buena suma para cualquier lector. No soporta Emilio, contumaz lector, los libros con las esquinas dobladas. Ni las erratas, que corrige con lapicero sobre el mismo papel. Fue su padre, en el erial de los pueblecitos castellanos de los tiempos heroicos, el que le compró una cartilla para que aprendiera a leer y a escribir. Vicio o virtud que practica a diario. Treinta años tardó Emilio en afianzar sus “Bibliotecas imaginarias”, en ponerlo a navegar, libro que se puede empezar por cualquier parte según el gusto del lector, que cada uno compone a su medida, sólo surcando los mares de su capricho hasta llegar al puerto de su elección. La dicha del navegante ilumina la noche del océano de los libros. Le seguirá a poco la entrega del “Cervantes”, ese premio a la paciencia o a la ciencia del componedor de letras redondillas.

La noche de los libros, el bulevar de los sueños dormidos, hazme un sitio en tu montura, libro amigo, libro antiguo olvidado en la playa de las letras, en tu mar, en el páramo de folios amarillos, despertaremos mañana entre letras, contigo redondillas y versales, llévame, amigo encendido a tu lugar.

Fotos de Terry Mangino


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