Gabriel de Araceli

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Un grupo de alumnos del Colegio Lourdes, del barrio de El Batán, al oeste de Madrid, planta encinas y quejigos al lado de la carretera que une Carabanchel con Aravaca. La zona era antes terreno militar ahora abandonado, es en el barrio de Campamento, por ella pasa una antigua cañada real que goza de protección. Sin embargo, sobre ella se abate una enorme presión especulativa de grupos financieros e inmobiliarios que quieren convertir en plusvalías y cemento estos terrenos tan próximos al centro de la capital. La explosión de la burbuja inmobiliaria, la crisis económica, diferentes sentencias judiciales y divergencias entre los gobiernos de la Comunidad de Madrid, Ayuntamiento y los grupos financieros han retrasado desde hace décadas el destino final de esta zona, pero se prevé un futuro incierto sobre su protección como zona natural, la zona de Retamares y el Arroyo Meaques. Hay asociaciones de vecinos que, retomando el movimiento vecinal de los años 80 realizan acciones reivindicando el uso público y recreativo de los terrenos. La educación académica no solo es estudiar libros, los profesores del Colegio Lourdes del área de Tecnología incluyen actividades formativas como la de plantar arbolitos, un pequeño esfuerzo por restaurar el orden natural en la periferia de una gran ciudad rodeada de asfalto y barriadas impersonales. Es la lucha de David contra Goliat. Gracias a esos profesores que con su esfuerzo y metodología contracorriente forman ciudadanos del mañana preocupados en proteger su entorno natural.

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