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Escaparate ignorado

~ La actualidad examinada

Escaparate ignorado

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

Brigadistas

06 domingo Nov 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 11 comentarios

Gabriel de Araceli

El 6 de noviembre de 1936, de madrugada, el Gobierno de la República, a las órdenes de Largo Caballero, abandona el Madrid sitiado por las tropas rebeldes franquistas y se traslada a Valencia. La derrota se presume inminente. Se encarga de la defensa de la capital a los generales Miaja y Pozas, a través de dos sobres en los que se indican las órdenes que deben cumplir, pero los sobres no podrán abrirse antes de las 6 de la mañana y, además, se produce el error de cambiar las órdenes, Miaja recibe las de Pozas y viceversa. Nadie da una peseta por la suerte de Madrid, que parece perdido, bombardeada la población civil con alevosía por la artillería de Franco. Sin embargo, la caída providencial en manos de un comando defensivo de las órdenes estratégicas  que el general Varela va a desplegar al día siguiente hace que Madrid sea defendido con éxito. El entonces teniente coronel de Estado Mayor Vicente Rojo dispone las fuerzas defensivas a lo largo del Manzanares, frente a la Casa de Campo, Ciudad Universitaria, lugares por los que estaba prevista la ofensiva principal de Varela. Las tropas franquistas se encuentran con una férrea resistencia y no pueden tomar Madrid a pesar de las repetidas oleadas de ataques, que se estrellan contra el muro defensivo que ha organizado Rojo y Miaja, y que cuenta con el apoyo de los nuevos carros de combate soviéticos T-26 a las órdenes del general Vladimir Gorev. Los tres se convertirán en héroes para la población madrileña. Aunque eso de nada le sirvió a Gorev, al que el asesino Stalin ejecutará en 1938. Rojo sostiene que las Brigadas Internacionales se incorporaron al frente de Madrid con posterioridad a esa fecha. Sería entre el 10 y el 14 de noviembre cuando la XI y la XII Brigadas Internacionales, comandadas por Emil Kléber y Paul Lukacs, son enviadas al frente de la Ciudad Universitaria, el Parque del Oeste y la orilla izquierda del Manzanares. El 15 de noviembre se unirá a la defensa la Columna Durruti, quien fallece accidentalmente al disparársele el arma. La anárquica disciplina de sus componentes provocará más problemas que ventajas al Estado Mayor republicano. Madrid sufrirá el asedio más largo que una ciudad haya soportado nunca, treinta meses, superado sólo con posterioridad por Sarajevo, aunque el terror franquista se prolongará al terminar la Guerra Civil durante décadas.

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Una persona lanza un ramo de rosas al Manzanares, frente al Puente de los Franceses, en la zona donde comenzó la batalla de Madrid el 6 de noviembre de 1936. Unas doscientas personas participaron en el homenaje a las Brigadas Internacionales que se celebró el 6 de noviembre de 2016 en la Ciudad Universitaria de Madrid.

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Monumento a los republicanos españoles, entre ellos los combatientes de La Nueve, que liberaron París el 24 de agosto de 1944. Foto: Ana María Pulido.

Hugh Thomas cifra en unos 40.000 los voluntarios extranjeros que al grito de ¡No pasarán! luchan contra el fascismo integrándose en las Brigadas Internacionales. Un número muy inferior a la ayuda humana recibida por el dictador Franco durante la contienda, que cifra en más de 100.000 los combatientes que lucharon del lado del Caudillo, entre fuerzas moras mercenarias, los más de 50.000 voluntarios fascistas italianos del Corpo Truppe Volontarie y los especialistas y estrategas aportados por el ejército alemán. De orígenes diversos, los brigadistas eran en su mayoría comunistas, jóvenes idealistas que luchaban contra los regímenes despóticos que en aquellos momentos se expandían por Europa Central impregnando de horror las conciencias nacionales. La República los utilizó como fuerzas de infantería y participaron en todas las batallas de la Guerra Civil: defensa de Madrid, Jarama, Brunete, Belchite, Teruel, Ebro, etc. El 28 de octubre de 1938 Barcelona los despide en virtud del compromiso tácito que, ingenuamente, Juan Negrín acepta como gesto de buena voluntad para evitar mayores padecimientos a la población. Ingenuamente porque Franco no renunció a las ayudas que italianos, alemanes, moros y voluntarios internacionales afectos a su causa le proporcionaron durante todo el conflicto, empleándolos en su sangrienta cruzada nacional contra el pueblo español. La contribución más alta de Brigadistas fue la de franceses, unos 10.000, quizás para compensar el rechazo y desentendimiento con la que la République castigaba a la República. Se estima en más de 15.000 bajas las que sufrieron los Brigadistas. El regreso a sus países de origen tampoco fue una fiesta. Muchos de ellos padecieron persecución o fueron marcados o inhabilitados para la vida social, sospechosos de comunistas o de agentes de la Komintern. El único brigadista que queda es el francés de origen español, valenciano, Josep Almudever, de 98 años.

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José Verdesoto, comunista. Su familia sufrió la represión del franquismo y un tío suyo murió fusilado por rojo.


MANUEL DE COS BORBOLLA tiene sólo 96 años, aunque luce un porte y una dignidad propia de un hidalgo castellano, fiel a sus orígenes cántabros. No participó en la Guerra Civil debido a su corta edad en aquel momento, pero su pasado como luchador por las libertades tiene muchas páginas brillantes. En octubre de 1934, con catorce años, prestó ayuda a los que huían de la represión tras la revolución de ese año, cruelmente resuelta por las fuerzas de Yagüe bajo el mando de Franco. «Sólo en Mieres hubo más de 1.100 muertos» aclara Manuel. Tras la Guerra Civil fue condenado a muerte por una acusación falsa, el robo y destrucción de unas imágenes religiosas. «Un iconoclasta» se ríe Manuel recordando aquello. _dsc0006_2_webEl cura de la iglesia en la que supuestamente se habían robado las imágenes testificó a su favor y eso le salvo de la pena capital. Aunque no de los tres años que pasó castigado en un Batallón Disciplinario, el 91, junto con otros cinco años más. Sufrió prisión en Vilaflor, en Tenerife.  El motivo, denunciado por los falangistas por venganza. Liberado finalmente fue pastor de ovejas y guía de montaña por los Pirineos de los perseguidos que intentaban huir del franquismo y militante comunista comprometido desde los tiempos del primer secretario general, José Díaz, pasando por la clandestinidad del franquismo, la transición y la democracia. Se ganó la vida como agente comercial de bisutería. Aunque su afición es la antropología y la fotografía. Gracias a estas actividades ha desarrollado un inmenso archivo de imágenes y documentos relacionados con la antropología de gran valor social e histórico, que ha cedido a la Biblioteca Nacional y a la Fundación Botín. Tiene varias cámaras, una panorámica, de película, con la que sigue tomando fotografías. «Mientras yo exista existirá el Partido Comunista» dice con orgullo elevando el puño en alto.

®Fotografías de Ángel Aguado López

Cartel homenaje a las Brigadas Internacionales pintado en Northumberland Street, barrio catolico de Belfast, Irlanda del Norte.
Cartel homenaje a las Brigadas Internacionales pintado en Northumberland Street, barrio catolico de Belfast, Irlanda del Norte.
Corner entre Northumberland Street y Shankilld Road, en Belfast
Corner entre Northumberland Street y Shankilld Road, en Belfast
James Yates, perteneciente al Batallón Lincoln de la XV Brigada Internacional. Nació en 1906 y falleció en 1992. La foto es de octubre de 1986, tomada en El Retiro, en el homenaje a las Brigadas Internacionales por el cincuenta aniversario de la defensa de Madrid. Han pasado otros treinta años más.
James Yates, perteneciente al Batallón Lincoln de la XV Brigada Internacional. Nació en 1906 y falleció en 1992. La foto es de octubre de 1986, tomada en El Retiro, en el homenaje a las Brigadas Internacionales por el cincuenta aniversario de la defensa de Madrid. Han pasado otros treinta años más.
Brigadista no identificado en el homenaje a las Brigadas Internacionales en su cincuenta aniversario.
Brigadista no identificado en el homenaje a las Brigadas Internacionales en su cincuenta aniversario.
Georges Auvan, su verdadero nombre era Georges Chaikin, 1908-1992, brigadista de la Brigada Lincoln, en el homenaje a las Brigadas Internacionales en su cincuenta aniversario. El Retiro, octubre de 1986. Entonces, el presidente de la Comunidad de Madrid era Joaquín Leguina. ¡La vida te da sorpresas!
Georges Auvan, su verdadero nombre era Georges Chaikin, 1908-1992, brigadista de la Brigada Lincoln, en el homenaje a las Brigadas Internacionales en su cincuenta aniversario. El Retiro, octubre de 1986. Entonces, el presidente de la Comunidad de Madrid era Joaquín Leguina. ¡La vida te da sorpresas!
Brigadista no identificado en el homenaje a las Brigadas Internacionales en su cincuenta aniversario.
Brigadista no identificado en el homenaje a las Brigadas Internacionales en su cincuenta aniversario.
Willy Brandt fue brigadista en la Guerra Civil. La foto recoge un momento de su intervención con motivo del quinto aniversario de la subida al poder del PSOE, en Madrid, 1987.
Willy Brandt fue brigadista en la Guerra Civil. La foto recoge un momento de su intervención con motivo del quinto aniversario de la subida al poder del PSOE, en Madrid, 1987.

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EL PAÍS

03 jueves Nov 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Rafael Alonso Solís

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Primera página del nº 1 de EL PAÍS, 4 de mayo de 1976, ¡Éramos tan jóvenes!

 Hace ya muchos años que un grupo de políticos y empresarios, apoyados por un puñado de buenos profesionales, decidió poner en marcha una ambiciosa aventura editorial. Una aventura que se demostró inteligente. En paralelo al despertar de instituciones que llevaban décadas en el congelador, la cabecera de un diario se convirtió en un acompañante habitual durante el desayuno. Había nacido El País, y puede que nunca sepamos si fue la línea editorial del periódico la que formó al lector medio, si resultó al revés, o si se trató de un proceso recíproco, en el que las columnas surgían en respuesta directa al interés de quienes las leían, en un ejercicio de influencia mutua, como el de los poetas que acaban modulando el estilo de sus predecesores. Puede que el país redactase El País, en buena medida, a su imagen y semejanza, o que las redacciones relatasen la vida que transcurría en la calle tal cual se manifestaba, en una suerte de periodismo espontáneo en el que ambas partes disfrutaban con el espectáculo. Puede decirse que El País era una muestra de prensa moderna y bien hecha, ideológicamente ubicada en el espacio característico del centro izquierda; eso si, sin exageraciones. A veces, incluso, algún galgo se permitía el lujo de correr la banda siniestra sin contemplaciones. En otras, el editorial cambiaba de carril según las circunstancias, manteniendo un prudente equilibrio. De una forma u otra, en ese espacio se encontraban el diario y sus lectores, tal vez porque también el país era de centro izquierda, o porque uno y otro se adivinaban recíprocamente los pasos y se preveía hacia donde nos llevaba la querencia. Pero eso hace ya tiempo que cambió. En el camino se fueron cayendo muchos editoriales que fueron siendo sustituidos por otros cocinados en despachos muy diferentes. El pasado domingo El País conmemoraba el cuarenta aniversario de su revista semanal, y lo hacía con un tocho de casi doscientas páginas, supuestamente, según el anuncio de la portada, compuestas por crónicas, apuestas, columnas, reportajes, personajes y estilos de vida. La realidad es que más del treinta y cinco por ciento del contenido eran anuncios, y buena parte de ellos correspondían a entidades financieras. La lectura del resto no daba ni para terminar el café, y la vida que allí se relataba ya tenía poco que ver con la que transcurría en la calle. Afirmar, en uso del tópico, que El País ya no es lo que era es una constatación que no precisa esfuerzo, y donde antes escribía Vázquez Montalbán ahora hay un acertado resumen de lo que el Banco Sabadell puede hacer por nosotros, mientras que en el lugar donde antaño se mostraba la vida de los “hijos del agobio” –una tribu vallecana que sacó el careto en los ochenta– o se recorrían los rincones de Madrid donde el caballo mataba con impunidad, ahora se muestra a la familia Thyssen posando en Villa Favorita, en torno al Arlequín de Picasso. La transformación del paisaje como  explicación del cambio.


Nota de redacción

Según nos cuenta Rafael Alonso Solís, la presente crónica debería haberse publicado el martes, 2 de noviembre, en el diario La Opinión de Tenerife. Sin embargo, por motivos ignorados no se hizo. No parece descabellado pensar que la mano larga y negra del hijo de Vicentito apretara las tuercas de la censura previa.


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Y entonces, llegó Mariano

29 sábado Oct 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Gabriel de Araceli

Más de 10.000 manifestantes sí que hubo en la manifa del 29 de octubre en Madrid, que estaba todo lleno de protestones desde Neptuno hasta Sol y apretaditos que iban, que no era fácil circular de tan juntitos que gritaban, ¡venga a gritar y a pitar cuando pasaron por Cedaceros y allí que estaban los antidisturbios!, más de mil, incluso mil quinientos. Un detalle, oye, el que ha tenido la señora delegada del Gobierno en funciones con los manifestantes, que casi tocaban a un policía por cada seis gritones. Seguros sí que iban a manifestarse, sí, que no se puede decir que la señora delegada del Gobierno en funciones no velara por la seguridad ciudadana, que se ha dejado una pasta en sueldos, primas y dietas de los polis el weekend de todos los santos, por un pellizco le ha salido al contribuyente su seguridad.

Pero bueno, el buen rollito que había ¿qué? Allí todo ese montón de gente pasándoselo bien, todo el tiempo agitando pancartas y consignas y lemas contra el presidente en funciones, qué vaya ruido que armaban, ¡jo! Como si al presidente en funciones le importara algo toda aquella gente, ¡Ya ves! Con lo que tiene que trabajar el señor presidente en funciones, que si reducir el gasto, que si reducir las pensiones, que hacer caso a Bruselas y seguir con los recortes, que si seguir con las reformas, ¡menudo curro!, como para preocuparse por toda esa gente. En fin, que pasito a pasito llegaron y ocuparon Sol aquellos gritones. Bueno, sólo media plaza, que el resto era territorio guirilandia, todo lleno de japos y de inglish y de yanquis y de germanis y de gabachos y de turistas interiores llegados de provincias para ver la capital, allí todos fotografiándose con las estatuas y los Bobs esponjas y… ¡ay, qué alegría más grande! ¡Qué bonito es Madrid y qué calor que hace siendo casi noviembre y todo lleno de ruido y de risas y de gritos y de pancartas y de banderas, que no se cabe en Sol ni en Arenal ni en la Plaza Mayor, todo lleno de terrazas y de restaurantes de comida basura para los guiris! ¡Jo, que no queda ni un metro de acera libre, sucísima toda, oye. Todo el suelo público privatizado por los chiringuitos y los bares! ¡Ay, qué alegría más grande! Y los manifestantes y los guiris se confundían en aquella masa enorme de gentes al libre albedrío de la ciudad, oye, qué bien…

Y entonces, llegó la noticia, se acabó la diversión, llegó el comandante mandó callar, Mariano otra vez. Y se hizo un silencio espeso, era como la maldición de Sísifo, que se pasó la vida subiendo piedras por una montaña y cuando llegaba arriba se le caían y rodaban ladera abajo y tenía que subirlas de nuevo a cuestas. Y los manifestantes rompieron el silencio, no por sabida la noticia dejaron de gritar, más si cabe, se contagiaron de esa alegría que desprende el comandante, que es verle y todos como que revientan de emoción poniéndole verde… de verde oliva. Aunque él no parece mucho de Sierra Maestra, no, que él es más de Sierra Morena. En fin, que después de todo aquel lío se fueron a sus casas los manifestantes sin romper un plato. ¿Qué hacemos aquí?, se preguntaban. Más de lo mismo. Claro, con el tortazo que les habían dado tampoco tenían la cara para muchas risas, ja, ja.


® Fotografías de Ángel Aguado

Vista desde Cibeles
Vista desde Cibeles
Vista desde cruce Gran Vía con Alcalá
Vista desde cruce Gran Vía con Alcalá
Fumando protesto
Fumando protesto
En Cibeles
En Cibeles
No es no
No es no
Imposible acceder a la Carrera de San Jerónimo
Imposible acceder a la Carrera de San Jerónimo
Las chicas son guerreras
Las chicas son guerreras
En el Paseo del Prado
En el Paseo del Prado
El que zampa su estómago aplaca
El que zampa su estómago aplaca
En la entrada a Sol por Alcalá
En la entrada a Sol por Alcalá
En Puerta del Sol
En Puerta del Sol
En Puerta del Sol
En Puerta del Sol

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Más banderas

28 viernes Oct 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Rafael Alonso Solís

Una hipócrita operación ha hecho a Coalición Canaria desempolvar una bandera que jamás fue suya. Hasta “símbolo de rebeldía y libertad” han llegado a escribir en algún mensaje de corte místico, como si formara parte de una campaña contratada en las rebajas. Las telas de colores no son mucho más que restos modernos de los viejos andrajos que comenzaran a agitar los antropoides al descubrir el juego de la guerra. Las banderas debieron constituir una forma simple de convocar a la batalla en una época de la historia humana en la que las palabras aún se estaban gestando, en la que el lenguaje carecía aún de significado, y en la que sólo los gruñidos articulados podían tocar a rebato. Por eso fue necesario enarbolar los tejidos pigmentados. Las banderas debieron nacer como estandartes embrionarios y simplones, adquirieron luego la condición de símbolos con la colaboración de los profetas épicos, y han acabado constituyendo argumentos para partirnos la cara. Que los seres humanos desperdicien la vida en la confrontación de trapos ilustrados, sin darse cuenta de que se trata de un material finito y con fecha de caducidad –al menos, por el momento, según el cronograma de la biología individual– es la demostración de que el maniqueísmo de base tribal y olor a hormonas de guerra todavía forma una parte crucial del alma y el corazón de la especie. Una especie que debería salvarse a sí misma utilizando el cerebro y sus consecuencias, y que debería comenzar a hacerlo antes de que sea muy tarde, pero que aún prefiere alimentarse de lo que crepita en sus bajos fondos con el fin de provocar embestidas. Por desgracia, el amor a los retales no es característico de ningún credo específico, de ninguna ideología diferenciada, sino que esta impreso en el genoma de la caverna y todavía es capaz de movilizar a las bandas de cazadores que recorren la jungla de asfalto, la selva urbana donde se escenifican los dramas primitivos. El ser humano aprendió pronto a comunicarse con sonidos. No mucho más tarde utilizó el lenguaje para describirse a sí mismo, para inventar historias y para recordar las que le contaron o visualizó en sueños, para construir una maraña de relatos donde cupieran todos, una vez que las mismas palabras adquirieran la capacidad de multiplicarse a sí mismas. Pero siempre guardó las banderas en un rincón de la choza para sacarlas de paseo en aquellos momentos en que el ondear de un trapo parece tener más valor que una idea. Universalizando un poema de Gil de Biedma –que él dedicara a España–, es como si los diferentes elementos que componen la Humanidad dedicasen buena parte de su existencia a ocupar o tratar de ocupar el espacio de los otros “con la vulgaridad y el desprecio total del que es capaz, frente al vencido, un intratable pueblo de cabreros”. Agitar las banderas, del color que sean, es una prueba del fracaso de la política y una forma cínica de distraer a los abanderados.

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Desafecto

17 lunes Oct 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 3 comentarios

Erick Satie, el general Rojo, ambos padecieron el desafecto. Próximamente en esta pantalla

sam_4059

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Leo, luego pienso

05 miércoles Oct 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 2 comentarios

Gabriel de Araceli

Jorge Edwards el pasado 4 de octubre en la librería Rafael Alberti, Madrid, durante la presentación de su novela «La última hermana».

Pienso, luego estorbo. «Hay gente pa too» le dijo El Guerra, torero, al metafísico Ortega cuando este le confesó que su oficio era pensar. Porque pensar es un oficio en retirada. El sistema ha conseguido que la persona se convierta en una bayeta que arrastrándose por el consumo absorba todo el soma tecnológico que le ofrece como sustituto de la felicidad. Ni el placebo de las religiones interesa ya al humanoide, yonqui  pinchado a un móvil para curarse su abstinencia ideológica. La desmovilización social, la desamortización del pensamiento, ese es el éxito del gran hermano vigilante. Leer se ha convertido en una afición tan extraña como pensar. Por eso resulta sospechoso que unos cuantos desaprensivos se reúnan en un semisótano para escuchar las palabras de un escritor, aunque sea Jorge Edwards. Edwards es un señor joven de 85 años, atildado y pulcro, de verbo sereno que fluye claro y cristalino del manantial de su memoria eterna. Su larga vida encandila a los oyentes cuando desvela su amistad con Neruda (del que se declara alumno humilde) o con Octavio Paz (los dos escritores no congeniaban, no), o con tantos personajes que habitan en su existencia de letras y diplomacias. Confiesa sin pudor que la diplomacia también fue su oficio, «es no hacer nada, por eso me hice diplomático, porque tenía tiempo para escribir», dice. Habla de Carlos Morla Lynch, aquel embajador que acogió en la Embajada de Chile, durante el Madrid sitiado por los rebeldes franquistas a la legión de falangistas del caudillo. Habla del whisky que tomaba Neruda (Johnny Walker black label, Buchanans, ja, ja, se ríe, él sólo podía beber red label, en vaso chato, con poco hielo) o de la barriga enorme de Vinicious de Moraes, o de Gil de Biedma, o de su amistad con Julio María Sanguinetti. O de temas de actualidad, como el referéndum en Colombia para refrendar el acuerdo con la guerrilla: –Me entristeció bastante el resultado. Las declaraciones de Uribe y de las FARC no son tan malas. Después de la campaña por la paz, ¿quién puede continuar con la guerra? –dice con su habla comedida de sabio paciente. Y habla de su libro “La última hermana”, nacido de su entorno familiar, una oveja negra, o gris, María Edwards, una tía suya lejana que gritó “Viva la vida” cuando el rucio de Millán Astray gritó “Muera la inteligencia”, que se fue a París para vivir entre cócteles y pianos y a la que le explotó el nazismo en plena cara y al que combatió como activista y resistente anónima ayudando a los niños judíos y que se opuso a aquella barbarie que despreciaba las letras y las palabras y la lectura. Y habla de sus personajes, no le interesan rígidos, sino cambiantes, polifónicos. Y habla de su evolución de la escritura ficticia a la verídica, porque la realidad es la mejor ficción y la historia se transforma en ficción y la actualidad es a veces tan ficticia y tan falsa como la verdad. Y habla Edwards de muchas cosas porque, en el fondo, es un cuentista, un juglar que va por el mundo contando historietas y escribe novelas como buen cuentacuentos. Y se queja de la falta de pasión por la cultura y el desprecio o apatía con el que los medios de comunicación la tratan, tan maltratada también por los gobiernos, que la ignoran como si llevara el germen del pensamiento levantisco. Porque la lectura y la cultura son contagiosas, porque leer es pensar y el que piensa es peligroso para el sistema, aunque Jorge Edwards sea lo más alejado a un peligroso agitador, porque en el imperio del consumo y de la tecnología los republicanos de la palabra son todos sospechosos… de pensar.

furvo

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Otoño en el monasterio de Santo Domingo de Silos

04 martes Oct 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 3 comentarios

Un vídeo de Ángel Aguado en el recogimiento del claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos

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Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

Gerardo Diego, 4 de julio de 1924

Enlaces relacionados:

Angelitos bellos

La revelación equinoccial de san Juan de Ortega

 

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Pocos, pero mal avenidos

02 domingo Oct 2016

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

≈ 1 comentario

Gabriel de Araceli

Pedrosánchez ha pedido la palabra.

Está nervioso, se le nota. Luego junta las manos, las desjunta y desdobla la cuartilla que tiene preparada. Porque ha preparado su intervención por escrito. No te extraña. Siempre ha sido así en el partido en los momentos que se dicen cruciales.

En septiembre de 1979, por ejemplo, en Madrid, cuando el discurso de un dimitido Isidoro estalló con un bombazo en la reunión con aquello de «No se puede tomar a Marx como un todo absoluto, no se puede, compañeros. Hay que haserlo críticamente, hay que ser sosialistas antes que marxistas» y todos los compañeros y compañeras aplaudieron a rabiar aquel gracejo del joven secretario general. Je, je, qué tiempos aquellos, nos creíamos lo de la reforma y el cambio y la justicia social y la redistribución de la riqueza y la democracia…

«Por entre unas matas, seguido de perros -no diré corría-, volaba un conejo. De su madriguera salió un compañero, y le dijo: Tente, amigo; ¿qué es esto?»

Don Tancredo agarró el tenedor y con una mirada adusta se dirigió al plato de lacón con grelos, se llevó a la boca una pinchada y un gesto de placer indicó que aquel señor tan lacónico era capaz de expresar sentimientos en la intimidad. –¡Esstá riquísssimo, Margarita, pruébalo –doña Rita, un poco somnolienta agarró con los dedos un trozo de lacón y se lo zampó de un bocado, tenía mala cara doña Rita, parecía famélica. –¡Sí está bueno, sí! –dijo con voz aguardentosa–, cuando vengas a Valencia, chulapo mío, te voy a preparar un arroz caloret que te vas a chupar los dedos –y volvió a meter las manos en la cazuela. A don Tancredo eso de chuparse los dedos no le gustó mucho porque era muy delicado, y lo de chulapo… pero no dijo nada, él rara vez decía algo, y volvió a meter el tenedor en la cazuela.

«¿Qué ha de ser? –responde-; sin aliento llego… Dos pícaros galgos me vienen siguiendo. Sí -replica el otro-, por allí los veo… Pero no son galgos. ¿Pues qué son? Podencos».

La lozana andaluza se remangó el vestido de tirantes y dirigió a Pedrosánchez una mirada de bandolero. Aquello parecía Sierra Morena, todos los delegados parapetados tras sus bancos y apoyados en los trabucos. –Compañeros y compañeras sosialistos y sosialistas, todos y todas. A esta esquina hemos y hemas venido 85 en cuadrilla –debía referirse a la esquina del hemiciclo en la que se sentaban parlamentando–, si quieren que nos abstengamos y abstengamas, saquen las 85 sillas –dijo de un tirón sin equivocarse en una sílaba con su asento sevillano del barrio de Santa Crus. Y añadió: –se trata de coser los rotos de nuestro traje y consiliarnos y consiliarnas entre todos y todas, porque todos y todas tenemos y tenemas voluntad de conseguir el triunfo en las urnas y acabar con este sosialismo en funsiones. Pedrosánchez saltó como un resorte, bueno, lo que saltó como un resorte fue la navaja que llevaba en la faja, sintió como un pinchazo en la ingle pero reprimió el gesto de dolor haciéndose el valiente y todo currojiménez fue entonces cuando, valiéndose de su fino acento de señorito fino le soltó a la andalusa: –Está en juego el porvenir de nuestro partido y de nuestro país. Y entre todos y todas, queridos compañeros y compañeras debemos y debemas hacer un esfuerzo superior para disipar nuestras diferencias para que, unidos y unidas en la voluntad de cambio consigamos, consigamas una postura que haga frente a otro gobierno de derechas que tanta pobreza ha llevado al pueblo, puebla, español, española. –Muy bien –gritó un continuista. –Muy mal –respondió un recuperador del proyecto ganador. Y se liaron a golpes y trompones, que si te atizo en un ojo, que dimitas, que si me formo una gestora integradora, que si convoco unas primarias entre la militancia, que si los votantes se marchan si no podemos… la tarde del 1 de octubre declinaba y en el exterior de la calle Ferraz los periodistas superaban en número a los militantes. ¡Aquello fue un acto político ejemplar!

«¿Qué? ¿Podencos dices? Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos, bien visto los tengo. Son podencos, vaya, que no entiendes de eso. Son galgos, te digo. Digo que podencos».     

Don Tancredo recogió el sobre que doña Margarita había sacado de un bolso Louis Vuitton. –Toma, la receta del arroz caloret, aunque no creo que te salga como en Valencia, porque aquí sí sabemos guisar los arroces a fuego lento, llevamos muchos años cocinando con la esencias de la tierra, de la patria –dijo la señoreta entre un bostezo. No había manera de que se le pasara el sueño por más cabezadas que daba en la bancada.

«En esta disputa, llegando los perros pillan descuidados a mis dos conejos. Los que por cuestiones de poco momento dejan lo que importa, llévense este ejemplo».


®Fotografías de Ángel Aguado tomadas el 1 de octubre de 2016, en la C/ Ferraz


Militantes, periodistas y curiosos se agolpan en la sede del PSOE, en la C/Ferraz, el sábado 1 de octubre de 2016, a las 18 H.
Militantes, periodistas y curiosos se agolpan en la sede del PSOE, en la C/Ferraz, el sábado 1 de octubre de 2016, a las 18 H.
Una mayoría de seguidores de Pedrosánchez apoyaban con espíritu guerrillero a su líder espiritual.
Una mayoría de seguidores de Pedrosánchez apoyaban con espíritu guerrillero a su líder espiritual.
Las cosas que no se ven en la tele.
Las cosas que no se ven en la tele.

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