• Bienvenidos
  • El negocio de los bancos
    • El FROB
    • 133 banqueros millonarios
  • Arquitectura, urbanismo y naturaleza
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Un veinteañero: el Guggenheim
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • Malasaña
    • La beauté est dans la rue!
    • La beaute est dans la rue (II)
    • La luz del membrillo
    • La cigüeña blanca
  • Gastronomía
    • Cocochas franciscanas
    • Los héroes también comen patatas
    • Comer es inocente
    • La luz del membrillo
  • Por tierras de Castilla
    • Viaje a La Alcarria
    • Castilla la Vieja: abandono y santería
    • Otoño en el monasterio de Santo Domingo de Silos
    • La revelación equinoccial de San Juan de Ortega
    • Angelitos belloS
  • Historias de la historia
    • Arniches y Domínguez, la arquitectura, el exilio y la vida
    • Son, o fueron
    • Manuel Vázquez Montalbán
    • 80 aniversario de la Batalla de Brunete
    • 80 aniversario del bombardeo de Guernica
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Brigadistas
    • Los Benedito: taxidermistas, artistas y científicos
    • Ángel Cabrera Latorre, zoólogo y paleontólogo
    • Venceréis, pero no convenceréis
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Dolores
    • 85 aniversario de la proclamación de la II República
    • 23F. 35 años después
    • Los Astados Unidos de España
    • Dos Passos, tras los pasos de Pazos
    • El último ajusticiado por garrote vil en España
    • El capricho de la historia
  • Deporte y salud
    • La insoportable erosión del tiempo
    • Barro, sudor y viento
    • Ali Bomaye
    • Aupa Atleti
    • Gimnasia Estética
    • Atletas populares
    • 42.195m
    • Eros y Tánatos
    • Roma no paga a los traidores
    • Citius, Altius, fortius
    • El furbo es asín
    • La salud importa
    • VO2 max: esfuerzo y rendimiento
    • Boxeo
  • Rincón del cuento
    • Estrellitas y duendes
    • EL FARDO, un cuentecito de Rubén Darío
    • Comentario de texto
    • Guillermo de Baskerville (I)
    • Bajo el volcán
    • ¿Dexe qué?
    • Cavalleria Rusticana
    • Reflejos
    • El inconsciente
  • Qué leer
    • El honor del general Franco
    • Leo, luego pienso
    • Pasionaria y los siete enanitos
    • Los Diarios robados de Azaña
    • Caronte aguarda. Fernando Savater
    • El Impostor. Javier Cercas
    • El cura y los mandarines
    • Pepe Carvalho tras las huellas de don Quijote
    • Vargas Llosa: El sueño del celta
    • Don Quijote de oidas
    • Comer es inocente
  • Ana Rodríguez de la Robla
    • La dama bifronte
    • Troncos
    • Volver una y otra vez
  • Poesía… eres tú
    • Luis Álvarez Piñer, un poeta
    • Troncos
    • De exilio y verdín
    • Carlos Oroza: Évame si me transito
    • Pascual Izquierdo
      • El Telero
      • Comentario de textos
      • Alba y ocaso de la luz y los pétalos
    • Emilio Pascual
    • Dionisio Ridruejo: A la torre de san Esteban
    • Aurora Vélez
    • Ana de la Robla
  • Fotogalerías
    • Desafecto
    • Los gritos del silencio
    • Chinatown
    • Sniper
    • Están cambiando los tiempos
    • No hay pan pa’tanto chorizo
    • Marchas de la dignidad
    • Fuego en la piel
  • El cine es maravilloso
    • Bajo el volcán
    • The front page boulevard
  • Peteneras, por Rafael Alonso Solís
    • Nostalgia y mitos
    • La vacuidad de la monarquía
    • Nostalgia y plata
    • España como mito
    • Ojos verdes
    • Chulos de la muerte
    • Alfonso
    • Bagdad, trece años después
    • Darwin y Mariano
    • La muerte de Borges
    • La farsa del discurso
    • El color turbio
    • Siglo XXI: el origen
    • Huevos de Pascua
    • La Cueva de Zaratustra
    • Arte, ciencia y revelación
    • Brujas y serpientes
    • Números y letras
    • Dolores
    • Évame si me transito
    • Amos de la guerra
    • España y su ciencia III
    • España y su ciencia II
    • España y su ciencia I
    • El careto de Billy el Niño
    • Los orígenes
  • Sociedad
    • San Sebastián
    • Jaque continuo
    • La leyenda del tiempo
    • Arturito Pomar, un genio en el país de la nada
    • La Columna Leclerc
    • Reglamento de protección de menores frente a internet
    • Orgullo Gay, Madrid, 2016
    • La Columna Leclerc
    • Mogollón en Sol
    • Pienso, luego estorbo
    • Semana de Pasión
    • Chinatown
    • Santos y soldados
    • Muerte de un ciclista
    • Libertades Públicas
  • Mujer
    • Dolores
    • Día de la mujer trabajadora
    • Machismo, ¡no, gracias!
  • Paris c’est la vie
    • 20 años y un día… después
    • Tardío homenaje a los republicanos que liberaron París
    • Last tango in Paris: 45 añitos
    • Atentados en París
    • El frío le salvó la vida
    • Una semana después
    • Fussillade à Paris, prise d’otages!
    • Paris, j’ai t’aime
    • Macron Président
    • Y entonces, llegó Le Pen
    • La France tranquille
    • Habitar en una obra de arte: Villa Savoye
    • 8 mai à Paris
  • Segovia, guía de la ciudad
    • Segovia inédita

Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

La hiel de la tribu

26 martes Mar 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Rafael Alonso Solís

      Cuando los poetas escriben sobre otros, especialmente si pertenecen a su quinta, el verbo hace de estilete capaz de introducirse en las heridas para ahondar en las mismas llagas que comparten. Acaba de reeditarse Estudios de poesía contemporánea, ensayo que Luis Cernuda publicara en 1957 y en el que parece arreglar cuentas con sus coetáneos y alguno de sus precedentes. Cernuda duda del valor poético de su generación, a la que, pendiente de ser definida por la crítica, llama aún “la del 25”. Aceptando la falta de distancia en varios casos, muestra algún rechazo a ciertas derivas líricas o conceptuales de Machado, al que parece admirar más como pensador que como poeta, o de Salinas, al que considera un burgués. Más que rechazo le provoca Jiménez, en quien encuentra escasas virtudes intelectuales que puedan compensar su “subjetivismo egotista”. En la edición de 1957 Cernuda dejó fuera a Guillén, Alberti y Aleixandre, por ser “amigos o conocidos”, aunque algunas referencias se filtren por el libro. Al mismo tiempo, incluye a Gómez de la Serna, al que califica como el último de los clásicos y cuya obra “equivale a toda una generación literaria”. Respeta a León Felipe, aunque no le entusiasme como poeta, y ve pasión y fogosidad en Miguel Hernández, truncado demasiado pronto.  Y hay contenida admiración por Lorca, cuya poesía, hondamente dramática, sugiere “el escalofrío de algo trágico y el misterio que lo rodea”, pese al “costumbrismo trasnochado” que aprecia en el Romancero. A todos mira con respeto, dejando claro que, desde Bécquer, los mayores poetas son andaluces, aunque califique algunas de sus obras como “poemillas”. ¿Mueve al poeta algún turbio impulso al revisar el trabajo de sus colegas, en el que influyan relaciones personales, amantes compartidos o diferencias ideológicas? Quién sabe. La historia de la literatura española tiene ejemplos de todo ello –excelentes como género y muestras de la condición humana–, como la confrontación entre Lope y Góngora, las malévolas referencias a los garbancismos de Galdós, o el desprecio con que Umbral se ha referido a Baroja, tal vez porque el vasco es, con La busca, el  antecedente de su novela Travesía de Madrid, con la que él se despide de cierto tipo de narración para crear un estilo propio, tan original como discutible. Ha sido también Umbral unos de los más crueles críticos literarios en lo que se refiere a sus contemporáneos, aunque esto no debiera anotársele como débito, ya que tanto Las palabras de la tribu como su Diccionario de literatura (1994 y 1995, respectivamente), son dos ensayos tan deliciosos como malintencionados. En el primero debe leerse lo que escribe sobre el mismo Cernuda, al que califica como “gran poeta y mala persona”. El segundo es, sobre todo, junto a guiños a sus amigos, una relación de maldades, y seguramente fue escrito a rebufo del anterior para sacarse unas pesetas. En él destaca, como ejemplo de síntesis, la entrada que dedica a Julio Llamazares: “Colecta plurales premios locales, regionales, comarcales, autonómicos y nacionales. Tiene un perro”.

Francisco Umbral en su casa de Majadahonda, mayo de 2000. Fotos: A Aguado

Enlaces relacionados

Iba yo a comprar el pan

Los amores asimétricos de Galdós

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Esa mirada con que premian tus ojos mi deseo

21 jueves Mar 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Gabriel de Araceli (Texto y fotos)

      Tiene Luis Alberto de Cuenca un no sé qué cuando recita que hace suspirar a las señoras bien que asisten a su conferencia en la Fundación Juan March, en el barrio de Salamanca, en Madrid, el pasado 19 de marzo. «Si solo fuera porque a todas horas tu cerebro se funde con el mío; si solo fuera porque mi vacío lo llenas con tus naves invasoras» inicia Luis Alberto con su voz de novio la lectura de un soneto. Y doña Pilar y doña Sonsoles y doña Margarita y doña Carmen —«Maica, llámame Maica» le diría ella si pudiera abordarle después, en el vestíbulo— sienten un vahído adolescente teñido de impúdicos deseos. «Si solo fuera porque me enamoras a golpe de sonámbulo extravío; si solo fuera porque en ti confío, princesa de galácticas auroras» recita el poeta y ellas pierden por un instante el rubor dejándolo a su cuidado entre las azucenas olvidado.

_DSC0011_web

Luis Alberto de Cuenca durante la conferencia que pronunció el pasado 19 de marzo de 2019, en la Fundación Juan March, en Madrid.

      Tiene buena figura Luis Alberto de Cuenca. Y sus años, que parece no tenerlos, tímido y risueño, hace gala de masculinidad y fino humor, que le viene de familia la inteligencia y la distinción, que en cuarto de bachillerato, brillante alumno del Colegio el Pilar, le regaló su padre las obras completas de Shakespeare y él se las leyó a la vez que a Bécquer. «Allá en el colegio nos hacían competir entre nosotros por conseguir la mejor calificación, todo lo contrario de lo que hace la pedagogía actual. Entablábamos combates líricos. Y yo me iba por los cerros de Úbeda, me podía la elocuencia y llenaba hojas y hojas de versos barrocos que me puntuaban menos que a los otros. Y aquellos fracasos me sirvieron de aprendizaje, me desnudé de aquella jungla de palabras espesas porque comprendí que la claridad, la sencillez son importantes tanto en la poesía como en la vida».

      Y de ese germen familiar, que combinó con la lectura, surgió el poeta y exploró los universos helénicos, que siempre prefirió el mito al logos, la fantasía a la historia. Y se recreó con Eurípides y Calímaco y con Guillermo de Aquitania y el humanismo renacentista «porque uno desea convertirse en humanista antes que en intelectual, que es cosa muy sórdida».

      Y en la tercera fila, doña Pilar —«Piluca, llámame Piluca» le diría al poeta, a Adonis— esboza una sonrisa, herida por el verso, por Cupido, y se abandona: «si solo fuera porque tú me quieres y yo te quiero a ti, y en nada creo que no sea el amor con que me hieres».

      Y descubre Luis Alberto su vena gamberra, que fue letrista de la Orquesta Mondragón y es amigo de Gurruchaga, que anduvo por la movida madrileña plantándole cara al jaco que a tantos se llevó por delante y escribía letras chirriantes y cañeras: «Cuando vivías en la Castellana usabas un perfume tan amargo que mis manos sufrían al rozarte y se me ahogaban de melancolía. Si íbamos a cenar, o si las gordas daban alguna fiesta, tu perfume lo echaba a perder todo. No sé dónde compraste aquel extracto de tragedia, aquel ácido aroma de martirio».

      Y cuando doña Constanza, que vive en la Castellana se entera, además, que Luis Alberto es un troglodita, que le escribe letras a Loquillo y comparten bocatas de calamares y mahous rejuvenece treinta años y quisiera rebozarse sus morros con el poeta en algún garito apestoso, en un extracto de tragedia de engrudos y pachuli en Malasaña: «Pero es que hay, además, esa mirada con que premian tus ojos mi deseo, y tu cuerpo de reina esclavizada»._DSC0042_web

      Poemas al padre generoso, poemas oníricos, materia primera para el psicoanálisis, para el estudio del ego profundo, del inconsciente. Y recuerda Luis Alberto a aquella novia primera, casi adolescente, a la que tanto amó. Por la que se matriculó en Derecho, para esperarla un año y después ir juntos a Filosofía y Letras. Amor sesgado por la tragedia, que falleció ella con diecinueve años y él quedó compuesto, o descompuesto, y sin novia. Su Rita a la que trasmutó el nombre por Arit. Y doña Margarita, desde la segunda fila, sueña que está linda la mar y el viento lleva esencia sutil de azahar, su aliento, y por un momento confunde a Rubén con Luis Alberto.

      «No es el hombre el que elige. Es la puerta, entreabierta, a la que te asomas la que decide por ti. Con lo que ves aceptas un destino que quizás nunca antes pensaste» dice de su paso por la política. «La política está bien, sirve para comprender lo más intrincado del alma humana. Salí bastante indemne de ella, afortunadamente».

      Y habla de su amor a los libros, de la fascinación por todo lo relacionado con la edición bibliográfica, de su pánico por las erratas. «Que haya una sola errata en un libro es como destruir la armonía de las letras». Y fue para él un honor y un deleite dirigir la Biblioteca Nacional porque pudo emular a Borges, que estuvo al frente de la biblioteca nacional argentina —«un desastre, Borges, como director» aclara—, al que leyó “tardíamente”, «a partir de los veinticinco años».

      «Me divierte la cultura, la lectura es un placer, ayuda a divertirse» dice. Y se rompe el embrujo cuando se despide, cuando solo queda la evanescencia de su ausencia. Y doña Piluca y doña Maica y doña Sonsoles y doña Constanza despiertan del embozo y corren a saludar al poeta, al hombre, que a todas corresponde con su verbo, con su verso.

      «¡Ay, señor! ¿Y mi Luis Alberto, cuándo llegará?» se pregunta doña Rita tras besarle la mejilla.

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

8 de marzo en Madrid

09 sábado Mar 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

Érase protesta a Madrid pegada,
érase mogollón superlativo,
érase gran follón sayón y altivo,
mujeres en la lucha muy bragadas.

_DSC2851_web

      Lo del 8 de marzo de 2019 en la Gran Vía no lo recuerdan los más viejos del lugar, que superó en tamaño y asistencia a lo del año precedente, que ya fue grande y celebrado. De seguro que fue la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros, que por cientos de miles se contaron los asistentes reclamando más derechos e igualdades femeninas, que llenaron Atocha y su glorieta, el paseo del Prado, las plazas de Neptuno, Cibeles y Gran Vía enteramente y llegó el gentío, festivo y dicharachero, hasta la plaza de España, desperdigándose la concurrencia por todas las calles adyacentes que se encontraron en tan madrileño e ilustre itinerario.

_DSC2848_web

     —No te creas lo que sale en los periódicos, Pablito, que sólo fueron unas cuantas feminazis de ultraizquierda las que gritaban por Atocha.

      —Y pagadas, seguro que pagadas, Santiago, que el gobierno este radical izquierdoso y golpista que tenemos les habrá dado unos bocadillos para tenerlas toda la tarde dando voces en Gran Vía.

      —Es intolerable, esto con mi abuela no pasaba, Albert. Aquellas señoras españolas de verdad, todas las mujeres rezando el rosario los viernes de cuaresma, nada une más a las familias que unos cuantos padresnuestros bien rezados. Y no como ahora, que andan a gritos callejeando. ¡Comunistas, que son unas indecentes! ¿Era que tú bordaste en rojo ayer, o en azul, Pablito? Que no me acuerdo…

      —Si estuvieran en casa construyendo las bases de una familia española, hacedoras del hogar, no pasaría esto. Para qué quieren trabajar. Y encima ganar como los hombres. No me acuerdo, Santiago, en rojo no sería porque ese verso parece muy soviético y nosotros de rojo no tenemos nada, ¿no? Nosotros somos como mucho rojigualdas. Aquellos muchachos del pelo engominado fueron grandes hombres, unos patriotas, españoles de pro, un gran partido… pero en azul ayer no rima, que tú bordaste en azul ayer… No, no, no rima nada, Santiago. Tu nombre sí que rima, sí que mola, Santiago. Si le añades lo de Matamoros queda imperial. El espíritu de la Reconquista.

      —Yo, sin embargo, soy un feminista liberal e inclusivo, transversal, muy plural y nada paternalista, quiero mucho a las mujeres porque aún queda mucho por hacer, vamos, seguro que nosotros haremos algo —Albert no quiere perder ripio en la conversación y mete el codo a pesar de que los otros dos patriotas le ignoran—. Y además, me sé de memoria esos versos. Con la camisa nueva, sí, con la camisa nueva que tú bordaste en rojo ayer, que lo cantaba de pequeñito en mi casa, que siempre fui un niño muy amante de la historia de España, de la verdadera, de la tradicional. Y no de la que quieren imponernos los ultraizquierdistas.

_DSC8975_web

     Santiago y Pablito se miran desconfiando de Albert

     —No hagas caso de ese, Santiago, que es medio catalán y de gente así no te puedes fiar. No le des ni una miga del pastel, nos lo comemos nosotros todo.

     —Ya lo sé, Pablito. Pero me tienes que dar las guindas y una copita de Machaquito, que lo de la tauromaquia para mí es imprescindible. Español siempre, siempre español y mucho español.

      —Bueno, pues vosotros veréis, si no me ajuntáis os quedáis sin saber el final: Me hallará la muerte si me llega y no te vuelvo a ver…—Albert, impasible el ademán, miraba al infinito entonando en silencio unas coplillas— formaré junto a mis compañeros que hacen guardia sobre los luceros…

Plaza de Cibeles, el pasado 8 de marzo a las 8 de la tarde. Foto de Mercedes Aguado

      En Gran Vía no se podía dar un paso. Tantas voces gritaban a la vez que el rascacielos de Telefónica se quedaba pequeño tapado por los clamores. «Nos quitaron tanto, que acabaron quitándonos el miedo» llevaba escrito en una pancarta una joven. Su novio la acompañaba con otro letrero: «El mundo no será justo para nadie mientras no sea justo para todas» Se dieron un beso.

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase multitud sayón y escriba,
griterío rotundo y afinado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de protestas era.

 

Enlaces relacionados:

8 de marzo de 2017

Machismo, no gracias

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

En la ardiente oscuridad

03 domingo Mar 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

     —Qué, ¿te ha gustado el polvete?

     —Mucho, mucho —dijo Lucrecia con resignación mirando a la araña de cristal de Bohemia del techo, que le proyectaba irisaciones sobre el rostro. Remigio se desplomó sobre las sábanas de seda. Era mucho vaivén para su edad, por más que se hubiera tomado dos pastillitas azules, ¡una barbaridad!, propenso como era él a los infartos. Por las ventanas del Palace se veía la muchedumbre que aguardaba en la acera de la calle Medinaceli, allá abajo. Parecían hormiguitas disciplinadas, inmóviles durante horas y horas de espera para besar un madero de una imagen cadavérica.

_DSC2793_web

Viernes, 1 de marzo de 2019, C/ Jesús, cola para acceder a la Basílica del Cristo de Medinaceli, Madrid

     Remigio Roto se puso su ropa interior. De los calzoncillos se le cayó un blackcard.

     —Siempre llevo una por si acaso, nunca se sabe qué puede pasar —levantó el teléfono. «Restaurante La Rontonda, dígame» escuchó al otro lado del audífono—. Sí, quiero que me suban a la suite royal una suprema de ave con arroz jazmín al vapor y un solomillo de cebón con foie-gras, a la plancha. De postre sopa de fresas al perfume de vainilla y helado de nata. El vino, un rioja, Ramón Bilbao, gran reserva del 2009. Gracias —y colgó el teléfono.

     —No todo va a ser follar, habrá que comer un poco, ¿no? —le soltó a Lucrecia, que observaba a las hormiguitas de allá abajo con curiosidad de entomólogo.

Esperando a Cristo

     «Horas y horas esperando en una cola, a la intemperie, de pie, comiendo bocatas de calamares de plástico y meando en los retretes atascados de los bares para qué, para besar un madero rechupeteado por una multitud» reflexionaba mientras se cubría el pecho con los brazos cruzados. Lucrecia estaba aún de buen ver. Tanto gimnasio, tanto pilates, tanta haute couture tenían su recompensa: unas piernas elásticas, una piel sedosa, un culo redondo, un busto abundante y firme y un vientre plano. «La verdad es que no sé que hago con un capullo como tú, Remigio, un pichafloja. ¡Con lo buena que estoy!» pensó mientras se miraba al espejo.

     —Los viernes de marzo es aquí, pero en navidades la cola estaba en doña Manolita y dentro de unas semanas empezarán con las procesiones y después los rocíos, y si no, con el fútbol. La gente está muy jodida, tiene necesidad de creer en algo, de buscar soluciones a sus problemas, de olvidarse de la puta realidad en la que sobreviven, de evadirse de sus tristes vidas. Así que no entiendo por qué el juez quiere emplumarnos por ayudarles a que sean felices, por ilusionarlos con un futuro mejor.

     —Joder, Remigio, que lo de las preferentes fue muy fuerte, que estafasteis a un montón de jubilados, ¡coño! Que la salida a bolsa de Boomkia fue otra estafa, que el rescate nos ha costado cincuenta y seis mil millones, que

     —Lucrecia, cariño, no exageres, gracias a eso estamos ahora tú y yo aquí. Eso lo aprendí en el efeemei, el individuo, el pobre, el olvidado quiere salir a toda costa de su triste destino, de su anonimato e invierte en lo que sea, se gasta la poca pasta que tiene en buscar indulgencias, en libros de autoayuda, en pitonisas, en telepredicadores, en horóscopos, en adivinos que les leen su futuro, en curanderos del alma, en chamanes, en charlatanes, en curas, en estampitas y en obras de caridad. Se cree que la providencia le va a premiar en otro mundo con el gordo de la felicidad eterna, como si así fuera a solucionar la mierda de existencia que lleva. Es así, siempre ha sido así.

      Lucrecia le miraba con cara de póker mientras se abrochaba el bustier Christian Lacroix de seda y pedrerías negras y blancas. Afortunadamente lo rellenaba todo con sus carnes de marquesa. Remigio continuó su discurso.

Cola en la C/Duque de Medinaceli.

      —Así, que nosotros, en el fondo, hicimos una labor social, contribuimos a la felicidad de todos aquellos que nos cedieron sus dineros de toda una vida. Mucho mejor quedárnoslo nosotros que esos brujos que venden humo de incienso. Les dimos un gramito de esperanza, una ilusión, un rayo de sol en la ardiente oscuridad de sus vidas. Después, la cosa no salió como habíamos previsto, pero claro, no somos divinos, sólo éramos un banco.

     Llamaron a la puerta. Remigio acudió a abrir envuelto en su batín Ermenegildo Zegna. Unos manolos flexibles hacían juego.

      «Déjelo ahí, le indicó al camarero que empujaba el carrito con los manjares. Le dio un billete de 20€. Muchas gracias señor». Y el camarero hizo una genuflexión inferior a los noventa grados desde la vertical de su altura.

      —Lo que no comprendo es que, ahora, el juez les dé la razón y tengamos, bueno, yo no, los que están ahí ahora, que tengan que devolverles la pasta. Ninguno de esos chamanes ni ninguno de esos telepredicadores ha devuelto jamás nada, ni un euro de las limosnas y de las ofrendas que han recibido. Si ninguno de ellos está en la cárcel, no comprendo por qué, a nosotros, nos envían a chirona ¡Excelente la suprema de ave! En ningún sitio la sirven como aquí. Prueba el Ramón Bilbao —y le llenó otra vez a Lucrecia la copa de rioja.

      —Como mucho piden perdón a dios y ya está. Perdonados. ¡Y fíjate la sede social que tienen en Roma! Eso sí que es una oficina, y no lo nuestro, en la Plaza de Celenque. ¿Qué te parece el cebón?

      Lucrecia convino con Remigio que el solomillo au foie-gras estaba exquisito. Repitió de Ramón Bilbao.

      —Hay un montón de imbéciles dispuestos a dejarse la piel argumentando barbaridades a la razón que la humanidad ha aceptado como buena. Ahí tienes a los terraplanistas, unos locos que se empecinan en afirmar que la tierra es un disco plano. ¡Y no hay forma de bajarles del burro! Y por otro lado tenemos a los antivacunas, capaces de dejar morir a sus hijos porque alguien les ha dicho que las vacunas son malas. Ya ha pasado, ha habido niños muertos por difteria, una enfermedad desconocida desde hace décadas. O los que niegan que el hombre llegara a la Luna. O los que afirman con rotundidad que las estelas que dejan los aviones en la estratosfera son, en realidad, un sabotaje para evitar que la lluvia llegue a Murcia, pongo por ejemplo. Que hay una entidad superior a los estados que quiere llevar la miseria al mundo a base de dibujar nubes de mercurio en el cielo.

      Lucrecia saboreaba la sopa de fresas al perfume de vainilla. «Un poco de Ramón Bilbao, por favor». Remigio le llenó la copa por tercera vez.

      —Todos los días nacen imbéciles en el mundo. Es cuestión de dar con el nuestro, de aprovecharnos de sus recursos antes de que otros lo hagan. Así que no comprendo ese afán de los jueces en condenar nuestros actos, de apropiarnos de un dinero que si no, se lo apropiaría cualquiera de esos chamanes o predicadores. Es una cuestión darwiniana, si un nicho queda libre en el ecosistema social enseguida lo ocupará el más fuerte de la especie. Evolución pura y dura. O nosotros, o ellos —Remigio se acabó la botella de rioja.

      La muchedumbre de la Calle Medinaceli apenas si se movía del sitio. Había de todo: afectados de espina bífida, víctimas de malos tratos, antiguas víctimas del aceite de colza, la cofradía del santo cristo de Calcuta venida desde un pueblo de Toledo, la asociación de discapacitados del agente naranja, los vendedores de cupones, los vendedores de loterías esotéricas, de estampitas milagreras. Algunas señoras pensaban comer en el restaurante Ginger después de besar el madero, estaban en su viernes sin maridos. Algunos caballeros pensaban después tomarse unos vinos por Lavapiés, estaban en su viernes sin mujeres. Remigio levantó el auricular del teléfono: «Suban otra botella de Ramón Bilbao a la suite royal. Gracias» y colgó el auricular.

      —Así que como no vamos a poder solucionar los problemas del mundo y para poner un broche de oro a este maravillo viernes te propongo un fin de fiesta. Qué, ¿te apetece otro polvete?

      Lucrecia miró a Remigio sorprendida. «Claro, es el efecto de la doble ración de pastillitas azules que se había tomado».

      —Me parece muy bien, Remigio, un día es un día —y empezó a desabrocharse el bustier Christian Lacroix, sus tetas de marquesa resplandecían bajo las irisaciones del cristal de Bohemia de la lámpara del techo.

     —Bueno, tampoco hay que exagerar, lo decía de broma, jeje —se reía Remigio con aquella sonrisa aprendida entre Washington y Alcalá-Meco.

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Entrega de los XXII Premios de Novela y Poesía Ciudad de Salamanca

19 martes Feb 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 7 comentarios

Ana Ozores

     El pasado lunes, 18 de febrero, tuvo lugar en el Ayuntamiento de Salamanca el acto de entrega de los Premios de Novela y Poesía Ciudad de Salamanca, organizados por el Ayuntamiento de esa ciudad y la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, entregó los diplomas correspondientes a los ganadores. En poesía, el premiado fue Servando Cano por su poemario ‘Piel de Trigo’, que resultó ganador entre 267 obras presentadas al concurso. El poeta Servando Cano tiene una dilatada carrera como sociólogo y politólogo y fue alumno de Alain Touraine.

     En la sección de novela, el jurado presidido por Luis Alberto de Cuenca y Prado e integrado por José Antonio Cordón García, Fernando Marías Amondo, Emilio Pascual Martín, Rosario Martín Ruano y Eduardo Riestra Martínez-Losada, y como secretario Ignacio Gallego Macías otorgó a la novela PATAGONIA, de Ángel Aguado López, el XXII Premio «Ciudad de Salamanca» 2018, al que se presentaron 215 obras.

El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, hace entrega a Ángel Aguado, autor de PATAGONIA, del diploma acreditativo del XXII Premio de Novela Ciudad de Salamanca.

          La novela tiene como protagonista a Ángel Cabrera Latorre, insigne zoólogo y paleontólogo, que desarrolló su carrera entre España y la Argentina durante la primera mitad del siglo XX. Gracias a la Junta de Ampliación de Estudios recibió una beca. Fue colector en el Museo Nacional de Ciencias, donde desarrolló una labor extraordinaria. Formó parte, entre otra infinidad de proyectos, del grupo de científicos que montó el Dinosaurio Carnegie, en 1913. Santiago Ramón y Cajal, a petición del matemático Rey Pastor, le recomendó para un puesto vacante de profesor en el Museo de Ciencias de La Plata, Argentina, donde Cabrera se trasladó con su familia en 1925.

La mesa de presentación de la novela en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. De izda. a dcha.: José María Tellado, Juana Molina Nortes, Ángel Aguado, Pascual Izquierdo y Eduardo Riestra.

     Fue precisamente bajo la sombra del dinosaurio Carnegie, en un abarrotado salón de actos del Museo Nacional de Ciencias de Madrid, donde se presentó el pasado jueves, 14 de febrero, la novela PATAGONIA. En la mesa de presentación se sentaron Pascual Izquierdo, poeta y crítico literario; José María Tellado, cirujano y experto conocedor de la vida de Cabrera; Juana Molina Nortes, ex-archivera del Museo; Eduardo Riestra, editor de la novela, y Ángel Aguado, el autor.

SAM_4495_web

La réplica del dinosaurio Carnegie que se conserva en el Museo Nacional de Ciencias, en cuyo montaje, en 1913, intervino Ángel Cabrera

Este es un extracto de la novela ganadora, editada por Ediciones del Viento:

…Lo sabía, sabía que no llevaba nada bajo la falda porque se aferró más allá de los besos al restregón de sus manos y continuó comiéndole las orejas casi hasta hacerle daño. Y entró en erupción pensando en su sexo líquido de lava candente. Pasearon y pasearon entre aquella multitud de peatones absurdos que llenaban las calles del barrio. Le corroía la tensión, se sentía ridículo e infantil por no dominarse, un pobre hombre al garete en la tempestad del deseo. Pero ella no hizo sino aventarle el incendio arrojando a su fuego la candela de sus pechos y abrasándolo en abrazos y en mordiscos. No era más que un pobre hombre enamorado de una mujer. Y ella lo sabía. Y él lo sabía.

La noticia en los medios de comunicación:

https://www.lavanguardia.com/local/castilla-leon/20190218/46543881681/el-periodista-madrileno-angel-aguado-recibe-el-xxii-premio-de-novela-ciudad-de-salamanca.html

https://www.salamanca24horas.com/texto-diario/mostrar/1329522/alcalde-entrega-premios-salamanca-poesia-novela-servando-cano-angel-aguado

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

El Sabina, el Dioni, el poeta Ángel González y el zoólogo Cabrera

13 miércoles Feb 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

El Sabina, Joaquín, cumple 70 añazos

Gabriel de Araceli

El Sabina, Joaquín, en mayo de 1990, en la plaza de Puerta Cerrada, Madrid. Foto de Ángel Aguado

     Aquel verano de 1989 Madrid estaba resultando aburridísimo. El 15 de julio los comercios echaron la tranca y colgaron el cartel de “Cerrado por vacaciones”. El ministro de Defensa, Narcís Serra, quería montar un campo de tiro en Anchuras, un pueblecito perdido de Ciudad Real, para que los F18 lo bombardearan sistemáticamente. Y Perico Delgado perdía el Tour por llegar tarde a la primera etapa, una contrarreloj individual. Los fotógrafos sesteábamos el sopor bajo el chorro del aire acondicionado del periódico, las Nikon F3 abandonadas en las bolsas. Eran otros tiempos, sí. Un Madrid ignorado por el turismo, sin coches, ni siquiera existía el AVE, las televisiones privadas se estrenaban en un alarde de programación intelectual obsequiando con culos y tetas, ¡lo nunca visto!, a las audiencias.

     Y en mitad de aquella modorra canicular saltó una noticia que llenó de vidilla y chascarrillos las redacciones y a las televisiones. Un guarda jurado, un segurata, se había llevado de un furgón blindado 298 millones de pesetas, sin pegar un tiro, dinero de los bancos. ¡Con un par!

     Dionisio Rodríguez Martín, El Dioni, agarró la pasta, la que pudo, no toda porque era mucho dinero y se dio el piro al Brasil. No le dio tiempo a disfrutarlo, apenas dos meses estuvo divirtiéndose con las mulatas de bandera, aquellas que confundían el corazón con la billetera, hasta que el destino chungo, cruel y canalla le cambió el champán por la cazalla, le pilló la bofia y le extraditaron a Madrid, a la trena, directamente.

     Pero El Dioni, nariz a lo Indiana Jones, peluquín de lujo, se había convertido en un héroe. Había robado a un banco y aquello se consideraba como una justicia popular que por una vez el débil se cobraba de la odiada banca. ¡Robar a un ladrón, cien años de perdón! Al Dioni le defendió un letrado famoso también por sus travesuras, Emilio Rodríguez Menéndez, y ambos protagonizaron años y años de circo mediático que llenó las teles basura de indigesta carnaza presta para el consumo. La cifra que El Dioni se fundió en aquellos dos meses puede resultar ahora ridícula, por mucho que pagara por un francés dos veces lo que en Madrid ganaba currando un mes. Apenas si llegó a los 800.000€. Una propina comparada con lo que se apartaban poco después para sí cualquier tesorero o exministro repeinado. Y comparado con lo que la Banca se apoderó para su rescate y no devolvió al Estado, 56.000 millones de €, lo del Dioni parece calderilla.

     El Dioni cumplió una pequeña condena inferior a los tres años de cárcel y ya en libertad se operó de estrabismo, se compró un par de zapatos de cocodrilo y se dedicó a exhibir su palmito pinturero por las televisiones.

    Al Sabina, Joaquín, aquello le resultó muy cachondo y en mayo de 1990 le dedicó al Dioni una canción que fue todo un éxito: ¡Con un par!

     Fue sobre todo éxito para El Dioni, que estaba tan contento por ser el protagonista de un tema del Sabina, casi más que con las mulatas, aunque tuviera que explicarle a su mamá qué era aquello del francés que tan caro le costaba.

—Un idioma, mamá, un idioma —le explicaba a la autora de sus días El Dioni.

     El Sabina, Joaquín, ha cumplido 70 años. Por la Plaza de Tirso de Molina, donde vive, hay un montón de argentinos que organizan visitas en busca del Sabina, como si fuera un Pokemon. Pero él se resiste y no se deja ver. Está marcándose una lambada en Copa Cabana. O componiendo sonetos con Ángel González en el Café Barbieri, al lado del zoólogo Ángel Cabrera, que los dibuja con sus acuarelas. Porque, en el fondo, todos son animales de costumbres.

PATAGONIA se presentará el próximo jueves, 14 de febrero de 2019, a las 19:30H, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid, C/ José Gutiérrez Abascal, 2, y al acto están invitados todos aquellos que aman los libros y la ciencia.


    Los personajes de carne y hueso a veces se convierten en protagonistas literarios y pasan a los libros y se confunden entre letras y párrafos, adquieren dimensiones fabulosas. Esto que viene a continuación es un párrafo de PATAGONIA. El Sabina nunca ha llevado zapatos de cocodrilo, aunque sea un buen lagarto, ja, ja, ja…


     —Y en esa mesa de ahí les daban las diez y las once, las doce, la una, las dos y las tres a Ángel González y a Sabina. Sé que no lo soñé, yo los veía, escribían sonetos, bebían chatos de vino, hablaban de la vida, o del paso del tiempo, o sobre los sueños rotos.

      Sucedió de repente. Esa espuma de azucenas en los labios que deja la cerveza, esas manos de Simón iguales a las de Adán. Loca por conocer los secretos de su dormitorio o fue por refrescar su frente enamorada en el pecho del hombre, no supieron qué les impulsó a hacerlo, pero se descubrieron en el delirio del beso y en el fragor de las caricias, allí solos entre la multitud del café, templando con mahous sus lenguas chasqueantes. El Uli soplaba el saxofón. ¡Menudo jari que se organizó! El Bacon y don Mario y la niña mala de las travesuras y don Rigoberto y el Sabina y el Ian Gibson y el Ángel González y el Barbieri entero aplaudían puestos en pie. ¡Qué elegancia, qué chuleta, genio y figura cuando el Simón la besó en la boca con espuma y la Julieta le comió los morros! Desde el rincón de una mesa don Ángel Cabrera dibujaba a los amantes con acuarela y tinta china (Humanus pecatorum, diría).

invitacion_patagonia_MNCN

 

 

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

PATAGONIA, premio de novela «Ciudad de Salamanca» 2018

07 jueves Feb 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Ángel Aguado López

     Un jurado presidido por Luis Alberto de Cuenca y Prado e integrado por José Antonio Cordón García, Fernando Marías Amondo, Emilio Pascual Martín, Rosario Martín Ruano y Eduardo Riestra Martínez-Losada, actuando como secretario Ignacio Gallego Macías otorgó a PATAGONIA el pasado septiembre el Premio «Ciudad de Salamanca» de Novela, 2018.

     La novela tiene como protagonista a Ángel Cabrera Latorre, insigne zoólogo y paleontólogo, que desarrolló su carrera entre España y la Argentina durante la primera mitad del siglo XX. Gracias a la Junta de Ampliación de Estudios recibió una beca para ampliar sus estudios. Fue colector en el Museo Nacional de Ciencias, donde desarrolló una labor extraordinaria. Formó parte, entre otra infinidad de proyectos, del grupo que montó el Dinosaurio Carnegie, en 1913. Santiago Ramón y Cajal, a petición del matemático Rey Pastor, le recomendó para un puesto vacante de profesor en el Museo de Ciencias de La Plata, Argentina, donde se trasladó con su familia en 1925.

     PATAGONIA se presentará el próximo jueves, 14 de febrero de 2019, a las 19:30H, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid, C/ José Gutiérrez Abascal, 2, y al acto están invitados todos aquellos que aman los libros y la ciencia.

 

invitacion_patagonia_MNCN

 

Este es un extracto de la novela ganadora:

     —¿Que por qué me enamoré de ti? Porque me resultabas divertido. Eras un aventurero. Lo bien que hablabas de cualquier cosa, que parecías un sabio loco. Sí, un poco chiflado, tan delgado, con aquellos trajes tan encorsetados y tan académicos, los cuellos de acetato tan rígidos, que te daban un aspecto de juez togado, con aquel bigote de caracolillos más propio de un poeta que de un señor tan listo, pero me gustaste desde el primer momento. La seriedad de tus gestos, los buenos modales, lo educado que eras. Sí, aunque tampoco era cosa de salir corriendo detrás de ti voceando que me gustabas, no, que eso te habría hecho perder el interés en mí. Así que tuve que fingir haciéndome la dura, como si no fueras más que un pretendiente, como si no me importases, un señor al que apenas conocía y al que no podía abrirme sin más.

     —A eso jugábamos todos. Yo presumía de ser un eminente letrado, un doctor en filosofía y de lo único que sabía era de etología, de la Comisión Científica del Pacífico. Gracias a eso me hicieron naturalista agregado en el Museo, recuerda lo que ganaba yo entonces, cuando te conocí en El Retiro.

      —A mis amigas no le parecías un buen partido. Ellas buscaban alguien de posición distinguida, algún heredero con fortuna, de buena familia. Y me decían que una señorita como yo con tanta alcurnia, hija de un héroe de la patria no podía conformarse con un sabio, que sí, que sabrías mucho de todo, pero que los genios en España no ganan dinero. Que si me casaba con un sabio no podría disfrutar de la vida que una señorita de mi posición se merecía, que tenía muchos pretendientes, que aspirase a algo mejor.

img042_reducida_web

—Y te buscaste a Saturnino.

     —¡Ay, el pobre Satournin! Bueno, de pobre nada. Que era el hijo de un consejero del Crédit Lyonnais, un amigo de papá de Filipinas, que papá le había facilitado algunas gestiones allí en Manila. Entonces, en 1898, el Crédit Lyonnais era el mayor banco del mundo y quería introducirse en Filipinas, aunque no podía ser porque España no permitía que entrara capital extranjero en sus colonias. Y bueno, papá les hizo algunos favores; a Henri Germain, uno de los dueños, le presentó al gobernador militar, al delegado del gobierno, personas así. Y después, Germain siempre fue muy atento con papá, siempre le correspondía con atenciones. No vayas a creer, él tenía su sueldo de militar, pero siempre vivimos muy bien, con chachas y criados y veraneos en San Sebastián. Y Satournin era hijo de Germain, pero todo lo que de listo tenía el padre lo tenía el hijo de tonto, de engreído, de fatuo. Pero yo me hacía la ingenua. Y cuando adiviné tu interés, más todavía. Era un pretencioso, el Satournin, me invitaba a la ópera, socio del Casino de Madrid, se hospedaba en el Gran Hôtel de Paris, en la Puerta del Sol, a veces me llevaba a Lhardy y yo me dejaba querer. ¿Qué quieres, ser feliz o un buen partido? Eran otros tiempos, las mujeres teníamos que hacernos de valer. Teníamos que ser fuertes y tener todos los cabos atados antes de elegir.

—Y tú elegiste ser feliz.

—Sí. Y lo fui.

09---pareja_copia_web

Ángel Cabrera y María Natividad Aguado, sobre 1906, en Madrid.

Enlaces relacionados

Patagonia

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Madrid, tumba o incubadora

05 martes Feb 2019

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 2 comentarios

Rafael Alonso Solís

     En la Puerta del Sol, hace solo unas semanas, un par de mujeres jóvenes, casi unas niñas, se desgañitaron durante horas proclamando a Madrid como el lugar donde se enterrarían el fascismo y el machismo –en un ingenioso, y tal vez no buscado, hallazgo que emparentaba a ambos entre la pancarta y el grito–. Fascismo y machismo como pasiones turbias que se nutren de forma recíproca, visiones cocinadas en los rincones más oscuros de la caverna y conceptos intercambiables en los que se pasa del uno al otro sin esfuerzo, porque nacen de la misma puesta de huevos incubados por las mismas serpientes. Fue en la Puerta del Sol donde el 15 de mayo de 2011 se fraguara un movimiento por el que miles de personas se instalaron en la plaza pública, alzando la voz con la ingenuidad de quien atisba una oportunidad inesperada, para sorpresa de la clase política y despiste de los medios de comunicación. Hacía un par de siglos que la misma Puerta del Sol había sido calificada por Ramón Gómez de la Serna como “la vitrina del pasado pintoresco… un ser que va tirando con cierto optimismo inconsciente”, percatándose de esa sucesión de coincidencias que a lo largo de la historia ha permitido la celebración de efemérides monárquicas, la manifestación de auroras boreales, la presentación en público de alzamientos militares y el asesinato, mediante disparos certeros, de algunos líderes políticos. Ahora vuelve a ser el lugar en el que desembocan los ríos subterráneos de la ciudad; donde los turistas se hacen fotografías con cabras cubiertas de lentejuelas y los artistas en paro se convierten durante unas horas en estatuas de imposible equilibrio por unas pocas monedas, para volver a su estado real al final de la tarde; donde los pensionistas llaman la atención ante su propio maltrato, en el crepúsculo de su ciclo vital. Ahora se anuncia otra vez lo que tanto puede ser una nueva oportunidad para reinventarse como la confirmación de que la Historia –no solo la de España, sino todas– termina siempre de mala manera. ¿Tumba del fascismo? Por desgracia, los gritos teatrales, incluso los lanzados con el arrojo de las dos niñas recordadas al principio de esta columna, únicamente sirven para templar por un rato la conciencia y volver a casa a buscar el refugio cariñoso de la frasca. A estas alturas resulta muy difícil saber qué discurso no es populista, en el sentido la banalidad de los mensajes, de su componente mesiánico y de su histrionismo. Por eso el anuncio de la pretensión de asaltar los cielos o de echar a volar suele quedarse en nada cuando detrás no hay otra cosa que el gusto por la interpretación y la tentación por manipular los sentimientos en busca del voto. ¿Tumba del fascismo? Si no cambian el guion o los guionistas, los tambores de guerra que suenan en Caracas o en Madrid pueden ser el prolegómeno de una batalla que ya se ha perdido en Argentina, en Brasil y en Washington.

Todas las fotografías de Terry Mangino

Manifestante en junio de 2014, cuando la abdicación de Juan Carlos I.
Manifestante en junio de 2014, cuando la abdicación de Juan Carlos I.
Juan Carlos Monedero dirige una clase en la Puerta del Sol, noviembre de 2012.
Juan Carlos Monedero dirige una clase en la Puerta del Sol, noviembre de 2012.
La cofradía del Santo Coño de Calcuta pasea su imagen por la C/Alcalá, camino de Sol, 14 de abril de 2015. Una asociación cristiana la denunció por herir sus sentimientos, nunca habían visto un coño, es comprensible, lo pasaron mal. No se sabe en qué quedó la causa. Los de la asociación siguen sin saber qué es un coño.
La cofradía del Santo Coño de Calcuta pasea su imagen por la C/Alcalá, camino de Sol, 14 de abril de 2015. Una asociación cristiana la denunció por herir sus sentimientos, nunca habían visto un coño, es comprensible, lo pasaron mal. No se sabe en qué quedó la causa. Los de la asociación siguen sin saber qué es un coño.
Un santurrón dale que te pego a su evangelio. El harén, al fondo.
Un santurrón dale que te pego a su evangelio. El harén, al fondo.
Veraneando en la Puertalsol, mayo de 2011
Veraneando en la Puertalsol, mayo de 2011
Señora con perrito, 2014
Señora con perrito, 2014
En la abdicación de Juan Carlos I, junio de 2014, algunos de los viandantes en la Puerta del Sol no eran policías.
En la abdicación de Juan Carlos I, junio de 2014, algunos de los viandantes en la Puerta del Sol no eran policías.
14 abril de 2013
14 abril de 2013
14 de abril de 2013
14 de abril de 2013
Campanadas del 31 de diciembre de 2015
Campanadas del 31 de diciembre de 2015
14 de abril de 2015
14 de abril de 2015
Julio de 2018
Julio de 2018
14 de abril de 2013
14 de abril de 2013
14 de abril de 2014
14 de abril de 2014
Navidad 2016
Navidad 2016
Navidad 2018
Navidad 2018
Turista, junio de 2014.
Turista, junio de 2014.

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...
← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Artículos publicados

Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Ya queda menos para la San Silvestre 2026
Madrid por las nubes: Antonio Palacios y Joaquín Otamendi
El Retiro era una fiesta
Una marea roja inunda las calles de Madrid: Carrera de la Mujer 2025
Protesta perruna frente al Congreso de los Diputados.
Maratón de Madrid 2025
23 de Abril: fiesta del libro.
La Bureba, el paraíso perdido en Burgos. La pobre santa Águeda ya no necesita cruzado mágico.

Carrera de la mujer 2024 en Madrid

Maratón de Madrid 2024


MISTERIOSO ASESINATO EN VALLECAS

Meterse en los charcos

  • Avatar de Ángel Aguado Ángel Aguado
    • Viaje a la Mancha: Dulcinea nos espera
    • 8 de marzo: gritos para no gritar de horror
    • Le Petit Prince: encore une autre fois
    • Doña Emilia escribe a don Benito
    • Ya queda menos para la San Silvestre 2026
    • Navidad 2025: ¡Felicidad! Vete tú a saber dónde te metes
    • Ezequías Blanco, desde Getafe al universo
    • Jackson Pollock y Andy Warhol en el Thyssen
    • Quijotes
    • Matisse y Madrazo en Madrid
Sostiene Pereira

Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022

Meterse en los charcos

Vicente Rojo, el último romántico

Leer a Jesús Torbado

Leer a Jesús Torbado, periodista, escritor y viajero

JESUS TORBADO, PERIODISTA Y VIAJERO

Leer a Richmal Crompton, la autora de Guillermo Brown

Richmal Crompton, la creadora de Guillermo Browm

LEER A MARÍA MOLINER Y SUS FURIOSOS VOCABLOS

Leer a Juan de Yepes Álvarez

Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester

Leer a Rubén Darío

Leer a Rubén Darío

El Príncipe de las Letras Castellanas

Berenjenas con Gambas, la memoria gastronómica-lectora de Manuel Vázquez Montalbán

Berenjenas con gambas

Manuel Vázquez Montalbán, In Memoriam

Leer a Rafael Azcona

Humor negro para reírse de la vida

Leer a Azcona, leer guiones de cine

Leer a Carmen de Burgos

Leer a Ferlosio

Leer a Ferlosio

Viaje con Aramburu por la esritura

ENA: Una reina y un machote

¡Pero que público tan tonto tengo!

Tamara Cifuentes

Las chicas sólo quieren divertirse

Vivan los novios

Rosario y Alfonso.1950

MILENIO, el último Carvalho

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

QUÉ LEER EN LOS TIEMPOS DEL VIRUS

Homenaje a Ángel Cabrera en el MNCN con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento

60 aniversario del fallecimiento del zoólogo Ángel Cabrera

Vicent, el magnífico

Vicent, el magnífico

Manuel Vicent, periodista y cronista de la Transición

Al Caudillo le han dado el paseillo

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

Madrid está lleno de tumbas de tiranos sin banderas

GALÍNDEZ, asesinado por Trujillo

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franquito: ni miedo, ni mujeres, ni misas... bueno rezar, rezaba mucho.

Franco fusiló al general Batet por mantenerse fiel al orden vigente

Al general Batet Franco lo fusiló por su lealtad republicana

Niñas al salón que el Sabina está en la ciudad

La poesía valiente de Pascual Izquierdo

La derechuza

La derechuza

Esa mirada con que premian tus ojos mi deseo

Mujeres luchadoras por la igualdad

PATAGONIA, XXII Premio de novela Ciudad de Salamanca

Ángel Cabrera Latorre

Los Olvidados

PREMIO TIFLOS 2017

Leonor Izquierdo, el amor de Machado

Un torturador franquista: Billy el Niño

El careto de Billy el Niño

Luis Montes

Guggenheim: un veinteañero

Ángel Cabrera Latorre, un zoólogo universal

Madrid asediado, 80 aniversario de las Brigadas Internacionales

Queridos míos

Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Aurora, poetisa
Aurora, poetisa
Emilio Pascual
Emilio Pascual
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
15M 2011en la Puerta del Sol.
15M 2011en la Puerta del Sol.
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid


Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022
El cerro del tío Pío

Perdedores: ganador del premio TIFLOS 2017 de cuentos. Obra de Ángel Aguado López. Orgazanizado por la ONCE, Editado por Edhasa-Castalia

PATAGONIA: XXII Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2018. Obra de Ángel Aguado López, editado por Ediciones del Viento

PERDEDORES, Premio TIFLOS 2017 de cuentos
Follow Escaparate ignorado on WordPress.com

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Escaparate ignorado
    • Únete a otros 92 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Escaparate ignorado
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...
 

    %d