Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

Érase protesta a Madrid pegada,
érase mogollón superlativo,
érase gran follón sayón y altivo,
mujeres en la lucha muy bragadas.

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      Lo del 8 de marzo de 2019 en la Gran Vía no lo recuerdan los más viejos del lugar, que superó en tamaño y asistencia a lo del año precedente, que ya fue grande y celebrado. De seguro que fue la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros, que por cientos de miles se contaron los asistentes reclamando más derechos e igualdades femeninas, que llenaron Atocha y su glorieta, el paseo del Prado, las plazas de Neptuno, Cibeles y Gran Vía enteramente y llegó el gentío, festivo y dicharachero, hasta la plaza de España, desperdigándose la concurrencia por todas las calles adyacentes que se encontraron en tan madrileño e ilustre itinerario.

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     —No te creas lo que sale en los periódicos, Pablito, que sólo fueron unas cuantas feminazis de ultraizquierda las que gritaban por Atocha.

      —Y pagadas, seguro que pagadas, Santiago, que el gobierno este radical izquierdoso y golpista que tenemos les habrá dado unos bocadillos para tenerlas toda la tarde dando voces en Gran Vía.

      —Es intolerable, esto con mi abuela no pasaba, Albert. Aquellas señoras españolas de verdad, todas las mujeres rezando el rosario los viernes de cuaresma, nada une más a las familias que unos cuantos padresnuestros bien rezados. Y no como ahora, que andan a gritos callejeando. ¡Comunistas, que son unas indecentes! ¿Era que tú bordaste en rojo ayer, o en azul, Pablito? Que no me acuerdo…

      —Si estuvieran en casa construyendo las bases de una familia española, hacedoras del hogar, no pasaría esto. Para qué quieren trabajar. Y encima ganar como los hombres. No me acuerdo, Santiago, en rojo no sería porque ese verso parece muy soviético y nosotros de rojo no tenemos nada, ¿no? Nosotros somos como mucho rojigualdas. Aquellos muchachos del pelo engominado fueron grandes hombres, unos patriotas, españoles de pro, un gran partido… pero en azul ayer no rima, que tú bordaste en azul ayer… No, no, no rima nada, Santiago. Tu nombre sí que rima, sí que mola, Santiago. Si le añades lo de Matamoros queda imperial. El espíritu de la Reconquista.

      —Yo, sin embargo, soy un feminista liberal e inclusivo, transversal, muy plural y nada paternalista, quiero mucho a las mujeres porque aún queda mucho por hacer, vamos, seguro que nosotros haremos algo —Albert no quiere perder ripio en la conversación y mete el codo a pesar de que los otros dos patriotas le ignoran—. Y además, me sé de memoria esos versos. Con la camisa nueva, sí, con la camisa nueva que tú bordaste en rojo ayer, que lo cantaba de pequeñito en mi casa, que siempre fui un niño muy amante de la historia de España, de la verdadera, de la tradicional. Y no de la que quieren imponernos los ultraizquierdistas.

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     Santiago y Pablito se miran desconfiando de Albert

     —No hagas caso de ese, Santiago, que es medio catalán y de gente así no te puedes fiar. No le des ni una miga del pastel, nos lo comemos nosotros todo.

     —Ya lo sé, Pablito. Pero me tienes que dar las guindas y una copita de Machaquito, que lo de la tauromaquia para mí es imprescindible. Español siempre, siempre español y mucho español.

      —Bueno, pues vosotros veréis, si no me ajuntáis os quedáis sin saber el final: Me hallará la muerte si me llega y no te vuelvo a ver…—Albert, impasible el ademán, miraba al infinito entonando en silencio unas coplillas— formaré junto a mis compañeros que hacen guardia sobre los luceros…

Plaza de Cibeles, el pasado 8 de marzo a las 8 de la tarde. Foto de Mercedes Aguado

      En Gran Vía no se podía dar un paso. Tantas voces gritaban a la vez que el rascacielos de Telefónica se quedaba pequeño tapado por los clamores. «Nos quitaron tanto, que acabaron quitándonos el miedo» llevaba escrito en una pancarta una joven. Su novio la acompañaba con otro letrero: «El mundo no será justo para nadie mientras no sea justo para todas» Se dieron un beso.

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase multitud sayón y escriba,
griterío rotundo y afinado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de protestas era.

 

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8 de marzo de 2017

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