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Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

El Cristo de Medinaceli

03 sábado Mar 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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                                                                                Gabriel de Araceli

       El primer viernes de marzo es tradicional visitar el cristo de Medinaceli en Madrid, una iglesia ubicada justo detrás del lujoso Hotel Palace y a poco más de 250 m del Congreso de los Diputados. El poder político, religioso y ecónomico se dan la mano en el viejo barrio de las letras, un lugar en el que habitaron Cervantes, Quevedo o Lope de Vega.  Un lugar que el turismo invasivo está desvirtuando a velocidad de vértigo, donde los comercios tradicionales están desapareciendo y donde la concentración de bares ruidosos y restaurantes de comida basura por Km cuadrado debe ser de las más altas del mundo. _DSC0021_web

       El Cristo de Medinaceli es un cristo rico. Y la asistencia de fieles a Medinaceli es multitudinaria. Aunque  llueva a mares, como este último 2 de marzo de 2018, aunque haga frío, aunque sople un viento huracanado todo devoto que se precie debe  comparecer a la cita como si fuera esa tarde la última vez.

       El Cristo de Medinaceli es una de las imágenes que cuenta con más fervor en Madrid. Por ir va hasta el Rey, que se cuadra militarmente ante la imagen siguiendo la tradición borbónica de rendir tributo al cristo. Miles y miles de personas aguantan horas y horas hasta conseguir entrar en la recoleta iglesia. Sí, hay que hacerse amigo de los ricos, aunque sea para rezar.

_DSC0003_web

      Las medidas de seguridad se multiplican. La calle Medinaceli se acordona y se corta al tráfico, protección civil y policía se movilizan para garantizar que los fieles puedan presentar sus respetos y rogativas a la talla.

_DSC0006_web

        Fotografías realizadas con una cámara digital de hace doce años, dotada con un único objetivo de hace treinta años, Nikkor de 50 mm de distancia focal, 1:1.8, enfoque, obturación y exposición manual. Menos es más.

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He ganado el premio TIFLOS 2017 de narrativa

27 martes Feb 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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     Ángel Aguado López

     Tengo el inmenso placer de comunicar a todos que he obtenido el premio TIFLOS 2017, en la versión de Cuentos. Extraigo lo siguiente de la notificación del jurado:

      ….El jurado de los Premios Tiflos de Literatura, convocados por la ONCE en su XXXI Edición de Poesía, XXVIII Edición de Cuento y XX Edición de Novela, ha elegido a los escritores Felipe Benítez Reyes, Ángel Aguado López y Juan Fernández Sánchez, como ganadores entre los 708 trabajos presentados, todos en lengua castellana.

     En Cuento, el ganador ha sido Ángel Aguado López, de Boadilla del Monte (Madrid), por su trabajo titulado “Perdedores”, por unanimidad del jurado. Sobre el trabajo, Santos Sanz Villanueva ha querido destacar que se trata de “un libro de cuentos más o menos articulados que giran en torno a una historia sobre cómo escribir cuentos. Son tres historias entrelazadas que reflejan, como su propio título indica, una historia de perdedores”…

Un prestigioso jurado

     En el apartado de Poesía, los jurados han sido los prestigiosos escritores Luis Alberto de Cuenca, Ángel García López, Ángel Luis Prieto de Paula y el editor Jesús García Sánchez (Editorial Visor). En Cuento, los miembros fueron Fanny Rubio, José Manuel Caballero Bonald, Santos Sanz Villanueva y la editora Penélope Acero (Editorial Edhasa Castalia). Y en Novela, el jurado ha estado compuesto por el académico de la RAE Luis Mateo Díez, Manuel Longares, Ángel Basanta Folgueira y la editora Penélope Acero.

     En esta XXXI edición de los Premios Tiflos se han presentado un total de 708 trabajos: 288 en el apartado de Poesía (274 de autores videntes y 14 de escritores con discapacidad visual); 199 originales en el apartado de Cuento (184 de videntes y 15 en el apartado de discapacidad visual); y 221 en la categoría de Novela (214 de escritores videntes y 7 con discapacidad visual). Los trabajos proceden de países de todo el mundo….

http://www.once.es/new/sala-de-prensa/notas-de-prensa/felipe-benitez-reyes-angel-aguado-lopez-y-juan

     “Perdedores”, el conjunto de cuentos ganador, trata sobre el exilio y las consecuencias funestas que sufrieron aquellos a los que el destino chungo, cruel y canalla les privó de la gloria. En un tono sarcástico no exento de humor dialogan personajes que fueron verdugos o víctimas de la historia, y a los cuales la memoria ni los ha absuelto ni los ha olvidado.

«Perdedores»: una historia pendiente de final

     El 16 de noviembre de 1936 la Legión Cóndor bombardeaba Madrid apoyando el ataque que las tropas rebeldes del general Franco realizaban en esos días sobre la capital. El Museo del Prado fue seriamente dañado, como revela el informe que el arquitecto José Lino Vaamonde, responsable de la defensa del edificio, realizó tras examinar la pinacoteca. La Junta de Defensa, en colaboración con la dirección del museo decide proteger las obras pictóricas y enviar las más representativas a Valencia para evitar su destrucción.

      De allí llegarían, tras un largo y tortuoso viaje a Ginebra, Suiza, donde permanecerían en depósito hasta 1939. Transportadas en camiones salen del museo en diciembre de 1936. Al llegar a Arganda, pueblecito al este de Madrid, a unos 30 Km, los camiones cargados no pueden traspasar el gálibo del puente de acero que cruza el río Jarama. Las Meninas, de Velázquez, Las tres gracias, de Rubens, o El descendimiento, de Rogier Van der Weyden, se ven obligados a descender de los camiones y cruzar el puente sobre rodillos metálicos bajo la amenaza de destrucción de los Junkers Ju 87 que la Luftwaffe probaba a discreción sobre los cielos madrileños. La foto inferior muestra el estado actual del puente de Arganda, ahora bombardeado sin perdón y con saña por los grafiteros, los nuevos stukas de los monumentos madrileños.

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Don Carnal domesticado

17 sábado Feb 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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_DSC8850_web.jpgGabriel de Araceli (Texto y fotos: viernes de Carnaval en Madrid)

Tras las carnestolendas, Doña Cuaresma y don Carnal comparten un cucurucho de castañas calentitas como dos viejos amigos y milan el anuncio del año nuevo chino en Usela, un barrio de Madrid. Conversan.

—Que me place, don Carnal, platicar con usted de cosas gentiles y profanas, que campan por el mundo los bellacos, que anda repleto de truhanes y de pícaros, sin que pueda remediarse el desatino al que nos lleva tanto guiso de whatsap y de tabletas.

—Siempre fue así, doña Cuaresma, que infante parecéis con tanta murga, no seré yo quien os descubra las trampas que ocultan los ingenios.

—Pues juro que enterrando a la sardina acabaré yo con tanta molicie, indolencia y desenfreno, que urge sosiego y resguardarse de tanto cachivache, de tanto invento y tanta leche… de burra, que acémilas con anteojeras parecemos.

—Imposible tarea se me hace remediar lo irremediable, señora mía. Que por más que adoctrine al catecúmeno y persiga vuecencia la herejía no ha de lograr parar el tiempo venidero. Y si ahora pintan bastos ni con oros detendrá los nuevos usos, así que serénese y temple en copas lo que no puede batirse con espadas.

—Metafísico estáis, don Carnal.

—Es que no como… que me han cambiado el relajo por teatro, que todo es espectáculo y no queda ya ni chirigota, que han domesticado la farra y el bullicio y lo han tornado en baile de salón, en sacristía, en recato. Procesión más bien parece antes de tiempo el tiempo que debiera ser irreverente.

—Pues yo no tengo queja, don Carnal, que todo me parece muy decente y apropiado, sin dar pábulo a la orgía, todas las calles contenidas de dulces bailarines y alegres cofradías, sin trifulcas, sin gritos ni susurros, muy recto y respetable, sin agudo sonar de chirimías.

—Triunfo es el orden del Justicia, que no hay vuelta atrás, con tanto temor y tanto miedo nos han robado el carnaval, domesticado en desfiles y trajes regionales, sin sorna, sin chanza, pasacalles infantiles e inocentes.

—Pues eso es lo que quiere la gente, don Carnal, no se me ofenda, que para ser usted tan talludito cree aún en libertades y librespensamientos. Y eso, don Carnal, bien lo sabe, se quedó en los tiempos del buen amor del Arcipreste y no en los actuales._DSC8864_web

Don Carnal bebe a morro de una litrona. Se la pasa a doña Cuaresma, que le da un viaje a la Mahou que la deja temblando. Don Carnal se queda pasmao de la aplicación cervecera de la doña, que le interpela.

—¿Y qué me dice usted, don Carnal, del año nuevo chino en un barrio de Madrid que Usera llaman?

—Un cuento chino, otro desfile, un espectáculo de masas, llenas las calles, prietas las filas, como en redil de ovejas amansadas.

—Andad, don Carnal, que estáis muy malcriado con esa lengua que a todo pone inconveniente. Sed más diligente y resignado, que a todo ultraja el triste pensamiento.

—Pues cómo no he de penar con tanto orden, que desorden era, en tiempos, carnaval. Y la fiesta del año nuevo chino camino va de convertirse en un pastiche, con tanto colorete y concejal, incluso anuncia su presencia la BBC y el New York Times, como si eso fuera noticiable y no farándula.

—Pues a mí me parece muy prudente, que se hable de los chinos en Usera, y menos de ese torpe presidente que quiere poner en México barrera.

—A su tiempo cada cosa. No se vuelva de los chinos portavoza. Y no confunda más, doña Cuaresma, a la pública opinión con el truco del manco. Que tanto engaña el que muestra lo indebido como el que la verdad oculta y la enmascara con finales felices y cuentos chinos.

Doña Cuaresma y don Carnal se acaban el cucurucho de castañas y se van amarraditos los dos de la mano, espumas y terciopelo, lejos del bullicio mendaz y amalillo de Usela.

_DSC1282_web

Desfile del año nuevo chino en Usera, un barrio de Madrid, fotos de 2016 y 2017

_DSC1268_web.jpg

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Chinatown

 

 

 

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Nostalgia y mitos

24 miércoles Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

     Releyendo el Diccionario cheli uno se reencuentra con términos que se cruzan el sentido y que explican las cosas mejor que los que usamos en las celebraciones, en las tomas de posesión y en los discursos de apertura. Según Umbral –que cita muy bien, entre otras cosas porque se inventa las citas, que para eso es un  creador–, algunos estructuralistas, como Roman Jacobson y Claude Levi-Strauss, consideraban que los mitos eran tanto organizaciones conceptuales como obras de arte. Se pregunta Umbral si es primero el mito y acaba convirtiéndose en objeto de admiración, o son los objetos los que acaban mitificándose a partir de las reacciones estéticas que provocan o el contexto en que lo hacen. Cabría preguntarse si el mito estaba ya ahí, en algún sitio, como los pensamientos o los versos, hasta que alguien se los encuentra y les pone nombre, los titula y los coloca en el mercado. En su aparición estelar en Copenhague, ante una pregunta difícil y con mala leche, Puigdemont ha dicho que la democracia española solo está en los papeles, y tiene buena parte de razón, pero él mismo está echando una mano en ese sentido. ¿Es la democracia un mito, inventado por un selecto grupo de creadores a los que se encargó el proyecto? ¿O es el marco conceptual diseñado, precisamente, para que encajaran otros mitos que se iban construyendo a medida que se necesitaban? Es cierto que hay mitologías resistentes a las tormentas, a la mala prensa y al paso del tiempo, mientras otras han ido perdiendo la gracia y la frescura –que es lo peor que puede pasarle a un mito–, aunque se las siga citando para rellenar las enciclopedias. Si hay un mito postdemocrático que ha acabado en ropa interior es aquello de que los pueblos son muy sabios y no se equivocan al ejercer su voto. No merece la pena hacer la lista de equivocaciones, pero sí recordarlas con un minuto de silencio, a ver si nos enteramos. Decía Tierno Galván que la política era un arte noble, pero eso choca con la constatación o la sospecha de que la mayoría de las personas que se dedican a esa actividad con éxito –es decir, las que se presentan una y otra vez a elecciones y salen triunfantes– son expertas en el arte del trile y burlangas de la democracia, que hacen trampas cuando juegan al parchís o a los chinos. Lo cual nos lleva a aceptar, por contraposición, que quienes les votamos –ése supuesto colectivo que no se equivoca ante las urnas– somos masocas o andamos siempre pasados de pastillas. Un poeta postdemocrático y con la elegancia kitsch que tienen los poetas de derechas, como Luis Alberto de Cuenca, ha dicho hace poco que con Franco había más libertad de expresión. Hay ahí otro mito perverso, y es el de la nostalgia, un espacio en el que cabe todo el mundo. Al fin y al cabo, como dijo Andre Gide, “toda nostalgia es un fervor decaído”.

 

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San Sebastián

20 sábado Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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       Gabriel de Araceli (Texto y fotos)

   Sale San Sebastián en procesión para anunciarnos que ha pasado ya un mes del invierno. Es San Sebastián un santo guaperas y un tanto descocado, que se pasea sin pudor y enseñando heridas de saetas carmesíes en el pecho, en las piernas, en el abdomen, en los muslos… Algunas señoras, doña Rosita, doña Pilar, que contemplan la desnudez efébica de la talla camuflan una súbita animación en la entrepierna: «¡Qué guapo es mi santo!» piensan en un arrebato confuso entre beatería y cosquilleo. Los paracas homenajean al santo con trompetas y tambores, tan tiesos y marciales que parece que se han tragado un sable, pues fue Sebastián centurión romano, algo díscolo y malmandado, que le dijo no a Diocleciano en eso de perseguir cristianos._DSC0015_web

     —Y lo que tuvieran o no tuvieran Irene y él, qué más da —secretea en un aparte doña Rosita—, porque con ese cuerpo serrano es normal que algo tuvieran, ¿no?

     —Pues sí, algo tendrían, que la carne es débil. Yo lo siento por Cástulo, el marido, su protector ante aquella legión de gladiadores de flechazo fácil —responde doña Pilar—, que es el que peor lo pasaría. Le metes en tu casa y se lía con tu mujer. Ya se sabe, el hombre es fuego, la mujer estopa y llega el diablo y fu… sopla._DSC0026_web

     Se ríen doña Rosita y doña Pilar, ja, ja, ja, ji, ji, ji. Y don Crescencio, el cura párroco las recrimina con una mirada avizor sus alegrías.  «¡Qué cura más antipático es este!» piensa doña Rosita. «Pues a mí no me importaría que algún paraca de estos me tocase la trompeta» piensa doña Pilar. Abriendo la procesión marcha un abanderado, o empendonado que lleva la cruz como si fuera un escudo, barbudo mitad Cristo, mitad Jorge Cafrune. Y en las alas monaguillo y monaguilla. Será por la igualdad de género, que la archidiócesis se ha puesto en esto muy equiparable. La banda de la brigada paracaidista dale que te pego al parche y a los metales, los vecinos con traje de domingo. San Sebastián calladito, apoyado en el olivo, naranjitas y limones en el armón.

     Suuuiiiiiii… ¡Paf! Suuuiiiiiii… ¡Paf! Y venga cohetes y cohetes, que todo es quemar pólvora y regueros de humo como lagartijas que huyeran por el cielo. Los procesionistas a lo suyo, jolgorio y palabritas, las señoras cuchichean por más que don Crescencio las mire y las remire.

     —Apunta bien, macho — le sueltan a José Antonio, el cohetero—, que le vas a dar al alcalde. Y José Antonio, el cohetero, aumenta el ángulo de salida y le acerca un puro al cohete, que traza una parábola descendente y ¡pan! Explota encima del paso. La caña le atiza al santo en el cogote, ni pestañea, mirada al cielo, enamorado de Irene desde hace tanto. Don Crescencio echa chispas por los ojos, casi tantas como los cohetes.

     Están llenas la historia y la geografía hispánicas de sansebastianes, o de santiagos matamoros, o de reconquistas, de espantos de turcos o caudillos bajo palio, que entre espadones y sotanas reina confusión y no está bien deslindado lo civil de lo divino y todo se mezcla en procesión exhibicionista de estandartes, de muslos y reliquias.

     —Vendrá usted al chocolate de la hermandad, ¿verdad, don Crescencio? —le previene doña Pilar al cura.

     —Iré, hija, iré —se ríe el cura redentor.

     «No sé que pensará Pilar, pero a mí no me importaría que alguno de estos paracas me tratara como san Sebastián a Irene» piensa para sí doña Rosita._DSC0128_web

  [Las fotos, tomadas en Boadilla del Monte, Madrid, pertenecen a las procesiones de San Sebastián de los años 2016, en las que aparece la banda de la Brigada Paracaidista, y 2018.]

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Santos y Soldados

San Sebastián. Bernini. 1617. Museo Thyssen
San Sebastián. José de Ribera, 1636. Museo del Prado
San Sebastián. Guido Reni 1617-1619. Museo del Prado
El entierro de San Sebastián. Alejandro Ferrant. 1877. Museo del Prado
San Sebastián. Broncino. 1617. Museo Thyssen.
San Sebastián en el arte pictórico

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Jaque continuo

17 miércoles Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Gabriel de Araceli

     El ajedrez es como la vida, o quizás la vida es como el ajedrez. Los dos se juegan en un tiempo y en un espacio determinado (el tablero, el mundo). Los dos son cruentos, si te equivocas lo pagas caro. Y no hay marcha atrás, hay que mover siempre, no se puede parar porque se te acaba el tiempo. Y pierdes.

     Robert James Fischer y Arturito Pomar y Rodolfo Tan Cardoso tenían algo en común. Fueron niños prodigios y genios. Se sabe que Bobby Fischer tiene acreditado el cociente de inteligencia más alto de todo el siglo XX, superior a Einstein: 187. Y, sin embargo, su vida fue dura, arrastraba una enfermiza paranoia que le hacía odiar al mundo y murió en la indigencia, hace ahora diez años, a los sesenta y cuatro, como las casillas del tablero. Las victorias de los tres ajedrecistas las utilizaron los gobiernos de sus respectivos países como arma propagandística.

     Arturito Pomar hizo tablas con Alekhine con doce años, en 1944. Aquello fue para el régimen franquista una mina inesperada y exhibió por los NO-DOs a Arturito como un éxito de su política. En medio de la penuria post-bélica en la que se encontraba la ruinosa patria, aquel niño trajeado y repeinado, con pantalones cortos suponía un éxito demasiado goloso como para no asignarse su paternidad. Después, el régimen lo olvidó y lo condenó a un ostracismo, a un exilio interior, a la mediocridad de una vida de cartero, en un momento histórico en el que las grandes figuras del tablero representaban para sus países la mejor publicidad nacional posible.

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      En 1957, la Pepsi-Cola organizó en Nueva York un enfrentamiento entre los dos grandes maestros más jóvenes de la historia, de Asia y de América: Rodolfo Tan Cardoso, que tenía entonces veinte años, y Bobby Fischer, con apenas catorce y que acababa de proclamarse campeón absoluto de USA. El acontecimiento se presentó en Filipinas como un desafío entre un país emergente que luchaba contra el colonialismo imperialista yanqui. Fischer destrozó a Cardoso por 6-2. Y la derrota fue tan dolorosa para el régimen filipino que lo dejó abandonado a su suerte. Tuvo que ser la Pepsi-Cola, un representante simbólico del capitalismo, la que repatriara a Cardoso y se hiciera cargo de sus gastos, porque la dieta con la que Filipinas lo envió a USA, 200$, no le alcanzó ni para las necesidades básicas.

cardoso

     Cuando, en 1972, Fischer propinó a Boris Spassky (otro niño prodigio) una tremenda paliza en Reikiavik (+7, -3, =11), la administración Nixon-Kissinger se apresuró a abanderar el éxito de Bobby como su victoria. Era el mundo libre el que vencía al comunismo. En el momento más álgido de la guerra de Vietnam, cuando los B52 bombardeaban con napalm por encima del paralelo 38, USA se arrogaba la victoria sobre la perversa URRS en el terreno en donde el enemigo siempre se mantenía hegemónico, el ajedrez. Triunfaba la libertad de pensamiento, de consumo frente al totalitarismo del Kremlin. Sin embargo, la personalidad rebelde y caótica de Fischer condujeron al ajedrez a una situación explosiva. Fischer se negó a enfrentarse a Kárpov y fue despojado de su título en 1975, precisamente cuando la federación internacional de ajedrez, la FIDE, estaba dirigida en la sombra por el filipino Florencio Campomanes, un gánster próximo a Ferdinand Marcos. Parecía que Filipinas se vengara de aquella derrota ominosa que sufrió años antes Cardoso. Pero el gran Bobby no toleró aquella usurpación y tras dos décadas de olvido y oscurantismo propios de su carácter, en 1992 volvió a derrotar a Spassky en la antigua Yugoslavia. Un encuentro prohibido por la administración de George Busch (padre) que en mitad de la guerra de los Balcanes y cuando ya había apuntado maneras en la guerra contra Sadam, en Kuwait, impidió a sus conciudadanos cualquier contacto con el régimen de Belgrado. El ajedrez era más peligroso que los misiles Tomahawk. Las consecuencias para Fischer fueron terribles. Se enfrentó a Busch y renegó de su país. Aquel gesto de desobediencia le costó convertirse en un perseguido, en un apestado, en un paria internacional, en un apátrida. Su fama de genio inconformista y obsesivo se extendió por el orbe. En 2005 Islandia le dio la nacionalidad como gesto humanitario y agradecimiento por el reconocimiento mundial que para la isla tuvo el match de 1972 y allí pasó sus últimos años, casi escondido y rumiando su odio al mundo.

     En 1962 Fischer y Arturito Pomar se enfrentaron en el torneo interzonal de Estocolmo. Pomar tenía treinta años y estaba en la cima de su carrera. De haber sido soviético sin duda hubiera llegado a campeón del mundo. Los rusos le temían, le planteaban siempre aperturas cerradas que le obligaban a estar muchas horas frente al tablero. Llegaba agotado a la siguiente partida. El equipo soviético era un bloque impenetrable, rocoso, con tantos agentes del KGB como analistas, que desmenuzaban cualquier posición para sus grandes maestros sin que estos se fatigaran. Entre ellos acordaban las victorias o las derrotas. Pomar luchaba solo ante el peligro, como Gary Cooper, abandonado por su pueblo, se tuvo que pagar el hotel de su bolsillo, sin saber inglés, sin ayudantes, sin nadie con quién hablar durante los dos meses que duró el torneo, en el crudo invierno nórdico. Él, que venía de Mallorca. Y, sin embargo, ganó entre otros al temible Geller (¡le venció en 29 jugadas!), hizo tablas con Portisch y con Gligorich y terminó el once entre veintitrés: +7 -5 =10. El rendimiento de Bobby fue extraordinario: +13 -0 =9.

Resultado de imagen de bobby fischer

     Robert James Fischer y Arturo Pomar Salamanca se enfrentaron en la 9ª ronda, el 10 de febrero de 1962. Fischer jugaba con blancas y abrió el juego con e4. Pomar respondió con c5. Planteó una defensa siciliana, variante Nimzowitsch. Y durante nueve horas, ¡nueve horas!, según confesó Pomar después, ambos contendientes se acuchillaron mutuamente sin conseguir doblegar al contrario. Una partida a la bayoneta, agresiva, dinamitera. Un final en el que Pomar se vio obligado a repetir jugadas y Fischer a dar jaques continuos ante la imposibilidad de coronar su peón de torre de la columna a, su rey ahogado en la esquina a8, la navaja del alfil negro de Fischer incapaz de pinchar a las piezas de Pomar, atrincheradas en casillas blancas, el caballo de Arturito saltando como loco de blanco a negro, de negro a blanco, de blanco a negro, el rey negro en un movimiento pendular c6, c7, c6, c7, c6, c7. Firmaron tablas tras setenta y siete movimientos.

     Bobby Fischer falleció el 17 de enero de 2008, en Reikiavik. Rodolfo Tan Cardoso falleció en Manila, el 21 de agosto de 2013. Pomar falleció el 26 de mayo de 2016, en Barcelona. El hombre propone y la vida, o el ajedrez dispone.

 

Enlaces relacionados

Arturito Pomar, un genio en el país de la nada

Partida entre Bobby Fischer y Arturo Pomar. 10 de febrero de 1962. Interzonal de Estocolmo.

[El que esto escribe tuvo el honor siendo niño (que no prodigio) de jugar en Madrid (¿1971?) contra Rodolfo Cardoso. Perdió. Lamentablemente no conserva la planilla con la anotación de aquella partida.]

 

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Marcas de vino o libros de poemas

14 domingo Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Pascual Izquierdo

     Últimamente, a los vinos les pasa lo mismo que a muchos poetas: que han elevado su nivel. Todos creen transmitir algo de emoción y embrujo, todos parecen haber modernizado su lenguaje, todos proclaman ser fruto de una mezcla de tecnología y tradición; pero sólo los auténticos superan ese buen hacer generalizado que se ha impuesto gracias a las barricas de roble, la extensión de las lecturas y la fronda de premios que en uno y otro campo se conceden.

     Pero llega un momento en que, al igual que los poetas, todos los vinos saben igual. Todos tienen un toque más o menos pronunciado de roble, un aroma de experiencia más o menos sazonado, un conjunto de astringencias generalizadas, un eco algo difuso de las tendencias más recientes, un posgusto de alta gama, una aproximación visible a los grandes autores. Todos saben igual, suenan lo mismo, se sirven en la misma copa amplia y diáfana, han sido envejecidos en las mismas naves de crianza, han ido madurando en las mismas estrofas escritas por la Generación del 27 o alrededor de las huestes acaudilladas por Gil de Biedma.

Lectura de versos endecasílabos a cargo del poeta Pascual Izquierdo

     ¿Qué hacer, entonces, si todo es una clonación que se repite? ¿Compramos o no compramos ese último libro de poemas que acaba de ser galardonado con el premio Loewe? ¿Abrimos o no abrimos esa botella de autor, que ha obtenido el último zarcillo de oro y forma parte de una exquisita colección de sólo 1.000 ejemplares?

     Gran dilema se presenta. En los momentos de duda, lo mejor es dejarse llevar por el deleite. Sentados en la mesa, el vino forma parte de la liturgia imprescindible, aunque esté escaso de metáforas y repita en exceso los ismos y las evocaciones; puestos en la tesitura de leer poemas, parece casi imposible evitar que nos asalten los taninos de la madera, aunque sea muy limitado el abanico de aromas frutales que desprenden.

     Se aconseja tener mucho cuidado a la hora de abrir una botella. Como parte sustancial de la liturgia, se sabe que no conviene agitar los versos y que debe olerse el papel en el que han sido impresos. Y también saborear críticamente la primera estrofa, para verificar que no se ha estropeado el producto por exceso de ruido o falta de entusiasmo adolescente. Si se lee un libro de poemas, es necesario comprobar que las estrofas han envejecido en barrica de roble americano y no de fresno leonés. Y que, al final, no quedan posos en la copa ni huellas que delaten las fuentes de las que se bebió.

     De acuerdo con las prescripciones médicas, debe tenerse siempre en cuenta que, tanto el verso como el vino, son saludables si se toman en dosis moderadas. Se recomienda a lo sumo tomar dos poemas diarios, sólo en la comida, y leer no más allá de dos copas de vino. Los poemas deben ser tintos y el vino, preferentemente, que no tenga rastro alguno de experiencia.

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Alba y ocaso de la luz y los pétalos

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El bulevar de los libros rotos

09 martes Ene 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 2 comentarios

Gabriel de Araceli

A don Francisco y don Vicente, no necesariamente en ese orden, que están en el cielo de los libros santos, o canallas.

     El tibio sol de enero ilumina las casetas de la Cuesta de Moyano. El panteón de libros ilustres, quizás plebeyos arrinconados en montones que nadie leerá. Mi amigo Emilio encontró un ejemplar del PASCUAL DUARTE dedicado a Germán Sánchez R… Se lo regaló a Luis Alberto de C… que fue a Cela y le dijo: Ahora me lo dedicas a mí. Y el lado humano o mortal de don Camilo se lo dedicó también a Luis Alberto: “De Camilo José a Luis Alberto, amigos para siempre”. O algo así, vaya usté a saber, porque los escritores son unos cuentistas y todos mienten, los libros no. Los libros usados, o de viejo, o de lance. defensa_madrid_vicente_rojo 001_webEncuentro entre un montón ASÍ FUE LA DEFENSA DE MADRID, del general Vicente Rojo. Don Vicente era un romántico y enamorado de la escritura, o de la verdad. El libro lo escribió en 1962. ¿Por qué volvió el general Rojo a España? Quizás por honor, porque luchó por lealtad al poder legítimo, porque era fiel a sí mismo, o porque seguía enamorado de su mujer y se lo debía, le debía a ella, doña Teresa Fernández, que paseara por el Retiro de su brazo, o que rezara en la basílica de Atocha, nadie lo sabe. Don Vicente era católico, siempre fiel a sus ideas y a la ley. Le acusaron de desafecto.

     —Estaba todo pactado, cadena perpetua y absolución —dice el librero que me vende el libro, Asociación de Libreros de Lance,15€—, como lo de Fujimori.

     —No —le respondo—, Fujimori es un asesino y el general Rojo luchó contra los que asesinaban España, algunos eran sus amigos, sus compañeros de armas. Él era brillante. El comandantín no. Franquito era un mediocre y un asesino que nunca le perdonó a Rojo que fuera mejor militar.

     El libro de Rojo que compro es una edición limitada a 2000 ejemplares, de 2006, inmaculado. Nadie ha hollado su interior. El mío es el nº 2. Como Vicente Rojo, que fue el número 2 de su promoción. “A la anónima mujer española, abnegada, heroica, ejemplar entre todos los horrores, la angustia y la desesperanza, Porque a cada hora de la batalla de Madrid, no hubo virtud de que no diera ejemplo” escribe el general Rojo como dedicatoria e introducción en su libro. ¡Olé!

     —Y de Azaña, ¿tiene EL JARDÍN DE LOS FRAILES? —pregunta un lector que podría ser León Felipe.

     —Tengo que buscarlo entre miles de libros rotos —responde el librero.

     IBA YO A COMPRAR EL PAN, una edición de… ¡1976! Pero, ¡si ni siquiera estaba legalizado el PCE!

     —¿Y eso qué es? —pregunta un joven treintañero.

—Eso ahora no es nada, quizás nunca lo fue —responde el librero.

     En la portada del libro –SEDMAY Ediciones, 2 €–, luce don Francisco Umbral abrigo negro y gafotas negras de pasta, dandi, histriónico, exquisito, distante, genial. Francisquito gafotas. Y un pan debajo del brazo como un proletario impostado, melena grasa y mirada al frente. ¿A quién le interesa ahora Umbral? El retablo de una época poblada de santos, o demonios: san Tierno Galván, san Carrillo, san Tamames, san López Rodó, santa Bárbara Rey, santa Nadiuska, santa Victoria Vera, santa Carmen Díez de Rivera, san Adolfo Suárez, san Fraga hasta la braga, san Marcelino Camacho, san Escrivá de Balaguer —este sí consiguió el certificado—, san Isidoro de Sevilla, san Torcuato Fernández Miranda, san…  Antropología, historia antigua. El libro está dedicado a… sí, ¡qué ternura, qué inocencia, qué traición!: Juan Luis Cebrián. Del amor al odio.

     La Cuesta de Moyano. El bulevar de los libros rotos, esperando la voz del lector que le diga levántate y anda conmigo, que te lea.

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Desafecto

Iba yo a comprar el pan

 

 

 

 

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