La Gran Vía

Desde La Telefónica Arturo Barea ejercía de censor de los partes informativos que los corresponsales de guerra acreditados en noviembre de 1936 enviaban desde el edificio. También emitía un programa de radio sobre las noticias bélicas llamado La voz desconocida. La tensión sufrida le costó un agotamiento nervioso y la baja en el servicio. Se exilió en 1938. El edificio es obra de Ignacio de Cárdenas Pastor (1898-1979), que permaneció varios años previamente en Nueva York trabajando con Louis S. Weeks, arquitecto de la ITT, la propietaria de la telefonía. Se inauguró en 1929 y fue por unos meses el rascacielos más alto de Europa, mide 89 m. La ubicación de Telefónica en una de las zonas más altas de la ciudad supuso que durante la Guerra Civil sirviera de blanco para la artillería de Franco, que bombardeaba la Gran Vía a diario. Cárdenas permaneció en el Madrid sitiado tomando notas de los desperfectos que los obuses Schneider 155 causaban en su edificio. Tuvo que exiliarse y aunque volvió a trabajar en Madrid su figura se vio sometida al silencio del régimen, que le impidió llegar a ser el gran arquitecto que prometían sus obras juveniles. Los impactos de metralla aún son visibles en la fachada.

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