Gabriel de Araceli. Fotos de Terry Mangino

42 Maratón de Madrid, 2019 ¡Viva Kenia!

        Los espíritus del viento se deslizan etéreos bajo el cielo luminoso de Madrid (670 metros de altitud media), unas ráfagas, unos destellos que apenas si se vislumbran segundos, unas zancadas, seres translúcidos, dioses flotando sobre el asfalto, un visto y no visto. Gacelas de las altiplanicies africanas, guerreros de ébano tallado y el marfil de un blanco valiente, agazapado en la espesura, a rebufo de esos baobabs gigantes. Una ráfaga que deja en el peatón la duda de lo que ha visto, ¿será verdad? Quizás lo ha imaginado: un torbellino, tal vez los masáis. Y después, mucho después, aparecen los buenos, aquellos atletas que bajan de las tres horas. Y aún mucho después, minutos y minutos después los humanos que corren el maratón aparecen sudorosos buscando la gloria de acabarlo. Ese esfuerzo incomprensible, el sufrimiento infinito de chocar contra el asfalto durante 42 Km y 145 metros, recompensado solo con el placer de vencerse a sí mismo, de sobreponerse a la voluntad. Y el goteo continúa, una eternidad después las calles se llenan de anónimos luchadores que jadean su agonía buscando tal vez un sentido a la vida. Así durante seis horas.

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La cabeza de carrera, 17 keniatas y un blanquito, pasa por el Km 10 por debajo de los 30 minutos. Están todos los ganadores, búsquenlos.

          Y a pesar de la orografía sinuosa y rompepiernas de Madrid el keniata Reuben Kerio hizo el mejor registro de las 42 ediciones, un tiempo de 2h8’18”. El segundo fue el también keniata Kipkemoi Kipsang (2h8’58”, que batió también la mejor marca anterior). Y el tercero el keniata —acaso tenían alguna duda— Kiprotich Kirui (2h9’05”, también batió la anterior mejor marca). El mejor blanquito fue el español Javier Guerra, ¡quinto!, que empleó 2h10’19”, mínima olímpica y mejor marca española en el maratón madrileño. En mujeres ganó la etíope Shasho Insermu (aparece en el friso superior entrando en la meta del Paseo del Prado madrileño), que hizo un tiempo de 2h26’24”, también mejor plusmarca de la historia del maratón madrileño.

      Terminaron la maratón 8090 atletas. El último fue el francés Jean Francois Paux (6h37’30”). ¡Chapeau, Jean Francois, brave pour toi!

 

 

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