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Escaparate ignorado

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Escaparate ignorado

Archivos mensuales: noviembre 2025

Ezequías Blanco, desde Getafe al universo

26 miércoles Nov 2025

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Agustina de Champourcín. Fotos de Terry Mangino

Era un lunes cualquiera del mes de noviembre del año en curso. Don Ramón María del Valle se sentó en la penumbra del Café Comercial, sí, el de la glorieta de Bilbao, de Madrid, para no ser reconocido mientras escuchaba atento a Ezequías Blanco, el poeta matemático, x, y, z, abscisas y ordenadas, rimas, frases y quebrantos. La pobre Concha, sonata de otoño parecían sus mejillas encendidas, apenas le tomó de la mano a don Ramón María del Valle reclamando su atención, ella siempre delicada de salud. Un poco más allá, Ramón Gómez de la Serna chisporroteaba greguerías tiernas: «Ezequías tiene la poesía en las encías, por eso cuando se ríe le salen décimas locas que Garcilaso envidiara, ecuaciones, teoremas y poemas para Sara» —decía Ramón.

Y era verdad:

Hoy hace un año llegaste
a inundarnos de alegrías
la rutina de los días
desde el amor que anunciaste.
Y se produjo el contraste:
se despertaron ternuras
en almas que estaban duras
y en corazones berruecos
que se ablandan a los ecos
del calor de tus dulzuras.

 El Café Comercial estaba lleno de gentes variopintas: poetas, periodistas, desocupados lectores, prosistas de tinta azul, aprendices de bohemios, antiguos linotipistas, agrimensores de estrellas, recaudadores de besos, emisores de caricias, pragmáticos eruditos, editores de alegrías, enamorados del alba, forjadores de sonrisas, señoras de seda y tul, tan bonitas, princesita, tan bonitas como tú, mi niña Sara:

«Agua»: palabra primera
que pronunciaste bajito
para no quebrar el rito
de la dulce primavera.
Y sentada en la escalera
hablabas en jerigonza
a un muñeco a la peonza
a los vientos y a los gatos
a un jarrón y a los zapatos
con gracejo de una onza.

¿Qué tendrá Ezequías que lo llena todo?, se preguntaba el pragmático profesor que moderaba la charla con enjundia, mientras, en un rincón de la sala, Gutiérrez Solana tomaba apuntes de grafito, acuarela y tiza profunda. La Tertulia del Café Comercial, diría Solana a quien quisiera observar sus esbozos, mientras Ezequías leía a la audiencia sus versos claros, postrado ante ella de hinojos:

Todavía no se ha ido
el ruiseñor de tu boca
ni te asusta ya la oca
con su perenne graznido.
Y a veces te vas del nido
con jilgueros en los ojos
para calmar tus enojos
por lo mayor que te has hecho.
Te vas alejando un trecho
y poniéndonos cerrojos.

Ezequías nació en una tierra donde las historias corren con presteza: Paladinos del Valle, en Zamora. Comarca del rio “Ahogaborricos», el lejano oeste de Zamora, tierras del “abranado”, zona muy seca. “Abranado”, palabra que no viene en el diccionario. «Ya vendrá», dijo para sí don Miguel de Unamuno, que semioculto desde su cátedra altiva de un rincón del café seguía punto por punto la prosopopeya del Blanco Ezequías.

Ahogaborricos, tierra donde las historias corren con presteza. Como el humor de Ezequías, intelectual, una sonrisa en los labios y dobles significados, como esa tradición de reunirse en los pueblos de Zamora las largas tardes de invierno para contarse cuentos siguiendo la tradición de Jorge Manrique, de aquella cultura latina tan cervantina. El escritor es el guardián del lenguaje, su emisor, su novio fiel, su abnegado servidor, recoge lo significante para mantenerlo candente, significado, actual, atractivo, como esos nombres que inundan de gloria presente los caminos de la prosa: Atilano, Zoilo, Longinos… Todos somos rurales. A un Pepe no le pueden pasar cosas extraordinarias, pero si le llamas Celedonio le aventuras infinidad de sorpresas… Como a las mujeres de los personajes de las obras de Ezequías, son nombres del Renacimiento: Laura, Beatriz…

Y Ezequías Blanco, desde un rincón del boceto que Gutiérrez Solana inflama de atardeceres sobre el lienzo blanco, derrama a la audiencia del Comercial sus poemas sin igual, sus versos de cal y canto, sus rimas y sus pesares, sus mieles y atardeceres, el otoño de sus hojas, alegrías y quebrantos como el que no quiere la cosa: «Intento la parodia. La creación empieza por el narcisismo bien entendido. Cuando uno escribe se le escapa de las manos lo que ha escrito. Como los personajes, que llevan al autor por donde les salen de las narices. Porque las cosas no son como fueron, sino como las recordamos. Ahí tenemos a “Niebla”, esa novela, o nivola, de don Miguel en la que el personaje somete al autor a un reto a muerte: o tú o yo. Y claro, al autor no le queda más remedio que cometer un infanticidio, acabar con su creación».

Y a don Miguel de… ¡Salamanca!, se le enciende la ira de la soberbia escuchando al zamorano y para calmarse y no acogotar a ese Ezequías tan rebelde, de fiebres calendarias y artrosis áulica herido, invita a don Ramón María del Valle, a don Ramón Gómez y a Gutiérrez Solana, el espíritu de la colmena cafeística, a un apartado del Comercial, a espaldas de todos, en un rincón. Y allí se engullen de un trago una absenta, dos, tres, cuatro, invita la casa. Mientras, Ezequías, novela y poesía, lee a la audiencia, que le aplaude, un poema para Sara, su nieta y armonía:

Eres sensata y prudente
eres lista y eres guapa
y llevas en la solapa
la inocencia de tu frente.
Como el río en su corriente
fluye la sangre en tus venas…
Eres alivio de penas
eres risueña y mimosa
y fulges como la rosa
que florece en las arenas.

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Jackson Pollock y Andy Warhol en el Thyssen

18 martes Nov 2025

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Agustina de Champourcín

El espectador que asistía en el Museo Thyssen a la exposición de las obras de Jackson Pollock y Andy Warhol dudaba entre si aquellos cuadros que veían sus ojos eran arte o eyecciones intestinales de un gran mamífero (no olían). No entendía nada, por más que releía los juicios de los sesudos críticos que se explayaban en argumentos elogiosos de los artistas encumbrando “los espacios figurativos y abstractos representados en los lienzos de ambos pintores como diálogos y no como antítesis que empiezan a fluir y hacen que el espacio tradicional se tambalee para volverse rastros y vestigios que consiguen que, al acumularse en capas, las repeticiones rompan la noción aceptada del espacio y construyan una visualidad compartida en la cual no es sencillo diferenciar qué es sólo abstractizante y qué se rige por la pura figuración en la obra de estos dos nombres clave en el arte del siglo XX”.

A aquel espectador algunas obras de Warhol le parecían sacadas del cubo de reciclaje de las pruebas mal entintadas de una imprenta artesanal. O los ensayos de sobre o subexposición de un fotógrafo aficionado buscando el número f adecuado para impresionar el papel de gelatina de plata con su ampliadora casera para economizar gastos. Pruebas y pruebas de fotos repetidas sin foco, objetos aburridos sacados de un trastero, sin orden, sin concierto, sin interés, sin contenido, sin calidad gráfica… Ah, pero era… ¡Warhol!

Total, que se subió a la primera planta del museo y allí se encontró con el “Arlequín” de Picasso y con “La ninfa de la fuente”, de Lucas Cranach el Viejo. Apenas un boceto. Cuatro líneas de grafito sobre un papel desnudo y aquella figura de Venus le parecieron suficientes para diferenciar lo sublime de lo humano, para dudar de la figuración abstractizante como genialidad expresiva, para confirmarse que el genio era eso. Y fue así que halló la razón para reconciliarse con el arte puesto en duda por la subversión de las perspectivas marcadas por los espacios de Warhol. Permaneció largo tiempo observando la obra de aquellos dos pintores, era como si la anterior telaraña frondosa del abstraccionismo figurativo se le cayera de sus pupilas, como si, de golpe, lo comprendiera todo, como si se le hiciera la luz y su epidermis se electrizara de efluvios felices que le devolvían la fe en la inspiración, sintió como que una felicidad balsámica le recubría la epidermis confundida por los malabarismos sin tapujos entre las abstracciones  de Jackson y los rastros  figurativo de los territorios intermedios en la captura de la realidad espacial de los objetos en compartimentos estancos de Andy, como que recuperaba la paz y la confianza en el arte.

Y aún flotaba de júbilo aquel espectador anónimo cuando, de amor curado por Picasso y Cranach y henchido de gozo, ascendió a la segunda planta del Thyssen y se dejó guiar por su instinto y ansia de belleza. Y hete aquí que, de pronto, se encontró frente a santa Catalina de Alejandría, que con su mirada perdida le llamaba a acercarse a su seno y compartir con ella, íntimamente, el gozo por lo divino. Y el espectador, de amor herido, se aproximó a la mujer que con rostro sereno le requería desde el lienzo y deslizó sus ojos por los ojos de la bella, por sus labios encendidos de promesas, por su cuello de seda forjado, por sus manos hacedoras de caricias, por sus cabellos de seda repujados. «Hízome Michelangelo Merissi, Caravaggio, con apenas veintisiete años, pendenciero, se marchó muy pronto de este mundo, pero su obra perdura, resiste y se abrillanta con el paso de los siglos y se antepone a cualquier especulación o filosofía. La belleza es tan sencilla como sentirla cuando me contempla un espectador que como tú tiembla de emoción y frente a mí su espíritu se serena porque ha comprendido que el arte es esto: no sentir dudas sobre la felicidad que un cuadro te entrega al contemplarlo», escuchó que le decía Catalina.

La tarde avanzaba, anochecía cuando el espectador abandonó el Thyssen y se encaminó por el Paseo del Prado. Santa Catalina de Alejandría, Caravaggio, el arlequín de Picasso, la ninfa de la fuente de Lucas Cranach el Viejo… Hizo memoria. No recordaba qué pintores había visto en la planta baja.


Fotos de Terry Mangino



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Quijotes

11 martes Nov 2025

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Agustina de Champourcín

Sostiene Trapiello que gracias a su “traducción” del Quijote al castellano actual se han beneficiado 200.000 lectores que no necesitan de 5.500 notas a pie de página para entender el texto de Cervantes. Que en los últimos años ha habido un alejamiento del lenguaje del Quijote del siglo XVI. Que don Miguel es un escritor muy poco español, que escribe casi en voz baja, que el Quijote es un libro profundamente triste que deja un poso de enorme melancolía.

Sostiene Trapiello que el gremio de cervantistas es enormemente riguroso e intocable, que los hispanistas se replegaron con su libro. «No tiene ningún valor», decían, y que incluso los pelmas cervantistas descubren cosas buenas en cada lectura del Quijote, aunque no sea de su libro.

Andrés Trapiello, Espido Freire y Fernando Savater durante la charla sobre el Quijote.

Y Fernando Savater hace gala de su libro “Instrucciones para olvidar el Quijote” y dice que él practica una lectura ética del libro comprometida con el protagonista, que era un héroe sin crueldad, que los héroes actuales se satisfacen castigando a los demás, que vivimos en un mundo cruel, que don Alonso Quijano, un santo laico, se informaba a sí mismo por los libros de caballería: la representación novelesca del mundo era la realidad que percibía el hidalgo.

Sostiene Trapiello que don Quijote hace el bien al lector, que autor y lector forman parte del mismo texto, que lo que le sucede al lector no es muy diferente de lo que le sucede a los personajes. Que Sansón Carrasco es una aportación narrativa novedosa de Cervantes al relato novelesco: un personaje de ficción habla de la novela dentro de la misma novela.

Y dice Savater que es peligroso convertir a un personaje en símbolo de todo un pueblo. Que don Quijote se convierte en héroe cuando es derrotado en Barcelona y aun así mantiene que Dulcinea es la más bella, a pesar de que el caballero de la Blanca Luna (Sansón Carrasco) le amenace con su lanza rebanarle las anginas. Que, por lo general, el escritor más representativo de un país se parece poco al habitante del país, que de lo primero que se libera don Quijote es de la realidad. Que así pasó con Shakespeare, que es más apreciado en el extranjero que en Inglaterra.

Sostiene Trapiello que don Miguel es un escritor muy poco español, que escribe casi en voz baja, que menos del veinte por ciento de los españoles han leído el Quijote (según una encuesta del CIS) y que Cervantes tiene mil vidas.

Y muchas cosas más sostuvieron Trapiello y Savater en el coloquio que mantuvieron el sábado 8 de noviembre en la Serrería Belga, lugar que alberga la exposición “Mil y un Quijotes. De El Paular al Castillo de Peralada”. Una ocasión única de disfrutar de los cientos de ediciones y versiones que sobre la obra de don Miguel de Cervantes se han escrito a lo largo de cuatro siglos. Y ambos recomendaron dejarse de zarandajas y discusiones estériles, bizantinas y turbadoras de la razón y leer a don Quijote, incluso la edición de don Andrés, sostenía Trapiello.

¡Ay, Fernando, tú eres mi guía, mi luz y mi alegría cuando leo a don Miguel!

Fue moderadora y guía Espido Freire, que mantuvo a raya a esos dos gigantes de las letras, Andrés Briareo y Fernando Brandabarbán de Boliche, por más que agitaban sus aspas de escribidores con argumentos literarios, llenaban de historicismos académicos las orejas de los asistentes   y daban como buena esa historia de don Quijote sabida de los niños, no ignorada de los mozos, celebrada y aun creída de los viejos y, con todo esto no más verdadera que los milagros de Mahoma.  

El Ingenioso Hidalgo apócrifo de Avellaneda, que se exhibe en la exposición “Mil y un Quijotes. De El Paular al Castillo de Peralada”

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EL CAUTIVO

SOSTIENE PEREIRA


Sostiene Pereira

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Matisse y Madrazo en Madrid

03 lunes Nov 2025

Posted by Ángel Aguado in Uncategorized

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Agustina de Champourcín

Los Madrazo: José, Federico, Ricardo, Mariano Fortuny, Mariano Fortuny Madrazo… Raimundo de Madrazo. Desde los cuadros historicistas del fundador de la dinastía, José de Madrazo, hasta las inspiraciones tardías-románticas de Raimundo de Madrazo, coincidentes ya con las vanguardias rompedoras de comienzos del siglo XX, la dinastía de los Madrazo ofrece un panorama pictórico sobre la historia de este país y la evolución de la pintura española y el arte a lo largo de siglo y medio. Cuatro generaciones de pintores, tendencias, gustos, modas, costumbres, reflejos y bellezas femeninas recogidas para el placer íntimo del observador.

Aline Masson, esa venus serena de belleza extraordinaria y candente con la que tanto se recreaban los pinceles de Raimundo de Madrazo (Roma, 1841-Versalles, 1920). Aline Masson, sus desnudos voluptuosos que aún ahora al contemplarla desatan la pasión y el deseo de un cuerpo perfecto. ¡Ay, Aline Masson, un bombón!

Aline Masson, la musa de Raimundo de Madrazo. Original en el Museo del Prado.

 O la pasión dramática reflejada en el rostro de la reina y regente María Cristina de Habsburgo Lorena, aquella princesa austriaca a la que casaron con un petardo fornicador: Alfonso XII*. Al que soportó sus constantes infidelidades y abandonos hasta su muerte, seis años de adulterios continuados de 1879 hasta el fallecimiento de Alfonsito, en 1885. Madre que fue de otro tarambana, Alfonso XIII. Los estudios que sobre la reina María Cristina realiza Raimundo de Madrazo muestran bien ese abatimiento personal, esa angustia de vivir en un país desconocido, reinando en una sociedad ajena a la suya, con unas formas de gobierno para las que no estaba educada la princesita austriaca. Drama, preocupación, tal vez una llamada de auxilio es lo que su rostro reclama al espectador que contempla los retratos de Raimundo.

Henri Matisse (Pas de Calais, 1869-Nize, 1954), protagonista de todos los ismos finales y primeros del XIX y XX: impresionismo, fauvismo, puntillismo, cubismo, abstracto, orientalismo… Vivió con energía el siglo XX, tuvo como amigo-opositor al mismo Picasso. Su obra sirvió de referencia incluso a movimientos arquitectónicos como los de Charles Édouard Jeanneret, alias Le Corbusier, al que sin duda influyó en algunos de sus diseños constructivos.

El eje Paseo del Prado-Recoletos de Madrid recoge estos meses dos importantes exposiciones de las obras de estos artistas y allegados en una época en la que, sin embargo, no llegaron a tratarse. Ninguno tuvo jamás el menor interés por el otro. En el Centro de Arte Caixaforum se puede apreciar una parte significativa de la obra de Matisse, junto con la de otros autores contemporáneos a los que influyó con su arte. Un panorama ilustrativo de las corrientes artísticas que explosionaron a comienzos del XX.

Y en la Sala Mapfre, Recoletos, se exhibe una gran muestra del arte de Raimundo de Madrazo. Ocasiones únicas de contemplar los rabiosos lienzos fauvistas de Matisse. O la tristeza infinita de la reina extranjera malherida. O la belleza carnal venérea de Aline Masson. ¡Ay, volando voy a verlas!


Fotos de Terry Mangino

Aline Masson, la musa parisina de Raimundo de Madrazo.
Vista de la exposición de Matisse en el Caixaforum.
María Cristina me quiere gobernar y yo le sigo le sigo la corriente porque no quiero que diga la gente que María Cristina me quiere gobernar… decía el capullo de su marido.
Matisse
Aline Masson, ¡un bombón!
Matisse
Obra de Le Corbusier.

*Tal vez en un futuro próximo se compruebe el origen legítimo de la ascendencia de Alfonso XII respecto a la paternidad de su persona. Sabida es la tendencia sexual de su progenitor oficial, el príncipe Francisco de Asís María Fernando de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, al que casaron con su prima Isabel II, ella tenía dieciséis años, en un intento de mantener unida la rama de los Borbones que se precipitaba, como ahora, al abismo. «Francisco de Asís pertenece a esa categoría de hombres bien determinada. Pequeño, delgado, de gesto amanerado, de voz atiplada y andares de muñeca mecánica. Le gustaban los baños, los perfumes, las joyas y las telas finas», decía de él el historiador Pierre Luz. Y se desvelen las sospechas de que la paternidad de Alfonsito se deba, más bien, a los encuentros volcánicos que la joven e insatisfecha reina practicaba, para resarcirse del desafecto de su rey, con su amante, Enrique Puigmoltó y Mayans, uno más de los que irrigaron de amor el vientre de la reina de los tristes destinos, deseosa de ardor uterino. Todos esos personajes guardan sus restos, bien en la cripta de El Escorial, bien en el cementerio de Onteniente, Valencia. Un simple análisis de ADN determinaría la paternidad de Alfonso XII.


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La derechuza

La derechuza

Esa mirada con que premian tus ojos mi deseo

Mujeres luchadoras por la igualdad

PATAGONIA, XXII Premio de novela Ciudad de Salamanca

Ángel Cabrera Latorre

Los Olvidados

PREMIO TIFLOS 2017

Leonor Izquierdo, el amor de Machado

Un torturador franquista: Billy el Niño

El careto de Billy el Niño

Luis Montes

Guggenheim: un veinteañero

Ángel Cabrera Latorre, un zoólogo universal

Madrid asediado, 80 aniversario de las Brigadas Internacionales

Queridos míos

Aurora, poetisa
Aurora, poetisa
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
Voluntario de cocina durante el 15 M 2011 en la Puerta del Sol
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
¡Ay, qué calor! Julio,2015, Madrid
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
George Mocanu, mosca, 52Kg. Fue en 1997 subcampeón del mundo amateur en Budapest y olímpico en Sidney en 2000 con su país, Rumanía.
15M 2011en la Puerta del Sol.
15M 2011en la Puerta del Sol.
Emilio Pascual
Emilio Pascual


Carrera de tacones de la calle Pelayo 2022
El cerro del tío Pío

Perdedores: ganador del premio TIFLOS 2017 de cuentos. Obra de Ángel Aguado López. Orgazanizado por la ONCE, Editado por Edhasa-Castalia

PATAGONIA: XXII Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2018. Obra de Ángel Aguado López, editado por Ediciones del Viento

PERDEDORES, Premio TIFLOS 2017 de cuentos
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