• Bienvenidos
  • El negocio de los bancos
    • El FROB
    • 133 banqueros millonarios
  • Arquitectura, urbanismo y naturaleza
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Un veinteañero: el Guggenheim
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • Malasaña
    • La beauté est dans la rue!
    • La beaute est dans la rue (II)
    • La luz del membrillo
    • La cigüeña blanca
  • Gastronomía
    • Cocochas franciscanas
    • Los héroes también comen patatas
    • Comer es inocente
    • La luz del membrillo
  • Por tierras de Castilla
    • Viaje a La Alcarria
    • Castilla la Vieja: abandono y santería
    • Otoño en el monasterio de Santo Domingo de Silos
    • La revelación equinoccial de San Juan de Ortega
    • Angelitos belloS
  • Historias de la historia
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Son, o fueron
    • Manuel Vázquez Montalbán
    • 80 aniversario de la Batalla de Brunete
    • 80 aniversario del bombardeo de Guernica
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Brigadistas
    • Los Benedito: taxidermistas, artistas y científicos
    • Ángel Cabrera Latorre, zoólogo y paleontólogo
    • Venceréis, pero no convenceréis
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Dolores
    • 85 aniversario de la proclamación de la II República
    • 23F. 35 años después
    • Los Astados Unidos de España
    • Dos Passos, tras los pasos de Pazos
    • El último ajusticiado por garrote vil en España
    • El capricho de la historia
  • Deporte y salud
    • La insoportable erosión del tiempo
    • Barro, sudor y viento
    • Ali Bomaye
    • Aupa Atleti
    • Gimnasia Estética
    • Atletas populares
    • 42.195m
    • Eros y Tánatos
    • Roma no paga a los traidores
    • Citius, Altius, fortius
    • El furbo es asín
    • La salud importa
    • VO2 max: esfuerzo y rendimiento
    • Boxeo
  • Rincón del cuento
    • Estrellitas y duendes
    • EL FARDO, un cuentecito de Rubén Darío
    • Comentario de texto
    • Guillermo de Baskerville (I)
    • Bajo el volcán
    • ¿Dexe qué?
    • Cavalleria Rusticana
    • Reflejos
    • El inconsciente
  • Qué leer
    • El honor del general Franco
    • Leo, luego pienso
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Caronte aguarda. Fernando Savater
    • El Impostor. Javier Cercas
    • El cura y los mandarines
    • Pepe Carvalho tras las huellas de don Quijote
    • Vargas Llosa: El sueño del celta
    • Don Quijote de oidas
    • Comer es inocente
  • Ana Rodríguez de la Robla
    • La dama bifronte
    • Troncos
    • Volver una y otra vez
  • Poesía… eres tú
    • Luis Álvarez Piñer, un poeta
    • Troncos
    • De exilio y verdín
    • Carlos Oroza: Évame si me transito
    • Pascual Izquierdo
      • El Telero
      • Comentario de textos
      • Alba y ocaso de la luz y los pétalos
    • Emilio Pascual
    • Dionisio Ridruejo: A la torre de san Esteban
    • Aurora Vélez
    • Ana de la Robla
  • Fotogalerías
    • Desafecto
    • Los gritos del silencio
    • Chinatown
    • Sniper
    • Están cambiando los tiempos
    • No hay pan pa’tanto chorizo
    • Marchas de la dignidad
    • Fuego en la piel
  • El cine es maravilloso
    • Bajo el volcán
    • The front page boulevard
  • Peteneras, por Rafael Alonso Solís
    • Nostalgia y mitos
    • La vacuidad de la monarquía
    • Nostalgia y plata
    • España como mito
    • Ojos verdes
    • Chulos de la muerte
    • Alfonso
    • Bagdad, trece años después
    • Darwin y Mariano
    • La muerte de Borges
    • La farsa del discurso
    • El color turbio
    • Siglo XXI: el origen
    • Huevos de Pascua
    • La Cueva de Zaratustra
    • Arte, ciencia y revelación
    • Brujas y serpientes
    • Números y letras
    • Dolores
    • Évame si me transito
    • Amos de la guerra
    • España y su ciencia III
    • España y su ciencia II
    • España y su ciencia I
    • El careto de Billy el Niño
    • Los orígenes
  • Sociedad
    • San Sebastián
    • Jaque continuo
    • La leyenda del tiempo
    • Arturito Pomar, un genio en el país de la nada
    • La Columna Leclerc
    • Reglamento de protección de menores frente a internet
    • Orgullo Gay, Madrid, 2016
    • La Columna Leclerc
    • Mogollón en Sol
    • Pienso, luego estorbo
    • Semana de Pasión
    • Chinatown
    • Santos y soldados
    • Muerte de un ciclista
    • Libertades Públicas
  • Mujer
    • Dolores
    • Día de la mujer trabajadora
    • Machismo, ¡no, gracias!
  • Paris c’est la vie
    • 20 años y un día… después
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Last tango in Paris: 45 añitos
    • Atentados en París
    • El frío le salvó la vida
    • Una semana después
    • Fussillade à Paris, prise d’otages!
    • Paris, j’ai t’aime
    • Macron Président
    • Y entonces, llegó Le Pen
    • La France tranquille
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • 8 mai à Paris
  • Segovia, guía de la ciudad
    • Segovia inédita

Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

Encuentros viriles

29 martes Ene 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Rafael Alonso Solís

     A finales de año titulé una columna como “A mí la Legión”. Es el grito de guerra de un cuerpo militar al que gusta proclamar su idilio con la muerte, desde que fuera creado por Millán Astray, siendo comandante de Infantería, en 1920. Fundada para enfrentarse al moro en la guerra colonial de Marruecos, fue un instrumento perfecto para la represión contra los obreros asturianos en 1934, cuando se levantaron contra el gobierno presidido por Alejandro Lerroux. Con Franco como su jefe natural, la Legión se unió a los sublevados en el golpe de Estado de 1936, y actuó como punta de lanza de la resistencia frente a la política descolonizadora en el norte de África a finales de los cincuenta. Cuentan los médicos que le atendieron, que el dictador, durante su estancia en el hospital por una flebitis crepuscular, gustaba de pasear por la habitación marcando el paso, mientras sonaban marchas militares y, previsiblemente, el varonil himno de la Legión, lo cual ejercía un notable estímulo sobre la movilidad del enfermo. “Si fuese cierto –decía yo– que hay dos Españas, con una siempre dispuesta a evangelizar a la otra, la Legión sería el cuerpo místico de la que se considera a sí misma grande, libre y elegida”. Para que no haya dudas acerca del ideario que inspira su alma castrense, hace dos días se publicaba una fotografía en un diario digital, de ésas que le permiten a Millás echar una mirada esclarecedora y contárnoslo. Pablo Casado y un legionario se estrechan la mano con fuerza mientras se miran a los ojos con pasión. La sonrisa del presidente del PP no es como las que prodiga todos los días en cualquier circunstancia, sino más auténtica, al tiempo que de su pecho cuelga una medalla con los colores de la bandera española, que tal vez le han entregado los novios de la muerte en forma de condecoración iniciática. Casado, algo más alto, dirige su mirada hacia abajo con respeto y gesto de posesión. El legionario, con la cerviz ligeramente inclinada, levanta sus ojos hasta encontrarse con los de quien podría ser su jefe político y sonríe igualmente, mostrando sus dientes superiores en una actitud algo vampírica, pero que no está exenta de un aire indudablemente seductor; como si estuviese pensando, “qué apuesto eres, ladrón”. Es la fotografía del encuentro entre dos machos que se entienden, se gustan y se admiran, y que parecen decirse: “aquí me tienes, tronco, cuando quieras y para lo que haga falta”. Un poco por detrás de la pareja, ya en segundo plano, se ve a otro varón que contempla la escena con emoción contenida y parece esperar turno. Algo a la derecha, otro participante en el acto habla con alguien que no sale en la fotografía, mientras apoya con decisión su mano diestra sobre la zona en que se supone descansan el corazón y los sentimientos. Al fondo, varios grupos charlan de sus cosas y, seguramente, comentan el éxito del evento. Mujeres… no se ve ninguna.

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Derecha, 2019

21 lunes Ene 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Rafael Alonso Solís

     En el último número de Tinta Libre, Esteban Hernández señala a Vox como un partido “más religioso, más neoliberal y más nacionalista que el PP”. Si fuese así, el PP debería estar asustado y no darle más cancha que la que ya ocupa. Pero no es cierto. Como los jóvenes cachorros de lo que ellos llaman el centro derecha reconocen sin complejos, ese fervor ha estado siempre instalado en el alma del conservadurismo español, dispuesto a dar instrucciones a la cabeza sobre la dirección de la embestida. Al fin y al cabo, se trata de una ubicación geopolítica vislumbrada por Manuel Fraga durante su estancia en Londres, dejando a la bestia en suerte para que Aznar la incorporase a su componente teórico. Son a veces los mismos analistas de izquierda quienes colaboran en darle alas de mariposa siniestra a la rama desgajada del sector más chulo de la familia. Pero no es otro que el PP, encabezado por el joven sonriente formado en Aravaca, el que está empeñado en resucitar al sector tenebroso y matón de este país, que ya diera un golpe de Estado, ganara una guerra y reprimiera de forma implacable durante la posguerra. Es el mismo PP que acaba de poner en marcha la campaña de reivindicación de las tres damas negras de la ddsc0205_web2-e1548064625154.jpgerecha, como una amenaza de la vuelta al pasado que no cesa y un anuncio ominoso de la noche oscura que no desaparece de nuestras pesadillas. Es el mismo PP, que hace tres días se echaba a la calle contra el aborto, el que se juramentará otra vez junto al sector mas obsceno de la iglesia católica, tal vez para perdonar, en un ejercicio de comprensión cristiana, a los depredadores infantiles. Ese PP, y no otro, es el que mimetiza las consignas de su camada negra y no tiene reparo  alguno en encadenar mentira tras mentira con el propósito de ocupar lo que, sin duda alguna, considera que es suyo, y seguramente por la gracia de Dios. Es el verdadero programa del PP, disimulado hasta hace poco por necesidades electorales mediante la estética del tertuliano amable, el que aflora sin complejos y encuentra el vehículo más eficaz para negar la estructura machista de la sociedad y asumir la existencia del feminismo radical, casi sin mancharse, dejando que las cruces y los correajes que guardaban en el armario se eche a la calle, primero, y luego al monte, si hiciese falta, que siempre han andado amenazando con eso. No hay diferencia alguna entre el PP más ultramontano –porque uno espera que aún quede algún liberal respetable en la orilla derecha– y los legionarios civiles que han soltado para dar miedo, los jueces que han ido colocando en los lugares adecuados de las decisiones, y ese conjunto de intelectuales que presumen de follar sin descanso a pesar de su avanzada edad, y garantizan, con su presencia en la RAE y otras cofradías del mismo corte, la soledad de las mujeres para discutir sobre el lenguaje.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Noches de Yugoslavia

14 lunes Ene 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

El siguiente cuentecito obtuvo el III PREMIO DE RELATO BREVE JULIO CORTÁZAR, 2000, Convocatoria Nacional de la Universidad de La Laguna, Tenerife. Ilustraciones de Raquel Díaz Piñeiro; Fotografías de Terry Mangino y Ana Mª Pulido.

Rafael Alonso Solís

     Nos conocimos en una cena oficial, entre dos canapés de angulas de Aguinaga y una copa de vodka uniendo nuestros labios en un ritual de ambigüedad consentida. El funcionario Charasqueta, a la sazón tu amante y mentor, me había encargado una biografía a la medida, un texto para la eternidad de las enciclopedias o una garantía para su ascensión a los altares en clave identitaria, de prosa escasa, rigor ausente y exceso de adjetivos preciosistas. Yo era entonces un espía del CESID haciendo su meritoriaje en las cloacas del norte, diseñándome un futuro en lenguas diversas y preparando el equipaje para el retorno definitivo al hogar. Tú parecías convencida de que el mundo se encierra en un lienzo sin pintar en el que los caminos se trazan a golpes de voluntad, los ángulos se hallan cuidadosamente descritos en los manuales del partido y el color de las flores queda sujeto a la variabilidad de las corrientes ideológicas. dibujo1_rafa_cuento 001      Se nos iba la tarde sin remedio. La brisa cruda del otoño se constituyó en cómplice involuntario al empujarnos a un rincón de la estancia y nos introdujo en un argumento de amores y traiciones, de misterios insatisfechos y rumores de fatalidad. Nunca supe si tus besos eran tramontanos o tus pechos cántabros, si tu sexo rezumaba furor de aberzalismo ateo o toda tu piel procedía de un mapa que se desintegraba en las fronteras de cada pueblo, si el aroma de miel salubre que se me estremecía en la boca era el resultado de un mestizaje milenario o la conclusión apasionada de una síntesis de credos y tendencias. Lo cierto es que si robé tu alma y dejé la mía desgarrada en las espinas de Sarajevo no fue por todo eso, sino por la chispa de fulgor animal que estalló en tus ojos al reconocer el sabor de la tierra mojada y el placer del conocimiento.

dibujo2_rafa_cuento 001

     Debo reconocer que con los años he aprendido a diferenciar relativamente la paja de la mies, pero sigo confundiendo el temblor avisa que aún siento ante el frío o el pavor, la angustia que todavía me causan la duda o el misterio, el sabor a metal que me llena la boca ante el miedo o la timopatía ansiosa. Ya no hay siquiera bosques en mis recuerdos, y en su lugar, por obra y gracia de los ajustes monetarios, el lento desarrollo del encéfalo y la incapacidad de la especie para articular la convivencia, han surgido aldeas nuevas que cambia de bandera a cada embate de las hordas sagradas, ciudades-desastre en las que la relación entre perseguido y perseguido puede invertirse en el curso de una jornada militar, miles de muertos en los que la sangre de cada etnia y las mentiras de cada religión copulan en silencio mientras la cartografía diplomática aprueba la libre distribución de mapas de bolsillo, reliquias fronterizas, alas de mariposa y espermatozoides congelados para la conservación de las esencias.

     Nos conocimos en una cena oficial, hace un tiempo infinito, en un país inexistente y a una hora en la que el futuro parecía abierto a la manipulación genética. No puedo imaginar ahora cuál de tus diversos fragmentos raciales yace dormido en Rentería, ni cuál esta embalsamado en el museo diocesano de la Europa imperial, letal y jacobina. Ni siquiera servimos como prueba irrefutable de que nuestra especie es capaz de percibir, momento a momento, la elaboración de la historia.

ajedrez_jardi_luxemburgo_web

    Nos conocimos en una cena oficial, tan solo unas horas antes de que apuntases entre mis ojos y apretases el gatillo con la convicción que proporcionan los estudios de teología. Los dos supimos cumplir la orden de nuestros superiores con el rigor del militante y la disciplina del soldado, dejando las frases de amor para las esquelas mortuorias y el temblor genital para una reencarnación imprevista. Tal vez cuando hayan muerto todos los recuerdos de la noche yugoslava, cuando tu país y el mío sean únicamente burlas de leyenda, cuando la sangre de ambos se haya descolorido los suficiente y el curso inevitable de la vida nos haya metido en el mismo saco que los mártires de estado o los asesinos de salón, aún podamos obtener un instante de consuelo sabiendo que nos queda París.

jardines_paris_ana_web

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Galería

San Silvestre 2018

02 miércoles Ene 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Esta galería contiene 4 fotos

Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino     Ya falta menos para la San Silvestre 2019   32.894 atletas populares …

Sigue leyendo →

Los amores asimétricos de Galdós

19 miércoles Dic 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 9 comentarios

Texto de Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

En el 175 aniversario del nacimiento del escritor

       A lo largo de la historia es frecuente constatar la atracción que han ejercido numerosos escritores, artistas u hombres de estado sobre mujeres mucho más jóvenes que ellos: las relaciones entre Rubén Darío y Francisca Sánchez,  Machado y Leonor, Borges y María Kodama, Rafael Alberti y María Asunción Mateo, Cela y Marina Castaño, Manuel Azaña y Dolores Rivas Cherif, Luciano Pavarotti y Nicoleta Mantovani, François Miterrand y Anne Pingeot o Vargas Llosa e Isabel Preysler así lo confirman. En menor medida se da el caso contrario: Carmen de Burgos y Ramón Gómez de la Serna, o Dolores Ibárruri y Francisco Antón. La vida amorosa de Galdós es buen ejemplo de ello. Siempre estuvo acompañado de mujeres más jóvenes que, literalmente, perdían la cabeza por él.

    El pentágono amoroso de Galdós

Primavera

     Benito María de los Dolores Pérez Galdós fue el benjamín de diez hermanos, seis de ellos mujeres. Galdós vivió toda su vida rodeado de mujeres: madre, hermanas, primas, cuñadas, sobrinas, amantes, meretrices, el servicio femenino, etc., que le cuidaron con mimo y delicadeza en las numerosas casas en las que vivió en Madrid y Santander. Era un hombre guapo, afable, grande, tímido. El acento canario y sus modales tiernos le hacían especialmente atractivo para ellas. Sin embargo, permaneció siempre soltero.

     Se sabe que sus primeros devaneos amorosos, primaverales, a la edad de dieciséis años, los tuvo con su prima Sisita, María Josefa Washington de Galdós, hija de su tío materno José María Galdós y de la norteamericana-cubana Adriana Tate, que vivieron en unión libre en Cuba y regresaron a Las Palmas en 1850. Ambos, Sisita y Benito, eran de la misma edad, nacieron en 1843. Pero la madre de Benito, la grave y vehemente doña Dolores Galdós, no vio con buenos ojos aquella relación y envió a su chiquitín a estudiar a Madrid, donde llega desorientado en septiembre de 1862. Quizás por eso el estudio no fue la gran vocación de Galdós: “Los cursos de Derecho los he hecho en la Plaza de la Cebada”, diría en sus “Memorias de un desmemoriado”, dictadas en 1916, ya ciego y sin demasiado interés en recordar.

20170129_130743_web

La plaza de la Cebada tal y como está actualmente, cerrada al público la zona deportiva y de esparcimiento desde diciembre de 2017.

     Galdós siempre fue un hombre muy reservado y celoso de su intimidad, que apenas si dejó detalles de su vida privada y de sus relaciones con las mujeres. Para conocer su deambular existencial es necesario recurrir a su extensísima obra literaria, en la que ofrece, a través de sus personajes y novelas, esbozos personales supuestamente basados en sus experiencias amorosas.

     Así pasa en “Doña Perfecta”, novela de tesis en la que se produce el fracaso anunciado de los jóvenes enamorados, Pepe Rey y su prima Rosario, por la intervención inquisitorial de Doña Perfecta, tía del protagonista. La novela es un reflejo de su primer amor frustrado en Las Palmas, a la vez que una denuncia de la intransigencia religiosa y las costumbres retrógradas que se enfrentaban a las nuevas ideas de progreso y al derecho de las personas a elegir sus propios destinos. También está presente en ella el recuerdo de la “Mamá Dolores”, la madre intransigente que tan a raya mantenía al joven Galdós.

    «¡No he conocido hombre más faldero! Aquí un lío, allí otro. Si no trajo al mundo diez o doce hijos naturales, no trajo ninguno». Son declaraciones de su secretario, Victoriano Moreno, al periodista F. Lucientes, que parecen exageradas y de difícil comprobación. Pero sí es cierto que entre 1888 y 1891 Galdós mantuvo relaciones a la vez con tres mujeres a las que ya conocía con anterioridad: Emilia Pardo Bazán, Lorenza Cobián y Concepción Morell.

Verano

Monumento a Emilia Pardo Bazán en la C/ Princesa, en Madrid.

    Emilia Pardo Bazán era una mujer volcánica, capaz de contradecir en París, en 1889, al mismísimo Víctor Hugo durante unas conferencias que este pronunció en junio de ese año. Muestra de ese carácter pasional que derrochaba la Bazán fue un breve idilio, simultáneo con el de Galdós, que mantuvo con José Lázaro Galdiano en la primavera de 1888, al que conoce en Barcelona. Lo cual no fue óbice para que don Benito y doña Emilia emprendieran, en octubre de 1889, un viaje secreto que comenzó en París, lugar que visitaba con frecuencia la Bazán. Y que continuó por varias ciudades europeas: Berlín, Munich, Nuremberg, Frankfurt, Zurich. El comienzo del viaje fue la visita a la exposición de 1889, fecha de construcción de la Tour Eiffel. Hay que señalar que también Unamuno, 21 años más joven que don Benito, estuvo en París por esas fechas, del 20 al 30 de julio, mientras que la estancia de Galdós fue de finales de septiembre al 25 de octubre. No coincidieron. Es muy probable que Unamuno conociera ya a Galdós en Madrid, ateneístas ambos, pero que no tuvieran trato. «En uno de los altares de mi corazón se levanta don Benito» escribió en 1907 el escritor bilbaíno. Y tras su fallecimiento le rindió un sentido homenaje.

     En esa época, que corresponde con el esplendor vital veraniego de ambos, la Bazán y don Benito tenían su nido de amor en “Palma Street”, la calle de la Palma, cerca de “Maravillas Church”, la iglesia de Maravillas, justo en la plaza del 2 de mayo, barrio ahora llamado también Malasaña. Se conocían desde 1885. Ella era nueve años más joven que Galdós. “Mi grandullón”, le llamaba, al que escribe epístolas apasionadas reclamándole su atención, ya dispersa en Lorenza Cobián. «Somos insustituibles el uno para el otro. Sí, mi gloria, sí, lo somos». O, «No pierdas enteramente el cariño a la que te lo profesa santo y eterno». Y aún porfiará, en 1890, por recuperar la intimidad perdida: «ya sea en el asilo [? Debe referirse doña Emilia a cuando sean viejos], ya sea en Palma Strasses (sic)». Doña Emilia fue de las primeras en rendirle homenaje a Galdós, asistiendo a su velatorio tras su fallecimiento, ocurrido treinta años después, el 4 de enero de 1920.

SAM_4727_web

     Pero Galdós había conocido con anterioridad en el estudio del pintor Emilio Sala a Lorenza Cobián, ocho años más joven, una mujer de gran belleza y poca cultura, modelo pictórico de varios artistas. Fruto de su relación con Lorenza serían dos hijos, el primero fallecido a poco de nacer. Y la que será el único reconocido por Galdós, su hija María, nacida el 12 de enero de 1891 en Santander, donde el escritor permanecía largas temporadas en su residencia de San Quintín. Galdós mantuvo económicamente a Lorenza Cobián hasta su fallecimiento, acaecido en Madrid el 26 de julio de 1906 de forma terrible: ahorcándose en un calabozo de la policía donde fue encerrada tras haber intentado suicidarse arrojándose a las vías del tren en la Estación del Norte.

_DSC0070_web

La Estación del Norte, semiabandonado su edificio histórico.

     En su gran novela “Fortunata y Jacinta” la protagonista, Fortunata, también tiene dos hijos producto de su relación con Juanito Santa Cruz. El primero fallecería a poco de nacer, mientras que el segundo la sobrevive y es finalmente adoptado por la estéril Jacinta, como una metáfora de la avaricia de la burguesía que se adueña del fruto del proletariado sin ningún escrúpulo y sin pagar nada a cambio. Galdós escribió “Fortunata y Jacinta” entre 1886 y 1887, cuando ya conocía a Lorenza Cobián, por lo que pudiera ser que la pérdida en la vida real de un hijo, posiblemente suyo y de Lorenza, le inspirase el hijo perdido de Fortunata.

     El pintor Emilio Sala fue amigo y estrecho colaborador de Galdós. Tiene obra expuesta en el Museo del Prado. Sobresale un cuadro de la actriz María Guerrero, intérprete habitual de los dramas de Galdós. Sala ilustró una edición de lujo de la primera serie de los Episodios Nacionales en 1903. Un fracaso económico para el autor, ya que apenas si se vendieron ejemplares debido a su elevado coste.

Otoño

     La cuarta mujer que se añade al pentágono de los amores asimétricos de don Benito  fue Concepción Morell, actriz mediocre, 19 años más joven que el escritor, de personalidad inestable, a la que el dramaturgo concede algunos papeles secundarios de sus obras teatrales  La conoció en el otoño de su vida, a comienzos de los 90 del siglo XIX. Con ella mantendrá diez años de relación, hasta su muerte, el 22 de abril de 1906, apenas dos meses antes que la de Lorenza.

     Fue una relación complicada: padre-esposo-hija-amante, que el escritor reflejó en su novela Tristana. Ambos se citaban entre la calle Princesa y la actual Alberto Aguilera. “Mi africanito”, le llamaba por su origen canario. La Morell era una mujer apasionada e imprevisible, que llegó a convertirse al judaísmo en 1897 y se cambió el nombre por el de Ruth. Las epístolas que la Morell le enviaba a Galdós son similares en su contenido amoroso a las que recibía de la Bazán. Muchas de ellas las utilizó, con ligeras modificaciones, en la escritura de Tristana. Tristona, así denominaba Galdós a la Morell. De esa relación se conservan 160 cartas. Como muestra, estos ejemplos:

     «No sé hacer más que amar, pero el amor no es oficio… no puedo hacer en la vida más que una cosa, amarte». O, «Él era para mí todo en el mundo, le he entregado mi alma y vida» le confiesa la Morell a Sitges y Griffol, amigo de Galdós en 1901, fecha en la que la relación entre ambos ya se había agotado.

20170322_175347_web

El patio interior del antiguo Hospital General, actualmente Museo Nacional de Arte Reina Sofía. En este edificio sitúa Galdós al extravagante y lunático cura Nazarín en su novela Halma, pintado por los artistas José Moreno Carbonero y Joaquín Sorolla durante una observación médica del atribulado sacerdote. Ambos artistas tienen cuadros en el Museo del Prado y son en esa fecha amigos de Pérez Galdós. Las dos novelas fueron llevadas al cine por Luis Buñuel, intepretadas por Francisco Rabal, la primera en su etapa mexicana, en 1959. Y la segunda bajo el título de Viridiana, 1961, con Silvia Pinal, Francisco Rabal y Fernando Rey. Viridiana fue uno de los grandes éxitos internacionales del cine español, prohibida por el franquismo a pesar de que recibió la Palma de Oro en el festival de Cannes. La película se exhibió por primera vez en España en 1978, se salvó una copia de la destrucción a la que le había condenado la censura franquista.

     Buñuel, apasionado lector de don Benito, varias de cuyas novelas llevó al cine, sustituye al resignado personaje hija-amante galdosiano de Tristana por el de una mujer independiente que devora al padre-esposo, don Lope, en aras de su liberación. Son dos Tristanas muy distintas, protagonistas de dos épocas separadas por ochenta años.

     El carácter desprendido de Galdós hizo que mantuviera a esas dos mujeres, Lorenza y Concepción, hasta el final de sus días. Y era frecuente que le asaltase por las calles próximas a su domicilio en la calle Hilarión Eslava, nº 5, una legión de pedigüeños suplicándole limosnas. Cosa que el atendía con generosidad, como recoge Ramón Pérez de Ayala, que conoció a Galdós a partir de 1903. Esa personalidad poco práctica para los negocios le llevó en 1913 a una situación económica crítica, agravada por los pleitos que mantenía sobre los derechos de sus obras. Los últimos años de su vida residió Galdós en casa de su sobrino José Hurtado de Mendoza, en el domicilio citado antes, en el barrio de Argüelles. Hurtado de Mendoza, don Pepino para Galdós, adoraba a su tío y le ayudaba como secretario y escriba.

_DSC9488_web

El barrio de Argüelles-Moncloa y la calle de la Princesa (a la derecha, en diagonal ascendente) en junio de 2018, que llega hasta la Plaza de España.

Invierno

     Y en 1907, a la edad de 64 años conoció a Teodosia Gandarias, 20 años más joven que el escritor, la relación más asimétrica en edad de las que tuvo Galdós. Ese nuevo amor con una mujer, maestra de profesión, sin pretensiones intelectuales y tan distinta de él, le resultará a don Benito un apoyo emocional en el invierno de su vida. Galdós escribió a Teodosia 239 cartas entre 1907 y 1915, la mayoría de este jaez tan delicado:

      «Alma mía, todo mi ser es tuyo. Corazón y cerebro te pertenecen. Te quiero con pasión sosegada y segura, con inconmovible asiento» le escribe a Teodosia desde Santander el 16 de agosto de 1908. Incluso se especula en ellas con un posible embarazo, algo notable y que demuestra la virilidad y entrega amatoria de don Benito, un señor de edad provecta, 65 años, para la época: «¿Con que tendremos canario de alcoba? Así sea. Pero contengamos nuestro fervoroso anhelo hasta que el tiempo confirme la esperanza».

     Aunque la alegría se desvanece pronto: «La tuya última me cuenta como se ha disipado la dulce ilusión. ¡Vaya por Dios! No sé si te diga que es bueno o es malo. No debe afligirte el desvanecimiento de la ilusión». Fechada el 25 de julio de 1907 en Santander, donde don Benito pasaba los veranos.

     Los dos amantes fallecieron con poca diferencia de tiempo. Teodosia el 31 de diciembre de 1919 y Galdós cuatro días después.

Monumento a Galdós en el Retiro, inaugurado el 19 de enero de 1919, obra de Victorio Macho. Galdós asistió al homenaje y sufrió un empeoramiento en su salud. Falleció el 4 de enero de 1920. Una de las primeras personas que asistió a su velatorio fue Emilia Pardo Bazán, uno de sus grandes amores. La Bazán le llamaba a Galdós «mi grandullón».

      Aventurarse a dar una explicación antropológica sobre los amores asimétricos que ocuparon la vida del escritor es algo que desborda el motivo de este artículo. Sería su encanto, su indudable genialidad literaria o su amabilidad personal. El caso es que Galdós resultaba irresistible para las señoras de su época. Quizás el secreto para enamorar a las mujeres esté en sus novelas, y sea tarea del lector aplicado el descubrirlo.

Enlaces relacionados

El callejero novelístico del Madrid galdosiano

Último domicilio de Galdós, en la C/ Hilarión Eslava, 5, en el barrio de Argüelles.

Apéndice bibliográfico

Para cualquier lector interesado en Galdós es muy recomendable la biografía Vida de Galdós, obra de Pedro Ortiz-Armengol, editada por Crítica en su Biblioteca de Bolsillo. 2000.

Para ampliar el conocimiento de su obra se recomiendan los estudios y ediciones críticas de Joaquín Casalduero y Ricardo Gullón; para Tristana, la de Germán Gullón, en Austral; o Fortunata y Jacinta, de Francisco Caudet en Cátedra.

También es posible aún encontrar en Anaya, en la colección Tus Libros ediciones de Trafalgar o Misericordia, obras ambas anotadas por Pascual Izquierdo.

Pintura mural en el Pasadizo de San Ginés, entre Mayor y Arenal. A la izquierda aparece representado Ramón del Valle Inclán, exquisito y solemne, que no gustaba del éxito popular que recibía Galdós, al que por envidia llama «Garbancero» a través de uno de sus personajes de la obra Max Estrella.

La Calle Santiago, por la que anduvo Fortunata en la primera parte de la novela, en la actualidad. Todo el callejero del centro de Madrid es, de alguna manera, el escenario de las obras de Galdós, por las que pasean y viven sus personajes.
La Calle Santiago, por la que anduvo Fortunata en la primera parte de la novela, en la actualidad. Todo el callejero del centro de Madrid es, de alguna manera, el escenario de las obras de Galdós, por las que pasean y viven sus personajes.
En la Plaza de Ramales, itinerario habitual de Fortunata.
En la Plaza de Ramales, itinerario habitual de Fortunata.
Pintura mural en el Pasadizo de San Ginés, entre Arenal y Mayor.
Pintura mural en el Pasadizo de San Ginés, entre Arenal y Mayor.
Muy cerca de la Plaza del 2 de Mayo tenían su palomar Galdós y doña Emilia.
Muy cerca de la Plaza del 2 de Mayo tenían su palomar Galdós y doña Emilia.
El turismo invade la Plaza del Ángel, donde la criada Benina mendiga para aliviar la miseria de su ama doña Paca. Un fresco tan real como actual porque los mendigos, pícaros e indigentes asaltan al paseante por las calles madrileñas igual entonces que ahora.
El turismo invade la Plaza del Ángel, donde la criada Benina mendiga para aliviar la miseria de su ama doña Paca. Un fresco tan real como actual porque los mendigos, pícaros e indigentes asaltan al paseante por las calles madrileñas igual entonces que ahora.
Interior de la iglesia de San Sebastián, en la calle Atocha, donde se apostaba doña Benina y el mendigo ciego Almudena.
Interior de la iglesia de San Sebastián, en la calle Atocha, donde se apostaba doña Benina y el mendigo ciego Almudena.
Unos poetas callejeros escriben sus poemas de encargo por unas monedas en el Rastro.
Unos poetas callejeros escriben sus poemas de encargo por unas monedas en el Rastro.
En la calle Arenal tuvo su vivienda Agustín Caballero, el rico indiano que protagoniza Tormento y que se enamora de Amparo Sánchez Emperador, a la que la envidiosa Rosalía Pipaón de la Barca, la de Bringas, que vivía en la Costanilla de los Ángeles, quería utilizar como criada.
En la calle Arenal tuvo su vivienda Agustín Caballero, el rico indiano que protagoniza Tormento y que se enamora de Amparo Sánchez Emperador, a la que la envidiosa Rosalía Pipaón de la Barca, la de Bringas, que vivía en la Costanilla de los Ángeles, quería utilizar como criada.
La Calle de San Bernardo, donde hacía sus negocios el usurero Torquemada.
La Calle de San Bernardo, donde hacía sus negocios el usurero Torquemada.
Explanada frente al cuartel del Conde Duque, la actual plaza de los Guardias de Corps, escenario donde pena sus días Ramón Villaamil, el cesante de "Miau".
Explanada frente al cuartel del Conde Duque, la actual plaza de los Guardias de Corps, escenario donde pena sus días Ramón Villaamil, el cesante de «Miau».
La fachada del cuartel del Conde Duque, finalizado durante el segundo reinado de Felipe V, en 1736, obra de Pedro de Ribera.
La fachada del cuartel del Conde Duque, finalizado durante el segundo reinado de Felipe V, en 1736, obra de Pedro de Ribera.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Galería

El callejero novelístico del Madrid galdosiano

16 domingo Dic 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 6 comentarios

Esta galería contiene 28 fotos

Pascual Izquierdo. Fotos de Terry Mangino           El poeta y crítico literario Pascual Izquierdo analiza el paisaje urbano madrileño descrito …

Sigue leyendo →

Hay gente pa too

09 domingo Dic 2018

Posted by Ángel Aguado in galería, Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

Boca Junior, Comebol, Copa Libertadores, River Plate

Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

      —Oye, la negra Ataulfa te agarraba el troncocono en todo su esplendor con aquellas manos que simulaban alicates y yo me quedaba como acobardadito, sin decir esta boca es mía. ¡Menuda era la negra Ataulfa! ¡Una mujer de bandera! Te cogía la vicisitud y te hacía replicar y replicar y tú recitabas la novena de Beethoven de un tirón sin fallar un si bemol sostenido. Era una mujer. Pero, por un equipo de furbo… ¡no lo entiendo!

     —Yo tampoco, querido Séneca, comprendo que por una mujer uno pierda la cordura y se descomponga. A mí me pasaba igual con la rubia Sigfrida. Era blanquita como la nieve, tanto, que te deslumbraba cuando se te posaba encima y te restregaba su mujerío por la jeta, que tú no podías ni respirar con aquella bandera de flecos blancos que te tapaban hasta la nariz y te dejaban exhausto. ¡Menuda melena la de la rubia Sigfrida!, que te cortaba la respiración tanto helecho níveo. ¡Ay, sí, que me viene a la cabeza tremenda perversión, que no quiero ni pensarlo! ¡Pero por un equipo de furbo!

_DSC0012_web

     —Incluso por la gloria, querido Platón. Uno puede dar la vuelta al mundo en la nao Victoria, ser el primero. ¡Qué mayor gloria la de la circunvalación terráquea! Yo daría todo por la gloria, por haber descubierto la penicilina, incluso la teoría de la relatividad. ¡Pero, por un equipo de furbo!

     —Igual me pasa a mí, mi muy estimado Séneca, aunque ya sabemos que todo es relativo, que por muy grande que sea el universo no es comparable a la estupidez humana. Admito que por dinero uno es capaz de cualquier cosa. Ahí tienes a Judas. Condenado para la eternidad por treinta denarios.

     —Un infeliz, un simple, un emprendedor torpe, no estaba bien aconsejado. Ahora lo de la pasta se ha puesto muy exigente. Como poco tienes que arrimarte treinta millonazos de euros en Ginebra. Y encima tienes que ser fuerte y andar apuntando con un grafito que si una contabilidad B, lo que le das a eme punto erre, que si el chófer se chiva a la bofia patriótica… Mucho riesgo, corres mucho peligro llevando llena de billetes de 500 euros la samsonite hasta el Lac Leman. Pero es cierto que por dinero te la juegas. ¡Anda que si te la juegas! Si te sale bien, ¡cojonudo! Pero si no, te vas al talego. Ahí tienes al de la campana. ¡Es el mercado, amigo!, decía. Aunque ya sabemos que Suiza sobrevive gracias a muchos campaneros que se la jugaron. Pero, por un equipo de furbo… ¡No lo entiendo, no lo entiendo!, querido Platón.

     —Y hay muchos que se han venido desde Buenos Aires por un puto partido de furbo.

     —Sí, alguno incluso ha dejado el curro. Y les cuesta una pasta venirse para acá, que allá la cosa está muy jodida, se gastan lo de un año en un finde.

      —Y, ¿qué felicidad te reporta que tu equipo gane o pierda un partido? ¡Pero si al día siguiente te tienes que levantar igual para ir a currar y ver el careto del hijo puta ese de tu jefe otra vez!

     —Si no hay ninguna diferencia. Unos van de azul y otros con una raya roja. Pero todos en calzoncillos.

     —Ninguna, ninguna, no son más que veintidós tíos pegándole patadas a una pelota con el borceguí. Esto del furbo es que no tiene explicación.

     —Uno cambia de ciudad, de religión, de país, de amante, de amigos, incluso de matrimonio, o se hace gay o lesbiana o adorador de las musarañas venusinas, o vegetariano, o vegano. Peor aún. ¡Pero de equipo de furbo, no! Nadie cambia jamás de equipo de furbo, es algo irracional, esto del furbo es que no tiene explicación, es algo… ¡humano! Siempre seguimos con el mismo equipo. Hay gente pa too, querido Seneca.

    —Así es, querido Platón, hay gente pa too.

Seguidores del River Plate en la Puerta del Sol de Madrid, el sábado 8 de diciembre.
Seguidores del River Plate en la Puerta del Sol de Madrid, el sábado 8 de diciembre.
En la explanada del estadio Santiago Bernabeu, Madrid.
En la explanada del estadio Santiago Bernabeu, Madrid.
Seguidores venidos desde Argentina (eso dice en la pancarta) delante del Hotel Eurostars, donde se alojaba el equipo del River Plate.
Seguidores venidos desde Argentina (eso dice en la pancarta) delante del Hotel Eurostars, donde se alojaba el equipo del River Plate.
Despliegue policial en la Castellana, Madrid.
Despliegue policial en la Castellana, Madrid.
Seguidores del River Plate en la puerta del Hotel Eurostars, donde se hospedaba el River Plate.
Seguidores del River Plate en la puerta del Hotel Eurostars, donde se hospedaba el River Plate.
Seguidoras del Boca Juniors en la Avenida de la Castellana, Madrid
Seguidoras del Boca Juniors en la Avenida de la Castellana, Madrid
Una mamá alivia a su pequeñín en la Castellana.
Una mamá alivia a su pequeñín en la Castellana.
Seguidores del River Plate en la puerta del Hotel Eurostars, Madrid, donde se alojaba el River Plate.
Seguidores del River Plate en la puerta del Hotel Eurostars, Madrid, donde se alojaba el River Plate.
Un seguidor del Boca Junior delante del estadio Santiago Bernabeu, Madrid.
Un seguidor del Boca Junior delante del estadio Santiago Bernabeu, Madrid.
Seguidores del River Plate en la puerta del hotel Eurostars, donde se alojaba el equipo de fútbol River Plate, horas antes del encuentro celebrado el 9 de diciembre de 2018, en Madrid.
Seguidores del River Plate en la puerta del hotel Eurostars, donde se alojaba el equipo de fútbol River Plate, horas antes del encuentro celebrado el 9 de diciembre de 2018, en Madrid.

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Hagan juego, sucio

30 viernes Nov 2018

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Juan Fernández Sánchez

      Bajo la hojarasca de la política, plena de exabruptos, gestos para la galería y brindis al sol, va creciendo una cosecha de especies amenazantes. De un tiempo a esta parte proliferan las casas de apuestas, publicitadas sin pudor por numerosos equipos deportivos; las opiniones de un payaso se han vuelto materia judicial y un gag de mal gusto puede dar con tus huesos en el calabozo; existe un doble rasero que permite exculpar a los de tu tribu, aun negando lo evidente, y enviar al averno al rival. Crece la desigualdad sin que a nadie parezca importarle, enfrascados como estamos en el color de las banderas y la existencia o no de los escupitajos; multimillonarios de todo laya se enzarzan por unos euros del salario mínimo. Y todavía hay quien se pregunta por qué triunfa el populismo.

El Estado es el primer casino español. Por los aledaños de la Puerta del Sol, de Madrid, decenas de loteros manolitos hacen su navidad revendiendo décimos con el reclamo de que provienen de Doña Manolita.

       Juan Fernández Sánchez es escritor. Ha obtenido el premio TIFLOS de Novela 2017 por su obra «La silla vacía«, publicada por Edhasa Castalia.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...
← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Artículos publicados

Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Madrid por las nubes: Antonio Palacios y Joaquín Otamendi
El Retiro era una fiesta
Una marea roja inunda las calles de Madrid: Carrera de la Mujer 2025
Protesta perruna frente al Congreso de los Diputados.
Maratón de Madrid 2025
23 de Abril: fiesta del libro.
La Bureba, el paraíso perdido en Burgos. La pobre santa Águeda ya no necesita cruzado mágico.

Carrera de la mujer 2024 en Madrid

Maratón de Madrid 2024


MISTERIOSO ASESINATO EN VALLECAS

Meterse en los charcos

  • Avatar de Ángel Aguado Ángel Aguado
    • Viaje a la Mancha: Dulcinea nos espera
    • 8 de marzo: gritos para no gritar de horror
    • Le Petit Prince: encore une autre fois
    • Doña Emilia escribe a don Benito
    • Ya queda menos para la San Silvestre 2026
    • Navidad 2025: ¡Felicidad! Vete tú a saber dónde te metes
    • Ezequías Blanco, desde Getafe al universo
    • Jackson Pollock y Andy Warhol en el Thyssen
    • Quijotes
    • Matisse y Madrazo en Madrid
Sostiene Pereira

Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022

Meterse en los charcos

Vicente Rojo, el último romántico

Leer a Jesús Torbado

Leer a Jesús Torbado, periodista, escritor y viajero

JESUS TORBADO, PERIODISTA Y VIAJERO

Leer a Richmal Crompton, la autora de Guillermo Brown

Richmal Crompton, la creadora de Guillermo Browm

LEER A MARÍA MOLINER Y SUS FURIOSOS VOCABLOS

Leer a Juan de Yepes Álvarez

Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester

Leer a Rubén Darío

Leer a Rubén Darío

El Príncipe de las Letras Castellanas

Berenjenas con Gambas, la memoria gastronómica-lectora de Manuel Vázquez Montalbán

Berenjenas con gambas

Manuel Vázquez Montalbán, In Memoriam

Leer a Rafael Azcona

Humor negro para reírse de la vida

Leer a Azcona, leer guiones de cine

Leer a Carmen de Burgos

Leer a Ferlosio

Leer a Ferlosio

Viaje con Aramburu por la esritura

ENA: Una reina y un machote

¡Pero que público tan tonto tengo!

Tamara Cifuentes

Las chicas sólo quieren divertirse

Vivan los novios

Rosario y Alfonso.1950

MILENIO, el último Carvalho

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

Homenaje a Ángel Cabrera en el MNCN con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento

60 aniversario del fallecimiento del zoólogo Ángel Cabrera

Vicent, el magnífico

Vicent, el magnífico

Manuel Vicent, periodista y cronista de la Transición

Al Caudillo le han dado el paseillo

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

GALÍNDEZ, asesinado por Trujillo

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franco fusiló al general Batet por mantenerse fiel al orden vigente

Al general Batet Franco lo fusiló por su lealtad republicana

Niñas al salón que el Sabina está en la ciudad

La poesía valiente de Pascual Izquierdo

La derechuza

La derechuza

Esa mirada con que premian tus ojos mi deseo

Mujeres luchadoras por la igualdad

PATAGONIA, XXII Premio de novela Ciudad de Salamanca

Ángel Cabrera Latorre

Los Olvidados

PREMIO TIFLOS 2017

Leonor Izquierdo, el amor de Machado

Un torturador franquista: Billy el Niño

El careto de Billy el Niño

Luis Montes

Guggenheim: un veinteañero

Ángel Cabrera Latorre, un zoólogo universal

Madrid asediado, 80 aniversario de las Brigadas Internacionales

Queridos míos

15M 2011en la Puerta del Sol.
15M 2011en la Puerta del Sol.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
Emilio Pascual
Emilio Pascual
Aurora, poetisa
Aurora, poetisa


Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022
El cerro del tío Pío

Perdedores: ganador del premio TIFLOS 2017 de cuentos. Obra de Ángel Aguado López. Orgazanizado por la ONCE, Editado por Edhasa-Castalia

PATAGONIA: XXII Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2018. Obra de Ángel Aguado López, editado por Ediciones del Viento

PERDEDORES, Premio TIFLOS 2017 de cuentos
Follow Escaparate ignorado on WordPress.com

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Escaparate ignorado
    • Únete a otros 92 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Escaparate ignorado
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...
 

    %d