Agustina de Champourcín
Los Madrazo: José, Federico, Ricardo, Mariano Fortuny, Mariano Fortuny Madrazo… Raimundo de Madrazo. Desde los cuadros historicistas del fundador de la dinastía, José de Madrazo, hasta las inspiraciones tardías-románticas de Raimundo de Madrazo, coincidentes ya con las vanguardias rompedoras de comienzos del siglo XX, la dinastía de los Madrazo ofrece un panorama pictórico sobre la historia de este país y la evolución de la pintura española y el arte a lo largo de siglo y medio. Cuatro generaciones de pintores, tendencias, gustos, modas, costumbres, reflejos y bellezas femeninas recogidas para el placer íntimo del observador.
Aline Masson, esa venus serena de belleza extraordinaria y candente con la que tanto se recreaban los pinceles de Raimundo de Madrazo (Roma, 1841-Versalles, 1920). Aline Masson, sus desnudos voluptuosos que aún ahora al contemplarla desatan la pasión y el deseo de un cuerpo perfecto. ¡Ay, Aline Masson, un bombón!

O la pasión dramática reflejada en el rostro de la reina y regente María Cristina de Habsburgo Lorena, aquella princesa austriaca a la que casaron con un petardo fornicador: Alfonso XII*. Al que soportó sus constantes infidelidades y abandonos hasta su muerte, seis años de adulterios continuados de 1879 hasta el fallecimiento de Alfonsito, en 1885. Madre que fue de otro tarambana, Alfonso XIII. Los estudios que sobre la reina María Cristina realiza Raimundo de Madrazo muestran bien ese abatimiento personal, esa angustia de vivir en un país desconocido, reinando en una sociedad ajena a la suya, con unas formas de gobierno para las que no estaba educada la princesita austriaca. Drama, preocupación, tal vez una llamada de auxilio es lo que su rostro reclama al espectador que contempla los retratos de Raimundo.
Henri Matisse (Pas de Calais, 1869-Nize, 1954), protagonista de todos los ismos finales y primeros del XIX y XX: impresionismo, fauvismo, puntillismo, cubismo, abstracto, orientalismo… Vivió con energía el siglo XX, tuvo como amigo-opositor al mismo Picasso. Su obra sirvió de referencia incluso a movimientos arquitectónicos como los de Charles Édouard Jeanneret, alias Le Corbusier, al que sin duda influyó en algunos de sus diseños constructivos.
El eje Paseo del Prado-Recoletos de Madrid recoge estos meses dos importantes exposiciones de las obras de estos artistas y allegados en una época en la que, sin embargo, no llegaron a tratarse. Ninguno tuvo jamás el menor interés por el otro. En el Centro de Arte Caixaforum se puede apreciar una parte significativa de la obra de Matisse, junto con la de otros autores contemporáneos a los que influyó con su arte. Un panorama ilustrativo de las corrientes artísticas que explosionaron a comienzos del XX.
Y en la Sala Mapfre, Recoletos, se exhibe una gran muestra del arte de Raimundo de Madrazo. Ocasiones únicas de contemplar los rabiosos lienzos fauvistas de Matisse. O la tristeza infinita de la reina extranjera malherida. O la belleza carnal venérea de Aline Masson. ¡Ay, volando voy a verlas!
Fotos de Terry Mangino







*Tal vez en un futuro próximo se compruebe el origen legítimo de la ascendencia de Alfonso XII respecto a la paternidad de su persona. Sabida es la tendencia sexual de su progenitor oficial, el príncipe Francisco de Asís María Fernando de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, al que casaron con su prima Isabel II, ella tenía dieciséis años, en un intento de mantener unida la rama de los Borbones que se precipitaba, como ahora, al abismo. «Francisco de Asís pertenece a esa categoría de hombres bien determinada. Pequeño, delgado, de gesto amanerado, de voz atiplada y andares de muñeca mecánica. Le gustaban los baños, los perfumes, las joyas y las telas finas», decía de él el historiador Pierre Luz. Y se desvelen las sospechas de que la paternidad de Alfonsito se deba, más bien, a los encuentros volcánicos que la joven e insatisfecha reina practicaba, para resarcirse del desafecto de su rey, con su amante, Enrique Puigmoltó y Mayans, uno más de los que irrigaron de amor el vientre de la reina de los tristes destinos, deseosa de ardor uterino. Todos esos personajes guardan sus restos, bien en la cripta de El Escorial, bien en el cementerio de Onteniente, Valencia. Un simple análisis de ADN determinaría la paternidad de Alfonso XII.
Enlaces relacionados:
Pingback: Jackson Pollock y Andy Warhol en el Thyssen | Escaparate ignorado