Agustina de Champourcín

Sus lances de justas son endecasílabos o alejandrinos, arropados por la zozobra en brazos del amado Juan de Yepes. Ridruejo, muy viril y enamorado de una princesa teutona, los alienta desde su rebeldía de sonetos a la piedra, Gerardo desde el ciprés de Silos, Antonio de la mano de la niña Leonor. Y Agustín libre los quiere como arroyos que brincan de peña en peña, pero no suyos. La rima los une y a ella se entregan con pasión de amantes escondidos. Poetas castellanos recogidos en el deleite del solar de una villa añeja donde la palabra resuena con brío, juglares tañedores de cuartetos que recoge el viento de mil caminos, que se posa como la brisa en los oídos del visitante, atónito de encontrar, aún hoy, hacedores de palabras, cautivos del poema, esclavos del sosiego y del suspiro del verso.

Todos ellos son poetas castellanos:

Ezequías Blanco, agitador cultural y catedrático de Literatura en el IES Puig Adam; rechazó un contrato de ingeniero supervisor de estructuras de vuelo del avión Airbus A380 por dirigir la revista “Cuadernos del Matemático”, todo ello en Getafe.

 María Luisa García es directora de los Centros de Educación de Adultos de Getafe (Madrid).

Matías Muñoz, fundador de la revista literaria 13 de Fuego, es autor de cinco libros de poemas.

Loli Hortal, profesora de Física y Química y directora del instituto Claudio Moyano de Zamora muchos años.

 Ángeles Delgado es actriz.

Luis Ramos de la Torre ha sido profesor de Ciencias y de Música en diversos centros de la provincia de Zamora.

Todos ellos se verán las caras, rendirán un homenaje al Poeta Aníbal Núñez, tristemente desaparecido, y leerán sus versos en el Festival Músico-Poético “Dulces Ruinas del Valle de Santa María”, que se celebrará en San Román del Valle, el próximo 17 de agosto, a las 20:00 h. Organiza Ayuntamiento de Villabrázaro, todo ello en Zamora. La esencia de la santa de Ávila (Bernini no ha confirmado aún su asistencia) impregnará el festival, aunque no lea poemas.


BANCOS (Ezequías Blanco)
Buscaré cada día los lugares
donde nadie confunde los caminos
donde muy poco importan las derrotas.

Reiré con el que luce a sus espaldas
“Cristo mola” o con el otro que dice:
“somos muy malas pero podemos ser peores”.
Iré de banco en banco en mis paseos
porque a cualquiera acogen
con su respiración tan desprendida.

Y así como quien flota sobre un cielo dormido
recorreré los bancos de mi entorno
para fortalecer mis músculos
mis fibras mis huesos mis tendones lastimados
hasta llegar al que reposa
bajo aquella morera verdinegra
desde donde mejor se ve la luna.

Y descansaré en el del viñedo
y refrescaré la mirada
sobre la humedad del de la verdinosa piedra.

Desde un banco me iré rodando a casa
y en un banco plantaré las verduras
de mi huerto…Y sobre un viejo banco
dormiré eternamente soñando con palmeras.

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