Cuando Alberto Juantorena Danger (peligro), «El Caballo», irrumpió en los Juegos Olímpicos de Montreal, 1976, ganando las pruebas de 400 y 800 m el atletismo mundial se quedó en estado de shock. Nunca se había visto nada igual, un atleta había ganado en velocidad y medio fondo. Era un gigante, su zancada tan larga parecía una trituradora. En la foto aparece al final de su carrera, haciendo unos bolos en el Estadio Vallehermoso, Madrid, 1984.