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Escaparate ignorado

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Escaparate ignorado

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Manuel Tagüeña Lacorte: Memorias de un científico de izquierdas

05 viernes Jul 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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LECTURAS DE VERANO

Gabriel de Araceli

La losa del tiempo oculta los recuerdos de los hombres. Los hechos que forjaron la existencia desesperada, o heroica, de una generación se llenan de polvo en las librerías esperando la mirada de un lector que los rescate del olvido y les dé nueva vida. “Testimonio de dos guerras”, un libro escrito en 1969 y publicado en España en 2005, llevaba casi dos décadas dormitando en una estantería sin que nadie se interesara por su palpitante tejido celular de palabras surgidas de la terrible historia española y europea de la que el autor fue protagonista. O víctima. ¿Pero quién fue Manuel Tagüeña Lacorte del que apenas nadie si recuerda algo de él? El general Vicente Rojo lo cita en su libro “Historia de la Guerra Civil española” como uno de los mandos intermedios que participó en la Batalla del Ebro. Preston también lo cita dos veces en su obra monumental “La Guerra Civil española”. Y poco más.

Sí, Manuel Tagüeña fue un militar a su pesar que se vio envuelto en el torbellino de la historia cuanto todo apuntaba a que sería uno de los genios científicos más brillantes, alumno de Blas Cabrera, que alumbraría nuevos descubrimientos físicos de los que tanto necesitaba la sociedad española. Nace Tagüeña en Madrid en 1913, reside en la calle Huertas, 20, y con veinte años ya es licenciado en Física y Matemáticas y Premio Extraordinario por la Universidad Central. Toda una promesa para la Ciencia que el destino chungo, cruel y canalla se empeña en frustrar. Los tiempos revueltos de la II República, sobre todo los del Bienio Negro, le incitan a participar en algaradas estudiantiles y afiliarse a la FUE, un sindicato universitario dominado por los comunistas, pero en el que también se integraban falangistas en un revuelto ideológico sazonado por la pasión intelectual y el desenfreno pistolero. Su carrera como profesor de Enseñanza Media y sus estudios de doctorado se ven interrumpidos por el alzamiento militar africano de julio de 1936. Su vocación por el estudio queda relegada al mando de unos regimientos que tratarán de impedir el avance sobre Madrid de las tropas insurgentes en la Sierra del Guadarrama. Después, alcanzado el grado de teniente coronel, tomará parte en todas las batallas decisivas de la Guerra Civil: Guadalajara, Teruel, el Ebro, e incluso participará contra el coronel Segismundo Casado en la asonada final que este emprende contra la República en marzo de 1939. Tagüeña tendrá tiempo de refugiarse milagrosamente en Francia en abril de ese año.

Un road movie, así podría denominarse el periplo aventurero al que se ve obligado Tagüeña para salvar el pellejo tras la derrota en la Guerra Civil. Como mando intermedio poco relevante del Partido Comunista español y siguiendo las órdenes del Comité Central deambula por Francia con un pasaporte chileno facilitado por Neruda, entonces embajador de su país en las tierras galas, para viajar a París. También facilitó el poeta un automóvil a Carrillo para que se moviera par le hexagon. Tendrá que trasladarse a New York, acompañado de Irene Falcón, la secretaria de Pasionaria, que pernocta ahí, en New Jersey, en casa de Constancia de la Mora, la hermana roja de Marichu de la Mora, la novia adorada por Ridruejín. Sí, Dionisio. Y de ahí a los Países Bálticos hasta llegar a Moscú donde será destinado como instructor en la academia militar Frunze. Después, y durante los años sangrientos del estalinismo, su porvenir estará ligado a la diáspora surgida durante la tragedia de la 2ª Guerra Mundial. Será su Odisea personal en compañía de su “Penélope”, su mujer Carmen Parga: Polonia, Bielorrusia, Yugoslavia y Checoslovaquia. Con final feliz, después de muchas peleas y sobresaltos con el Comité Central, en México lindo y querido.

Más allá del itinerario viajero, aventurero y familiar de Tagüeña “Testimonio de dos guerras” es un análisis meticuloso de la situación mundial que se vivía bajo el terror del comunismo de Moscú y los crímenes contra la humanidad que el Kremlin cometía a diario sin el menor escrúpulo. Brutalidad genocida, purgas sobre toda la población y represión eran el sello manchado en sangre de Stalin. Empezando por los Brigadistas Internacionales voluntarios en la guerra de España, muchos, supervivientes tras dos guerras atroces, que fueron asesinados por el zar georgiano de todas las Rusias acusados de desviacionismo ideológico en 1949. Stalin, un monstruo capaz de enviar a millones de compatriotas a la muerte sin la menor compasión con tal de permanecer en el poder. Aquel exterminador que firmó con Hitler, el 23 de agosto de 1939, el pacto de alianza nazi-soviética Ribbentrop-Molotov para repartirse Polonia, hecho difícilmente comprendido entre los partidos comunistas satélites de Moscú, pero rápidamente “explicado” a la militancia por la intelingentzia de los politbureaux de la Komintern fieles a Moscú.

Cartel homenaje a las Brigadas Internacionales pintado en Northumberland Street, barrio catolico de Belfast, Irlanda del Norte.

Al llegar a Rusia y ver las terribles condiciones en las que vive el pueblo ruso Tagüeña coincide sin saberlo, y sin conocerlo jamás, con Dionisio Ridruejo (divisionario azul voluntario en ese tiempo con la Wehrmacht) en el escrutinio sobre la miseria y abandono que abunda en el paraíso soviético. Además, tiene que afrontar los recelos, sospechas, envidias y rencores entre todos los españoles que estaban en Rusia. Carrillo, Pasionaria, Francisco Antón, Líster, Fernando Claudín, Caridad Mercader, etc., etc., los dirigentes a los que conoce por su cargo. Y sobreponerse con inteligencia de físico a críticas y comentarios sobre el comunismo, a luchas intestinas entre ellos, a venganzas y a amenazas: Carrillo contra Jesús Monzón y León Trilla; todos contra Francisco Antón, el novio de Dolores; contra la fallida invasión para liberar a España de Franco entrando los guerrilleros comunistas por el Valle de Arán ordenada por Santiago en octubre de 1944; Modesto contra Líster, en medio del terror del Kremlin.  

Y Tagüeña se sobresalta con las privaciones absolutas que padece la población civil a lo largo de sus viajes por el Asia oriental. «El pueblo soviético vivía sometido a las condiciones más miserables y privado de todos sus derechos». Y describe la inexistente seguridad ciudadana, incluso en Moscú: «Todo eran atracos robos y asesinatos terminada la guerra. Grupos de niños y jóvenes abandonados durante la contienda merodeaban por las ciudades y campos de Rusia convertidos en delincuentes y bandas criminales. Era más fácil vivir al margen de la ley que sometido a la dictadura soviética. El mercado negro de objetos robados en Alemania era algo habitual en la población para poder subsistir ante la falta de los recursos más elementales».

 Y, ordenado por la jefatura es enviado a observar, que no espiar, ¿quién pudiera pensar una cosa semejante?, a la Yugoslavia del mariscal Tito. El líder unificador que arrejuntará bajo la bandera de la no alineación a serbios, croatas, macedonios, albaneses, eslovenos, montenegrinos, etc., enfrentados por décadas de odio y dispuestos a matarse mutuamente en cuanto tuvieran una oportunidad. El mariscal Tito, un verso suelto, casi un soneto, en el santoral comunista, que va a su rollo, sin respetar al Kremlin, condenado por traición al comunismo, y rápidamente aclamado como camarada tras la muerte de Stalin. Tagüeña anticipa en su relato la unión artificial que vive Yugoslavia bajo el mandato de Tito. Una simulación falsa de concordia que desaparecerá brutalmente en la guerra de los Balcanes 45 años después.

Y analiza Tagüeña el intento de adoctrinamiento ideológico entre la masa popular que emprende el Kremlin para que sea aceptado el comunismo como una extensión nueva del antiguo zarismo imperial. El ejército soviético adopta uniformes similares a los utilizados en tiempos de los zares. Y son Odessa, Jarkov, Donetz, la península de Crimea los mismos escenarios bélicos controlados por Moscú que ahora se repiten, dos generaciones después, bajo el terror de Putin. Vladimiro, el descendiente natural de Stalin en la perpetuación del horror.

Quizás sea su mente analítica de físico la que desmenuza con severidad y crítica serena el régimen comunista soviético durante la Guerra Fría. Un mundo dividido del que abomina Tagüeña, un idealista comprometido con el ser humano, una situación prebélica que estallará en la guerra de Corea. Su disidencia y visión del comunismo, del que siente aversión tras permanecer en el Partido durante más de veinte años, le inducen a pronosticar la guerra de Vietnam y la crisis de Oriente Próximo con dos lustros de adelanto.

La tensión narrativa literaria del libro avanza hasta alcanzar momentos de intriga estresante, casi desesperada, en su intento de abandonar Checoslovaquia. Los protagonistas, él y su familia, se encuentran en una situación límite acechados por la burocracia de los oficinistas del partido, jugándose su libertad por cualquier decisión arbitraria de los rehenes de Carrillo.

Manuel Tagüeña, luchador incansable y estudioso aplicado, acabaría la carrera de Medicina en Brno, Checoslovaquia, con 41 años. Regresó por un breve periodo de tiempo a España en 1960 para visitar a su madre gravemente enferma. Falleció en México en 1971.

El libro, 737 páginas, cuenta con un prólogo académico y esclarecedor de Gabriel Cardona, XXI páginas más. Incluye una extensa relación de notas biográficas sobre los personajes que aparecen en sus páginas, una cronología de hechos, un índice onomástico, más una relación de los gobiernos de la II República durante la Guerra Civil.

Apareció en España publicado por Planeta en 2005. Tal vez sea usted el cuarto lector que lo lea. Pero lo disfrutará.


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Rosario de Velasco: feliz descubrimiento

25 martes Jun 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Agustina de Champourcín

Apenas si se conocía un cuadro de ella expuesto en el Museo Reina Sofía entre las pinturas de los artistas de vanguardia residentes en Madrid que sufrieron el sangriento estallido de la Guerra Civil: “Adán y Eva”. Un óleo en el que muestra su admiración por la pintura de Albert Durero componiendo de una forma muy personal, vestidos ambos, a las figuras de los primeros padres que el pintor renacentista alemán pintara desnudos, y del que imita su personal rúbrica. Por eso, contemplar su obra que ahora se muestra en el Museo Thyssen es una agradable sorpresa al descubrir la sensibilidad de una pintora rescatada del olvido.

Rosario de Velasco nació en Madrid en 1904. Marcada en su juventud por los tiempos convulsos que le tocó vivir se relacionó con el mundo intelectual, político y artístico de los años treinta. Fue discípula de Fernando Álvarez de Sotomayor, que fue director del Museo del Prado y tuvo que exiliarse a Francia al estallar el conflicto bélico. Reside en los cuarenta en Llavaneras, Barcelona, donde tal vez conociera a Dionisio Ridruejo y donde se dedicó de lleno a su arte, participa en varias exposiciones y concursos de pintura donde obtiene varios galardones, aunque sufre las limitaciones que la política y la sociedad de aquellos años imponía a las mujeres. Tiempos difíciles para el arte femenino. Aun así, tiene obra comprada por el estado francés expuesta en el Centre Pompidou, de París.   

Adán y Eva

Recopilar sus obras dispersas y desconocidas fue el empeño de su nieta Toya Viudes, que valiéndose de las redes sociales lanzó una llamada de búsqueda para recabar el paradero errático de sus cuadros diseminados. Con éxito sorprendente. La exposición reune por primera vez telas propiedad de particulares que nunca supieron la trayectoria de la artista, ignorada para el gran público. Hay alguna obra con sabor quattrocentista que parece inspirarse en Boticelli, junto con cuadros de contenido costumbrista o propios del expresionismo que recuerdan a Gutiérrez Solana. O con elementos cubistas o prerrafaelistas propios de un realismo mágico llevado al lienzo. También se muestran dibujos e ilustraciones que realizó para obras literarias y novelas infantiles. Tuvo amistad con escritoras como María Teresa León, o con Pilar Primo de Rivera.

Rosario de Velasco falleció en Barcelona en 1991. Francisco Umbral le dedicó en 2003 un artículo en el que reflexionaba sobre la artista y su cuadro “Adán y Eva”: «…nos recuerda a Zurbarán por la fiebre humana y templada de la carne, por la majestad de los semblantes aldeanos del hombre y la mujer».

El panorama de su obra pictórica y de ilustración se podrá ver hasta el 15 de septiembre, una artista casi desconocida cuya obra suscita en los espectadores y la crítica admiración.


Ilustración para un libro infantil.
Autorretrato de Rosario de Velasco.
Un aspecto de la exposición.
Un aspecto de la exposición.

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Tan bonita como tú

17 lunes Jun 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Feria del Libro

Agustina de Champourcín

FERIA DEL LIBRO, Madrid, 2024

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes…

—Te parecerá una tontería, que tengo una fantasía desbordante, o que me paso tantas horas leyendo que a veces confundo la realidad con mis lecturas, con mis deseos, pero te aseguraría que, no he bebido ni fumado nada, que conste, que me ha parecido ver entre tanta gente que anda por la feria, entre tanto público, tanto mundo tan diverso y tan plural, un señor ya muy mayor pero muy garboso, que era, que era, sí, el príncipe de las letras castellanas.

Cola para una firma de autor.

—Sí, seguramente esté firmando sus poemas en alguna caseta —respondió socarrón Terry— Y si te acercas con uno de sus poemarios te lo firmará.

—¡Qué bobo eres! Ya sé que es imposible, que todo es soñar, que con los libros imagino lugares donde nunca he estado, que puedo recorrer el mundo sentada en mi biblioteca y charlar con cualquier personaje. Con Gabriel de Araceli, por ejemplo, enamorado durante diez Episodios de su Inés. O con Pepinho Carvallo mientras resolvía el asesinato en el Comité Central. O con el coronel Aureliano Buendía muchos años después de conocer el hielo. O arremeter a todo galope de Rocinante y embestir contra el primer gigante que se pusiera delante… todo es soñar.

Terry la miró con ojos compasivos. Siguieron paseando por la Feria del Libro. Había tanta gente que andar entre la multitud era difícil y ambos revoloteaban por las casetas repletas de volúmenes de todo tipo. El sol pegaba de lleno. En una esquina del Retiro, don Benito, postrado en el sillón que le esculpió Victorio Macho, parecía observar aquella muchedumbre con curiosidad, como si anotara en un cuadernillo apuntes para una nueva Fortunata. Un público juvenil aguardaba largas colas para conseguir el premio del autógrafo como si el autor novel se tratara de un ídolo del rock. Un poco más acá, dos adultos con ojos extáticos se derretían con la dedicatoria de un consagrado.

—Hay tanta oferta que no sé qué llevarme. Tal vez un libro de poesía. Este, sí. Azul.

El librero se lo entregó con amabilidad. Siempre hay un momento para leer a Darío, le dijo.

—Yo me conformo con observar a la gente a través de mi cámara. La cara de las personas es el mejor libro que puedas leer. Si las miras bien enseguida descubres si tienen alma de novela o de ensayo, si son tragedia o comedia, tal vez sean un soneto que les manda hacer Violante, o una crónica de sucesos aún sin resolver; si tienen final feliz o escarban por párrafos tenebrosos de existencias marchitas. La vida de las personas es como las narraciones, algunas están llenas de prosas superfluas y adjetivos innecesarios que sólo añaden confusión al lector, a su existencia. Otras, sin embargo, con pocas páginas han manuscrito una novela colosal.

Emilio Pascual, Ezequías Blanco y Pascual Izquierdo: los tres reyes magos de las letras.

—Yo aún soy romántica. Qué bonita aquella historia en la que Francisca Sánchez encontró al amor de su vida. Fíjate, en la Casa de Campo, una pobre mujer analfabeta. Y él apareció de repente, como saliendo de la nada. Y hasta el final de sus días le recordó, muchos años después de aquel encuentro accidental.

—Eso sólo pasa en las películas, o en las novelas rosa, ya no se llevan. Domina la actualidad informativa, el terror de la evidencia diaria, las guerras, los conflictos genocidas, el pueblo elegido contra el mundo. Putin contra Occidente. El amor es un bien escaso, una fantasía en vías de extinción.

Siguieron recorriendo las casetas, el asfalto escupía el calor sobre los visitantes. Terry retrataba a un famoso en una caseta atestada de libros, casi tantos como el público que aguardaba la firma. Carmelita se refugió en la sombra de un magnolio. Un señor mayor con un traje de otra época se le acercó.

—Perdone señorita, he visto el libro que lleva y me han asaltado los recuerdos, otros tiempos de mi vida en los que fui muy feliz cuando la conocí a ella, a Francisca. Su boca de fresa, sus besos de seda y cayena aún llenan mi corazón marchitado. Su andar ligero a mi lado avivaban mis carnes sedientas de pasión, todo era con ella azul y fuego, vértigo y precipicio. Después… después tuve que regresar a mi país y ya nunca la volví a ver. Sí, ya sé que siempre me guardó en su corazón, aún muchos años después, siempre me tuvo consigo a pesar de la distancia. ¿Quiere que se lo dedique?

—Pero usted es… sí, no puede ser, estoy soñando.

Dudaba si era el efecto del calor, el caso es que aquel caballero era igual que el retrato que aparecía en el interior de la solapa del libro. Y jamás tomaba ningún estimulante que le alterara la percepción de la realidad. ¿Sería o no sería él? Dudaba si fuera algún demente o enfermo que pretendiera algún acercamiento morboso a una chica sola. Pero algo, tal vez la sonrisa galante del caballero, le inclinó a entregarle el libro. Y él, con delicadeza, fueron apenas unos segundos, le escribió unas líneas con un lapicero de grafito y se mezcló entre la multitud de visitantes de la feria. Terry la encontró con cara de sorpresa, en tránsito, como si hubiera visto a un ángel bueno, tal vez a un querubín que escribiera poemas de amor o una canción desesperada.

—¿Estás bien? —le preguntó—, estás pálida, ¿qué te pasa?

—No sé, es el calor que me provoca fantasías. Me ha parecido que me hablaba un poeta. No sé, ha sido sólo un momento, pero… bueno, debería hacer como tú, leer más novelas negras y periódicos, las noticias de Internacional, guerras y catástrofes que asolan el mundo, la política, así no tendría sueños rosas.

Perdió la mirada entre la arboleda del Palacio de Cristal, donde unos novios se besaban. Y fue al abrir el libro que se encontró con unos renglones de letra redondilla bajo la foto de aquel hombre:

 “Esta esencia sutil de azahar de versos que lleva el viento es para una gentil princesita tan bonita, Carmelita, tan bonita como tú. Rubén».


Fotos de Terry Mangino

Alex Grijelmo y Pedro Álvarez de Miranda (de la RAE, nada más y nada menos) durante el coloquio sobre «El deporte en la lengua».
Chaval, hay que educar también el físico, no todo va a ser intelecto.
Luis García Montero, te quiero, te quiero.
La música es buena para el espíritu de las letras.
Arsuaga, un homosapiens sapientísimo le explica la vida a un neandertal.
El negro de Vargas Llosa viaja por los Andes.
Héroes infantiles.
Una sonrisa vale más que mil palabras.
Rosa Montero trata como a reinas a todos los lectores
Monedero sobrevive al desastre.
El éxito de ventas y la simpatía a veces están regañadas.
Me paso el día bailando y los amigos mientras tanto no paran de leer.
¡Ay que ver lo que lee la gente!

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40 aniversario del cierre del diario PUEBLO

17 viernes May 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Carmelita Flórez

UN PERIÓDICO CIERRA y el ciudadano queda huérfano de información, del conocimiento de lo que el ejercicio del poder le oculta. Un periódico, la prensa, son los garantes de que los derechos y libertades públicos no sean asaltados por los que detentan la potestad del orden. Con la exposición escrita y contrastada de la actualidad y su divulgación entre los lectores los periódicos mantienen en jaque a los que pretenden trasgredir la convivencia o aprovecharse de los privilegios que les han sido transferidos por votación popular. Ya apenas si quedan periódicos impresos, parecen un recuerdo borroso de un pasado remoto, de otra época en la que eran consumidos con ansias de libertad. Ahora, una gran parte de la información queda en manos de pantallas digitales que emiten fragor ávidamente consumido por el ciudadano ignorante de la veracidad o falsedad de lo que lee. Un periódico es una garantía de libertad, un freno a los abusos de la autoridad y un soporte de la moderación. La Transición hacia la Democracia, en los años 70 tras la muerte del dictador, se vio reforzada, o ponderada, por la información que todos los días se hacía desde las páginas impresas de los diarios. La Democracia española le debe mucho a los periódicos. Las libertades públicas se ven amenazadas si no hay tribunas desde las que se muestre la cara de los responsables de su gobierno. Las noticias han dejado de ser noticia. El consumo invade la desinformación. No hay periódicos, sólo ruido.

El diario PUEBLO nació en 1940, durante la dura y hambrienta posguerra española salida de la tragedia nacional. Fue en los años 70 cuando alcanzó una gran difusión. El súbdito, entonces la palabra ciudadano no se usaba, desvelaba, o adivinaba en el juego dialéctico de sus páginas, las informaciones que los periodistas transmitían en lucha permanente contra la censura de la libertad de prensa de la Ley Fraga. En su sede de la calle Huertas, en Madrid, trabajaron grandes nombres del periodismo de aquel momento que fueron después plumas capitales para el desarrollo de la información y libertades que culminarían con una nueva Constitución, en 1978. Sería interminable citar a los periodistas que escribieron en las páginas de PUEBLO y contribuyeron a marcar los límites del poder y a inculcar entre los lectores una conciencia democrática. A veces la leyenda y aventuras que persigue a los periodistas que conformaron su redacción durante décadas pervive por encima de la relevancia que tuvieron informando a la sociedad.

PUEBLO pertenecía a la cadena de Medios de Comunicación Social del Estado. La aparición a mediados de los 70 de otros periódicos con un espíritu periodístico más innovador e incisivo en su relación con el Poder, como Diario16 o EL PAÍS, provocaron una fuga de lectores hacía las nuevas cabeceras. Era un público nuevo, un ciudadano más joven que devoraba otros titulares, otros contenidos, otras reivindicaciones que asentaran los nuevos tiempos que la sociedad reclamaba. El 28 de octubre de 1982 gana las elecciones por absoluta mayoría el PSOE. Las pérdidas económicas acumuladas por el periódico a lo largo de sus últimos años eran multimillonarias y el nuevo poder emanado de aquel plebiscito consideró una pesada carga el reflote del rotativo que ya había perdido su vigor y su liderazgo entre los lectores de periódicos. Javier Solana, ministro de Cultura en 1984, indicó a José Antonio Gurriarán, su último director, el cierre de PUEBLO. Queda en la memoria del lector el triste recuerdo de las linotipias abandonadas en la acera de la calle Huertas durante meses camino del chatarrero. Aquellas máquinas de información que habían imprimido la noticia diaria yacían ignoradas en la calle a la que habían alumbrado con sus noticias escritas. Era un presagio de que las libertades públicas se cercenaban. Se publicaron 13894 números a lo largo de sus cuarenta y cuatro años de existencia.

 El jueves 17 de mayo de 1984 el diario vespertino PUEBLO salía a la calle por última vez.


Portada del nº 1 de PUEBLO
El asesinato de Kennedy conmovió al mundo, 22 de noviembre de 1963.
El hombre llega a la Luna, 20 de julio de 1969.
Franco ha muerto, 20 de noviembre de 1975.
Golpe de estado fallido, 23 de febrero de 1981
Victoria absoluta socialista, 28 de octubre de 1982.
Última portada de PUEBLO, 17 de mayo de 1984.

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Carrera de la mujer 2024: Madrid en rosa

12 domingo May 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Atletismo, Carreras de la mujer

Palabras, casi todas, de Carmelita Flórez. Fotos de Terry Mangino

— Mira, Terry, qué quieres que te diga. A mí el desayuno con churros y chocolate me parece una bendición. Bueno, y hace años la copita de aguardiente, aunque ahora ya… Así que eso de irme a dar zapatazos por el asfalto para estar guapa y sana y hacer régimen porque lo diga la sociedad de la salud pues que… como que no me mola demasié. Pero bueno, ahí he estado en la carrera de la mujer un año más. Marcando territorio, porque, ¡hay que ver!, ¡una sudaca!, bueno, eso no se puede decir, que ahora es políticamente incorrecto, una latina, que no sé por qué las llaman así cuando vienen de Sudamérica y allí no se habla latín, que se habla castellano, que me quería adelantar al llegar a META, en el Parque del Oeste, y yo que nada, que le he puesto la zancadilla y se ha metido un guarrazo con su sobrepeso que no veas, porque ya sabes que son de morfología pícnica, o sea, obesos, que se ha tragado las vallas. Sólo faltaba que me fuera a ganar una sudaca, bueno, una latina, que a punto estaba de hacer yo por debajo del puesto 25500 y eso porque llevo entrenando dos semanas. Pero bueno, he llegado la 25552, capicúa, pero he llegado, que hemos terminado 28242 mujeres. Porque no sé por qué tienen que meter la carrera de la mujer por la calle Serrano, la más pija de Madrid, todo Emporio Armani, Hugo Boss, Louis Vuitton, Loewe, etc., en vez me meterla por Usera, por ejemplo…

Las chicas vuelan sin tocar el suelo. Claudia Gómez Menéndez, en el centro de la imagen, entre las tres atletas, ha sido la ganadora, con un tiempo de 22′ 29″ en los 6,1 Km del recorrido. A un ritmo inferior a 3′ 15″ el Km. A su lado Silvia Rey Vega, que terminaría tercera. Y detrás Yvana Zagorac, que terminaría segunda.

—¿Por donde los chinos?  

—Sí, Terry, por donde los chinos. Y no me interrumpas, que siempre quieres meter baza. Porque han metido la carrera por la zona más pija de Madrid. Que pasaba por la calle Génova, por donde la cueva de Alí Babá, sí, nada de ir por Lavapiés o por Aluche, o por Carabanchel, todo como muy chic, encima, para que acabáramos pronto, que después estaba lo de Florentino, ya sabes, el mandamás del equipo ese que lo gana todo, los del furbo, y claro, teníamos que desalojar Madrid rápidamente para que el alfeñique, digo el alcalde, se hiciera la afoto con los chicos de merengue en Cibeles, que dentro de tres semanas otra vez la misma historia, la repetición con no sé qué de una champions, otra vez en Cibeles, que celebran que ganan la

—Claro, la final esa que se juega en

—No me interrumpas, Terry, que vosotros los fotógrafos, con eso de dejar testimonio de la actualidad sacáis unas fotos comprometedoras, que te descubren tu intimidad y te sacan tus vergüenzas, fíjate, te hacen una afoto con la boca abierta y te salen hasta las caries. Así que tienes que ir con cuidado en cuanto ves a un reportero con una cámara, yo me he pasado toda la carrera con la boca cerrada por si me arretrataban, por eso ahora hablo y suelto lo que antes me he callado. Que sí, que hemos sido decenas de miles las mujeres que hemos corrido por Madrid y que me ha parecido muy bien y que el año que viene repito. Y que da gusto ver Madrid en rose, en rose, todo lleno de mujeres aunque sea un rato. Y bueno, venga, hazme una foto, que se la quiero mandar al grupo de guasap, y habla lo que quieras, anda, sí, así, con la camiseta rosa de la carrera, vale, esa no, que se me notan los michelines, que tendré que correr más, bueno, así, de lejos, esa, vale, eres un amor, aunque no corras, claro, cómo vas a correr tú si eres un hombre. Algún defectillo tenías que tener, además de hablar tanto, amor.


Las chicas vuelan sin tocar el suelo. Claudia Gómez Menéndez, en el centro de la imagen, ha sido la ganadora, con un tiempo de 22’29» en los 6,1 Km del recorrido. A un ritmo inferior a 3′ 15″ el Km. A su lado Silvia Rey Vega, que terminaría tercera. Y detrás Yvana Zagorac, que terminaría segunda.

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CARRERAS POPULARES


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08 miércoles May 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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El Juego de la Oca: Summers, un genio desaprovechado

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Maratón de Madrid 2024: asfalto, sudor y gloria

29 lunes Abr 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Atletismo, Carreras populares, Maratón Madrid 2024

Fotos y palabras de Terry Mangino

Correr, correr, correr, patalear sobre el duro pavimento durante 42 km y 195 m. ¿Para qué tanto? ¿Para qué ese sufrimiento infinito, esa autocondena, ese agotamiento extenuante? Tal vez sea una terapia contra los miedos interiores, una huida hacia adelante, una búsqueda del equilibrio a través del sufrimiento, en la agonía del cuerpo está la superación del espíritu, lanceamos el dragón interior a través de las zancadas, llega la META, huele a victoria sobre uno mismo. 40.000 atletas callejeros inundando las calles de Madrid el domingo 28 de abril, Filípides empeñados en proclamarse la buena nueva del triunfo, llegué, vi, me vencí, mañana volveré a la ruda rutina extenuante, pero hoy me he laureado entre la Puerta del Sol, la Casa de Campo y el Paseo del Prado, soy protagonista, he subido al pódium de las estrellas, tal vez envidiado por esos peatones que me animan, el cansancio inundando mis venas, mi corazón resonando de buenas nuevas, mis piernas zaheridas de lactatos y calambres, pero llegué a Atenas, has triunfado chaval, hoy te has alzado sobre el Olimpo, te has cubierto con el manto de la gloria, te has ganado a ti mismo.

El etíope Mitku Tafa dominó la Maratón de principio a fin. Llegó escapado con un tiempo de 2h08’27»
Peloton poursuivant, Avenida de Valladolid
Por la calle Raimundo Fernández Villaverde.
De León fue el primer español, 2h26’17»
La keniata Naom Jebet fue la primera mujer. 2h26’19»
Peloton poursuivant por la Avenida de Portugal
¡Hasta la victoria siempre!
Puerta del Sol, calle Preciados
Peloton poursuivant, calle Segovia
Monique…
¡No rendirse jamás!
Puerta del Sol

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Guernica, 87 años después

26 viernes Abr 2024

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Bombardeo Guernica, Franja de Gaza, Guerra Civil, Guerra de Ucrania, Netanyahu, Palestina, Putin, Sionismo, Víctimas civiles

Agustina de Champourcin. Fotografías de Terry Mangino

Que fueran 200 o 2000 los muertos en el bombardeo contra la población civil de Guernica, el 26 de abril de 1937, es indiferente. Todos fueron víctimas de la monstruosidad de una guerra con la que un grupo de generales homicidas se enfrentaba a un gobierno elegido democráticamente en las urnas y subvertían el orden por el terror.  No era, sin embargo, la primera vez que las fuerzas rebeldes del Caudillo atacaban a la ciudadanía indefensa. También, con el apoyo de la Legión Condor, el ejército golpista había bombardeado unos días antes Durango, el 31 de marzo anterior. Y se habían aplicado con saña durante el asedio de Madrid, en noviembre de 1936. Y continuarían haciéndolo durante toda la contienda en numerosas ciudades, Málaga, Barcelona, Alicante, etc. Se recurría al terror como arma de guerra. Y a los muertos como botín victorioso.

 La historia se repite una y cien veces. Las víctimas de Guernica son las mismas que en la Franja de Gaza asesina el genocida Netanyahu. Las imágenes que a diario nos vomitan los telediarios son iguales que las históricas en blanco y negro del paisaje desolado de Guernica. Edificios en ruinas, niños muertos, cuerpos mutilados, hospitales arrasados, cadáveres abandonados entre los escombros, destrucción y horror… todo para mantenerse en la cúspide del terror y defenderse de las acusaciones de fraude, soborno, corrupción y abuso de poder que pesan sobre él cuando era presidente israelí durante sus anteriores gobiernos. Muertes inocentes para guarecer a un tirano imputado en crímenes de lesa humanidad y satisfacer la soberbia del pueblo elegido.

La repercusión internacional que tuvo el bombardeo de Guernica sorprendió a los mandos golpistas, que negaron su participación en la catástrofe con la connivencia de la Iglesia hasta 1971. «Toda la operación fue un experimento sobre el terror, diseñado para causar el mayor número posible de víctimas civiles»*. Los tiranos encuentran siempre excusas para justificar sus barbaries. Franco culpó a la República del holocausto de Guernica; Netanyahu señala a sus víctimas y a las protestas que se oyen en todo el mundo de propaganda antisemita; o Putin acusa a Occidente de injerencia en la invasión de Ucrania. A los tres les une la misma bandera: la muerte de inocentes.

Los argumentos exculpatorios reflejan la personalidad insensible de los psicópatas que manejan las armas y se absuelven de su barbarie con el ajusticiamiento del contrario: «No estoy interesado en el territorio, sino en los habitantes», declaraciones del general Franco al embajador italiano Roberto Cantalupo cuatro días después del bombardeo**. O «Los pueblos pagan sus pactos con el mal y su protervia en mantenerlos», la respuesta del Cardenal Gomá a la carta del cura Alberto Onaindia, escrita el día después del bombardeo, en la que el sacerdote se quejaba del terror desplegado sobre la población civil por el ejército de Franco***.

El Museo Reina Sofía se llena de turistas que contemplan con prisas «el Guernica de Picasso» como un objeto de consumo más, como una extravagancia pictórica de un artista genial pero raro, sin profundizar en las expresiones violentadas de sus figuras ni en sus rostros abrasadas por el dolor, sin meditar sobre la actualidad de su denuncia contra las guerras y solidaridad con las víctimas inocentes. «El Guernica», una atracción turística más, un lugar donde hacerse una foto y correr después a zamparse una de bravas en uno de los concurridos bares de la glorieta de Atocha. Arte banalizado, efímero, de usar y tirar. Los muertos de entonces y los de ahora son los mismos y no les importan a nadie. Los tiranos ganan siempre las guerras, el campo queda sembrado de cadáveres que los periodistas, esos seres incómodos para el poder, se obstinan en enseñar en los informativos y a los que hay que exterminar. Sobre todos si son palestinos. Tal vez mañana sean veinte los niños asesinados por Netanyahu en la franja de Gaza. O veinte los cadáveres sin enterrar en Ucrania. ¿Y qué? Sálvese quien pueda. Ya tengo mi foto con el Guernica. Camarero, por favor, una de calamares. ¡Marchando!

*La Guerra Civil española. Página 282. Paul Preston. DEBOLSILLO. 2011

**Roberto Cantalupo, Fu la Spagna. Ambasciata presso Franco. Mondadori, Milan, 1948.

***Cardenal Gomá al cura Onaindía. 5 de mayo de 1937. Archivo Gomá. Documentos de la Guerra Civil. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2003.

LECTURAS RECOMENDADAS:

80 aniversario del bombardeo de Guernica

La Guerra Civil Española. Paul Preston. 2017. De Bolsillo.

El holocausto español. Paul Preston. 2011. Debate.

Quizás el terror que reproduce el libro impida que usted acabe su lectura.

Carta enviada por Max Aub a Luis Araquistain, embajador de la República Española en Paris, el 28 de mayo de 1937, en donde le informa de las conversaciones mantenidas con Picasso para la realización del Guernica y el precio que pagó el gobierno de España por ella, 150.000 francos franceses del momento. El documento sirvió como acta notarial para demostrar la propiedad del estado español sobre la obra. Original conservado en el Museo Reina Sofía.

9, rue des Grand Augustin. Aquí Picasso pintó el Guernica.
9, rue des Grand Augustins, París y Picasso. Pronto se dirá de vosotros lo que decís ahora de nosotros: ¡murieron!

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